lunes, 1 de diciembre de 2008

- Barceló a orillas del Leman

Me gustaría volver a Ginebra, ya hace muchos, muchos años que no la visito, recuerdo de la primera vez, sus colores, yo llegaba de una España gris y me encontré con una ciudad de luz y color, sus flores a la orilla del lago causaron esa impresión en mi, mucho mas que ese chorro en medio del lago que tanto la identifica.

Me gustaría volver a Ginebra a recuperar el color, seguimos viviendo es una España aun gris, bueno, ya es menos gris o podíamos decir que una España solo “algo gris”, porque aun hay a nuestro alrededor mentes y querencias todavía grises, que no han recuperado los vistosos matices que dan las sonrisas.

Me gustaría volver a Ginebra y admirar de nuevo el color, pero esta vez si se donde buscarlo, no me llevare sorpresa, lo he visto en las fotos y en la imágenes del televisor,.......... hay una cúpula llena de color, es el fondo del mar visto a través de los "pinceles" de Miquel Barceló.

Me gustaría volver a Ginebra a reafirmarme en Barceló, algo sabía de él y alguna pintura había visto, pero en realidad lo conocí en África, en Mali, en la aldea de Sangha, allí tiene su casa, abierta a todo el mundo, sin cerrojos, sin cerraduras, sin cercas, sin llaves, libre para que el caminante pase y la vea, está encima de la Falla de Bandiagara, en el país de los míticos Dogones, desde ella se divisa el sahel, siempre brumoso por la calima de la arena del cercano desierto, un paisaje de tenues colores difuminados por el clima, amplios horizontes que se pierden sin ver el final.

Me gustaría volver a Ginebra a encontrarme con los colores de Barceló, con los colores que me impresionaron de sus pinturas africanas, integra esencia del África subsahariana, de ese África autentica no tan lejana, que todos los días nos llega poco a poco y trágicamente a nuestras costas, ese África pura en la viveza de sus matices y en su forma de vivir, que Miguel Barceló ha sabido transportar a sus pinturas.

Me gustaría volver a Ginebra y llenarme los ojos de esos tonos que tranquilizan el espíritu y hasta el alma si es que no carecemos de ella, entrar en la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, seria confirmar lo ya visto en las imágenes, sumergirme en ese mar y bucear por entre sus coloraciones.

Tenia pendiente poner este articulo en el blog, pero he querido dejar pasar algún tiempo y no incidir sobre el semanal “tema de moda”, pasó la semana de la cúpula de Barceló, la de Sor Maravillas, la de la “espantá” de la Espe en Bollywood y ahora la de los vuelos a Guantánamo de “Ánsar”. Es ahora cuando se merece este mallorquín que un humilde servidor le dedique unas letras de admiración, fuera del burdo mercantilismo que el tema ha suscitado entre algunos carroñeros.

.........................................................................me gustaría volver a Ginebra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

SIGUE ASI CADA DIA ME GUSTAN MAS TUS COMENTARIOS, MEJORAN CON EL TIEMPO COMO EL BUEN VINO
UN ABRAZO TU AMIGO DE CANTABRIA
PACO

LUIS MIGUEL dijo...

Estos artes coloristas siempre son una bendición para los ojos de quien mira.