viernes, 15 de marzo de 2019

- Desierto de Gorafe - Los Coloraos

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Lugares con magia y misterio que no han perdido el encantamiento por la masificación de visitantes aun quedan por el mundo, y aunque ya prácticamente se llega a cualquier recóndito punto de la geografía del planeta, todavía se pueden encontrar espacios que nos generen esas sensaciones de soledad y aislamiento. Suelen ser los diseminados desiertos extendidos por el planeta y las altivas montañas, los espacios en donde encontramos esos horizontes vírgenes, limpios de ofuscaciones mundanas y de maldosos humanos, que nos llenan de pureza las ansiosas miradas de nuestro ego interior. Pero alejados de nuestras latitudes esos espacios se nos antojan lejanos, tanto en la distancia como en los tiempos, creyendo difícil encontrarlos en nuestra maltratada piel de toro, pero no hay cosa más lejos de esta errónea afirmación. Prácticamente a las puertas de casa, a escasas 4 horas del lugar en el que terminan las populosas reivindicaciones y donde suenan las campanadas de año nuevo, a algo más de 400 km. de esa ajetreada Puerta del Sol madrileña, podemos encontrar uno de esos lugares donde la magia aun huele y las miradas se pueden perder en el horizonte. 

Un territorio que todavía no es ni muy frecuentado, ni excesivamente conocido, siendo mayoritariamente los vecinos de otras latitudes los que más se acercan a fisgonear entre sus rincones. Un lugar diferente y agreste, un espacio lleno de cicatrices cinceladas por los elementos………… un lugar casi perdido en medio de la Hoya de Guadix, en el oriente granadino. 

Es el Desierto de Gorafe, un enorme conjunto de barrancales, que el agua y el viento han ido generando durante cientos de miles de años y que hoy se nos presentan como una maravilla de la naturaleza por descubrir. Perfilado por un perímetro de 45 km. en un área de 116 km2, se ubica en el límite interior de la línea imaginaria que une las poblaciones de Gorafe, Bácor, Cuevas del Campo, Villanueva de las Torres y el Balneario de Alicún.  

Unas extensas cárcavas que comenzaron geológicamente a formarse hace 15 millones de años, cuando la zona formaba parte del Mar de Tetis. La evolución del planeta hizo que se generara un gran lago en lo que posteriormente sería la Hoya Guadix-Baza, y al ir desecándose los materiales de aluvión que forjaron sus fondos fueron moldeándose por la acción de la erosión, fundamentalmente eólica y pluvial. Estos sedimentos
blandos: arcillas, yesos, areniscas, etc. por la acción de los elementos se fueron, y siguen hoy en día, transformándose en una red de innumerables y caóticos barrancos y cárcavas, formando los denominados "badlands" o malas tierras: estériles secarrales donde es difícil la supervivencia humana, de ahí su despoblación. 

Espacios baldíos e improductivos, donde solo sobreviven las plantas de esparto (también conocidas como "atocha") y algunos pinos, solo las partes altas y llanas de este altiplano a 1.000 m. de altitud están cultivadas con olivos y cereales de secano. Labores que actualmente están transformando en campos de almendros, con el añadido encantamiento de verlos formando una alfombra blanca y rosada, cuando a finales del invierno abren sus flores ansiando la vida y la luz. 

Ahora totalmente deshabitados, en su día sirvieron de sustento y hábitat a algunos desfavorecidos humanos, que encontraron su medio de sostén en la producción rudimentaria de yeso y en la recolección de esparto como actividades de subsistencia. Seres y familias que moraban en cuevas escavadas en las rocas,
manteniendo una vida llena de carencias y penalidades. Aunque este tipo de habitáculo no es solo singularidad de estos barrancos, siendo gran cantidad de las poblaciones de la hoya de Guadix-Baza las que se han nutrido durante su historia de este tipo de viviendas, llegando a ser su principal forma de edificación en muchas de ellas durante los siglos pasados y hasta mediados del XX. Pero de ese tema espero poner algunas líneas en otro apartado dedicado a zona de Guadix. 

Hoy estos territorios antaño "dejados de la mano de dios", están sirviendo como reclamo turístico a una zona maltratada en el tiempo por su difícil geografía y la pobreza de sus suelos cultivables. Recuperando una iniciativa, que si se sabe gestionar, no caerá en manos ajenas, siendo los propios vecinos los que la gestionen………….. pero cuidado, podremos matar a la gallina que ponía huevos de oro. 

Hasta aquí nos hemos llegado para observar la maravilla de sus formas y sobre todos los colores de sus tierras. Un compendio de paleta de pintor, completando una gama que abarca desde los grises casi blancos, hasta llegar a todos los tonos de rojizos claros. Matices que se han ido formando por zonas y estratos, según se fueron sedimentando en el fondo de ese lago pre-diluviano, llegando a formar un verdadero crisol de mezclas que en el caso del Cerro de la Bandera en la Loma de los Pinos, podríamos hasta imaginar el mástil de la embajada de Austria. 

De todos estos abruptos y espectaculares paisajes sobresalen los Coloraos, sobretodo el conocido como Tollo de Ciclana. Ante nosotros se muestran unas sensacionales paredes de tonos rojizos presidiendo el enorme valle en forma de amplio cañón conocido como "Barranco del Caballo". Desde un punto que forma una curva y sirve de mirador, observamos la parte más sobresaliente de estas imponentes formaciones de rosáceos tonos formado por los estratos de sus sedimentos, cuando esta zona fue un mar y posteriormente un gran lago.  

Ante nosotros se extiende un autentico escenario visual, como un paisaje de película, más propio de otros lugares del que nos encontramos, trasladando nuestra imaginación a las lejanas tierras del oeste americano en el Gran Cañón del Colorado. Con impresionantes barrancos cuyas paredes llegan en algunos casos los 150 metros de altura, lo que destacan son sus formas, formando estrechas y finas aristas en sus cúspides, pero sobre todo lo que más sobresale son sus tonos coloreados en bermejo, por la abundancia de minerales de hierro en sus partículas arenosas, aunque también podemos distinguir irisaciones, amarillentas, ocres y blanquecinas. 

En otro punto del recorrido la ruta se asoma a otro gran escaparate desde el que alcanzamos a vislumbrar, aparte del magnífico panorama de Los Coloraos al completo, los dos grandes barrancos que tenemos en sendas vertientes de nuestra trocha por el camino de los Campos Mones y la Loma de las Yeguas: a la derecha la Rambla de Los Anchurones y a nuestra izquierda el Barranco del Caballo. Como fondo escénico la sierra de Cazorla, el pico de La Sagra, el cerro Jabalcón, y a sus pies el Embalse del Negratín. 

 
Al adentrarnos en la Rambla de los Anchurones, nos damos cuenta de su inmensidad, la ruta discurre por el seco cauce del arrollo, viéndonos a la mente, como ira en carga después de las lluvias torrenciales frecuentes en esta árida zona, que si bien apenas llueve, cuando lo hace, es sin medida ni control. Vislumbramos una zona prodiga en "chimeneas de hadas", los conocidos en el argot geológico como “pipings”, formas pétreas bastante llamativas. Piping del inglés Pipe = Tubo, se forman por las escorrentías de las lluvias torrenciales, generando unas cascadas entre rocas duras y calizas, que en este caso disuelven con facilidad la arcilla y arenisca verticalmente formando estos tubos.  

El paisaje quiere asemejarse a algunos de sus hermanos mayores repartidos por el mundo: los grandes desiertos árabes de "Wadi Rum" o "Rub al-Jali", las rasas y estériles planicies de Utah o Arizona, en los U.S.A. del norte, los Atacama del sur, o los desiertos persas de Lut y Kavir. Y aunque Los Colorados no llegan a ser el Monument Valley en Arizona - Utah de los indios navajo o Mesa Verde de los indios pueblo, conforman un fantástico paisaje, mágico y espectacular. Siendo al ponerse el sol, en el ocaso del día, cuando estos colores acrecientan sus tonos haciéndose sus rojos más intensos para los ojos de los mortales humanos que hasta aquí nos acercamos a disfrutarlos. 

Otro de los lugares más vistosos, es acercarnos hasta el vértice Geodésico de la Loma de los Pinos, justo en la cúspide del Cerro Banderas. Desde su cima observamos unas panorámicas de 360 º al completo: sobre la zona desértica hacia el sureste de lo que denominan las olas, y en el lado contrapuesto a poniente norte, como no podía ser de otra manera Los Coloraos. Así como las cadenas montañas que rodean la cuenca del Guadiana Menor y la Hoya de Guadix-Baza, que haciendo un barrido visual desde el norte y  en sentido del reloj encontramos: las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, la Sierra de Castril y Sierra Seca; al noreste, La Sagra y al este la mole del Jabalcón; al sureste, la Sierra de Baza y al sur Sierra Nevada; al oeste la Sierra de Huétor-Harana y Mencal; y, finalmente, al noroeste, Sierra Mágina 


Transitar por entre estos, despeñaderos, quebradas y hendeduras, no es fácil, lo comprobamos a nuestro rededor, como ejemplo la impresionante y profunda "Rambla del Pollo", que hacia el este, podemos observar a nuestra izquierda un profundo barranco que discurre entre enormes paredones y grandes formaciones de color rosáceo, con vistas hacia el Jabalcón y el embalse del Negratín. En sus paredes podemos distinguir una singular formación, son los Filetes de la Loma de los Pinos, mal llamados Filetes del Diablo, nombre que le han dado algunos foráneos para hacerlo más sugerente, sin necesidad de ello, pues simplemente su visión desde el  mirador los hace como poco inquietantes. Y al poco llegamos al punto de partida, pero los itinerarios por la zona son múltiples e interesantes, solo tenemos que preguntar o escudriñar un poco en los lugares de información, para saciar nuestras expectativas sobre estos olvidados y misteriosos barrancos.  

Como contraposición a tanto requiebro pétreo y turbador, pero también en la zona y en medio de este baldío y yermo espacio, nos encontramos la "Casa del Desierto". Antagonismo a todo lo visto con anterioridad, una construcción novedosa y vanguardista edificada por la firma norteamericana "Guardian Glass", que sorprende por su estética futurista en medio de la nada………… o del todo, según se analice. Pues se ubica sobre una terraza baldía en el desierto de Gorafe, pero con unas sugestivas vistas a los cuatro puntos cardinales, aunque tendrá que soportar unas temperaturas de hasta -10º en invierno y más de 45º en verano. Queriendo resaltar su capacidad para dotar a las personas de un espacio habitable en un lugar que en principio no estaría preparado para ello. Inaugurada no hace aun un año (8-05-2018), se prevé este durante un año en funcionamiento, pero parece ser que van a prorrogar su uso hasta noviembre de 2019, estando  en alquiler su "alojamiento" hasta un máximo de "dos" días, a un precio de 150 € por noche y limitado a dos personas, sin mascotas. 

Instalada a algo más de 5 km. de un municipio tan rural como Gorafe, genera en su entorno un contraste que surge a simple vista. Siendo la antítesis a la vivienda tradicional de la zona, las casas-cueva, pues levantada sobre un armazón de madera, desprotegida y sometida al inclemente rigor de los elementos, está prácticamente construida en vidrio. El mismo material que forman sus paredes (interiores y exteriores) totalmente transparentes y que permiten mantener una temperatura estable dentro de los tres módulos de los que consta la vivienda (dormitorio, cocina, sala de estar). En total, 20 metros cuadrados para una casa capaz de ser auto eficiente energéticamente gracias a paneles fotovoltaicos que permiten que el sistema de producción de energía y el de filtrado de agua con los que cuenta la construcción funcionen correctamente. 

Sin duda un singular proyecto, que por sus especiales condiciones no ha sido diseñada para ser habitada de manera permanente. Más bien se trata de una experiencia piloto que pretende exportar un modelo de casa futurista para condiciones climáticas extremas.

 

jueves, 27 de diciembre de 2018

- Feliz Año 2019

Feliz año para todos.................... y agarrémonos a la cuerda para que no nos arrastre.

martes, 4 de diciembre de 2018

- Azores / Terceira…… la isla verde

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Los más de 6.500 km. de las inmensas aguas del Atlántico Norte que distancian Europa y América (Lisboa y Florida), solo se ven interrumpidos por el conjunto volcánico denominado "Macaronesia", formado por la diminuta isla de Madeira y los insignificantes archipiélagos de las Islas Canarias y su vecino portugués de las Azores, siendo a este último al que hoy quiero dedicarle estos párrafos que con todo esfuerzo salen de mis dedos y algo de mi mente. Las Azores, situadas en medio de la inmensidad de estas aguas conocidas en la antigüedad como Mar Tenebroso, fin del mundo conocido, donde los marinos no se internaban pues tenían la creencia de que sus profundidades estaban pobladas e infectas por enormes fieras, dragones marinos y donde se podían caer por abismos infinitos. Creencias por las cuales estos islotes no fueron descubiertos y explorados hasta el primer tercio del siglo XV, en plenas campañas de expansión marítima promovidas por el infante luso D. Enrique "El Navegante". 

Esta frase del siglo IV a. C. "La tiranía surge de forma natural a partir de la democracia", que tal y como está el mundo en la actualidad no es tan lejana, pues la moda electoral está consolidándose en decidir democráticamente quien será el reaccionario/dictador que nos gobierne (véase la prensa de los últimos años y sobre todo la de los últimos días). Fue dicha por Platón y viene a cuento, por ser el filosofo griego quien en
sus celebres "diálogos", concretamente en el Timeo y el Critias, aparecen por primera vez comentarios sobre una legendaria isla desaparecida en el mar, La Atlántida. Siendo las islas que me traen a escribir estas letras, las Azores; una de las posibles ubicaciones de esta enigmática y mítica ínsula del pasado, aunque haya otro centenar de situados que aspiran a tener el mismo reconocimiento, entre ellos nuestras onubenses marismas de Doñana. El tiempo y los descubrimientos que aún queda por revelarnos el futuro, dirán donde estuvo situada la tierra de los enormes "atlantes". Y para terminar este párrafo como empecé, con el maestro de la "filosofía", rama del estudio que "algunos", de los que están llegando a regir nuestros destinos quieren eliminar del conocimiento humano, también nos dejó frases como estas: 

- Cuando un hombre no se sacrifica por sus ideas, o no valen nada estas o no vale nada el hombre.

- No es en los hombres sino en las cosas donde hay que buscar la verdad.  

Será por estas y otras frases parecidas, por lo que quieren eliminar la "filosofía, ciencia de los hombres libres" de los temarios educativos.......... ¿le tienen miedo a que el ser humano piense en vez de competir?  



El archipiélago azorí está formado por un conjunto de nueve islas en medio mitad de un intenso azul marino, donde las fuerzas telúricas, cincelada por el tiempo y la naturaleza, han generado una tierra rebosante de belleza natural, que se resistió hasta hace 600 años a ser disfrutada por el hombre. A 3900 km. de Nueva York y a 1400 de Lisboa, mitad de ruta entre Europa y la América sajona, emergieron estas manchas de tierra en medio del mar, desde los fondos marinos en sucesivas erupciones a lo largo de los siglos. 

Estas islas que en tiempos fueron refugio de balleneros, lugar de paso a las Américas y reivindicativo estandarte portugués de ultramar, hoy son lugar de sosiego para el trotamundo ilusionado por encontrar una diferente forma de viajar, pues aun persisten en ellas los modos de vida tradicional, la paz y la placidez. Habiendo ganado, hasta ahora, la batalla al turismo depredador, especulativo, e irreverente con la naturaleza, salvaguardado indemne sus recursos naturales, en medio de unos paisajes únicos de genuina naturalidad. Contraponiendo a los grandes complejos hoteleros (a los que en nuestras costas estamos acostumbrados), la potenciación de hoteles medios y alojamientos rurales, apostando en contra de la masificación y a favor de la disgregación. Ante el abuso de sol y playa como única actividad veraniega, aquí se ofrece turismo verde, senderismo rural y actividades en la naturaleza.
 
Si encima visitamos estas islas fuera de la época estival (mes de octubre), con menos visitantes, más sosiego y precios mucho más acorde a las posibilidades del grupo de humanos al que represento, podemos tener la seguridad de que seremos recibidos como huéspedes especiales. Teniendo para nosotros prácticamente todos los lugares para visitar y disfrutar con plena exclusividad, eso sí, estando más propensos a los rigores del otoño atlántico y a la práctica desaparición de famoso "Anticiclón de las Azores", debiendo de dirigir nuestras jaculatorias, para que los rigores otoñales sean lo menos propensos a nuestros fines, a la santa Rita (patrona
de los imposible…… y también de los funcionarios) o a algunas de las Marías (vírgenes) que se erigen como patronas de cada una de las islas,

Visitamos la isla de Terceira, la tercera en ser descubierta y de ahí su calificativo, y en realidad nos sorprendió desde el primer momento. En ella todo es accesible, su tamaño, sus distancias, sus poblaciones, sus lugares y sus gentes, respirando en cada situación y situado la invariable de la tranquilidad. No menos perenne es el verdor, tono, color, matiz o gama que todo lo invade en la isla, menos el azul del cielo y el zarco marino. El verde llena nuestros ojos al observar, convirtiéndose en un compañero de viaje, que solo nos abandona al penetrar en las entrañas de la tierra que las erupciones volcánicas han generado (Albar do Carvão y Gruta do Natal) y aun allí, donde la luz se hace algún hueco, también se halla el verdín ante nuestra vista. 

La historia de estas islas es la historia de los viajes a las Américas, lugar donde repostaban las naves a la ida y al retorno. Es también la historia por recuperar su independencia de la corona española en tiempo de los "felipes", el II, el III y el IV, que desde 1580 a 1640 estuvo bajo reinados hispanos. También la historia de los balleneros atlánticos que usaban este territorio como base de sus capturas, siendo hoy en día la actividad que se desarrolla en torno a estos cetáceos, la de salidas a la mar para su observación en las épocas de sus periplos marinos.  

Complementan estos rasgos de identidad, una rica gastronomía que podemos degustar por bastantes lugares de su no muy extensa geografía. Ya estemos en su capital Angra de Heroismo, donde la oferta es más suculenta, al norte, sur, este u oeste, donde, en pequeñas poblaciones encontraremos algún restaurante o
"Casa de Pasto" (casa de comidas), para degustar alguna buena carne de su extensa cabaña vacuna, así como un potente guiso de carne o pescado, al que por aquí denominan "alcatra" que nos hará además de enriquecernos el gusto y escacharrar el estomago, conocer cómo se las traen estos lugareños con sus pucheros. 

Este lugar, no puede por mucho que el tiempo pase, traerme a la mente una propia y particular historia en la que estos islotes estuvieron relacionados con mi persona. Fue a mediados de marzo de 2003, concretamente el día 15, los presidentes George W. Bush, Tony Blair, José María Aznar (el Trío de las Azores) se reunieron en la isla de Terceira para declararle la guerra a Sadam Hussein. Esto provocó que durante mi viaje de retorno en visitar la agradable capital cubana de La Habana, y al haber sufrido una avería uno de los dos motores del avión (dejo de funcionar en medio del atlántico) que nos traía de vuelta del país caribeño, no pudiéramos aterrizar de emergencia en las Azores, al estar el espacio aéreo protegido por la reunión de tan "ilustres" personajes. Teniendo que retroceder hasta Bermudas (3.400 km. hacia atrás) y realizar un aterrizaje forzoso, en pésimas condiciones y con el aeropuerto cerrado. Siendo este suceso que guardo en mi mente el único factor negativo de tan agradables tierras. Elemento nocivo que también recorre mi cuerpo cada vez que observo el la TV, a alguno de los tres miembros de la foto................. sobre todo al bajito.
 
Visitar Azores, es además de situarnos en un punto del planeta en medio del descomunal océano Atlántico, un lugar al que por su idiosincrasia, volveré en otro otoño para poder disfrutar y recorrer alguna de las otras islas que componen su formación. Espero que estas letras y cuatro duros (€uros) os animen a ir a visitarlas.

jueves, 12 de abril de 2018

- Hurtigruten (Noruega)…… el Expreso del Litoral

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Conocemos a la tierra como el "Planeta Azul" al estar compuesta su superficie por tres cuartas partes de agua, por lo que el 75 % de nuestro entorno es ese liquido y azulón componente, con el que debemos convivir y sin el que la vida en nuestro maltratado mundo no sería posible. Por él hemos aprendido a movernos a lo largo de la historia, toda vez que nos ha sido útil y necesario para trasladarnos, convirtiéndose en una vía de trasporte imprescindible para los territorios bañados por sus aguas. Desplazarnos usando este indispensable elemento ha sido siempre una necesidad para el ser humano, e intentar dominar su fuerza una constante durante la evolución de la humanidad.     

Para las antiguas civilizaciones el mar era una fuente de alimento, por lo que sus asentamientos se situaban cerca de sus costas. Sin ninguna duda la navegación comenzó el día que algún ser humano se encaramó a un tronco seco para adentrase en el mar en busca de sustento, iniciándose en ese instante una evolución que no ha hecho más que acrecentarse con el paso del tiempo hasta llegar a nuestros días. Siendo también por medio de esta actividad, como el hombre utilizó el mar en la busca de nuevos territorios por donde expandirse, descubriendo nuevas civilizaciones y generando rutas comerciales alternativas. Primeramente sus singladuras fueron a través de rudimentarias balsas, a las que después las acoplaron remos, para posteriormente insertarles velas, y mucho mas tarde con el adelanto industrial motores, consiguiendo mejorar el rendimiento de sus naves. 

Desde las primitivas barcas egipcias, allá por el 2.500 antes de Cristo, así como los fenicios, griegos o cartagineses controlando con sus naves el mediterráneo a mitad de milenio de la era anterior. Pasando por las colosales flotas del almirante chino Zheng He a principios del siglo XV, o los uros por sus canoas de "totora" del lago Titicaca, los españoles y portugueses del siglo XVI surcando ya los mares del mundo completo, y por supuesto los Vikingos que desde el siglo VI hasta final del siglo XII, recorrieron y arrasaron media Europa, llegando hasta el mediterráneo, y hasta llegando 500 años antes que Colon a las costas Americanas de Terranova. Gentes que hicieron de la historia de las rutas marinas una de las aventuras más apasionantes que los seres humanos hombre hayan realizado desde los remotos tiempos. 

Es posible que de todas las costas que riegan los continentes que forman nuestro planeta, sea la de Noruega la más enrevesada, fraccionada, enmarañada y maléfica. Siendo los vikingos, especialistas de estas aguas, los mejores marinos que haya habido en la historia de la navegación. 

Se cumple ahora 125 años, de cuando un sucesor de esos "demonios cornudos" seguidores de Odín, realizó la hazaña de realizar la primera ruta por la abrupta costa nórdica, recorriendo y fondeando las por entonces aisladas poblaciones o aldeas que diseminadas salpicaban sus orillas. Fue Richard Bernhard With, quien aceptó la propuesta del gobierno de realizar por primera vez la ruta marítima que de forma "regular" uniera el sur de Noruega con las costas del norte, la que desde entonces y hasta hoy se conoce como la Hurtigruten. Proeza que para finales del siglo XIX, fue catalogada como verdadera temeridad, pero que una vez consolidada, sirvió para abastecer la humanizada línea costera de mercancías, enseres, transporte de pasajeros y correo postal, a través de lo que fuera denominado como el “Expreso del Litoral”. Hoy en reconocimiento a su hazaña un barco de la flota Hurtigruten, así como varias carreteras de la costa, llevan el nombre del avezado marino, como no podía ser de otra manera. 

Hay que conocer las accidentadas características geográficas de estas costas, o simplemente observarlas en un mapa o atlas, para comprobar la dificultad de navegar por ellas, máxime en aquellas épocas sin conocer el peligro de sus fondos marinos para las naves de gran calado. Noruega se extiende de sur a norte a lo largo de unos 2.700 kilómetros, y con cerca de 50.000 islas e islotes, además de los cientos de fiordos que se llegan a introducir por encima de los 200 km. en su interior (204 penetra el Sognefjord), posee una línea costera que supera los 83.000 kilómetros, por lo que la importancia del trasporte marítimo es muy relevante. Pero no ha sido fácil para sus pobladores poder relacionarse de unas regiones a otras a lo largo de la historia, pues sus comunicaciones nunca hasta ahora han sido fáciles, ya que la costa es tal y como he relacionado, y su interior no mucho mejor, por la gran cantidad de valles, montañas, glaciares y fiordos que de forma trasversal se extienden por su geografía. Por si esto no fuera determinante, durante sus largos inviernos prácticamente todo el norte del país se encontraba aislado del resto del mundo por enormes y blancos mantos de nieve. 

Eran las 8,30 de la mañana del 2 de julio de 1893, cuando zarpó del puerto de Trondheim el vapor Vesteraalen comandado por el capital With rumbo al norte. Por delante un recorrido por estrechos y sinuosos canales, transitando entre miles de arrecifes e islas sin cartografiar, sorteando las corrientes más fuertes de Europa, por una complicada ruta, en la que por aquel entonces solo estaba señalizada al norte de Trondheim por apenas 28 faros, por lo que la navegación nocturna era muy arriesgada.

Un desafío para los medios técnicos con que contaban los buques de la época, pero todo un acontecimiento para aisladas las poblaciones costeras diseminadas por la costa, que veían como su futuro se iba a trasformar de forma positiva en los próximos años. 

Calificado como "El viaje por mar más bello del mundo", viajar a bordo del Hurtigruten (que en noruego viene a decir "ruta rápida") o Expreso del Litoral no es una travesía en un súper-crucero al uso, tal y como los que podemos ver en las ofertas publicitarias que por aquí llegan hasta nuestras manos. Y aunque también es un servicio turístico, cubre el trasporte entre las distintas poblaciones como línea regular de pasajeros, navegando bajo la bandera del servicio postal noruego, haciendo 34 paradas en distintos puertos de la costa. Llevando el correo, transportando a las gentes de los distintos pueblos y comunicando de manera natural a unos lugareños que tienen el coraje de vivir en las proximidades del fin del mundo. 

Una flota de 11 buques posibilita las salidas diarias y "puntuales" desde el puerto de Bergen hacia la última localidad en suelo noruego, Kirkenes, a tan solo unos kilómetros de la frontera Rusa y Finlandesa. Un recorrido de aproximadamente 2.600 km. y 134 horas de navegación, que estas equipadísimas y cómodas naves realizan a una velocidad media de 15 nudos marítimos (unos 28 km/hora), constituyendo una de las
travesías costeras más espectaculares del mundo. Siendo sus principales usuarios los miles de turistas, fundamentales alemanes y americanos, que se aventuran cada temporada en uno de estos barcos. Y donde disfrutar de los servicios que se les ofrece, junto a una apreciable y acertada lista de vituallas gastronómicas: pudiéndose examinar todos los días el programa del día siguiente con las diferentes paradas y los lugares de interés por los que transita el barco, la relación de conferencias y las excursiones que se pueden realizar durante las paradas, amén de poder acceder a internet durante toda la travesía por un ajustado precio. 

La mejor época, si medianamente el tiempo es benévolo y se comporta indulgentemente bien con los viajeros, es hacerlo a finales de marzo. Siendo durante estas fechas cuando los días por esas latitudes ya empiezan a alargarse, y los paisajes nevados complementan una visión onírica de una costa blanca completamente nevada que se funde con el azul intenso del mar. Donde bucólicas granjas y pequeñas aldeas conforman un romántico paisaje de serena certidumbre. Durante este periodo partiremos de Bergen con aspecto primaveral, llegando a Kirkenes todavía bajo un manto blanco y un mar escamado por los hielos. Una sugerente composición de paisajes y vivencias donde los colores se tornan en protagonistas de los horizontes, renaciendo de los más profundo de nuestro ser esa faceta de trasnochado aventurero, que adquiere forma al impacto de las olas del mar. Si en verdad existe la magia en el mundo, seguro que una buena parte de ella se ubica por estos mares. 

Navegar a través del Hurtigruten es realizarlo a bordo de una de las compañías centenarias de Noruega, convirtiéndose el viaje por la accidentada costa nórdica en el despertar de los sentidos. No hay fotos tipo "caribeño", ni tampoco fiestas nocturnas, ni siquiera la tripulación intenta ligar con el pasaje como en "Vacaciones en el Mar". Sí que hay buenos salones para la contemplación del espectáculo de la naturaleza a nuestro rededor y lugar de descanso para disfrutar del entorno, así como conferencias a media tarde en la que se explica (noruego e inglés) las curiosidades que podremos observar. El objetivo de la singladura es deleitarse del ritmo del mar, como si nos dejáramos acunar como niños. En los barcos no hay distracciones ni actividades triviales, baladís o frívolas…………… jejejejejejejejeje, generándose siempre una atmósfera relajada para disfrutar de la lectura o la música, de los paisajes que desde las cubiertas podemos disfrutar, de una amena y amigable charla, o de una buena cerveza en alguno de sus bares……………….. incluso casi todo esto a la vez. 
 
Partimos de Bergen, urbe considerada como la puerta de entrada a los fiordos noruegos. Ciudad animada, juvenil, colorista y con una interesante arquitectura de tiempos pasados que han sabido conservar y mantener. En Alesund somos trasportados a los tonos y líneas del "art decó", estilo de moda con el que los arquitectos de la época diseñaron los singulares y hermosos edificios que se levantaron después del impresionante y desbastador incendio de la ciudad en enero de 1904. Trondheim me sirvió para rememorar momentos de visitas anteriores, pero su visión nival, me resultó más sugerente que los paseos de tiempos pretéritos. Siendo la visita a su catedral "Nidaros" igual de impresionante, con su portada cubierta por prácticamente todo el "santoral" cristiano. 
 
Atravesamos el Círculo Polar Ártico, que repetiríamos a la bajada con mejor climatología y una copa de champagne en la mano. Mítico e imaginario paralelo situado a una latitud de 66º 33´ 46", que en nuestro recorrido era más o menos la mitad del trayecto. 
 
De la población de Bodo salen los ferries a las islas Lofoten, por lo demás, ni fu, ni fa. Y de las Lofoten que decir, pues que son una verdadera pasada. A la subida nos tocaron por la noche, pero a la bajada en plena tarde y con una luz de un dramatismo especial, las afiladas aristas de sus montañas se nos mostraban de forma espectacular. Svolvær que ejerce como capital de estas islas, nos la encontramos cubierta totalmente de ese manto blanco que ya asumimos como normal, destacando de las serenas aguas de su puerto el reflejo de las montañas próximas a la población. 
 
Cruzamos por las también sugerentes islas Vesteraalen, pero sin tanta majestuosidad y grandeza que las Lofoten. Siendo a esta latitud cuando se nos comienzan a presentar las mágicas Luces del Norte, las Auroras Boreales con sus bailes nocturnos, pudiendo observar durante algunas noches uno de los espectáculos más bellos y misteriosos del firmamento. Producidas por el polvo de las tormentas solares y la entrada de este en el campo magnético de la Tierra, este fenómeno lumínico, se nos muestra con toda su fantasía durante la oscuridad de meses de invierno.
 
En Harstad un paseo al amanecer, con la ciudad aun casi dormida, pero con una templanza y una sensación de relajo de esas que te entran hasta el esqueleto. Y de nuevo Tromso, a la que ya habíamos visitado en febrero de hace dos años y donde me sentí nuevamente a gusto. Hasta el punto que en el recorrido de retorno y en horas nocturnas (las 12 de la noche) fuimos a escuchar el concierto de media noche en su moderna,  original y flamante nueva catedral.
 
Nos recibe la población Hammerfest en medio de una suculenta nevada, convirtiéndose el paseo hasta su iglesia, en medio del blanco panorama, en una situación ya de lo más normal. En Honningsvag, sigue la cellisca, pero aun así se deja pasear, siendo la imagen de sus calles así como su protegido puerto, todas de un inmaculado y contundente blanco. La ciudad nos acoge con la templanza y el sosiego que generan los copos al caer, Honningsvag es la aldea del Cabo Norte (Nordkapp o North Cape), que situado en la isla Magerøya a una latitud 71° 10' 21 N, 25° 47' 40 E), es considerado el punto más septentrional de Europa, aunque el cabo de Knivskjellod, situado a tan solo 1.500 m. al oeste, es el punto más al norte del continente (latitud 71° 11' 8 N). Intentamos llegar hasta la afamada punta, con la intención de rememorar nuestra primera visita de hace casi 38 años, pero la climatología no fue esta vez nuestra aliada, pues una fuerte ventisca de nieve y viento, nos impidió recorrer los 34 kilómetros que le separan de la citada localidad de atraque del Hurtigruten.
 
Llegamos a Kirkenes, y aunque frio luce un buen sol, con esa luz trasparente y gélida que de estar a estas latitudes. Estamos en el culo del mundo, en lo más alto de noruega, en medio del helado mar de Barents y a tan solo unos kilómetros de la frontera noroccidental de Rusia y Finlandia. La población es agradable y las construcciones se nos asemejan confortables y de buena calidad. De nuevo dedicamos el día a pasear por la ciudad y ascender hasta uno de los miadores existentes en sus proximidades, que como no podía ser de otra manera, todo en medio de un sugestivo paisaje teñido de un blanco imperturbable. La noche la dedicamos a degustar (en el Scandic Kirkenes Restaurant); pues es este el lugar idóneo; las exquisitas y lujuriosas carnes del cangrejo real "king crab", el crustáceo (centollo) más grande del mundo, con un peso medio de entre 4 y 6 kg. la pieza, pudiendo llega a pesar hasta los 15, pero también el más caro, unos 100 €. el kilo, eso sí con certificado de autenticidad y pesca. 

Ya solo queda regresar, disfrutando nuevamente de los gélidos y albos paisajes costeros, de ese intenso azul marino y de las sensaciones que un viaje en el Hurtigruten nos puedan generar. Siendo el paisaje el protagonista fundamental de este periplo, ya sea en algunas de las poblaciones visitadas, a través de la cubierta de la nave o acomodado en algunos de sus placidos salones o espacios para disfrutar del sosiego de la singladura. No cansándonos, para nada, en la observación y admiración del continuo despliegue de montañas copiosamente nevadas, que a orillas de un poderoso mar asemejan salir a respirar de sus profundas aguas. Paisajes salpicados casi de continuo por pequeñas poblaciones o granjas aisladas, y de cuando en cuando atracar en alguna pequeña ­localidad portuaria, hacia la que se encamina el buque con escrupulosa puntualidad. 

Un viaje, que fuera de exotismos orientalizantes o rarezas de culturas étnicas, tal y como si fuéramos creyentes musulmanes y tuviéramos la obligatoriedad de ir una vez en la vida a la Meca, todo el mundo apasionado por los sugerentes paisajes y la naturaleza, debería por lo menos una vez en su existencia acercarse a realizar este periplo por la costa Noruega en alguno de los navíos Hurtigruten………….. alcanzaría a tener indulgencias plenarias para acceder al onírico mundo celeste de las almas en paz, os lo aseguro……………. feliz día tengáis todos.
 
 

lunes, 12 de marzo de 2018

- Monasterio de Piedra…… sinfonía de agua

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Esta semana pasada, en la que nos han estado asustando a través de los "medios" sobre las cinco borrascas sucesivas, que una tras otra iban atravesar tormentosamente nuestra frágil piel de toro, y de forma pertinaz iba a estar lloviendo prácticamente sin pausar en el espacio-tiempo correspondiente al asueto de los que ya hemos pasado a mejor vida (los días no festivos para los jubilatas). Pero hete aquí que los dioses de la cibernética, a través de sus palafreneros de "AEMET", nos concedían una ventana de "pax deorum" o pausa de buen tiempo para el miércoles día siete (fecha que me trae evocaciones ancestrales). Esta tregua o impasse del horrendo panorama meteorológico que nos vaticinaban las conjunciones astrales, nos hace decidirnos en acercarnos a tierras mañas, camino de ese conglomerado de revoltosos y desiguales montes que conocemos como Macizo Ibérico, conjunto de irregulares sierras ubicadas a caballo entre las provincias de Soria, Zaragoza y Teruel. 

Horadadas por los ríos Jalón, Mesa, Jiloca y Piedra estas escondidas y abruptas sierras del Sistema Ibérico, a la que me gusta denominar como Comarca del Jalón, se hallan salpicadas por algunos de los establecimientos termales más importantes de todo Aragón: tres en Jaraba, dos en Alhama de Aragón, uno en Paracuellos de Jiloca y el SPA del Monasterio de Santa María de Piedra. Siendo precisamente a las orillas del rio Piedra a donde dedicaremos nuestros relajados paseos y curiosas miradas, en lo que fuera un importante y antiguo centro espiritual rodeado de un sobrecogedor paisaje de cascadas, lagos y ocultas grutas.

Nacido por tierras alcarreñas de Guadalajara; en Rueda de la Sierra población muy cercana ya a Molina de Aragón, justo en la divisoria de aguas del Tajo y el Ebro; el río Piedra forma en su cauce medio unos barrancos calcáreos dignos de reseñar. Facturando la Sierra de Solorio por los cerros de Las Requijadas, Alba, La Pedriza o la Peña del Diablo, abriéndose paso de forma impetuosa entre sus rocas las aguas de su cristalino discurrir. Formando durante su impetuoso transito cantidad de cascadas y saltos de agua, que si bien han sido en algún modo retocados por la mano humana para fortalecer su hermosura, no por ello tienen menos derecho a ser contemplados con ojos de admiración. Si bien este
retoque estético, cual una cirugía facial humana o incremento de morros con cuarto y mitad de "botox"…………………. horror, que en algunos de los casos, estos supuestos arreglos son tan exagerados que hacen perder gran parte del encanto intencionado. 

Aun de esa manera, el lugar se ha trasformado para los que hasta aquí se acercan a pasear sea una delicia para los sentidos, estando su transitar repleto de sorprendentes y bellísimos rincones, así como de paisajes asombrosos con espectaculares cualidades estéticas, generando un espacio dedicado a trasmitirnos la belleza del agua y su entorno. A los encantos propios del río hay que añadir el rumor de la naturaleza, el frescor del entorno, la apacible quietud de sus lagos, en especial la del Espejo, y el cantar o trinar de las aves. 

Entre una exuberante vegetación que a ratos se hace bastante intensa, recorremos los casi cuatro kilómetros de senderos: https://es.wikiloc.com/rutas-a-pie/parque-natural-del-monasterio-de-piedra-6764003, en los que podremos invertir dos horas y media, o más. Que uno tras otro nos llevarán hasta los continuos saltos de agua: Cascada Iris, Sombría, Baño de Diana, Trinidad, Caprichosa, Vadillos, Cascada de los Fresnos, Cola de Caballo, Chorreaderos. Un sinfín de lugares y recorridos por escaleras, túneles y grutas que nos conducen si o si, hasta el espacio más singular y mágico de todos, el Torrente de los Mirlos, a donde accedemos a la Gruta
de Iris. Por la que descendemos como si fuera un camino iniciático hasta llegar a la base de la Cola de Caballo (50 m. de altura) pero en su parte trasera, donde se abre una húmeda, inmensa, lóbrega y sombría oquedad, asemeja la entrada a los territorios del Averno. Lugares de remanso de tanta intensidad para nuestra vista son las serenas láminas de agua que forman el Lago de los Patos y el Lago del Espejo, así como los estanques de las piscifactorías, donde esa tranquilidad solo es rota por las truchas al saltar sus aguas. 

Lo que fuera la antigua huerta de los monjes, esconde maravillas difíciles de describir para quién no las haya aun contemplado, pasando en la actualidad a formar parte de los parajes seleccionados mas espectaculares de Europa. Casi todos desconocemos el hecho de que las rocas del paisaje que rodea el Monasterio de Piedra formaron parte de un fondo marino, pues hasta aquí llegaba hace millones de años el llamado "Mar de Tetis", que con el paso del tiempo y las fuerzas de la orogenia alpina, estrujaron las rocas de los fondos haciéndolas emerger hasta la superficie, siendo las que podemos contemplar a nuestro alrededor.  

Como contaré más adelante, la finca de la que forman parte estos parajes, sufrió durante su historia tres abandonos por parte de sus moradores los monjes cistercienses, el último y definitivo durante la desamortización de Mendizábal en 1836, aunque ya por esas fechas el cenobio llevaba años en decadencia, al haber sufrido espolios y abandono en el trascurso de la Guerra de la Independencia, y posteriormente entre 1820 y 1823 durante el llamado "Trienio Liberal" haber padecido de nuevo la desidia y el desamparo. Siendo adquirida en subasta pública por el empresario del textil catalán Pau Muntadas i Campeny en1843, habiendo sido su hijo Joan Frederic Muntadas, quien convirtió la huerta existente en un jardín romántico, y los recintos monacales en establecimiento hospedero. Aprovechando las limpias y cristalinas aguas del rio Piedra para instalar en 1867 la que sería la pionera de las piscifactorías habidas en España, al ser la primera instalación existente de este tipo en toda la península. Convirtiendo al lugar, desde mediados del siglo XIX, en un destino turístico de primer orden al sur de Aragón.  

La adquisición por parte de la familia Muntadas consiguió detener en parte el deterioro al que fue sometida tras su abandono, perdiéndose algunas de las obras de arte en ella custodiadas, hasta el punto que el estado en el que podemos observar la iglesia abacial, totalmente al descubierto y sin techumbre, se debe a la vergonzante venta de las tejas que cubrían su tejado, operación realizada tras la desamortización de 1835 por parte del administrador del estado y el obispo de turno. Estas tejas hoy están dispersas por toda la provincia y aledaños, habiendo producido el hundimiento de gran parte del edificio y el ruinoso estado que hoy podemos observar al visitarla. Menos mal que el altar-relicario de estilo gotico-mudejar y finales del siglo XIV se libró del espolio, conservándose desde 1851 en la Real Academia de la Historia en Madrid (calle Huertas esquina a León), rescatado de ser destruido o robado gracias a las gestiones de uno de los Muntadas.
 
El 16 de diciembre de este 2018 este monacal cenobio dedicado a la regla de San Benito de Nursia (ora et labora), celebrará 800 años de su consagración como recinto religioso. Habiendo sido impulsada su fundación por el rey de Aragón Alfonso II el Casto y su castellana esposa Sancha en el año 1186, cuando estas tierras habían sido recién recuperadas a los árabes. Consiguiendo con ello dos finalidades: la repoblación de estos territorios (con un fuerte componente de población musulmana y zona fronteriza con el reino de Castilla) por devotos cristianos durante la segunda mitad del siglo XII y la expansión de la orden del Cister, que aunque creada cien años antes, no tuvo su impulso definitivo hasta que Bernardo de Claraval inspirador de la orden del temple, se alineó con la orden benedictina que defendía la austeridad y la rigurosa observancia de las reglas de pobreza, así como una mayor dedicación de los monjes a la observación y al trabajo manual, frente a la riqueza y ostentación de la poderosa orden de Cluny, debiendo de instalar sus monasterios apartados de las vías de comunicación  y de los núcleos habitados,  para lograr de esa manera un mejor aislamiento de la realidad mundana. Siendo la orden del Cister y sus "monjes blancos" ávidamente favorecida por los reyes aragoneses para que colonizasen el vasto y despoblado territorio que se acababa de conquistar al sur de la línea del Ebro, usándose como generadores de la actividad agraria y reclamo poblacional estos incipientes y flamantes cenobios, además de extender la "fe" en el credo de Cristo.  

El monarca baturro cedió a los monjes tarraconenses de Poblet (no olvidemos que Cataluña de siempre ha pertenecido al antiguo reino de Aragón, pese a quien le pese !Puigdemont!) el castillo sarraceno o fortaleza defensiva existente en el lugar conocido como Piedra Vieja, con todas sus pertenencias y tierras, la aldea de Liestos, y otras tierras en términos vecinos, con el objeto de fundar en la zona una abadía. El 10 de mayo de 1194 salieron del monasterio catalán trece monjes, al mando de los cuales estaba Gaufredo de Rocaberti, quien se convirtió en el I abad del cenobio a orillas del rio Piedra. En mayo de 1195 se revalida la donación y pretensión real de la fundación de un monasterio en ese lugar, comenzándose a levantar los edificios en 1203. Siendo en 1218, con las obras ya bastante adelantadas cuando los monjes pudieran trasladarse, realizándose el 16 de diciembre la ceremonia de consagración, reubicándose la comunidad desde Piedra Vieja (la instalación provisional) a Piedra Nueva (el nuevo monasterio).  

La segunda mitad del siglo XII y primera del XIII son años de transformación arquitectónica, viviéndose en esta época la transición del "románico" hacia el "gótico", pero las construcciones cistercienses mantienen el modelo monástico benedictino, respetando en su diseño los fines de su fundador: la contemplación, el rezo, la pobreza, la simplicidad y la escasez decorativa, centrando su característica arquitectura en la luminosidad, sencillez, austeridad y sobriedad. Si bien esta, a través de la piedra trabajada de forma maestra sigue generando una gran belleza y llegando hasta nuestros días en aceptable estado de conservación. 

Para erigir estas edificaciones monásticas son elegidos emplazamientos aislados, valles retirados o bosques recónditos con abundancia en agua. Manteniendo la ordenación de sus dependencias en torno a un patio central, el claustro. En el caso del de "Piedra" su distribución se asemeja a otros monasterios del Cister, aprovechando al máximo la luz solar: al norte la iglesia, al este la sala capitular, al oeste las bodegas y cilleros y al sur el refectorio, calefactorio y la cocina. Siendo en esta última, donde en 1534 se elaboró por primera vez el chocolate en Europa, con cacao traído de las indias (Méjico) por medio de un fraile cisterciense que acompañaba a Hernán Cortés. Consiguiendo se estos monjes aragoneses los que cataron por primera vez el dulce manjar. Elemento al que se le dedica una curiosa e interesante exposición en su tiznada cocina. 

El Monasterio de Piedra se encuentra protegido por una muralla medieval de la que sobresale una sobria e interesante torre del homenaje. Siendo el conjunto de sus edificaciones una mezcla de estilos arquitectónicos: románico, gótico, mudéjar, renacentista y barroco.  Obteniendo su Sala Capitular los
adjetivos más favorables, toda vez que la iglesia está muy deteriorada, sin techo y prácticamente en ruinas, especialmente las bóvedas que se encuentran completamente caídas, debido a los tres abandonos producidos durante el siglo XIX, que junto con las intrigas internas de la propia comunidad monacal, propiciarán su penuria definitiva el 4 de noviembre de 1835. La puerta occidental o principal hacia el exterior de recinto, se conserva aceptablemente bien a pesar de lo descompuesto y abandonado de la fachada.  

Después de ser expropiado tras los decretos de Mendizábal, las gentes de los aledaños entraron al lugar saqueando y destrozando todo lo que hallaban a su paso, razón por la cual podemos observar como todas las esculturas situadas a menos de tres metros del suelo se nos presentan decapitadas y sin manos.  


Hemos comentado al principio sobre las zonas termales del sur de Aragón, haciendo referencia al cauce del rio Jaraba y sus balnearios. Interesante y cercano lugar que seguramente merecerá una visita no muy alejada en el tiempo y sus consiguientes párrafos en estas notas. Mientras, os animo a disfrutar de estos espacios convertidos en vergel, en medio de las áridas tierras el sur aragonés.