miércoles, 15 de junio de 2022

- Amapolas…… Los Baillos – Quintana Redonda (Soria)

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Aunque el cambio climático, -que algunos negacionistas se resisten a reconocer,- nos está adelantando los sofocantes calores del tórrido verano, podemos aun disfrutar de los últimos colores de la primavera, que como también saliendo de su “propia pandemia”, nos ha regalado este año una impetuosidad digna de las ansias de cualquier humano que ha estado “soterrado” estos dos crueles y víricos años. 

Los campos ya comienzan a dorar sus mieses, pero este precoz calor que nos esta sofocando con un mes de antelación, no ha podido con el despunte y las ganas de vivir de la naturaleza, que nos ha regalado a nuestra vista las mejores imágenes, del cíclico renacer de los campos. 

Hoy mismo en el paseo matinal, las jaras nos agraciaban al completo con sus matas repletas de blancas flores, entre las que apenas se podía ver el verde de su matorral. Días atrás, los olores de los tomillos impregnan los secarrales paramos, y en las sesteadas tardes los horizontes se cubren con los amenazantes grises de las tormentas….. “barrunta por Valdemocho”. Pero lo que mas resalta de entre los campos, en las aun frescas mañanas, son los tupidos e intensos rojos de las amapolas en medio de los verdes trigales. 




Es imposible retraerse a no plasmas esa sensación de contrastes con la cámara fotografía, y en lo posible extenderla al mundo mundial a través de estas notas y por este medio. Aquí os dejo la belleza de los bermellones “abeboles” (así llaman los austeros sorianos a estas plantas) que fuera de su beldad, contienen algún que otro alcaloide en pequeñas proporciones (su hermana la amapola blanca es la verdadera opiácea).

Recrearos con las imágenes y disfrutar de los pocos días nos quedan de “le printemps”. 

miércoles, 4 de mayo de 2022

- Cárcavas de Burujón / Barrancas de Castrejón y Calaña

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A unos 100 km. de Madrid y apenas algo más de una hora, nos situamos ya pasada la ciudad de Toledo en la orilla derecha del Tajo, justo por encima del primer embalsamiento de sus aguas en tierras toledanas, la represa de Castrejón, en el tramo que discurre entre la "imperial" capital y Talavera de la Reina. Siendo precisamente el gran río toledano el que sin quererlo ha sido protagonista del suceso que venimos a contemplar. 

En su fluir a lo largo de los tiempos el flumen "Tajo", ha ido socavando los terrenos arcillosos que a su paso se encontraba, generando durante los últimos 20/25 millones de años unos suculentos barrancales que hoy son la admiración de vecinos y foráneos, de próximos y remotos, de niños y mayores, de damas y doncellas. Son los conocidos como Barrancas de Castrejón y Calaña o también Cárcavas de Burujón, como a los del pueblo próximo les gusta que sean nombradas. 

Sea como fuere su toponimia, este espacio de naturaleza conforma uno de los parajes más singulares, originales y hermosos de la provincia manchega. Un espacio que hasta apenas unos años solo conocían los habitantes de Burujón, La Puebla de Montalbán y Albarreal de Tajo, quienes, desde siempre, han tenido la suerte de disfrutar casi en la intimidad de este entorno natural. Había pasado casi desconocido para el "gran público", siendo el anuncio de un gaseoso y genuino refresco americano de color oscuro y grafiado con letras blancas sobre fondo rojo ¿? quien diera publicidad al lugar. Hasta entonces solo los lugareños próximos y algún que otro avezado aventurero y buscador de lugares sutiles y sugerentes, sabían de su existencia. Hoy hay que saber elegir los días y las horas para acercarse hasta allí, y no ser engullido por la marejada humana que puede acceder hasta el lugar en determinados días. 

Antaño pasó por ser uno de los rincones más desconocidos de la rivera de Tajo, toda vez que su existencia fue prácticamente desapercibida durante mucho tiempo para los forasteros, debido fundamentalmente a que su visión en "media cercanía" es inexistente, y solo se puede observar en la lejanía de las tierras situadas el sur, o en la inmediatez de su proximidad. No debemos buscar paisajes lejanos y exóticos para colmar nuestras ansias de panoramas deslumbrantes, después de dos años de penitencia "pandémica", a menos de 30 km. de la "ciudad de las tres culturas", encontrándonos escenas y colores a un Cañón del Colorado en pequeño.  

Formados por decenas y decenas de torrenteras y barrancales que descienden desde las tierras de labor hasta la orilla del embalsado rio, estas espectaculares cárcavas de rojizas y arcillosas tierras, se fueron generando por la erosión del viento, las lluvias y el discurrir de las aguas del Tajo durante varias decenas de millones de años, socavando la base de estas paredes compuestas por materiales sedimentarios.  

Con una extensión de alrededor de 220 Ha. las Cárcavas de Burujón configuran una media luna que se extiende por unos 4 km. al norte de meandro que en este lugar forma el embalse de Castrejón. Manteniendo una altura desde la lámina de agua de unos 100 m. que en algunos lugares llega a superar los 120, situándose su máxima altitud en los 556 m. siendo su cresta más emblemática, así como centro de atención y miradas, la conocida como "Pico del Cambrón". Sensacionales cortados de caprichosas formas que se proyectan sobre el agua, que en días calmos se reflejan con si de un espejo se tratase, completando un cuadro donde el equilibrio y la simetría son la regla.          

Perfiladas como auténticos antojos de la naturaleza en un prodigioso entorno, estas cárcavas encarnan uno de esos rincones de sorprendentes panoramas, que por pretéritos tiempos pasaron desapercibidos. Desde 1995 cuentan con un grado de protección como es ser "Refugio de Fauna", estando así mismo desde el año 2000 catalogado como Lugar de Interés Geológico (LIG), incluido en la Red Natura 2000, como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves. Habiendo sido declarado Monumento Natural en 2010, además de ser usado por Félix Rodríguez de la Fuente para la grabación de una pareja de águilas en el Pico del Cambrón, que emitió en uno de sus documentales. 



Para llegar hasta donde aparcar el vehículo para visitar Las Barrancas es necesario tomar una pista de tierra, a la que se accede desde aproximadamente el punto kilométrico 24,800 de la carretera CM-4000 que comunica Toledo con Talavera de la Reina. En concreto, a mano izquierda del cruce que nos indica Burujón, punto donde ya comienzan los carteles indicadores. Siendo altamente recomendable dejar el coche en el parquin habilitado del chiringuito-bar "El Refugio". 

La ruta comienza en este lugar, transitando primeramente por el antiguo Camino de La Puebla de Montalbán a Toledo, que en este tramo coincide con GR-113 o Camino Natural de Tajo, el cual seguimos en dirección este durante un buen trecho hasta coger la vereda que nos conducirá definitivamente hasta el Sendero de la Barranca. Al que llegamos asombrados por el espectáculo que tenemos ante nosotros, sorprendidos al pasar del típico paisaje llano de la Mancha a unos precipicios portentosos, vislumbrando un sin fin de barrancos en medio de un asombroso paisaje. Estamos en plena primavera y la vista se nos pierde entre las intensidades de verde que ante nosotros tenemos, notando las ganas de vida que tiene la naturaleza por despertar del aciago invierno, luciendo los campos su pleno esplendor. Caminamos un sendero que trascurre por los Altos de Torralba a ras de los cortados, dejando a nuestra derecha la ruinosa silueta de la "Casa Coronel", parando una y otra vez para lanzar nuestras miradas desde cualquiera de los numerosos miradores naturales que encontramos a cada paso. Las sensaciones se repiten unas tras otras, siendo a cada recodo el paisaje más espectacular, observando desde distintos puntos cómo las serenas aguas del embalse nos regalan una muy sugerente visión, al reflejarse con efecto espejo sobre ellas los impresionantes y rojizos cortados de arcilla. 



Es difícil trasladar a letras las sensaciones de esos instantes y retratar esos horizontes a la perfección, pues son simples percepciones de cada uno y no todos los sentimientos son vividos igual por cada sujeto. Pero estoy convencido que hasta el más triste e insensible ser humano tendría algún tipo de arrebato ante estas visiones. 

Flores por doquier impregnan y cubren los campos, margaritas y amapolas nos saludan al pasar, y cerrando el horizonte de nuestra vista los Montes de Toledo y la Sierra de Noez, adivinando entre ellas con la tenue calima la elegante y esbelta silueta del Castillo de Guadamur. Los oteros se suceden uno tras otro, vamos rodeando en la altura la silueta de "Pico Cambrón" que desde distintas perspectivas nos vigila al caminar, mientras los abruptos escenarios no dejan de reivindicarnos ser plasmados en estampas fotográficas. Hendidos barrancos, caprichosas chimeneas de hadas, altivos cortados, arcillosas aristas, bizarros torreones, terrazas, campos de cereal y el Meandro de Burujón con sus islas y riveras nos acompañan en nuestro sorprendido transito, gozando por el momento de una paz y un silencio total. 



Sosiego que se ve interrumpido llegando al Mirador de Cambrón, donde la afluencia de gente se hace notar, siendo también desde aquí donde se observa la majestuosa silueta del pico que da nombre al sobresaliente balcón, este ya con protección afortunadamente pues por aquí pasa la Senda Ecológica, que continuando por los Miradores de Los Enebros y el Camino de Alcubillete, nos deposita en nuestro inicio después de haber transitado alrededor de unos 10 km. de los que 4 son puramente por los cortados, en un continuo otero con unas maravillosas vistas. 

Además de recrearnos con su original y soberbio paisaje los barrancales de Castrejón, debido su inaccesibilidad son también un lugar excepcional como refugio de avifauna, siendo utilizadas por numerosas aves como lugar de hábitat, destacando de entre ellas: águila perdicera, búho real, lechuza, aguilucho lagunero, cernícalo, halcón peregrino, águila imperial, amén de Cigüeñas, ánades, patos, garzas, martinetes, cormoranes e incluso algún buitre negro y por supuestos cigüeñas. 

Fauna alada que son suerte podremos observar en nuestra ruta y que también podremos encontrar río arriba, dos meandros por encima, donde se localizan las Barrancas de Calaña, a apenas 2,5 km. de las de Burujón. Con menos índices de visitas ya que su acceso es más complicado, pero no por ello menos interesantes. 

No puedo terminar estos párrafos, si nos despidiéramos de esta zona del poniente toledano sin visitar algunos lugares de relevante importancia en su entorno, como son: La Plaza Mayor de La Puebla de Montalbán, población donde vino al mundo Fernando de Rojas autor de "La Celestina". Un poco más alejada pero de enorme importancia, se encuentra la iglesia de Santa María de Melque, 100 % del más puro arte visigodo que tengamos en nuestro país. Una pena que una joya de los siglos VII-VIII esté tan poco valorada, visitada y promocionada…….. "País", como diría Forges. 

Muy próximo a Melque, nos encontramos los restos de templario Castillo de Montalbán (no visitable entre los meses de febrero y mayo, por la reproducción de aves), uno de los menos visitados de toda Castilla - La Mancha. En las "cercanías" de San Martin de Montalbán, y no sin dificultad, sobre el río Torcón se sitúa el Puente de La Canasta al que se le supone un origen romano, ya que por él cruzaba una "calzada". Y por último acercarnos hasta el coqueto castillo de Guadamur, que solo admite visitas limitadas al ser una propiedad privada. Si se quiere se podría uno acercar hasta el cercano (2,7 km.) yacimiento visigodo de " Guarrazar", pero lo mejor está en el Museo Arqueológico de Madrid. 



Y esto es todo……………. que se os de bien el día.


jueves, 14 de abril de 2022

- Ucero y su Castillo Templario

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De nuevo por tierras del poniente soriano, recorriendo esos paramos a través de los infinitos sabinares de la Sierra de Cabrejas que se prolongan hasta las tierras burgalesas del Arlanza. Territorios de parcos suelos pero con historia cargada de ajetreo, cuando menos hasta finales del medievo. Nos situamos nuevamente en la franja que delimitan las dos vías principales del oeste de Soria: la conexión con Burgos N-234 y la que nos lleva a capitalidad comunal en Valladolid N-122. Estamos a orillas del Ucero, al que iremos ver nacer en su fundir con el Lobos. 

Ubicados a las puertas del escarpado paisaje que nos regala la naturaleza a través del Rio Lobos, barranco o cañón que no hace mucho, me indujo a rellenar unos párrafos con sus mágicas historias de monjes-guerreros y misterios. Aunque hoy ni siquiera accederemos, manteniéndonos solo por sus proximidades, sobre todo en las cercanías de la población que sirve de principal centro de acceso al Parque Natural. 

En fresca mañana nos recibe la aldea Ucero, que situada sobre la orilla del río y ocupando una buena solana al medio día (sur), se asienta rodeada por un entorno agreste de paredes calizas cortadas a pico, que se levantan sobre la testuz de los que hasta aquí nos allegamos. Es para recorrer sus alrededores a lo que nos hemos acercado hasta la orilla del rio que pone nombre a la población. 



Ucero, que ahora se nos muestra como una aldea pequeña, casi insignificante, fue durante la edad media una villa de importancia, y en su comarca aun quedan mudos testigos de aquel pasado lustroso, prueba de ello es la existencia en sus cercanas poblaciones de un destacado patrimonio, con sus iglesias de ese románico rural soriano, tan sobrio y natural, que tanto nos llama la atención. 

Durante la Edad Media esta población fue una importante villa, logrando ser cabecera de la "Comunidad de Villa y Tierra de Ucero" en la Extremadura Castellana. Manteniendo vigente esta circunscripción desde el siglo XII hasta el XIX, jurisdicción que comprendía entre 6 y 11 aldeas o poblaciones (hasta 17 pudiera haber tenido bajo su demarcación), administradas en derecho de "abadengo" (señorío relativo a un monasterio). Llegando a tener, -la ahora humilde población-, una fábrica de chocolate, varios molinos y un lavadero de lanas, instalación esta ultima que precisaba de Licencia Real. Si bien lo que más resalta de todas sus construcciones es sin duda su señero y altivo castillo, al que se señala de "templarios". Y aunque se encuentra, como tantos otros, en un estado calamitoso, aun nos sorprende con su porte desafiante e inescrutable. 



Es muy posible que durante las campañas de Almanzor entre 977 y 1002, donde el caudillo musulmán recupero para el califa Hisham II las plazas de Osma (989), San Esteban de Gormaz y Clunia. La parte cristiana creara un sistema defensivo que controlara el acceso de esta parte del Duero hacia el interior de Castilla, siendo cuando posiblemente se erigiese el estratégico Castillo de Ucero a la entrada del rio Lobos. Acaeciendo en las primeras décadas del siglo XI; al recuperarse definitivamente el dominio castellano de esta parte del Duero y sobre todo la ciudad de Osma (1011); cuando comenzase la repoblación del corredor que comunicaba la ribera del Duero con las tierras del Alfoz de Lara por el río Lobos-Ucero. 

Siendo por aquel entonces cuando el núcleo de población existente alrededor del castillo comenzaría a consolidarse, pero la falta de soporte documental durante estas fechas nos mantiene en el desconocimiento sobre los orígenes de Ucero. Habiendo de pasar más de 100 años, para tener los primeros conocimientos sobre el lugar. Datando del siglo XII la primera referencia sobre la villa, teniendo fecha del 12 de abril de 1157, la primera mención escrita sobre la población de Ucero, un documento de donación al obispo de Osma. 

Se menciona así mismo a la población en las postrimerías de 1212, a través de un nuevo legajo de donación. Siendo en ese año cuando se señala a Juan González de Ucero como primer señor del castillo, asegurándose así mismo que fue un baluarte templario desde los tiempos de Alfonso I de Aragón (principios del siglo XII). Durante el s. XIII perteneció a Juan García de Ucero y a la muerte de este a su esposa María Alfonsa de Meneses (María de Ucero), quien debió tener amoríos extraconyugales con quien fuera rey de Castilla y León "Sancho IV". Producto de esta relación nació Violante Sánchez de Castilla (nieta de Alfonso X "El Sabio", a quien pasó el dominio de la fortaleza. 



A través de argucias legales y pleitos, a Dª. Violante le "guindaron" en 1325 el señorío de Ucero los leguleyos proclives al obispo de Osma. Litigios en los que hubo de intervenir hasta el papa Juan XXII (segundo Papa de Aviñón), quien como lógica reflexión dio la razón al mitrado oxomense, terminando la propiedad de todo el territorio perteneciendo al obispado de Burgo de Osma, quien lo ocupaba ya desde 1302. 

Durante el siglo XV el castillo es rehecho a instancias del obispo de turno. Siendo un siglo después cuando otro de los insignes prelados de Osma, sitúa sobre el acceso al recinto su escudo de armas, blasón que aun se puede contemplar. El uso que se le dio a la fortaleza de Ucero durante su pertenencia a la diócesis de Osma fue muy variado y dispar, habiéndose utilizado como finca palaciega y de recreo para los prelados, donde estos acudían a expansionarse con la pesca de las truchas en su coto del río Ucero. Posteriormente se le dio uso como presidio para clérigos, manteniendo encerrados a los miembros del clero que se habían "salido del rebaño" o quebrantado los mandamientos de Moisés. Hasta que un incendio acaecido en 1668, marcó el inicio de la decadencia de este baluarte, declive que se fue ido acrecentando hasta nuestros días, dejándonos la imagen que ahora podemos observar de sus altivas y bizarras ruinas. 

El bastión de Ucero se descubre sobre lo alto de una potente peña que en dirección a levante domina la población y el rio. Esta ubicación y su esbeltez, generan la singularidad de poder ser divisado en lontananza desde distintos lugares, componiendo su porte una de las siluetas más espectaculares y escénicas de toda Soria. Esta vetusta fortificación debiera ser obra anterior al siglo XII con reformas posteriores, especialmente en el XVI, pero la falta de documentación sobre sus orígenes nos impide ser más conciso sobre sus inicios. 

El recinto templario de Ucero poseía una triple defensa amurallada, con foso y puente levadizo, baluartes de las aún mantiene bastantes restos. Un diseño de arquitectura medieval defensiva poco usual, que nos sorprenderá nada mas observarla por su originalidad y empaque. El equilibrio de sus formas, su proporcionalidad, su ubicación dentro del privilegiado entorno donde se encuentra, los imaginativos sistemas defensivos, su elegante torreón y su elegante silueta aun en ruinas, hacen del castillo de Ucero uno de los merecedores de ser promocionado como centro de interés y atracción en complemento con el Parque Natural del Río Lobos. 

Desde su interior y en medio de un patio de armas de lo más ruinoso y totalmente destruido, como si de un bombardeo hubiera sido objetivo, destaca la torre del homenaje que conserva un relativo buen estado. Con bordes de buena sillería esta elegante y espigada atalaya se nos muestra con balconadas del siglo XIII, entre las que se encuentra una ventana de arcos ojivales de diseño gótico. Aunque lo más sugerente y misterioso son las gárgolas por donde desaguaba la cubierta, poseedoras de una especial simbología, en las podemos observar un águila con grandes orejas que se presenta asiendo dos serpientes, así como una ménsula que representa un personaje de larga cabellera con túnica que sujeta en sus manos un objeto de  difícil identificación. El resto de las ménsulas también representan personajes de indudable iconografía misteriosa, lo que añade mas magia a la raíz oculta de sus originarios moradores, los templarios. 



Entre los desparramados restos de su patio, podemos adivinar lo que fuera en otro tiempo un abovedado aljibe, junto a una escalera y al acceso de la torre. Pero lo que sí que añade más encantamiento y fascinación es la existencia de un pasadizo-corredor subterráneo que, recorriendo en zigzag la ladera del cerro desde el exterior del castillo, desciende hasta el río. Situado bajo la muralla norte del castillo, su finalidad no era otra de poder acceder hasta el agua del rio en caso de asedio. Su estado actual no es de lo mejor, ya que se encuentra derrumbado en algunos tramos, pero se puede visitar en gran parte, manteniendo una anchura de algo más de un metro y una altura que varía entre los 2,10 y 1,50 mts. 

A unas decenas de metros en dirección suroeste divisamos las ruinas de los que algunos autores, como Ángel Almazán, sitúan fuera el Monasterio Templario de San Juan de Otero, controvertida ubicación que ha gastado bastante tinta y papel durante algunos siglos. Lo que sí está claro que, perteneciente al susodicho cenobio o no, el templo o las piedras que dé el quedan, fueron las de la iglesia del original y primer asentamiento de la población de Ucero, que se situaba a esta altura protegida por la sombra del castillo, por lo menos durante los doscientos años que duró el Duero como frontera entre los reinos cristianos y musulmanes. Aun podemos encontrar restos de la muralla que protegían la villa por los alrededores de la fortaleza, en cuyo interior se sitúan las ruinas de lo que fuera la iglesia románica de referencia. 

De aire rústico y con gruesos muros de mampostería elaborados en "cal y canto", lo único que podemos observar de este antiguo templo son los restos que aun se encuentran medio en pie, compuestos por una única nave rematada con ábside semicircular, orientado hacia naciente como "dios manda". Expoliadas totalmente sus piedras más nobles, ya no queda nada que sustraer, habiendo desaparecido totalmente el pórtico de su entrada y los elementos identificativos de las ventanas del ábside, pero aun así se puede discernir su inconfundible origen románico. Triste destino de tantas iglesias sorianas que se encuentran abiertas al cielo (sin techumbre) para que en ellas sea más fácil llegar hasta el señor: son los casos de Villabuena, Sarnago, Castril, Martiana, San Pedro Manrique, Magaña, hasta algunas en el mismo Soria…… y así hasta una lista que llega a las cerca de 40 y las que no tardando formaran parte de la nueva relación. 



En el muro meridional aun quedan señas de que en tiempos existiera una galería porticada, lugar donde se congregaba la vecindad para distintos festejos o reuniones, y seña de identidad de este románico soriano. Frente a su entrada, en el interior del muro septentrional aun podemos observar cinceladas en yeso cruces de calvario tan típicas de estos lugares. También las piedras de sillería que formaron el campanario- espadaña fueron desmontadas, utilizándose con total seguridad en la construcción de la nueva iglesia del pueblo de abajo. Acaeció lo mismo con sus campanas, alguna de las cuales suenan todavía pero lo hacen a 500 mts. de distancia y 60 por debajo de donde originalmente estaban.  También en el nuevo templo se custodian y veneran dos imágenes marianas del siglo XIII, una de las cuales pudo ser originaria de la del castillo. Parece ser que fue a finales del Medievo, durante el siglo XV, cuando se fueron poco a poco bajando los vecinos del castillo hasta la orilla del río, lugar más cómodo y huertos más fértiles. Consumándose este periplo en el XVII, siendo durante el siguiente siglo cuando se levanta la nueva parroquia, usando para su construcción gran parte de las piedras del ya avejentado castillo. 



Pero antes de bajarnos hacia la población del valle, debemos de disfrutar de los soberbios panoramas que se divisan desde de este otero, un abanico de espléndidos paisajes que se nos muestran desde esta altura. Ante nosotros a apenas unos centenares de metros podemos nítidamente adivinar la entrada al Cañón del Río Lobos, la Cuesta de La Galiana, bajo nosotros mismos la modesta población de Ucero y la planicie por la que ahora discurre el río camino del Burgo de Osma. 

Una panorámica impresionante donde se intercalan el rio y sus meandros, con los coloridos farallones rocosos de barranco, la evidente silueta de los buitres leonados surcando los limpios cielos sorianos, las centenarias y retorcidas sabinas compitiendo el espacio a las bisoñas choperas, que durante el otoño se visten de "oro" creando llamativo, bucolismo y sugerente. Un equilibrio de diversidad en las formas y los tonos que sin duda nos hará disfrutar del instante. 

Y todo este rollo, simplemente para aconsejaros realizar uno de los senderos más variado, hermoso y nada penoso de toda la provincia de Soria, la "Senda del Castillo de Ucero. Un itinerario de apenas 9 km. con poca ascensión, apenas un desnivel de unos 100 mts. para llegar hasta el cerro donde se asienta la recinto amurallado. 

La ruta es un sendero circular de cómodo trazado por el entorno del río Ucero, permitiéndonos durante su travesía observar algunos de los valores paisajísticos más interesantes de este entorno natural. El trayecto nos muestra elementos históricos relevantes como: un sistema de abastecimiento de agua romano, el Castillo templario, la Casa de Parque y el conjunto urbano de la población de Ucero, así como todo el esplendor de naturaleza que se nos muestra en el entorno: choperas, sabinares, bosques de ribera, cantiles calizos y sobre todo esas inmejorables vistas de las que ya he relatado. 



Un itinerario variado, diferente, interesante y tranquilo, que podemos contraponer y realizar como alternativa a los que se desarrollan en el interior del "Cañón del Río Lobos", más saturados de gente y algarabía, una magnifica alternativa para conocer el lugar sin tener que "sufrir" la presión humana que sobre todo se concentra en los meses de verano. Se puede completar su recorrido en unas dos horas y media o tres, siendo la única ruta que no discurre por el interior de Parque Natural. 

Ruta

Parte su itinerario de la propia población de Ucero, recorriendo entre huertos un tramo de la orilla derecha del río aguas abajo, hasta llegar a un pasadizo escavado en la roca de 133 mts. restos de lo que fuera parte del "acueducto romano" que suministraba agua a la población de Uxama distante 18 km. al lugar los del pueblo lo conocen como "Cueva de la zorra". Circulando un breve tramo por la carretera que nos conduciría hasta Burgo de Osma, tomamos el repecho que nos lleva hasta el Castillo, para después de visitarlo coger una vereda en que en dirección noreste desciende bucólica hasta el seco cauce del río Chico (ojo en época de lluvias). 



Nos dirigimos ahora por la orilla izquierda del Ucero hasta llegar a su nacedero y la Cueva La Galiana Baja, muy cerca del puente donde el Río Lobos pierde su orondo nombre, comenzando el cañón y el "Parque Natural". Cambiamos de orilla y rio abajo pasamos por las afueras del camping, para posteriormente pasar por la antigua piscifactoría que ahora es el Centro de Interpretación (merece una visita). El camino rodea la instalación y busca una flamante y novedosa pasarela que tras cruzar el rio nos depositan nuevamente en la orilla izquierda y bajo el castillo. Solo nos queda continuar la vereda para llegar a la población, donde habremos finalizado el recorrido. Muy aconsejable si es la hora del almuerzo, buscar hueco entre las mesas del "La Parrilla de San Bartolo", seguro que agradeceréis esta recomendación. 











Una buena excursión de autentico sabor soriano……….. como si de mismísimos torreznos se tratase.

Un video servirá de complemento para visitar el lugar:




miércoles, 6 de abril de 2022

- Masacre en Bucha (Ucrania)


Foto tomada por el reportero grafico servio Marko Djurica para REUTERS en la poblacion de Motyzhyn, al igual que Bucha situada en la periferia de Kiev.

lunes, 28 de marzo de 2022

- Siega Verde…… preludio de Arte

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Volvemos de nuevo a las orillas del Águeda, escarpadas riberas por las que ya estuvimos en el otoño de 2021 cuando recorrimos el abandonado, pero singular trazado del Ferrocarril de La Fregeneda. Esta vez nos encaminamos más al sur, a tierras de Ciudad Rodrigo, urbe que nos recibe teñida de color "sepia" por coincidir nuestra visita con esos turbadores días en los que llegó hasta nuestras latitudes esa inmensa polvareda de arenas saharianas que tiñeron cielo, tierra, coches e incluso edificios de tonos rojos, hasta donde el ambiente callejero parecía sacado de una película realizada con filtro bermejo.

Tributario del Duero por la izquierda, el río Águeda tiene una longitud aproximada de 130 km. y con un caudal medio de 13,40 m3/s (cuatro veces la del río Manzanares), se le puede catalogar como un verdadero rio aunque no salga de la provincia de Salamanca. Nace al noroeste de la Sierra de Gata, a tan solo 600 metros de la linde con Extremadura, a 900 de la raya con Portugal y a algo más de un kilometro del manadero de su gemelo el Côa portugués. A mitad de su recorrido discurre por la histórica, monumental y populosa población de Ciudad Rodrigo, que envuelve dejándola a su derecha, siendo salvado por tres puentes para acceder hasta ella. Pues hete aquí, que desde esta villa hasta su desembocadura en el rio Duero (donde existe el puente internacional que nos cruza a Portugal), no hay ningúna otra conexión para vehículos en todo su curso que el puente existente en Siega Verde, lo que equivale a estar durante cerca de 60 kilómetros incomunicados los vecinos de una y otra ribera (que apunten esto los de la España Vaciada, que a lo mejor lo desconocen). 

Estamos en el cauce medio del río, en su último vado natural, justo en el punto donde el Águeda comienza a encajonarse y a formar su propia "arribe" (vertiente escarpada), que no solo el Duero y sus arribes para ello tiene su exclusiva. Un lugar de paso y un extraordinario paraje donde antaño, antaño, se podía cazar en abundancia, como así mismo observar las "bestias" con pleno detenimiento, ya que hasta aquí llegaban para cruzar el regato y también para saciar su sed. Nos situamos justo bajo el Puente de Siega Verde o de la Unión, punto de enlace de las poblaciones de Castillejo de Martin Viejo y Serranillo, lugar donde antaño quedaban los vecinos de ambas orillas para los baños estivales y otros festejos. Allí donde en tiempos se situaba un mesón ya desaparecido con el nombre de "Siega Verde", siendo posiblemente este "bareto" quien ha dado la denominación al sitio, hoy esta instalación ha sido sustituido por el Centro de Interpretación del yacimiento arqueológico. No sabían los lugareños por los años 60 y 70 del siglo pasado de la importancia del enclave, pues las rocas en que apoyaban sus espaldas durante las comidas campestres estaban repletas de figuras, arañazos y picoteados, que les eran  atribuídos a mozos de épocas pretéritas. 



Y efectivamente de épocas pretéritas y bien pretéritas eran esas figuras y caracteres, ya que después de analizadas por Manuel Santonja en 1988 (director por aquel entonces del Museo de Salamanca) se dataran como del paleolítico superior hace unos 18.000 años, cuando aun nuestro planeta estaba en plena glaciación o era de los hielos, y la temperatura media del planeta estaba cuando menos 6 grados por debajo de la actual. Fue un joven pastor de la aldea de Serranillo, Ángel Hervalejo, que apacentaba a sus ovejas por este enclave, quien dio reseña al arqueólogo salmantino, identificando primeramente el denominado el “Caballo del Descubrimiento”. Pero este no fue un caso aislado ya que sucesivamente se fueron encontrando más y más, hasta llegar a la actualidad, en que se tienen catalogados 96 situados (paneles) con aproximadamente 650 figuras o representaciones de estas expresiones artísticas del pasado. 

Este hallazgo, aun siendo el primero no fue el único, pues poco tiempo después se encontraron equivalentes figuraciones en la vecina Hoz del Côa portugués así como en otros situados, motivando con ello hacer una nueva y extraordinaria revisión del concepto sobre el arte paleolítico y su simbología. Durante tiempo se pensó que el arte rupestre se desarrollaba únicamente en el interior de las cuevas, creando con las pinturas rupestres lugares de especial simbolismo en lo más interno de las cavernas, generando verdaderos santuarios o lugares rituales. Con la aparición de estos grabados en las rocas de exterior, esta teoría se ha trastocado del todo, estando actualmente los arqueólogos-antropólogos desarrollando nuevas conjeturas que den credilidad y confianza a sus tesis. Este hecho sin duda ha convertido un arte de penumbra en el interior de las oquedades, en un arte de luz y vida hacia el exterior de sus hábitats. 



Al recorrer los más de 1.300 mts. del espacio que ocupa el yacimiento en la orilla izquierda del río, donde se suceden los afloramientos rocosos formados por esquistos de pizarra, observamos como de forma mayoritaria se han utilizado los paramentos lisos y verticales para trasladar en ellos las imágenes que nuestros antepasados no han dejado como regalo. 

Una excepcional concentración de grabados, donde podemos identificar decenas de equinos (caballos), uros (toros salvajes prehistóricos de hasta 2 mts. de altura), cabras, ciervos, bisontes, rinocerontes lanudos y hasta un cánido (posiblemente un lobo), poseyendo muchas de ellas señas añadidas de detalles fisiológicos como: ojos hocicos, bocas, crines, músculos e incluso pelaje, lo que nos traslada el conocimiento sobre el animal en cuestión, y la forma de trasladarlo a imagen que tenía el autor del grabado. Fauna que habito estos territorios por aquellas épocas y que en algunos casos se extinguieron hace miles de años. Aparte de las representaciones animales que podrían tener un significado relativo con la caza, aparecen también formas abstractas no figurativas y signos esquemáticos, cuya simbología se escapa a nuestras entendederas. Los distintos motivos que podemos observar trazados en las rocas, se sitúan en grupos de entre dos y seis figuras de tamaños medio, aunque también se encuentran representaciones aisladas en pequeñas rocas sueltas. 

Las técnicas usadas por estos pobladores eran muy simples, teniéndose casi la certeza de que primeramente se bosquejaban sobre las rocas las distintas ilustraciones, para después remarcar a modo de grabación su tallado en la piedra. Las distintas figuras se fueron realizando por los métodos de: piqueteado de contorno, incisión y abrasión, siendo la primera de ellas la que más predomina. Para realizar esta, golpeaban sobre la pizarra con un objeto duro y afilado hasta dejar toscamente perfilado a base de puntos el contorno de la figura representada. La incisión o grabado fino se observa en menor medida y posiblemente se realizara en periodos posteriores, siendo su realización más refinada cual si fuera un dibujo a lápiz sobre papel, aunque para poder observar estos últimos, tengamos que pones más atención y un acercamiento al sujeto más sustancial. Por último la abrasión o rallado se utilizó para crear volúmenes o simular la cubrición de los cuerpos con pelamen. En cualquiera de los casos, la precisión de los grabados nos ha dejado imágenes prácticamente reales y de una gran plasticidad, teniendo una enorme sutileza y una asombrosa precisión. Legado que ha podido llegar prácticamente intacto hasta nuestros días, gracias a su dificultosa percepción y su tardío descubrimiento. 



Ya he comentado que las representaciones existentes en cada roca pueden ser plurales o encontrarse en soledad, también pueden intentar representar movimiento o encontrarse estáticas, pero se nos escapa todavía un significado "claro" de estas expresiones plásticas, existiendo varias teorías aportadas por diferentes expertos e investigadores sobre el simbolismo y la expresión de este arte rupestre. Algunas texis plantean rituales mágicos para favorecer sus capturas en la caza, otras se refieren a marcar territorio con respecto a otras tribus o grupos humanos ajenos. Hay quienes defienden cultos a la fecundidad, y otros nos aportan teorías sobre el totemismo o incluso el chamanismo. Los que menos se comen la cabeza nos trasladan que son expresiones que se desarrollan en base al arte por el arte………. pura forma de expresarse de nuestros progenies. 

Lo que podemos apreciar en Siega Verde, no es algo señero, exclusivo o casual que solo podamos apreciar en este lugar, es una forma de expresión  del ser humano que vivió es estos lugares, dejando su impronta sobre las rocas hace decenas de miles de años. Que por motivos aun sin descubrir se desarrollan más en unas zonas que en otras, pudiendo encontrar no muy alejados del las riveras de Águeda, el yacimiento hermano del portugués Valle del río Côa, del que apenas les separa 15 kilómetros. O el también, en este caso "primo" del Arroyo de las Almas, ya casi en la desembocadura del río Águeda al Duero, en la carretera que desciende desde La Fregeneda hasta el muelle fluvial de Vega Terrón. Cursos fluviales por los que discurrían las rutas o periplos humanos en los pasados tiempos del paleolítico. 

El recorrido para poder visitar Siega Verde es siempre guiado, pudiéndose realizar dos tipos de itinerario: uno breve en el que se recorren 5 paneles solamente, o la ruta completa donde se exploran los 14 paneles de rocas visitables, mediante un circuito que dura entre 1,30 y 2 horas. Además durante el tiempo estival se realizan visitas nocturnas, donde la observación de los distintos caracteres de las representaciones son sorprendentes antes las luces artificiales proyectadas sobre ellos. Si podemos elegir horario, es aconsejable la vista mañanera, siendo durante esta parte del día cuando la luz del sol ilumina mejor los grabados. 

Considerado como el conjunto de grabados paleolíticos al aire libre más significativo de Castilla y León y el más importante del territorio hispano, el yacimiento arqueológico de Siega Verde fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Castilla y León en1998, formando parte del Itinerario Cultural del Consejo de Europa "Caminos de Arte Rupestre Prehistórico". Y aunque la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 2010, la administración autonómica no le ha sabido dar la relevancia que tiene, estando a años luz de la promoción, estudio e investigaciones que nuestros vecinos lusos están desarrollando en el Valle del Côa, esperemos que con estos movimientos de la "España Vaciada"…………… la cosa cambie. 

Durante los años 1990 y 1991 se realizaron sendas pesquisas para la búsqueda de nuevos grabados en el entorno de Siega Verde, llegando hasta el Puente de los Franceses en Puerto Seguro, 25 km. aguas abajo del río Águeda. Y aprovechando que "el Pisuerga pasa por Valladolid, el Tormes por Salamanca y el Duero por Soria", no quiero desaprovechar esta reseña, para dejar constancia de una infraestructura que pasa desapercibida (como tantas otras veces) en nuestro entorno, pero que a mi "corto entender" ha sido de bastante importancia para la zona, por lo menos así lo entendieron los romanos. Y aunque se salga del tema del "arte rupestre", quiero hacer referencia de la existencia del antes mencionado "Puente de los Franceses" aunque antaño se le apodara como "Puente de Barba del Puerco", llevando en insigne y antiguo nombre de la cercana población situada a poniente.  

De origen romano; al igual que la calzada que lo cruza y conocida como la de "El Abadengo" (tierras bajo la jurisdicción de un abad, en este caso pertenecientes a la Orden del Temple); el puente se sitúa en un paraje de excepcional rudeza y hermosura, en medio de las vertiginosas pendientes que forman las "Arribes del Águeda" entre San Felices de Gallegos y el rebautizado (en 1916) como Puerto Seguro. Esta ruta que en su día fue una incuestionable vía de conexión entre estas tierras iberas del poniente, desde los tiempos del "Imperio" latino, siguieron siendo de trascendental importancia durante el mediebo y hasta la entrada del siglo XIX, toda vez que era el único paso construido sobre el rio entre Ciudad Rodrigo y la desembocadura del Águeda en el Duero, transitando por él las vías y rutas que recorrían de este a oeste y vuelta. 

El puente en cuestión, sirvió para que los "gabachos" al mando de Napoleón pudieran salvar su pellejo durante nuestra mal llamada "Guerra de la Independencia", al tener que huir de la portuguesa y fronteriza población de "Almeida" (sin Martínez), al ser vencidos por las tropas inglesas al mando de Wellington, batiéndose en retirada hasta la población de San Felices de los Gallegos. Siendo durante estos escarceos bélicos de comienzos del siglo XIX, cuando parte del puente fue dinamitado a comienzo de la primavera de 1812. Reconstruido en 1844 y recompuesto en 1906 tras una fuerte crecida del río, hoy por entre sus pretiles solo transitan intrépidos viajeros e incansables senderistas, que se atreven a descender hasta él para disfrutar de la magia que este lugar casi olvidado del mundo desprende. 

Fue también Lord Wellington, quien ante la falta de puentes para cruzar el Águeda, durante la contienda contra los franceses en tierras hispanas, tuvo que ingeniarse un puente provisional de "caballetes" para hacer pasar su artillería y llegar a la sitiada Ciudad Rodrigo. Lo montó en el "Vado de Flores", entre las aldeas de Gallegos de Argañan y Saelices el Chico, estando formado por 32 de estos soportes de tijera, llegando a alcanzar una longitud de 160 varas (unos 134 mts). Este improvisado cruce se situó 8 km. rio arriba de Siega Verde, con lo que imaginamos que el insigne militar ingles no llegó a descubrir los grabados rupestres de sus rocas, perdiéndose la oportunidad de su admiración, sin embargo sí que pudo recuperar la Ciudad de Rodrigo a los franceses. 

Aquí os he propuesto una curiosa, diferente y bonita excursión que se puede completar con la visita de la ciudad de Salamanca, la urbe de Ciudad Rodrigo y algunos perdidos lugares por la siempre interesante "Raya Portuguesa"…………….. ya me contareis. 




miércoles, 9 de marzo de 2022

- Flysch de Zumaia…… la Historia Geológica del Planeta

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Poco a poco la ciencia va reeditando la historia, el "big-bang" y la consecuente creación de universo sucedió aproximadamente hace unos 13.800 millones de años, estimándosele a nuestro planeta una vida de 4.600 MA (millones de años). Con el aumento de los conocimientos científicos, vamos teniendo nuevos datos sobre la creación del mundo, quedándose las viejas escrituras del "Génesis" en mero relatos de ficción, como si de una novela fantástica se tratase. 

Estos datos sobre la historia de nuestro planeta están bajo nuestros pies, escritos es las rocas de las profundidades terrestres, solo hay que buscar los sitios donde poder leerlos, ya que en algunos casos y debido a los movimientos terrestres estos testimonio pétreos han aflorado a la luz de la superficie. Es el caso de la Costa Cantábrica, donde se pueden apreciar los denominados "flysch", que extendiéndose desde la costa del suroeste francés en San Juan de Luz, hasta el litoral asturiano de San Pedro de Antromero (proximidades del Cabo de Peñas), nos dan abundantes pistas de como ha ido evolucionando el mundo en el que nos ha tocado vivir. 



Es en esta fría, húmeda, agreste y hermosa costa cantábrica, donde con mejor proximidad y detalle podemos observar el fenómeno geológico denominado "flysch". Palabreja de origen teutón que viene a indicarnos algo así como "resbaladizo", que no es ni más ni menos que un sinfín de sucesivas laminas o capas, que con el transcurso del tiempo se fueron formando por decantación en los fondos marinos, y que posteriormente por los movimientos terrestres de las placas tectónicas afloraron a la superficie. En este caso por la colisión pirenaica, al ir uniéndose la Península Ibérica (por aquel entonces isla) con el subcontinente europeo, creándose los montes Pirineos y el Golfo de Vizcaya. 

Estas capas sedimentarias a semejanza de un pastel "milhojas" o una "tarta contesa", se alternan dependiendo del periodo climático que tocase en ese momento: intercalando una capa dura formada por calizas y generada durante tiempos fríos, sobre una capa blanda compuesta por margas o arcillas durante épocas más cálidas. Esto sucedió una época tras otra, en un proceso variable que se repite cada 20.000 años, correspondiendo cada estrato (capa) a un periodo aproximado de 10.000 años. La sucesión de estas vetas sedimentarias puede llegar a tener hasta 5.000 mts. de grosor y las que vamos a poder visitar contienen la historia de los últimos 50 millones de años de la "vida" geológica de la Tierra, pudiendo leer en ellas como si de las hojas de un libro se tratase, los principales aconteceres que se han producido durante ese tiempo. 

Esta constante periodicidad se produce por el permanente y oblicuo movimiento eje de la Tierra, que semejando la oscilación inclinada de una peonza dura esos 4.000 lustros, correspondiendo la mitad del periodo a estar más próximo al sol (clima templado) y el otro periodo más alejado (clima frio). Pero hoy sabemos que esos periodos "naturales" de oscilación climática, se están alterando de forma artificial por la irresponsable acción del hombre, acelerando el calentamiento del planeta y acercándonos a la extinción, como ya veremos ocurrió hace 65 MA (millones de años). 



El Gran Cañón del Colorado tiene capas que nos enseñan 300 MA de la historia de la Tierra, pero las más antiguas se encuentran en la profundidad del barranco, en lugares prácticamente inaccesibles, de ahí su difícil evaluación. Pero aquí, en la orilla de este impresionante mar podemos obsérvala con relativa comodidad…………… y además está más cerca y es como mas nuestra………….. Siendo la zona más especial, llamativa y atrayente, el tramo litoral ubicado entre las poblaciones guipuzcoanas de Zumaia y Deba, al estar aquí situados las formaciones de flysch más espectaculares, toda vez que los movimientos de la corteza terrestre han situado en posición vertical los estratos rocosos que originariamente eran horizontales. 

Creando un efecto único y sobrecogedor, centrado principalmente en la playa de Itzurun en Zumaia, la punta Algorri, así como la playa de Sakoneta y sus alrededores, sobre todo cuando baja la marea y se puede observar e incluso pasear por la "Rasa Mareal", llegando a generar en nuestra retina imágenes que por mucho mundo recorrido, no tienen que envidiar a otros lugares de más renombre en el planeta, sin duda un espectáculo visual sorprendente. Durante las bajamares, cuando estas son potentes y tienen un coeficiente alto, la Rasa Mareal "surge" del fondo marino hasta alcanzar una anchura de 300 mts. sobre la orilla, pudiéndose transitar por ella y observar su rico ecosistema, aunque las curiosas formaciones de rocas no terminan ahí, pues se extienden por casi 5 km. hacia el interior del mar. 

Además de estos singulares y extraordinarios paisajes, nos situamos en uno de los lugares más importantes del mundo para conocer la historia geológica de nuestro globo terráqueo. Aquí podemos observar con nuestros ojos y tocar con nuestras manos hasta cuatro hechos geológicos de trascendental importancia para el desarrollo del planeta: 



-- El Gran Calentamiento. Ocurrido hace 56 MA (millones de años), cuando la temperatura en el planeta se calcula ascendió entre 5 º y 9 º, durante los 200.000 años que duró esta anomalía. Alteración climática debida a una emisión masiva de gases de efecto invernadero, siendo aquella un 10 por ciento de la tasa que "hoy" acumulamos por gases de efecto invernadero en la atmósfera. Debiendo de comparar estos datos con los actuales, donde superamos un aumento de 1,5º de temperatura en los últimos 100 años, ascenso que de no corregirlo es progresivo. Este evento lo podemos comprobar al acceder a la playa de Itzurun, en una zona definida por rocas rojizas, lugar donde un panel informativo da explicaciones de ello.

-- Cambio de los Polos Magnéticos Terrestres. Suceso acontecido hace 59,2 MA. No siendo un efecto inusual en la historia de la Tierra la inversión magnética de los polos. Esta ubicación en Zumaia de este hecho, fue definida como de importancia especial distinguiéndola como "Estratotipo", siendo por este motivo galardonada con un "Clavo Dorado" (Golden Spike). Trofeo que fue sustraído (robado) en la noche del 21 de febrero de 2019, por alguna mente desequilibrada. Su situación es la playa de Itzurun, bajo la vertical de la rotonda-mirador que se ubica en las proximidades del hotel Zelai.

-- Descenso del nivel del mar. Hecho acaecido hace 61,6 MA, tiempo en que los fondos marinos se hundieron y el mar descendió de nivel unos 80 mts. produciendo un brusco cambio entre calizas (más duras) y margas (más blandas). Podemos observar este suceso en la playa de Itzurun, bajo la vertical de la ermita de San Telmo, estando el estrato señalizado con un nuevo "Clavo Dorado", situado a escasos 25 metros frente al anterior.

-- La Gran Extinción de los Dinosaurios. Relevante suceso producido hace 65 MA. Se trata de una fina capa de color gris-negruzco que marca una de las mayores extinciones de la historia. Pudiéndola, no sin dificultad, localizar semi escondida y sin señalizar en los recovecos de la pequeña cala de Algorri, bajo la vertical de su promontorio (hay que ir con marea baja). Esta pequeña y difusa línea, son los restos expandidos por todo el orbe del impacto de un asteroide caído en Yucatán (México). Su acontecer y ubicación en el flysch de Zumaia, hacen que sea un sitio mágico y misterioso, un lugar donde se pueden tocar las estrellas con nuestras manos. Pues este fino estrato, formado en gran parte por "Iridio", procede que un enorme meteorito de unos 10 km. de diámetro, que se precipitó contra la Tierra a una velocidad de 44.000 k/h. liberando una energía equivalente a la producida por 1.000 millones de Bombas Atómicas como las de Hiroshima. Este suceso, ocurrido al final del Cretácico y su inmediata explosión, cubrió la Tierra de partículas cósmicas y polvo terráqueo, que hizo se oscureciera el planeta durante 700 días, ocasionando un cambio climático que provocó la extinción del 75 % de la vida del planeta (plantas y animales, entre ellos los dinosaurios). Produciendo una destrucción inmediata, causando incendios, terremotos y tsunamis por todo el orbe. Este lugar es de una trascendencia sustancial, ya que nos encontramos en uno de los 5 lugares donde se puede observar esta capa de todo el mundo. 



Aparte de estos trascendentales acontecimientos en la vida de nuestro maltratado planeta, también guardan estas curiosas formaciones de los flysch, potentes cambios climáticos que están "escritos" ellas. Como fue la última glaciación, acaecida hace 18.000 años, donde el nivel de mar estuvo 120 mts. por debajo del actual. 

Estamos ante una costa salvaje e intacta, que se extiende por los casi 10 km. que separan las poblaciones de Zumaia y Deba, una línea marina con potentes, vertiginosos y arriesgados acantilados. Un litoral poco humanizado, que por su difícil acceso ha originado quedar “aislado” de la acción del hombre durante mucho tiempo, no habiendo en sus alrededores ninguna repelente urbanización costera de mal gusto, apenas una docena de caseríos es lo mas alborotador que nos encontraremos. Aunque tuvo su momento "maldito", cuando allá por los años 70 del siglo pasado, se quiso construir una "Central Nuclear" en el lugar paisajísticamente más interesante de todo el entorno, la Punta Mendata y la palaya Sakoneta. Afortunadamente la presión social del los vecinos de Deba, de la comarca entera y de gran parte del pueblo vasco, hizo abortar el proyecto, sirviendo este movimiento como germen para posteriormente conseguir el cierre de la cercana Central Nuclear de Lemoniz, aunque esta tiene una historia diferente y en parte más trágica. 



La costa y su litoral es sugerente, pero la franja inmediata del interior no se queda atrás, ya que por los motivos antes mencionados, y al haber sido comprada gran parte de sus terrenos por la "Iberdola" de entonces hoy "Iberduero" (que es como cambiar mastín por dóberman), y al no ejecutarse al instalación nuclear, estos terrenos fueron comprados por la Diputación de Guipúzcoa y ahora forman parte del "Geoparque", una suerte para los que nos gustan los espacios abiertos y los grandes horizontes. Y aquí es lo que aun podemos encontrar, poco movimiento de vehículos, ninguna vía de comunicación que acceda a la costa, y una verde campiña de interior bucólica y relajada, salpicada únicamente por los tradicionales caseríos de tipología vasca. 



Como reseñas de edificaciones venidas a menos, las ruinas de algún que otro caserío abandonado, así como la también ruina de una atalaya ballenera, que se puede observar en la ladera de Sondabeltza, con la certeza de que ya ha pasado un siglo de cuando se cazó el ultimo cetáceo en estas costas. 

Pero sobre todo hay que recorrer sus inmejorables parajes a través de caminos, una veces por las vertiginosas escarpaduras litorales, otras por bucólicos prados y bosques, pero siempre rezumando de la magia de estos parajes por los que transcurren: la playa de Itzurun, Punta Algorri, Acantilados de Pikote, Ensenada Aitzuri, Punta y Cuevas de Aitzuri, miradores de Baratzazarrak, Portutxiki, Mendatagaina, Itxaspe y el de la Virgen de Itziar, estos dos últimos ya en los flysch negros, así como la regata o barranco de Oskon, descendiendo desde Errota Berri hasta el litoral, rodeado de prados entre higueras, alisos, ciruelos y sauces. Fundamental, allegarse hasta los acantilados de playa y punta Sakoneta, observar la cascada colgada de Mendata y extasiarnos con un atardecer desde la ensenada de Punta Mendata (Punta Aitzuri)…… pero sobre todo en estos últimos lugares recorrer la rasa mareal (con marea baja). Para llegar hasta ellos, usaremos como puntos de partida y referencia: La pequeña población de Elorriaga y su Área de Recreo, Errota Berri (molino nuevo), el acceso al caserío Sakoneta, el Collado de Mendata o el Camping Itxaspe. 



No quiero terminar sin olvidar y haciendo una mención especial al paso por estos lugares de senderos tan reconocidos como el GR-121 (Vuelta de Guipúzcoa), así como el Camino del Norte o Primitivo (Camino de Santiago por la costa), desde los cuales podemos llegar a los sitios aquí reseñados. 

El cine también ha sabido reconocer los singulares valores de estos lugares, plasmando en sus imágenes sitios entrañables de la población de Zumaia, a través de la ermita de San Telmo y la Fuente de San Juan en el film "Ocho apellidos vascos". Pero sobre todo ha sido la cacareada serie "Juego de Tronos" (Game of Thrones) que se rodó parte de ella en la playa Itzurun de Zumaia. 



Por último dejaros 4 imprescindibles consejos para visitar este lugar:   

 - Ir en época de poca invasión urbanita (fuera de las temporadas de verano o similares)

     - Que el tiempo acompañe, pues los caminos con lluvia son bastantes resbaladizos y están algo expuestos en algunos lugares (borde de acantilados).

     - Hay que ir en época de "mareas muy vivas" con un coeficiente muy alto, en el que la diferencia entre "pleamar" y "bajamar" sea bastante acuciado, para aprovechar y recorrer la rasa mareal en todo su esplendor.

     - Que los horarios de la "bajamar" coincidan con nuestra caminata, sobre todo por la playa y los acantilados de Sakoneta y alrededores. 

Para terminar os dejo un video para que pudráis disfrutar de este lugar: