jueves, 19 de diciembre de 2019

- Viaje al exilio - Languedoc y Occitania (Francia)

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Durante los meses de enero y febrero de 1939, hace ahora 80 años, se desarrolló en nuestro país uno de los mayores éxodos de toda su historia. Con la derrota del ejército fiel a la Republica Española en el frente del Ebro, infringida por las tropas sublevadas al mando de Franco, se inició por parte de los militares rebeldes la toma de Cataluña, siendo ocupada Barcelona el 26 de enero de 1939. Generándose con ello la "Retirada" hacia tierras francesas de gran parte del ejercito republicano, así como un número muy importante de población civil que escaparon de las represalias, escarnios, tropelías y vendettas por parte de los sediciosos, siendo más de 500.000 las personas que huyeron de nuestro país durante 1939 camino del sur francés. 

El concepto y la visión de lo hispano por parte de nuestros vecinos galos en aquella época, no es la que ahora hay sobre nuestra cultura, forma de vida y hábitos. Nos veían atrasados (que seguramente lo estábamos), llevábamos tres años inmersos en una guerra fratricida además de sangrienta y con malas artes en las retaguardias. Siendo como si el estrecho de Gibraltar estuviera en los Pirineos y España fuera el apéndice norte del continente africano, y aunque la izquierda francesa asumía el asunto de los refugiados españoles con cierto interés, los conservadores del vecino país se mostraban recelosos y contrarios a la entrada en su suelo de dichos expatriados. Existiendo un decreto del gobierno francés del 12 de noviembre de 1938, en el que nombraba a los exiliados como "extranjeros indeseables", proponiendo la expulsión de todos ellos. 

La llegada de una ingente cantidad de refugiados, en un espacio de tiempo tan escaso, a través de una frontera que se había mantenido cerrada desde junio de 1938, provocó el colapso de las estructuras de asilo de toda la región del sur francés. Que junto con la coyuntura política de la Europa de aquel tiempo, a punto de comenzar la Segunda Guerra Mundial, generó que la situación de estos luchadores por la libertad y la legitimidad de la Republica Española, no fuera la que debería de haber sido ofrecida por un país vecino. Estando hacinados, sin apenas comida, sin higiene, y sin lugares donde resguardarse en ese invierno en el que llegaron durante "La Retirada". Teniendo que cobijarse en tiendas de campaña construidas con sus mantas, aseándose en las playas o cocinado con agua salada del mar, hasta que poco a poco y con sus manos tuvieron que construirse sus propios "campos de concentración", a los que las autoridades francesas dignamente denominaban "campos de internamiento". 

A rememorar sus carencias y pesadumbres, sus miserias y penalidades, como asimismo homenajear a estos anónimos compatriotas, nos hemos acercado hasta el "medio día francés" casi medio centenar de personas a las que nos uncen solidaridad, compromiso, conciencia social y humanidad. Un variopinto grupo de gentes con la sensibilidad suficiente para poder comprobar in situ a través de los lugares donde estuvieron recluidos estos sufridores de la libertad, en varios de los cuales se han dedicado espacios para rememorar su recuerdo, siendo en algunos de los casos sus descendientes quienes dirigen estos lugares. 

Han sido unos días de enorme y emotiva intensidad, con diversidad de momentos vividos de enorme sensibilidad, en el que más de una vez los ojos se trasformaron vidriosos. Siendo algunos de los partícipes, herederos directos de estos españoles exiliados y por lo tanto actores directos de esta pesadilla del pasado, haciéndonos al resto, a través de sus historias cómplices de aquellos padecimientos.

Llegados a estas tierras del "midi", el sureste francés, y antes de ponernos a recorrer los lugares del éxodo español al terminar la guerra civil, transitamos en la noche las calles y callejuelas del centro histórico de Perpignan, ciudad que también nos trae nostálgicos recuerdos a los que nos tocó vivir la última etapa del franquismo. Evocaciones de esa época por falta de libertades, tiempos en los que aspirábamos a ser un país como el resto de nuestros vecinos europeos.

Perpignan es una urbe del meridión galo, que se hizo famosa por ser a donde se viajaba a visionar las películas subidas de tono que en España estaban prohibidas, curioso es saber que se organizaban excursiones en autobús desde Madrid y otros puntos de la geografía hispana para poder ver "El último tango en Paris" de Bernardo Bertolucci. También hasta aquí se trasladaba la gente para conseguir alguno de los libros o publicaciones de la editorial "Ruedo Ibérico", creada en Paris por parte de un grupo de exiliados españoles, con la intención de rellenar la falta de pluralidad informativa y superar la censura que dominaba nuestra maltrecha piel de toro………., algunas de sus obras están en mi estantería como si fueran de oro puro. 

Tomamos dirección a Argelés-sur-Mer, población donde en su playa se instaló el primer campo de internamiento para los refugiados españoles, que en numero próximo a los 100.000 estuvieron recluidos en él. Visitamos en plena calle principal del pueblo el Memorial dedicado a los exiliados hispanos, viviendo emotivos momentos llenos de sensibilidad y recuerdo. También nos acercamos a la playa (ahora urbanizada por chalets de verano) donde se ubicó el campo de concentración, donde un monolito evoca su pasado, así mismo visitamos el cercano cementerio donde descansan los restos de los españoles allí fallecidos.

En apenas un recorrido de 8 km. hacia el sur encontramos, acurrucada bajo las defensas de los potentes baluartes de su fortaleza, la pequeña pero coqueta localidad de Colliure, que situada apenas 20 km. de la frontera española, fue población hispana hasta mediados del siglo XVII, fecha en la que el Rosellón pasó a pertenecer a territorio galo (Tratado de los Pirineos). Es en esta aldea donde falleció el gran poeta hispalense-soriano Antonio Machado, y donde se encuentra enterrado en su viejo cementerio. Un día gris y medio lluvioso nos da la bienvenida al lugar, para que sirva como complemento idóneo y atmosfera escénica, del nuevo y emotivo momento allí vivido ante la tumba del destacado escritor hispano.

Partimos ya en dirección noroeste camino del Valle del río Aude hacia Carcassonne, dejando a un lado las poblaciones de Rivesaltes y Le Barcarés, donde también compatriotas nuestros huidos de las bestialidades de la guerra, estuvieron recluidos en otros tantos campos de concentración.

Es de noche ya cuando llegamos a Carcassonne, la capital de los "cataros", pero aun así recorremos las enmarañadas calles de su medieval ciudadela, donde las sombras de los viandantes se nos asemejan espadachines de la época de los mosqueteros. En verdad que esta ciudad es hermosa y está bien cuidada, lo que nos anima a pasear sus calles en casi soledad, una situación que contrasta con lo que debe ocurrir en los meses de canícula, donde posiblemente no se pueda dar un paso. En la mañana con la luz de un esplendido y soleado día complementamos la visita, deambulando por sus callejones y travesías, rematamos la ruta accediendo a la monumental Basílica de San Nazario, que fuera catedral de la urbe hasta 1801, pero con méritos suficientes para seguir siéndolo.
 

Seguimos nuestra ruta a poniente, 95 km. y algo más de una hora separan Carcassonne de Toulouse la Tolosa francesa, poderosa capilar del sur francés y reina del Languedoc "Lenguaje de Oc", idioma que se hablaba antiguamente en estas regiones. En esta población cercana a los pirineos y a la frontera española, se instalaron el mayor número de refugiados durante el exilio, por lo cual hoy un 10% de su población son origen español, siendo definida como “la ciudad más hispana de Francia”. 

Toulouse es una elegante y distinguida ciudad presidida por su amplia y señorial Plaza del Capitole, donde se ubica el magnífico y significativo edificio del Ayuntamiento. Es partiendo desde aquí, centro incuestionable de la urbe, donde comenzamos, en tarde lluviosa, gélida y ventosa, el recorrido por las partes más significativas del Toulouse de nuestra posguerra-civil: la esquina de la Place Capitole donde se juntaban los círculos anarquistas, el refectorio de la Iglesia de los Jacobinos (templo donde está enterrado Santo Tomas de Aquino y donde se celebraron congresos de U.G.T. y P.S.O.E. en el exilio), la calle Pargaminieres donde en su número 51 se instaló la Cruz Roja Republicana Española, lugar también donde se decidió por parte del Partido Comunista de España la invasión por el Valle de Aran durante el mes de octubre de 1944, fracasado intento de cambiar el régimen de Franco. También en el numero 30 de la cercana rue de Velade, donde junto con el sindicato francés "Force Ouvrière " se reunían gentes del sindicato U.G.T. en el exilio. O la rue du Tau (Calle del Toro), donde tenían en los números 69 y 71 tanto la sede el P.S.O.E. como la U.G.T.  

Tuvimos tiempo durante una soleada mañana, antes de partir de retorno a España, a recorrer sus interesantes calles y a visitar algunos de sus espacios más singulares, amén de ir a observar como el río Garona la cruza por mitad, así como degustar unas buenas cacerolas de esos pequeños mejillones  que también saben preparar en esas latitudes.

Coincide nuestro periplo por estas tierras, con un homenaje de escritores franceses hacia al que fuera el último Presidente de la II Republica Española Manuel Azaña, fallecido en 1940 en la población de Montauban, en donde está enterrado y a donde nos dirigimos. En su bucólico cementerio, un coro de niños junto a un pequeño grupo de jóvenes músicos interpretan "Bella ciao", la hermosa canción italiana que se ha convertido en himno antifascista, discursos ensalzando la figura del político republicano, ofrendas florales y banderas republicanas........... convierten el acto en un emotivo momento entre breves palabras (todas en castellano) y viejos militantes de izquierda.

Como colofón nos desplazamos otros 30 k. al noreste hasta la pequeña y acogedora población de Septfonds, donde a sus afueras (2,5 km) se sitúa el Memorial del Campo de Internamiento de Septfonds, en el mismo lugar donde se habilitó hace ahora 80 años y donde un reconstruido barracón con unos paneles informativos y un monolito de granito, rememora donde estuvieron internados más de 16.000 españoles. Fue aquí, en estos terrenos donde vino a vernos Joaquín Prades, el último refugiado que queda aun con vida, con sus 95 años llego allí con 14. Este hombre con mirada triste y observando la planicie anexa a donde nos situamos, ahora dedicada a producción agraria, lugar en el que se situaba el campo de concentración, comenta con melancolía "hay…….. si estos campos hablaran".  

En esta población se da el curioso caso, solo repetido en otro único lugar, de que los españoles "retenidos" se dedicaron a pintar, habiendo dejado prueba de ello en el mural "Vía Crucis", pintada por Joseph Marti y Bonaventura Trepat que podemos observar en la Iglesia, y una expresiva pintura representando la llegada de los españoles al campamento en 1939 obra de Joseph Ponti, que se conserva en lugar prominente del ayuntamiento, y del que su regidor se encuentra orgulloso. 

También en sus alrededores (2,5 km. en dirección sur) se encuentra el conocido como Cementerio de los Españoles Refugiados, donde dignamente (desde 1978) descansan los cuerpos de 81 de estas víctimas del exilio. 

El libro "Exiliados republicanos en Septfonds (1939)", escrito por el profesor José Antonio Vidal Castaño en 2013, en el que narra las vicisitudes de algunos de los 15.000 "internados" de aquel campo de concentración. 

No soy muy de agradecimientos en estas páginas, "pero de bien nacido es ser agradecido" y a las personas que quiero darles su reconocimiento se lo merecen de sobra, pues son los que mantienen en vivo; con ilusión trasmisora, con ganas de hacerlo y una sonrisa en sus labios; la memoria de aquellos españoles que huyendo de la atrocidad y la bestialidad del fascismo español se vivieron a estas tierras en busca de sus salvación.

A:
- Jean-Pierre Amalric, historiador y presidente de la asociación Presencia Manuel Azaña en Montauban. 

- Geneviève Dreyfus-Armand, historiadora francesa, ex directora de la Biblioteca de Documentación Internacional Contemporánea (BDIC) así como del Museo de Historia Contemporánea, presidenta honoraria de Caminar (Coordinación Nacional de Descendientes y Amigos de Exiliados de la España Republicana), y vicepresidenta de la asociación Presencia Manuel Azaña en Montauban. 
 
- Jacques Tabarly, alcalde de la pequeña población de Septfonds, persona dedicada a la causa de los refugiados, por lo cual ha recibido amenazas por parte de gentes próximas a ISIS (Estado Islámico), al dar cobertura humanitaria en su población a "yazidíes" (kurdos), considerados por DAESH como subhumanos. 

También mi afecto a todos los que han conseguido que este viaje se hiciera realidad, y a los que nos han acompañado en esta ruta.



 

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