miércoles, 14 de mayo de 2014

- Barroco siciliano

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Después del Gótico, con sus efectos creados por celestiales agujas y ojivales arcos, en el que la busca de la luz acercara a los creyentes hacia el sumo hacedor; el Renacimiento se enfrentó a la omnipotente Iglesia, situando, en lugar de Dios, al ser humano como centro de su mundo. Las torres góticas fueron reemplazadas por cúpulas y los arcos apuntados por los de medio punto, generando espacios cómodos y lugares de esparcimiento, en una alegoría hacia el mundo terrenal, más próximo al ser humano que al divino. Ante esta pérdida de protagonismo eclesial, surge 200 años más tarde el arte "Barroco", en gran parte potenciado por el catolicismo, recuperando así la iniciativa perdida sobre el control de los humanos a través de la "fe". 

El Barroco, floreció como estilo artístico a finales del siglo XVI y principios del XVII en Italia, desde la que se propagó hacia la mayor parte de Europa, llegando incluso a la América Latina, custodiada en aquel entonces por las potencias coloniales, fundamentalmente la nuestra. Irrumpió en un período histórico caracterizado por importantes pugnas religiosas entre países protestantes y católicos, como con marcadas diferencias políticas entre monarquías absolutistas e incipientes estados parlamentarios, en donde una naciente burguesía comenzaba a poner las raíces del futuro sistema capitalista. Durante largo tiempo el arte "barroco" estuvo denostado, teniendo un sentido peyorativo, siendo asimilado a: recargado, exagerado, fatuo, falaz, e incluso caprichoso, hasta que fue recocido y valorado ya a finales del siglo XIX. 

Algo más tardío se desarrollo el llamado "Barroco Siciliano", que aunque mantiene las típicas líneas curvas de su originario, se caracterizó por su delicado aire remoto, con abundante luz a través de espaciosas plazas con potentes escalinatas, calles de arqueadas fachadas adornadas por sonrientes máscaras y rollizos querubines. Todo ello elaborado con la calida piedra volcánica tan abundante en esta isla mediterránea, generando una personal genialidad que ha dotado a Sicilia una identidad arquitectónica propia. 

Esto se debió a que gran parte de la isla quedó destruida por el terremoto del año 1693, en el que cantidad de pueblos y ciudades se trocaron en escombros, pereciendo millares de personas. Después del trágico suceso, los arquitectos sicilianos tuvieron la irrepetible ocasión para poder crear la arquitectura barroca más avanzada. Su personal visión, dio lugar a una concreción de formas en la edificación muy peculiar en la isla; y aunque el atrayente "Barroco Siciliano" perduró apenas medio siglo, ya que pronto se puso de moda un nuevo estilo, el neoclasicismo, dejó perfectamente expresado el momento social de la vida isleña; gobernada en aquel entonces por España, y administrada por una aristocracia de extravagantes y ricos personajes, con una economía muy concentraba, basada fundamentalmente en la agricultura. 

No soy muy afín a este tipo de recargada arquitectura, pero debo reconocer que los conjuntos formados por estas construcciones: iglesias, palacios y elementos decorativos, que por la isla italiana se pueden encontrar en abundancia, no me generaron ese rechazo que otros lugares si crearon en mi iletrada visión. Tal vez esto se debe, por formar parte de aglomerados urbanos homogéneos en ese tipo de construcción, o por la suavidad en los tonos de la piedra con los que están levantados. Sea como fuera, se pasean y se disfrutan sin ningún reproche por mi parte, aun con sus exuberantes filigranas decorando sus fachadas y balcones. 

Aunque este tipo de arquitectura la podemos encontrar con abundancia por toda la isla, es en su parte Este donde encontramos su máxima expresión, y más concretamente en el denominado Valle de Noto. 

Hasta él acercamos nuestros pasos partiendo de Enna, la ciudad más alta de toda Sicilia y por lo tanto una de las más fría. Situada sobre un roquedo, a 1.000 mts. de altitud, no es uno de los lugares más transitados por el turismo, lo que le da un encanto añadido. Las vistas que tenemos desde nuestro recomendable hospedaje, el B&B Enna Inn Centro en Vía Sant'Agata, 49, son especialmente bucólicas, con la silueta del caserío de Calascibetta frente a nosotros, rodeado por un paisaje dominado por el verde color de los campos a nuestros pies. No me quiero entretener mucho en los pormenores de esta población, solo insistir en recorrer su calle principal, la Vía Roma, en la que se sitúan los elementos más característicos, entre ellos su Catedral, y llegarse hasta el Castillo Normando, y en sus aledaños la Rocca di Cerere, cuna del culto a la Diosa Ceres, donde existió un tabernáculo dedicado a ella en el siglo VII a.C. del que sólo se conservan su basamento. A la bajada, recorriendo la misma calle de subida y antes de toparnos de nuevo con la Catedral, es sugerente adentrarnos  al Caffè letterario "Al Kenisa", en la Vía Roma, 187, instado en el interior de una
antigua capilla barroca, a la que han mejorado su anterior uso. Se trata de un establecimiento tranquilo, con agradable música donde tomar unas birras, en el que podemos encontrar una biblioteca-librería, en su cripta, se pueden aun ver los escusados, donde hacían sus deposiciones de forma comunal los monjes......de ahí, debe de venir la palabra comunidad monacal.

Siempre suelo aconsejar en estas notas los lugares y las personas que se merecen su reconocimiento por su trato, como por su atención, también por lo contrario. A Enna llegamos al medio día, antes de comer, lo primero fue buscar un establecimiento que pudiera tener buena pinta, fue el caso de "La Fontana", en Vía Volturo, 6, el local bien, la atención del camarero perfecta, pero el condumio............. incomible. Al plantear nuestras quejas al salir, después de liquidar la factura; la cocinera, una señora grandona ya en edad madura, nos teatralizó con costarse la venas con un cuchillo (sin filo) por nuestras críticas. Para nada es un local recomendable; posteriormente nos enteramos, a través de cometarios de lugareños, que tenía fama de ser el peor de toda la ciudad, como así he podido confirmar en las páginas de "Tripadvisor". También al leer por este medio sobre él, me he enterado que lo recomienda la guía "Lonely Planet", la cual he dejado también de usar desde hace tiempo, por favor, no os dejéis liar por la "Loli", y ni se os ocurra ir a este establecimiento.
Lo quiero poner también en italiano, por si alguien que domine ese idioma, entra en estas páginas en busca de información, se quede bien enterado del tipo de restaurante que se puede encontrar en esa ciudad siciliana de Enna. 

Consiglio sempre in queste note giù luoghi e persone che meritano il riconoscimento per il loro trattamento e la cura, anche il contrario. A Enna è arrivata a mezzogiorno, prima di mangiare, la prima cosa da fare era trovare una proprietà che potrebbe essere buono, era il caso di "La Fontana", in Vía Volturo, 6, il stabilimento ben, l'attenzione del cameriere perfetto, ma le cibo............. immangiabile. Aumentando le nostre lamentele a lasciare, dopo aver pagato il conto; la cuoco, un grandona in signora di mezza età, e drammatizzato ci è costato te le vene con un coltello (non affilato ) per le nostre recensioni. Per niente è un posto consigliato, poi abbiamo scoperto, attraverso il commento dalla gente del posto, che avevano la reputazione di essere il peggiore in città e sono stati confermati nelle pagine di "Tripadvisor". Anche a leggere in questo modo su lui, ho sentito dire che consigliato dalla guida "Lonely Planet", che ho anche smesso di usare un po ' si prega di non essere ingannati dal "Loli" e nemmeno pensare di andare in questo stabilimento.
Vorrei anche mettere in italiano da qualcuno che maestri la lingua, accedere a questo sito per informazioni, è ben consapevole del tipo di ristorante che si trova nella città siciliana di Enna. 

Continuando hacia el sur, y a pocos kilómetros de cruzar Piazza Armerina; en la que destaca por encima de su caserío y fundiéndose con el cielo, la celeste cúpula de su Catedral; se encuentra la Villa Romana del Casale. Uno de los ingredientes turísticos sobresalientes de Sicilia, la denominada como "Capilla Sixtina del Mosaico Romano", con la benevolencia de esos pequeños azulejos custodiados en el Museo del Bardo de la capital tunecina; algo realmente incomparable y de inexcusable visita. 

Sobre esta villa romana, descubierta en 1929 y que  habitaron, entre otros, el emperador Maximiano Hércules y su familia a comienzos del siglo IV, observaremos durante un buen rato cantidad de ellos, a través de  coloreadas y bien conservadas escenas de caza, costumbristas, naturaleza y erotismo entre otras. Destacando la sala "delle Dieci ragazze" (de las diez muchachas), la joya del caserío, donde están representadas diez apuestas mozas, efectuando agilidades deportivas, ataviadas con ligeros ropajes que asemejan mucho con los bikinis, prendas que fueron rescatadas de los tiempos romanos por el francés Louis Reard en 1946, para alegrar y colorear nuestras playas levantinas. 

Continuando andadura, nos introducimos en la denominada Ruta del Barroco Siciliano o del "Valle de Noto", donde se hallan algunas de las poblaciones más destacadas de este tipo de construcción en la isla. Fueron reconstruidas en este característico estilo a raíz del fatal terremoto ocurrido en enero de 1693, que desbastó todo el este siciliano, destruyendo casi setenta poblaciones y causando decenas de miles de muertes. Dándole   a toda la región una curiosa y bella uniformidad en su configuración urbana, con los cálidos matices de sus piedras, generando su peculiar ambiente. 

En este periodo de su historia, Sicilia aun estaba gobernada por España, siendo Felipe V y Carlos III quienes promovieron la reconstrucción de las ciudades dañadas por el seísmo, encargando para ello a los mejores arquitectos de la época, trazando en todas ellas un nuevo y acertado diseño urbano, surgiendo de la catástrofe y la desolación algunos de las villas más atractivas del Mediterráneo. 

Estas magníficas joyas barrocas, como son: Caltagirone, Palazzolo Acreide, Militello di Val di Catania, Ragusa, Módica, Scicli, Noto y Catania, declaradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, agrupan, junto con Siracusa el exponente del barroco llevado a su máximo esplendor. 

Todas siguieron el mismo diseño urbano: La iglesia o catedral se situó en el centro de la urbe, a su rededor el palacio episcopal y los conventos, en sus proximidades los mercados y comerciantes, emplazados en las amplias calles que accedían a la plaza principal. Los palacios nobiliarios se levantaron en la parte alta de la cuidad, copando los mejores lugares, dejando los arrabales y los terrenos más escabrosos, umbrosos y densos para que las clases más humildes, edificasen en ellos  sus sencillas casas. 

En Caltagirone, capital de la cerámica siciliana, es imprescindible visitar y ascender la famosa escalinata de Santa María del Monte, salva con sus 142 escalones, entre tiendas de suvenires y quincallería variada, reclamo turístico para sus visitantes, los 50 metros de desnivel que hay entre Piazza del Municipio y la iglesia de Santa María del Monte (antigua catedral de la ciudad). Los diseños de cerámica que adornan sus peldaños, son todos diferentes, representando sucesos de la historia y escenas de la vida siciliana. 

Ragusa es otra de esas poblaciones en donde perderse un rato, sobre todo en su parte alta y más antigua "Ragusa Ibla", con sus casas encaramadas a la colina, batallando por no precipitarse sobre el vacío a sus pies. Todo un banquete de barroco; desde el Duomo di San Giorgio, o la Chiesa di S. María delle Scale, hasta cualquiera de sus numerosas y decadentes casonas, como el Palazzo di Zacco, en el que sus balconadas están sujetas por sus desafiantes cariátides. 

Al acercarnos a nuestro siguiente destino, Módica, esta se nos presenta como a vista de pájaro, con el Duomo di San Giorgio tutelando su interesante casco antiguo. Merece la pena acercarse hasta ella solo por ver la elegante fachada de su catedral, a la que se accede tras ascender una formidable escalinata, considerada una de las maravillas del barroco-tardío. Fue durante la edad media, uno de los señoríos más importantes de Sicilia, con importantes cenobios, palacios e iglesias que así lo rubrican. Dividida en dos diferenciadas partes, la Módica superior y la inferior, no podemos dejar en ella sin probar sus chocolates, ya sea en frio o caliente; elaborados con los antiguos métodos que los españoles aprendieron en Méjico. 

La última ciudad del "valle" es la que le da el nombre, "Noto". Joya y capital de este barroco tan singular, uno de los lugares indispensables de visitar en la isla; aclamada por Cesare Brandi (inspirador de la "Teoría de la Restauración") como el "Giardino di Pietra", el Jardín de Piedra. A causa de la catástrofe provocada por el terremoto del siglo XVII, se generó la oportunidad de diseñar una nueva ciudad, que se situaría a apenas 10 km. al sureste de las ruinas de "Noto Antica", sobre la pendiente de una colina que se extiende hacia el mar Tirreno, del que le separan apenas legua y media. Su motivación no era otra que demostrar la ostentación del clero y la nobleza, rivalizando cada una de ellas por edificar los edificios más suntuosos y ostentosos. 

Edificada al gusto barroco, siguiendo la moda de la época, con anchas y paralelas calles interpuestas por amplias plazas, generando grandes espacios donde los desniveles son solventados por entretenidas terrazas y escalinatas, creando unas extensas aéreas de unión entre iglesias, palacios, conventos y casonas, que junto con la uniformidad cromática, nos muestran esa exuberancia urbana y una unidad de estilo irrepetible en otros lugares. 

Llegamos al atardecer, la hora perfecta y en la que mejor se deja visitar y recorrer, cuando al contacto con el sol sus edificios alcanzan una tonalidad áurea irrepetible, y su tono, entre las dos luces del crepúsculo hace que todo ese atrayente entorno destelle mucho mas. Hay que atravesarla punta a punta por su arteria principal (Vía Marconi-Corso Vittorio Emanuele), en la que entre otros edificios destaca el Palazzo Ducezio y la Catedral, situada justo enfrente, con su amplia y elegante escalinata. Deberemos de retornar en sentido contrario, por la paralela Vía Cavour, repleta de mansiones como el Palazzo Nicolaci, con un característico regusto de "Il Gattopardo" de Visconti,............... completando un recorrido pleno de barroquismo, a través de algunos de los portentos que en este estilo por él nos toparemos. 

Por fin llegamos a Siracusa, para mí el mejor complejo urbano de toda Sicilia, de la que dijo Cicerón, era la ciudad más bella del mundo, y a la que se llegó el mismo Platón para exponer su idea de República. Si dejamos flotar a nuestra imaginación, podremos oír como aun replica el grito ¡Eureka!, y con él la presencia del entrañable, alocado y sabio Arquímedes, corriendo en "pelota viva" por su ciudad natal, extasiado por el descubrimiento del principio que lleva su nombre, aquel que tanto se esforzaron nuestros maestros en hacernos enseñar. 

Nos acercamos al rione (barrio) de Ortigia, su parte más marina, para visitar en soleada mañana la parte de levante, dejando para la tarde la de poniente, comenzando por el mercado y el Templo de Apolo; muy cerca de él, la Trattoria del Buongustaio, en Vía Trieste, 11, donde serás gratificado con una "zuppa di pesce", que no es una sopa propiamente dicho, sino más bien un conjunto de pescados y moluscos, guisados y aderezados en una exquisita salsa. El paseo por el contorno de sus murallas tiene algo de singular y emotivo a la vez, es como si el inmediato mar, ese añejo mediterráneo parado como un lago ante nosotros, pareciese advertir la próxima arribada de alguna nao llegada desde la antigua Grecia. Callejas, callejones, plazuelas y recovecos son nuestra aliada compañía; la magnífica Plaza del Duomo presidida por la Catedral, sus palacios, la Fontana Aretusa, el Castello Maniace, las pastelerías, las terrazas donde tomarla a la puesta del sol y sobre todo esa luz especial que la ilumina. 

Y al otro lado de la Isola di Ortigia, su recinto arqueológico, con los restos del  mayor asentamiento griego de toda la isla siciliana y capital del Mediterráneo durante varios siglos. En él se halla su Teatro Griego, el más grande de occidente y del mundo antiguo, con una cabida para 20.000 personas, donde  sin ninguna duda se represento a Esquilo, que además era siracusano, el cual no pudimos ver en su original amplitud, pues lo estaban acondicionado y forrando su graderío en madera, para que no sufriera los ímpetus de los seguidores de los Rolling Stones, que en fechas “Orecchio di Dionisio”. Según cuenta la leyenda, fue en esta cueva, que cuenta con una muy buena acústica, donde  el tirano Dionisio encerraba a los prisioneros atenienses, para espiar sus cuchicheos sobre él. No muy lejanas se encuentran las Catacumbas de San Giovanni, con una compleja red de laberintos subterráneos formada por unas 20.000 tumbas.
cercanas darían un recital con,................ su lengua fuera . También el Anfiteatro Romano calificado uno de los más característicos de su género. Las Latomias (antiguas canteras de piedra), oquedades naturales en la pared de roca caliza, donde está la famosa
 
Casi pegada a ellas la antítesis, de todo lo que hemos podido ver en esta admirable urbe. El mamotreto vanguardista de criticado gusto que alberga el Santuario de Santa Madona de las Lagrimas, un controvertido edificio de 80 metros, con traza más de otra cosa que dé lugar de culto, en el que se venera el hecho de una lagrimación en 1953; tal y como  cuentan, una representación en yeso del Inmaculado Corazón de María que pendía por encima del lecho de un humilde matrimonio, rezumó gotas durante cuatro días, hecho un tanto insólito que generó un alto grado de incredulidad. 

Nos comenta Miguel Reyero en su libro-guía Rumbo a Sicilia: “es difícil, para quien ama las ciudades hermosas, agradables y proporcionadas, ser objetivo cuando se describe Siracusa” así como: “de la maravillosa isla de Ortigia, en la que se agrupa la ciudad griega, la medieval y la barroca, uno no encuentra el momento de irse, y cuando lo hace, siempre desea volver”. 
 

Por eso, Siracusa no se puede contar........hay que ir a verla, pasearla, respirarla y llenarse de ella.

3 comentarios:

Sgroya P dijo...

Hay blogs que se distinguen por el valor añadido que le aporta la experiencia..
Enhorabuena!! Bss

Anónimo dijo...

COMO SIEMPE INCREIBLES TUS REPORTAJES DE VIAJERO CONSUMADO Y CURIOS.
SIGUE ASI MUCHOS AÑOS.
ESPERO CON GANAS TUS COMENTARIOS CUANDO LLEGUE EL CONTADOR A 200.000 VISITAS
UN FUERTE ABRAZO
PACO EL SANTANDERINO

Vesna dijo...

MUY BUENO EL BLOG!! Eche un vistazo general a las fotografías ¡Hermosas! Hay algunas de mis pagos (por la Patagonia- San Martín de los Andes. Vi de alrededores también: Villa la Angostura, Bariloche y tal)

Solo decirte que esta muy bueno este espacio. Que privilegio poder viajar, conocer y compartir tus experiencias

(:

Seguí así para que otros podamos darnos el gusto con vos! jaja

Saludos