La intención de crear este lugar es que no solo sirva para poner en él mis opiniones y trabajos, también deseo que sea de todos los que aquí accedáis participando en mejorar el entorno que nos ocupa.
No puedo por menos que estar de acuerdo con este artículo que
publica el tabloide digital "ctxt" (contexto), firmado por Gerardo Tecé.
Y me pregunto, ¿es la prensa quien hace la oposición a los gobiernos que no les
son afines, ante la ridícula representación de la oposición PePera?, ¿es ese tipo
de "informativos", quienes marcan las pautas al "risitas" Casado?.............. que pena de país sí es así. Y no es "Garzón" un ministro de mi devoción, pero aun así, y a pesar de las elecciones en Castilla y León, estoy totalmente de acuerdo con él.
Aquí os dejo los
párrafos de Gerardo Tecé:
En el escándalo anterior, al ministro de Consumo, Alberto
Garzón, le pidieron la dimisión por decir una obviedad científica: el consumo
excesivo de carne, además de contaminante, es malo para la salud, la dieta debe
ser variada. Mi corazón nunca olvidará al exministro de Interior Juan Ignacio
Zoido subiendo a Twitter la foto de un chuletón a modo de desagravio para, al
día siguiente, compartir la imagen de una ensalada porque, según Zoido, lo suyo
es variar la dieta. Que nadie le dé pistas a ver si se da cuenta, propuso
alguien en redes sociales y Zoido sigue, a día de hoy, viviendo una vida feliz
y comiendo variado.
La nueva polémica motivo de peticiones de dimisión para
Alberto Garzón tiene que ver con su defensa de la ganadería extensiva. Es
decir, esa ganadería al aire libre que usted conoce de pasar con el coche por
carreteras secundarias y ver ovejas, vacas o cerdos en mitad del campo. Si a
las vacas y los cerdos no se les ve desde el coche es probable que estén
hacinados en inmensas naves. Eso se llama ganadería intensiva y Garzón dijo en
una entrevista en el diario británico The Guardian otra
obviedad sobre este modelo: es contaminante, trata mal a los animales y además
la carne que resulta de esta práctica es peor para el consumo que la del animal
que crece en libertad. Una obviedad más –hasta el momento decir obviedades es
el sello del Ministerio de Consumo dirigido por Garzón– que la oposición
política y los grandes medios españoles –perdón por la redundancia– han
traducido de la siguiente manera: Garzón ataca a los ganaderos españoles y dice
que la carne española es de mala calidad. Algo así como concluir que si se
piden coches menos contaminantes se está llamando cabrón al que inventó la
rueda.
El gran éxito de Alberto Garzón como ministro está siendo
involuntario: dejar claro cómo funcionan en España las macrogranjas
informativas. Ya saben, esos conglomerados empresariales que controlan una
información hacinada –el 90% de la información en España– cuyos despachos nunca
podemos ver. Macrogranjas en las que el análisis de lo que ocurre en la
sociedad crece maltratado para acabar contaminando al lector, espectador u
oyente, proporcionándole un producto de baja calidad. A pesar de la evidencia
–pocas veces el periodismo lo tiene tan fácil a la hora de confirmar una
información como leer la entrevista de la que surge el supuesto escándalo– de
que el ministro no ha atacado a la carne ni a la ganadería española, las
macrogranjas informativas seguirán a lo suyo, cebando y distribuyendo al por
mayor una información frente a la que se declararán imparciales: ni a favor ni
en contra del bulo, simplemente interesados en saber qué le parece a usted que
Garzón ataque a nuestros ganaderos y a nuestra carne.
El modelo intensivo de prensa se caracteriza por lograr la
máxima explotación del producto en el menor espacio posible, así que durante
días no se hablará de otra cosa en este país que de algo que nunca pasó.
Telediarios, tertulias y políticos en redes harán de un escándalo artificial el
monotema de conversación, logrando así el máximo beneficio. En el caso de las
macrogranjas informativas, el máximo beneficio consiste en que la realidad sea
lo menos importante y que lo que importen sean las reacciones que se producen
frente al bulo. Esto genera momentos impagables. “La UPA, Unión de Pequeños
Agricultores y Ganaderos Andaluces, ha pedido la dimisión de Garzón”, titulan
los medios y no mienten en este caso. Es cierto. La misma UPA que en 2018 pidió
en Bruselas la prohibición de las macrogranjas pide hoy la dimisión de Garzón
por criticarlas. El milagro del periodismo intensivo de bulo, acoso y derribo
es lograr un estado desquiciado de las cosas que, en unos años, espero,
miraremos con incredulidad. En España, la aportación de la gran prensa a la
crisis climática fue llamar escándalo a reflexiones de primero de obviedad.
Mientras, el think tank de la derecha
española, siempre a la vanguardia, se dedicó a inundar Twitter con fotos de
chuletones para que dimitiera el ministro. Ojalá a Garzón no se le ocurra un
día recordar que los semáforos hay que cruzarlos cuando el muñeco está en
verde. Sería una masacre.
El actor Víctor Clavijo; al que se le conoces por su papel como Lope de Vega en la serie televisiva "Ministerio del Tiempo"; ha realizado este vídeo, que imitando al papel de "Adolf Hitler" en sus últimos días, define a la perfección la "soberbia" personalidad de la presidenta madrileña Isabel Diaz Ayuso. Aquí os lo dejo.
- Sanidad de Madrid ha dado instrucciones de no realizar mas pruebas PCR a las personas que den positivo en los test de antígenos. Decisión motivada por la situación de colapso en los Centros de Atención Primaria. ¿Como se van a computar los contagios ahora?.
- En Madrid se han infectado desde el comienzo de la pandemia UN MILLON de personas por COVID 19.
- Madrid sobrepasa en un 20% los contagios de la media española.
- En Madrid han fallecido por coronavirus un 33% más de personas que en el resto de España.
- ¿Son verdad las cifras que las autoridades sanitarias de Madrid llevan ofreciendo sobre los contagios?
Nos situamos entre la
Sierra de la Pila (que no Pela) y Sierra Ministra, en sus vertientes sur.
Tierras empobrecidas a través de los tiempos, donde el terruño y su antaño aislamiento
no han sido sus mejores aliados y eso que agua nunca les faltó, pues ha sido de
siempre zona de lagunas y fangosos pantanos en los cuales jugueteaban hace
cientos de miles de años los mamuts y bisontes europeos. Pero no es su fauna
del pleistoceno lo que nos ha llevado acercarnos hasta estas tierras
alcarreñas, que bien podían ser sorianas, pues el lugar que visitaremos está
apenas 15 metros de la linde provincial y autonómica. Siendo la cercana,
altozana y aireada población (la ultima de Soria) Ventosa del Ducado, quien
decida que aguas van al norte y cuales al sur, generándose en este punto la
divisoria hidrográfica entre las cuencas del Duero y Tajo.
Lo que hasta estos
desiertos vallejos y paramos nos ha hecho venir es la curiosidad, la búsqueda
de algo no muy conocido, un paraje ignorado y abandonado como tantos en el olvido,
pero que en su día, desde la prehistoria hasta nace no tanto ha tenido vida. Se
trata de la que también se conoce como Cueva de Olmedillas, que por debajo del
cerro de la Atalayuela y a orillas de arroyo de Alboreca, los Algares o de la
Cueva (que con las tres nominaciones viene reflejado en distintas cartografías),
se encuentra allí vigilando el estrecho barranco cincelado con el paso del
tiempo entre rocas calizas, donde oquedades de gran tamaño existentes es sus escarpadas paredes, nos muestran una sorprendente visión. Desfiladero por el cual transitaban, los que por
estas rutas en tiempos del medievo, osaban cruzar entre el valle del Henares y
las tierras del sur soriano camino del Duero.
El poder escudriñar en
lo ignoto, es lo que nos hecho acercándonos a conocer uno de los lugares
arqueológicos más interesantes del norte de Guadalajara, y sin embargo poco
conocido por foráneos de otros lugares. Que sí visitado por los cercanos
habitantes de sus poblaciones próximas, quienes han dejado en sus paredes las
señas de identidad a la escasez de neuronas y masa cerebral, no sabiendo
valorar lo que tenemos en nuestro entorno, que de forma repetitiva en este y
otros tantos lugares de nuestra
geografía hemos visto con desagrado y disgusto. Algo que se ha conservado más o
menos dignamente desde la noche de los tiempos, grupos de descerebrados las han
usado como lugar para la realización de “raves” o como espacio de “libertad”
tal si fuera el Magaluf alcarreño.
Los párrafos que
contienen este ciber-artículo, podrían ser una prolongación de la visita "Por tierras de Medinaceli", toda vez que forman parte de
esa comarca tan apartada de las numantinas aguas del Duero, pero que mantienen
la austeridad de ese carácter castellano que hay en sus gentes. Son tierras a
medio camino entre Medinaceli, Sigüenza y Atienza, que formando parte durante
los siglos IX y XI de la "Marca Media", tuvieron una fuerte impronta
islámica hasta la campaña de reconquista emprendida por el rey Fernando I
durante el año 1060.
Estamos en la Cueva de
Harzal, que aunque la podríamos definir en plural por tener cuatro aberturas
desde el exterior, en realidad se trata de una sola pues todos los espacios se
comunican por dentro. Referencia ya tenía de ella, pero al acceder a su
interior mi sorpresa fue en aumento, quedando de veras perplejo ante tan
grandioso espacio. A ella se puede acceder tanto por la parte inferior situada
a levante, como a través de la parte media ubicada hacia el sur, ya que, aun
situado su acceso en medio del roquedo, está provisto de una potente rampa
artificial por la que podrían lograr llegar en pretéritos tiempos algunos
carromatos.
Sus dimensiones y
espacio son mucho más espectaculares de lo que se pudiera imaginar al verla
desde el exterior, pudiendo superar los 3.000 metros cuadrados sus zonas útiles.
Su interior está conformado por varias salas, destacando sobre las demás una
que posee una bóveda de imponente altura, estando además iluminada desde
el exterior por una gran abertura de forma ovalada que se sitúa frente al
barranco. La visión del conjunto y las luces que se generan en los distintos
momentos del día, bien merece la visita a este sorprendente lugar.
A nuestro rededor
podemos observar numerosos habitáculos conformando distintas áreas interiores,
aunque estos no se conserven en el mejor de los estados, toda vez que la
mayoría de los grandes muros que las conforman están elaborados mediante lo que
se conoce como “piedra seca” -colocación de piedras superpuestas sin estar
unidas por ningún tipo de mortero, argamasa o similar- paramentos que en
algunos casos como los de la entrada superan en algunos metros nuestra altura. El
paso del tiempo y el uso que se le ha dado en épocas no muy lejanas, -sirviendo
de corrales para el ganado y en la extracción de estiércol para al abono de los
campos- , no ha servido para mantenerla en un estado óptimo, al contrario se la
aprecia bastante deteriorada.
Su impronta viene
definida por la cantidad de restos en ella encontrados desde la noche de los
tiempos, confirmando la importancia que ha tenido este lugar como habitáculo
humano a lo largo de la historia. Habiéndose datado los vestigios más antiguos
de sus primeros pobladores (cerámicas lisas) en el neolítico o la “Nueva edad
de Piedra" (entre el 5.000 y el 3.000 antes de Cristo) cuando el ser
humano se trasformo en sedentario. También se han encontrado restos de la Edad
del Bronce de entre el 3.200 y el 2.200 a. C. perteneciendo a este periodo las
cerámicas campaniformes y las hachas de piedra pulimentada. Yacimiento ya
investigado a comienzos del siglo XX, por el Marqués de Cerralbo, reseñando la
presencia de pinturas rupestres algo borrosas, que en la actualidad están muy
deterioradas.
Seguramente estuvo así
mismo habitada por alguna de las tribus arévacas hasta su romanización por
porte del Imperio, que se estableció en la Segontia romana (Sigüenza). A partir
del siglo III de nuestra era, con la entrada en la península Ibérica de los pueblos
barbaros-germanos durante este periodo, culmina en el siglo V la invasión de
los visigodos, quienes se fueron asentando, trasladándose a las laderas de los
cerros de esta comarca en la búsqueda de lugares con una mayor defensa, como lo
son los espacios ubicados en parajes altos y fortificados. Buscando así mismo controlar los lugares
naturales de paso, como ocurre en el caso que nos ocupa de las Cuevas de
Olmedillas.
Con la invasión de los
seguidores de Mahoma en el siglo VIII, estos territorios pasan a ser ocupados
por los musulmanes estableciéndose por varios situados de la zona. Pero un par
de siglos después y ante el avance de los ejércitos cristianos en su afán de recuperar
las tierras perdidas, Sigüenza y Medinaceli se convierten en los núcleos más
importantes de cuando el Duero se convierte en frontera, a lo que las huestes
islámicas denominan “Marca Media”. Convirtiéndose el gran río castellano
durante 200 años en linde entre dos diferentes concepciones de vida y credos.
Durante estos dos siglos
de razias y escaramuzas bélicas a uno y otro lado de las márgenes del Duero,
los ejércitos de la media luna desarrollaron una importante red de
fortificaciones, dejando prueba de ello en las múltiples fortalezas y atalayas de vigilancia que aun podemos observar en el sur de la provincia de Soria y al
norte de la de Guadalajara, que situadas en lugares estratégicos vigilaban
pasos y caminos de interés especial.
La Cueva de Harzal no
queda fuera de esos lugares estratégicos de la Marca Media, habiéndose asentado
en ella algún grupo musulmán, pues en sus cercanías se han encontrado trozos de
elementos cerámicos datados en época califal, y en su interior restos de un
muro construido en forma de "espina de pez" en cal y canto -probablemente
un aljibe- también islámico de los siglos X y XI. Estos vestigios bien podrían
haber pertenecido a un aislado "ribat", protegido
seguramente por un torreón en lo alto del paso. Los arqueólogos que en ella han
realizado investigaciones han encontrado señas, de que en su exterior hubo igualmente
un asentamiento musulmán. El uso que podría haber tenido todo el complejo
estaría relacionado con la defensa y control del desfiladero de Alboreca.
La propia denominación
de la aldea Alboreca, proviene de la expresión árabe "fahs albaracar"
que se traduce como "campo de las bendiciones", así como la de Alcuneza
"al-kanisa" que para los musulmanes se traduce en " iglesia pequeña".
Topónimos que nos indican que en aquellos tiempos existieron ya algunas
poblaciones a la entrada del desfiladero controlando su acceso por su parte
baja o meridional. La oquedad que nos suscita estos párrafos, se sitúa a 3 y 7
km. al norte, de estas localidades ubicadas en el confín septentrional del
barranco.
Ribat / Rabita
La Cueva Harzal, es
uno de los únicos vestigios documentados en el norte de Guadalajara, que han
arrojado una lógica cronología andalusí. Donde según algunos arqueólogos e
investigadores "Se trataría de un "ribat" o "rabita"
de los muchos que defendían el tramo central de la Marca Media dentro del
sistema que, a partir del siglo VIII, controla los puertos de la Cordillera
Central". Siendo el Barranco de Alboreca la ruta más directa entre las
tierras del Duero, por el valle del río Bordecorex, y la zona del alto Henares.
"Ribaṭ" significa
“vinculo, atadura, ligadura”, el de acudir a las posiciones defensivas /
ofensivas de una frontera a prestar soporte en la guerra santa, apoyo que generalmente
era más piadoso que guerrero. "Rábita" es físicamente un lugar en la
frontera, una fortaleza religiosa y militar frente a los enemigos del Islam. Ambas
van muy unidas en el concepto de "Yihad" la "guerra santa"
para defender la expansión y ortodoxia de las creencias musulmanas. Trasladándonos
las "hadices" (narraciones), que el profeta Mahoma aconsejó, -para la
expansión de las creencias del islam-, una manera peculiar de hacer la "yihad"
es la incitación al ribaṭ.
Los acontecimientos guerreros
durante los siglos IX-X, así como las tensiones internas que sufre Al-Ándalus hacen
incrementar por parte de los califas de Córdoba los puestos defensivos de frontera
del Duero, estando a mediados del siglo X perfectamente organizada a través de Medinaceli,
que fue reconstruida por Abderramán III en el 946 para que fuera la
capital de la Marca Media. Generando por medio de sus atalayas y castillos
avanzados el fomento de "Guerra Santa". Es por ello que en estas
zonas limítrofes con los reinos cristianos, existieran numerosos ribat donde se
asentaran estos monjes-guerreros musulmanes.
Pero no sería el único,
ya que hay quien se atreve a plantear que el origen de la no muy lejana Ermita
de San Baudelio y su cueva interior, pudo haber sido otro de los oratorios-morabito-
rábita islámica existentes en la zona. Pero eso ya seria harina de otro costal
y tendría que dedicarle otros cuantos párrafos, así que ha esperar.
Si comentar que hasta
estos barrancos llegaron las cámaras cinematográficas hollywoodienses en 1971,
para producir la película "Las Troyanas" que protagonizada por Vanessa
Redgrave, Katherine Hepburn e Irene Papas, adaptó para el cine la obra de Eurípides.
Si recorremos los
campos de la zona y alrededores de estos barrancos, justo después de que los agricultores
hayan pasado sus potentes arados, podemos encontrar entre los surcos cantidad
de fósiles del cretácico. Reliquias de animales marinos convertidos en piedra,
que ya los chavales de la amurallada y aun poco conocida aldea de Reyo, ofrecían
a los viandantes allá, por los mediados años 7o. Ya que todos estos territorios
se encontraban en las orillas del Mar de Tetis hace unos 250 millones de años.
Sin duda es uno de esos
lugares en los que no te va a molestar nadie, y que por su configuración y el uso
que se le ha dado con el paso del tiempo, sin duda generará buenas vibraciones
en nuestro estado de ánimo. Aquí os dejo un video para que os hagáis una idea
del lugar.
Saludos y no salgáis
de casa sin mascarilla, los virus siguen al acecho.
Durante los siglos X y XI un grupo de religiosos disconformes
con el rumbo que tenían por entonces ya las órdenes religiosas cristianas;
debido al desviacionismo y la degeneración de las reglas originales que
motivaron su creación: ascetismo, pobreza, oración y esfuerzo; fueron adquiriendo conciencia sobre la necesidad de una enérgica reforma. Tomando como ejemplo a
los primeros monjes llegados durante el siglo III de Siria, Egipto y Tierra
Santa, adoptando como normas principales la regla que San Benito ya definiera
en el siglo IV, el “ora et labora” de forma estricta, recuperando el ascetismo,
la austeridad y el trabajo. Siendo en 1075 cuando un grupo de 21 monjes fundan
en el bosque de Citeaux (en latín Cistercium) de donde proviene su nombre, una
nueva comunidad que potenciaba la caridad y el voto de pobreza............ es el inicio de
la Orden del Cister.
Pero el verdadero impulsor e inspirador de esta nueva
filosofía monástica o vuelta a los orígenes, fue Bernardo de Claraval, un
borgoñés (centro-noreste de Francia) de noble cuna pero piadoso en sus
formas. Desde muy joven destacó como gran comunicador (un influencer de ahora),
del que se contaba que fue dotado por Dios con un gran poder de seducción, para
atraer a las gentes hacia la vida monacal. No habiendo lugares (templos,
universidades, plazas públicas) incluso en el ámbito rural, donde los que le
escuchaban, fundamentalmente jóvenes, le siguen para recibir sus enseñanzas y
les formara como clérigos.
Fundó y creó durante su vida monacal; que se extinguió a
los 63 años en 1153; más de trescientos monasterios, consiguiendo elevar hasta
la santidad a muchos de sus discípulos. A través de su fervor ascético, ha sido
considerado como uno de los fundadores de la mística medieval, logrando con su
quehacer que el “Cister” fuese durante el siglo XII la Orden con más peso e
influencia de toda la iglesia. Llegando en el primer tercio de esa centuria a
ser el abad Bernardo el más importante colaborador de la orden del “Temple”,
participando en su organización y convirtiéndose en uno de los principales
valedores de los monjes-caballeros.
Fue Bernardo de Claraval con la potenciación de la Orden el
gran impulsor de la arquitectura cisterciense, basada fundamentalmente en un
diseño que reflejase las líneas de simplificación y desnudez que trasladasen el
ideario de la congregación: austeridad silencio, contemplación y ascetismo. Descartando
todo lo superfluo, el esquema cisterciense alcanzó unos espacios sobrios, desnudos
y originales que lo hacen plenamente identificable.
De los monasterios matrices del Cister, surgieron en apenas
unas decenas de años más de sesenta mil monjes que se expandieron por toda la Europa occidental, donde fundaron y establecieron
nuevos monasterios, buscando para ello zonas deshabitadas y yermas, pero con
abundante agua en sus proximidades.
Usan la
misma metodología en todos los casos, siendo una docena de frailes que
procedentes de otros monasterios quienes se encargan de iniciar la colonización
de los terrenos que en muchos casos son donaciones reales o nobiliarias. Están
instruidos en organizar el trabajo agrícola dedicando para ello a conversos
asignados a estas labores, consiguiendo tener siempre mano de obra dispuesta a
trabajar las tierras yermas que habían elegido para crear su comunidad. Provistos
de los mejores “maestros constructores” y de los canteros más experimentados,
fueron en gran parte los responsables de la propagación de las construcciones
“góticas” por todo el continente, llegando con ellos el arte cisterciense hasta
la Península Ibérica.
De los aproximadamente 100 monasterios del Cister que
salpican nuestra piel de toro; de Monfero (Coruña) a Retiendas (Guadalajara) o
desde Santes Creus (Tarragona) a Florida (que hasta allí se llevaron el
monasterio de Sacramenia en Segovia); unos 40 se ubicaron el tierras de
castilla, lo que nos da una idea de la importancia que se le dio a la
repoblación de estas zonas (en tiempos de reconquista), ya por aquel entonces
difícil de colonizar. Siendo las zonas próximas al Duero donde se hace más
necesaria la labor de generar asentamientos debido a la escasez de gentes (la
España Vaciada ya lo era entonces y creo que nunca ha dejado de serlo).
- Monasterio de Santa María de Moreruela
Uno de estos cenobios es el que me motiva estas letras,
Santa María de Moreruela, que situado en plena Tierra de Campos zamorana, en las
inmediaciones del río Esla de la Dehesa de la Guadaña, fue uno de los primeros en
constituirse en la península por la orden del Cister (el primero para algunos
historiadores). Fundado por San Atilano y San Froilán durante el siglo IX como abadía
benedictina, su creación va pareja a una leyenda atribuida a estos dos santos,
en la cual fueron avisados por un arcángel de que abandonaran el monasterio ya
que llegaría el musulmán caudillo Almanzor y lo destruiría, debiendo recoger la
imagen de la virgen para salvarla de la profanación islámica. Así mismo les
indicó que deberían de levantar otro monasterio en el lugar donde encontraran un
león junto a un gran árbol y una piedra con hueco donde esconder la imagen de
la Virgen que les encargado custodiar. Encontraron el lugar en la orilla
izquierda del Esla, siendo allí donde construyeron el complejo monacal, que unos
100 años más tarde sirvió para erigir sobre sus ruinas el definitivo monasterio
ya bajo la advocación del la Orden del Cister.
A San Froilán le nombraron obispo de León y a San Atilano
de Zamora, estando el primero relacionado con varias leyendas de lobos, siendo
por aquel entonces muy abundantes estos caninos. Al segundo se le vincula con
los peces de Duero en Zamora y su anillo obispal, pero estas fabulas me
llevarían algún que otro párrafo más y lo que quiero es centrarme en el magnífico
monasterio de Moreruela.
Enclavado
en un apartado y bucólico paraje perdido en los confines de Castilla, su
visión no dejará indiferente a nadie, mostrándose ante nuestra vista las ruinas
de lo que en tiempos fuera un soberbio complejo monacal. Un lugar que sin duda
colmará las expectativas de todos los que lo visitamos, y que a nadie deja
indiferente.
Su impronta, basada en unas formas arquitectónicas
indiscutiblemente de origen francés, que teniendo a la sobriedad como rasgo
indiscutible del Císter, aquí queda cuestionada por la extraordinaria arquitectura
desarrollada en este espacio. Contemplando nada más entrar a través de
mostrarnos sucesivos
estilos arquitectónicos, lo que se podría calificar como ejemplo, referente y
prototipo de Monasterio Cisterciense. Aun en ruinas, todavía uno se puede
imaginar lo que fuera el complejo arquitectónico al completo, pudiéndose
observar plenamente su estructura y las dimensiones de las edificaciones que lo
componen, así como lo excepcional del entorno donde está ubicado.
Transitar
por sus restos, dejándonos llevar por los enigmas de su rico y misterioso
pasado, es una aventura difícil de olvidar, trasladándonos la sensación de que
todavía sus muros aun conservan un sin fin de historias, misterios, leyendas y
secretos. La fastuosidad que aun se distingue entre sus caídas
piedras, nos trasladan la sensación de la grandeza que pudo tener en el pasado,
cuando en los siglos XII y XIII registro su máximo esplendor. Convertido en uno
de los monasterios más influyentes y poderosos de España, cuyos dominios
llegaron alcanzar hasta tierras portuguesas de Braganza.
Lo que ha llegado a nuestros días de aquella esplendida
construcción son unos seductores vestigios, entre los que sobresalen por
su exquisitez y monumentalidad los restos del templo. Sobre todo y principalmente
su cabecera, que ha llegado hasta nuestros días como la parte más conservada, a
la vez que bella y bien realizada, tanto en su exterior como por dentro. Siendo
en ella donde percibimos los elementos más destacados, como son sus exquisitos siete ábsides, cuya observación
compone una auténtica delicia, al ser un prodigio del arte medieval.
Al
exterior contemplamos como se superponen tres niveles, generando unos volúmenes
que crean esa grandiosidad arquitectónica que nos sorprende al observarla,
creando un extraordinario e irrepetible conjunto. Una armonía y equilibrio arquitectónico
que solo se encuentra en un puñado de edificaciones como es el caso del “Taj
Mahal”, con el que no es mi intención comparar. Estas formas trasladadas al interior conforman una
esplendida "girola" que se abre a siete capillas de exquisito
románico, en las que fijándonos bien aun podemos apreciar algunas policromías.
Aunque solo
queda parte de su estructura, la iglesia era la zona predomínate para los
monjes de la congregación. Con planta de cruz latina y unas sobresalientes
dimensiones, 63 metros de largo por 26 de ancho, a ella acudían los
religiosos hasta siete veces al día para cumplimentar la liturgia. Acompañados
en sus rezos por esculturas y enterramientos sepulcrales de nobles castellanos
y portugueses, que legaron parte de sus haciendas para el sostén y expansión
del cenobio. Al templo se accedía por distintas puertas, algunas de las cuales
solo eran del uso por parte de los clérigos, otras para los conversos y pueblo
llano, existiendo una reja en medio de la nave que separaba las comunidades
seglares de las religiosas. La portada occidental, que debió de ser la más
notable y sobresaliente pues por ella entraba la feligresía, se encuentra
totalmente arrasada, no quedando absolutamente nada de lo que pudo ser.
Las
obras de la mayor parte del claustro y del resto del templo se ejecutaron en un
tiempo relativamente breve, entre 1162 y 1220. Del "claustro
medieval" solo se conserva casi en su totalidad el pabellón ubicado al
este, así como parte del septentrional, por lo que su cuadrado porte sería parecido
a la que actualmente vislumbramos.
A
levante del patio claustral, se encuentran dos de los recintos más importantes
del complejo después de la iglesia. La primera que nos encontramos es la Sala
Capitular que original del siglo XII, en la actualidad gran parte de su
techumbre se encuentra reformada con terminación de hormigón, pero haciendo
analogía a las bóvedas de crucería originales, toda vez que se encontraba en su
mayoría ya hundida a comienzos del siglo XX. Parece ser que en su centro pudo
existir un manantial, siendo el lugar elegido para sepultar a los abades y los
nobles que pudieran tener ese altísimo privilegio. Siendo el caso de un magnate y su
hijo a comienzos del siglo XIII: "Hic iacet Pelagius Tabladelli et hic
filius eius Petrus Pelagii", cuya inscripción podemos encontrar bien
visible en el muro norte.
El otro compartimento es la "Sala de los Monjes",
que situada en el vértice noreste, es sin duda una de las dependencias mejor conservada
de todo en monasterio. Datada también en el siglo XII, es el lugar de trabajo
más importante de todo el complejo.
- Decadencia
A pesar de ser un referente durante los siglos XII - XIII y
llegar a su máximo esplendor durante el periodo comprendido entre el XVI -
XVII, -tras algunas crisis que supera no sin dificultad-, a principios de siglo
XIX con las ocupaciones sufridas durante la llamada "Guerra de la
Independencia" tanto por tropas francesas como españolas, comienza una
rápida agonía para estas piedras, que tienen sentenciada su trágica condena. A
principios de 1800 habitaban entre sus muros alrededor de 50 monjes, y
terminada la contienda con los "galos", solo regresan 20 encontrando
estos el monasterio ya en un estado de abandono y saqueo.
Pero la puntilla final la dio la desamortización de 1835-1836
promovida por Juan Álvarez "Mendizábal", ministro de Hacienda y
presidente del Gobierno de la regente María Cristina de Borbón (viuda de
Fernando VII y madre de Isabel II). Debiendo de aclarar que en nuestro país,
entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XX ha habido hasta 8
desamortizaciones. Estas expropiaciones o secularizaciones como a algunos les
ha gustado llamar, provocan la marcha de la docena de monjes que aun se
mantenían en Moreruela, pasando los terrenos y edificios a manos privadas (de
pudientes y nobles) provocando el expolio de gran parte de sus construcciones
dedicándolas a otros menesteres (Iglesia de la cercana población de Granja de
Moreruela se edificó con ellos).
Y para terminar el saqueo, en la década de los años veinte
del siglo pasado, llegan nuestro país los "marchantes" americanos
(del norte), expertos en arte antiguo, llevándose cualquier cosa que pueda
interesar a los acaudalados e indoctos ricachones "yanquis", para
ornamentar sus estrafalarias mansiones. Solo por poner unos ejemplos cercanos:
las pinturas de San Baudelio en Soria, el claustro del Monasterio de Sacramenia
en Segovia, y como no partes sustanciales del zamorano Monasterio de Moreruela,
pero la lista se podría alargar en varios folios.
Por fin en 1931 la Republica Española lo declara Monumento
Nacional y en 1994 pasa a titularidad pública al ser adquirido por la Junta de
Castilla y León, con lo que parece terminar su penitencia, produciéndose
durante estos años obras de consolidación y mejora………. esperemos que su futuro
este garantizado.
- Magia
Aunque sus ruinas nunca perderán ese halo de misterio que
han hecho de la historia de la abadía toda una leyenda, contándose que el
emplazamiento donde se ubica la abadía desprende unas fuertes energías
telúricas, siendo además lugar donde se han celebrado en los últimos decenios algunos
rituales mágicos. Está cruzado por las denominadas "Líneas Ley" o
"Sendas de Dragón", especie de alineaciones de energía existentes en
el campo magnético terrestre, que se localizan en sus vórtices. Los cuales se
sitúan fundamentalmente en lugares sagrados diseminados por el planeta, tales
como: como los círculos de piedras (crónlechs) u otros monumentos megalíticos,
así como iglesias, cementerios, etc., que han sido erigidos sobre lugares
rituales de pueblos prehistóricos.
Magia encontramos también entre sus muros al admirar la
ingente cantidad de "marcas de canteros" que los maestros constructores nos
han dejado en sus labradas piedras. Símbolos que nos dan constancia de la
calidad del trabajo realizado por estos profesionales, diferenciando con sus
peculiares rasgos la de cada uno de ellos. Los signos que podemos encontrar
grabados en sus sillares han resistido hasta el momento el conocer su motivación,
así como saber su significado, aparte de poder ser la marca de autor del cincel
de la piedra. El pensar sencillamente que se hacían para poder cobrar su
trabajo es una forma simple de analizar estos trazos hechos con esmero y destreza.
Estando fuera
de lógica la abundancia de estos signos representando a serpientes, ya sean
asemejando la forma de un báculo o de culebra enroscada, unas con lengua bífida,
otras bajo forma cruciforme. Cual imitando el "caduceo de Hermes"
(dos serpientes enroscadas un una vara), las representaciones que en algunos lugares
podemos observar, nos retraen hacia antiguas herejías. Tampoco faltan caracteres
con "pata de oca", alegoría gráfica bien conocida en muchos de los
edificios que jalonan el Camino de Santiago, también encontramos algunas representaciones
de cabezas de aves, además de cruces referentes a órdenes militares como la del
Temple o Montesa, así como “cruces patadas”.
Aunque sin duda y nos deja perplejos a los que descubrimos el
original
y singular plano-graffiti que se localiza gravado en el exterior del primero de los
absidiolos, el de la izquierda (solo conozco otro caso en Monforte de Lemos,
cincelado en piedra bajo la monumental escalera del Colegio de Nª Sº de la
Antigua), es lo que nos ha querido trasladar el artífice de tan peculiar gravado. Siendo otro de los grandes misterios que envuelven
estas ruinas, y que hasta ahora están sin descifrar. Parece un plano, un esbozo de una construcción,
desconociéndose si es referente a las obras del monasterio o un bosquejo de
otro edificio que no se llegó a realizar. Sea como fuere, forma parte de los
misterios y enigmas que se encuentran atrapados entre estos atrayentes muros. Junto
a estos, podemos encontrar los restos de otros "graffiteros horteras" y de mal gusto ya de los siglos XX y XXI, a los que se
les podía haber caído la mano al realizar sus "obras"……………. pero
bueno, es lo que dan "las cañas y la libertad".
Solo
invitaros a que visitéis Zamora y os acerquéis a esta orilla del Esla donde
encontrar estas maravillosas ruinas cistercienses, llenas de encanto y magia.
Se notan ya bastante que los días se acortan y aun nos queda un trecho hasta el 20 de diciembre en que comenzarán a alargarse. Es por ello que a las cinco y media de la tarde partimos en dirección a Navalcaballo para poder, desde sus proximidades, contemplar la “Luna de Castor”.
A apenas 9 kilómetros de Quintana Redonda, Navalcaballo es una población de unos 81 habitantes (contando con cenca de 300 en los años 60 del siglo pasado), un ejemplo mas de lo que algunos denominan la “España vaciada”, producto de las condiciones en que se vivía en estos lugares a mediados del siglo XX y que aun no se ha sabido corregir, si es que esto es viable. Aunque en esta localidad puede que con el tiempo y las circunstancias favorables, sea posible que tenga su futuro asegurado: dista apenas 11 km. de la capital, se sitúa a algo menos de tres de la autopista Medinaceli – Soria, cruzando por sus cercanías la futura y demandada “Autovía del Duero” o lo que por aquí se conoce como Autovía Valladolid - Soria – Tudela y por si estas circunstancias no fueran suficientes, han tenido la valentía de invertir futuro en un polígono industrial que poco a poco va cogiendo cuerpo y consolidándose de manera discreta………… una forma de generar actividad y empleo a la juventud local.
Se le conoce como Luna de Castor, a la que se puede observar en fase llena durante el plenilunio otoñal, que este año seria el día 19 de noviembre. Comenzando aparecer sobre el horizonte por levante a las 17,54 horas, prácticamente a la misma que el sol se ocultaba por poniente, las 17,46. Los dos con tonos rojizos, dándonos una la bienvenida por el Cerro de San Marcos y despidiéndose el otro tras la Sierra Inodejo.
Plenilunio es la fase lunar que transcurre cuando la Tierra se encuentra situada entre el Sol y la Luna, los tres casi alineados. Consiguiendo de esta forma una iluminación cercana del 100%, lo que nos permite observar espectaculares imágenes.
A este espectacular fenómeno de nuestro onírico y solitario satélite, también se le conoce como la brillante Luna Escarchada o Luna Helada. Recibiendo el nombre de “castor” por ser en este tiempo cuando los trampero americanos (del norte) ponían sus cepos para cazar a estos grandes roedores, de los cuales solo buscaban su suave, cálida, apreciada y valiosa piel, ya que por una de ellas se llegaba a pagar hasta 9 “dólares” a principios del siglo XIX. También parece achacarle su nombre al hecho de que estos animales se preparaban activamente en esta época otoñal para soportar los crudos inviernos.
Además en este año (segundo de pandemia), durante los días 21 y 22 de noviembre, de no haber sufrido la borrasca que ha dejado a medio país helado y algo blanco, hubiéramos podido observar el comienzo del anochecer y próximas a la luna dos estrellas brillantes, con los mitológicos nombres de “Pólux” y curiosamente “Castor”.
Coincidente con este efecto lunar, también se desarrollará el ultimo eclipse parcial del año (cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna) que, según nos informan los servicios geográficos y astronómicos, será el mas largo que se ha producido en los últimos 580 años, prolongándose durante unas 6 horas. Lastima que desde nuestras tierras hispanas este efecto no lo hayamos podido observar.
Y para terminar los fenómenos “celestes” en este mes de los “sagitarios”, también hemos tenido dos eventos de lluvia de estrellas: El primero durante el jueves 4 y el viernes 5 cuando nos bombardearon “Las Táuridas”, para dos semanas después ser el turno de “Las Leónidas” quienes cruzarán el firmamento arañándolo con sus fugaces estelas. Siendo este segundo episodio, además de llamativo y espectacular, curioso y singular, toda vez que no se repite cada año, pudiéndose únicamente observarse tres veces cada siglo, además de involucrar a ciento de meteoritos cada hora, convirtiéndose el fenómeno en uno de los acontecimientos mas potentes de este tipo.
Solo espero que algunos de los que asiduamente leéis estos párrafos hayáis podido disfrutar de estos momentos.
Nos situamos a finales
del siglo XIX, esa centuria de nuestra historia tan ajetreada, interesante,
truculenta, intensa e incluso voluptuosa, que tanto me atrae de nuestro pasado no tan
lejano. Es cuando, con el desarrollo del ferrocarril por la aparición de la “máquina
de vapor” a finales del siglo XVIII, se extiende la llegada de esos caminos de
hierro hasta los confines de la periferia Europea, es decir a Portugal y
España. Ante la decisión de nuestros vecinos lusos de que Portugal necesitaba
comunicarse con el resto de países europeos, y por parte española la necesidad
de dar salida por el Océano atlántico a los productos de la meseta, se
planifica una conexión ferroviaria entre Salamanca y Oporto por la rivera del
Duero…………. estamos en el año 1881.
Comenzándose a
construir esta novedosa infraestructura en agosto de 1883, realizándose un importante
y espectacular "comienzo" como si fuera una inauguración, llegándose
a usar en el evento un ingente volumen de dinamita para realizar 1.400
explosiones o voladuras de rocas, consiguiendo sorprender a los abundantes
invitados al acto. Pues la última zona de su trazado en la parte Española, el
barranco del río Águeda, fue donde los ingenieros debieron de esforzarse sobre
manera ante lo intrincado del terreno, la existencia de rampas que superaban el
20 % de desnivel y encontrar curvas tremendamente cerradas, siendo necesario
por ello la realización de un importante número de puentes y túneles.
Cuatro años más tarde,
en diciembre de 1887, fueron concluidas las obras, siendo en el puente que
cruza la desembocadura del Águeda en el Duero, donde se encontraron los
convoyes español y portugués dando por inaugurada esta poderosa
infraestructura, que uniría Salamanca con Oporto, estando considerada como
"la mayor obra de ingeniería civil Ibérica del siglo XIX". Una vía de
tren en paralelo a la frontera portuguesa por el río Águeda, pero centenares de
metros por encima de su cauce, bordeando y transcurriendo entre potentes
barrancos sobre impresionantes puentes de hierro.
En su construcción
llegó a emplearse a 20.000 trabajadores, mano de obra barata procedente
fundamentalmente de Extremadura, Galicia y Portugal. Sucediéndose numerosos
conflictos sociales, huelgas y epidemias (tifus, paludismo, viruela) que
originaron una alta mortalidad, así como una siniestralidad muy elevada,
motivada por las malas condiciones laborales, también por las numerosas
explosiones que se tuvieron que acometer debido a los obstáculos del terreno.
Siendo el accidente más reseñable el ocurrido durante la perforación del túnel
nº 1, donde una explosión ocasionó una gran inundación, en la que
perecieron una veintena de operarios.
Y aunque las
expectativas iniciales fueron elevadas, el ferrocarril nunca alcanzó la rentabilidad
comercial esperada, que unido a la mejora de las conexiones del tránsito por
carretera y al auge del uso del vehículo privado, provocó que la línea fuera clausurada
en 1985, a pesar del rechazo de los vecinos de la zona que realizaron multitud
de protestas y manifestaciones. Quedando en desuso y abandonado el tramo de 78
km de longitud, existente entre las poblaciones de La Fuente de San Esteban
(Salamanca) y Barca d’Alva (frontera de Portugal).
Aun en este estado de
olvido y dejadez por parte de las autoridades, en el año 2000 fue declarado
Bien de Interés Cultural, comenzando por aquel entonces las cábalas de su
posible reutilización. No siendo hasta que los dignatarios provinciales, ante
el éxito de la rehabilitación del Caminito del Rey (Ardales – Málaga) o las
Pasarelas del Congosto de Mont Rebei (Montfalcó- Huesca), se pusieran las pilas
para actuar en su restauración y mejora, en el intento de revitalizar esta zona de
"La Raya" fronteriza con nuestros vecinos lusos. Siendo en abril de
este año 2021, cuando por fin ha sido abierto de nuevo al público como itinerario
pedestre, siendo 135 años después de su puesta en marcha cuando de nuevo se ha
revitalizado su uso, pensando que mas de cien años de historia pasa bajo
nuestras botas.
No es un simple recorrido
de lo que ahora se denominan “Vías verdes”, son cerca de 18 impresionantes y
apasionantes kilómetros por el Parque Natural de las Arribes del Duero. Una
ruta a través de las viejas vías, caminando por traviesas y balastros de
piedra, rodeados de una naturaleza prácticamente intacta y recorriendo lo que
todavía es un valioso patrimonio arquitectónico compuesto por veinte sombríos
túneles abiertos en la viva roca, y una decena de singulares, sugerentes y
altivos puentes de hierro que libran los barrancales de la ruta.
Un espectacular
trazado realizado por insignes profesionales, proyectando una obra de
ingeniería formidable y grandiosa, siendo calificada por expertos como sublime.
Un trazado que desafía una difícil orografía casi intransitable, realizando uno
de los itinerarios ferroviarios más sugerentes y singulares de todo el
continente. Siendo el único trayecto de vía férrea en Europa declarado B.I.C.
con categoría de Monumento. Hoy denominada como "Camino de Hierro" es
una de las referencias turísticas del noroeste salmantino.
Su situación, altitud
y orografía ha generado un peculiar microclima, que ha propiciado la existencia
de foresta inusual en estas cotas de la meseta, como pueden ser almendros,
chumberas, olivos y otros frutales que observamos al caminar organizados en
pulcros y cuidados bancales de la zona portuguesa. Viendo como por encima de
nuestras cabezas y fundidos en esta hermosa naturaleza y formando parte de
ella, vuelan rapaces como el buitre leonado, el águila real y los alimoches,
alegrando nuestro caminar al percibirlos.
Han pasado casi 25
años de cuando transité estos raíles por primera vez durante una Semana Santa
de 1997, al acercarnos a Las Arribes del Duero en su parte hispana. Ahora se
encuentra ya reparada y en perfecto estado, después de su reparación y adecuación
durante los últimos años y abierta al público en la primavera de 2021, con una
inversión de algo más de un millón de euros.
Me quedan buenos
recuerdos de aquel recorrido: dormimos en la estación ya que llegamos al
anochecer y partimos de mañana temprana para el itinerario de los “Puentes y
túneles”, siendo en total 10 personas las que recorrimos el trayecto sin ver a
ninguna otra alma en todo el itinerario. Por aquella época el estado de los
puentes y en general del camino estaba aceptable, al parecer el posterior deterioro
de los últimos años, hizo clausurar la travesía por su elevada peligrosidad.
La ruta comienza en la
vieja estación de La Fregeneda (a dos kilómetros de la población), en el paraje
conocido como Valdenoguera, lugar donde dejaremos el vehículo.
Al poco de comenzar
nos encontramos con el primer y poderoso túnel que alcanza una longitud de 1,540
m. es conocido como de ‘la Carretera’, ya que pasa por debajo de la vía de
acceso que une Salamanca con La Fregeneda. Pese a su largo trecho, se distingue
un puntito de luz al fondo que nos indica la desembocadura, pese a lo cual
aun se tarda en ver cómo se va haciendo más grande. Siendo en su salida cuando
realmente nos damos cuenta de donde estamos, bajo nosotros a nuestra izquierda
observamos las arribes del río Morgáez (arribe = valle profundo). De este túnel
y aquella salida de 1997, aun me queda algún recuerdo en un dedo de mi mano
izquierda. Una vez que se hace la luz, nos espera el pequeño puente Pingallo de
11 metros y el túnel de Las Majadas (2) con sus apenas 33 m.
A los 4 km. del
comienzo nos encontramos uno de los puntos singulares del recorrido, el túnel
nº 3 o de Morgado de 423 m. de longitud. El diseño de este túnel en “curva” de
180º, tiene que ver con la dirección del recorrido, ya que la vía gira para
adentrarnos definitivamente en los barrancos que forman las aguas del río Águeda
en su camino hacia el Duero. Esta fuerte curvatura genera que un trozo de su
recorrido sea totalmente en la oscuridad más absoluta, lo que ha producido con
el tiempo de abandono y la inactividad ferroviaria que en esas tinieblas se
asiente una colonia de murciélagos catalogada como única, ya que es una de las
más numerosas de la Península Ibérica llegando a tener unos 12.000 ejemplares.
Aun sin verlos, pues las luces de nuestras linternas no pueden dirigirse a
ellos, el olor, los ruidos, y el caminar por sus residuos nos da cuenta de su
existencia por encima de nuestras cabezas. El “guano” o los excrementos de estos
mamíferos voladores, al caminar sobre él y en penumbra, da la sensación de
transitar por una alfombre bien mullida, y eso que tras la rehabilitación de la
vía gran cantidad de estos restos fueron eliminados, notándose una fuerte
disminución en su espesor.
A la salida ya nos
encontramos en pleno valle del río Águeda, que luce esplendoroso y encañonado
200 mts. bajo nosotros haciendo al mismo tiempo de frontera con el país vecino (divisoria
que llega a extenderse hasta 40 km.). Ya no nos abandonará durante todo el
recorrido, generando a ratos en nuestros ojos unas imágenes llenas de
naturaleza, acompaña en todo el trazado. Apenas después y situado entre los
túneles 3 y 4 nos topamos con el puente del Morgado, que con sus 105 metros de
largo y 21 de altura, nos ofrece unas vistas del río.
Pasados 600 metros,
nos encontramos con una roca granítica, que lleva de nombre de Poyo Rubio, y
que atravesamos con un túnel (4) recto de 84 mts. Justo a la salida del pasadizo
cruzamos por el puente Poyo Rubio tiene una longitud de 133 mts. y 25 de altura.
Es este puente es unos de los más vistosos de toda la ruta debido a la
formación rocosa que podemos divisar a nuestra espalda y a la dualidad de
oscuridad y luz que genera esta espacio.
Abandonamos esa
luminosidad unos 300 mts. mas adelantes para cruzar los prácticamente seguidos túneles
de La Belleza (5) de76 m. y el del Poyo Valiente (6) con 358 m. También Poyo
Valiente se llama el impresionante puente que hay justo a la salida del túnel,
una de las obras de ingeniería más complicadas de la ruta, provisto de una
estructura metálica realizada en curva única en Europa, con 138 mts. de largo y
23 de altura sobre el barranco.
El Águeda nos sigue
acompañando en nuestro transitar, divisando como los campesinos portugueses
tienen perfectamente cuidados sus campos, cultivados fundamentalmente de viñas,
olivos y frutales, divisando por encima de ellos la aldea de Escalhão, distante
de nosotros unos 5 km. hacia poniente.
Continuamos cruzando
los túneles del Pico (7) con sus 46 mts. Cega Verde (8) de 86 m. Martín Gago
(9) 62 m. La Cortina (10) 78 m. Cega Viña (11) 94 m. y Los Llanos (12) que con
149 m. nos sitúan ya pasada la mitad de la ruta. Tras salir del puente de Los
Llanos nos damos de bruces con el impresionante puente del Lugar, que con sus
140 mts. es el más largo de la ruta, sirviendo para salvar el arroyo del Lugar
que discurre a sus pies 60 m. más abajo. Atribuido a la escuela de Gustave
Eiffel, su tránsito es uno de los momentos más sugerentes de la ruta, debiendo
de pararnos a mitad del mismo para contemplarlo en toda su dimensión.
Atravesamos el túnel
del Lugar (13) de 127 mts. el de La Barca (14) con 135 y el de los Poyos (15)
de apenas 37. Este ultimo previo al también espectacular y majestuoso puente de
Los Pollos, que sobre el arrollo del mismo nombre, se yergue a 50 metros de
altura, con una longitud de 135 mts. sirviendo para superar el desnivel más
acentuado de todo el trayecto.
Estamos situados en el
km. 12 de la ruta y nos disponemos a cruzar otro de los túneles largos el de La
Porrera (16) de 329 m. A continuación el puente de los Riscos de 71 mts. y los
túneles de los Riscos (17) con 200 m. de transito y del Gazarro (18) de 72. Estamos
en zona de abundantes chumberas que nos muestras sus frutos al pasar, con la
permanente imagen del Águeda cada vez más cercano.
Cada vez nuestra vista
observa como las imágenes de civilización vas en aumento, es la señal
inequívoca de que nos estamos aproximando hacia el final del recorrido. Solo
nos queda cruzar por el puente de Las Almas de 136 mts de largo y 26 de altura,
sobre el que recae una maldición pues en él descarriló un tren, precipitándose
uno de sus vagones al arrollo pereciendo todos sus ocupantes, de ahí el nombre
de Barranco de Las Almas. Posteriormente pasar los túneles de Las Almas (19) de
73 m. el del Muelle (20) con 329, y el pequeño puente del Embarcadero, que cruza
por encima de la carretera que accede al Muelle Vega Terrón, para llegar hasta
el Puente Internacional y donde se localiza la frontera entre los dos países,
línea que afortunadamente hora ha desaparecido.
Es aquí donde el Duero
se hace cien por cien portugués, durante 115 km. al norte lo hemos compartido
con nuestros vecinos conformando el Parque Natural de Las Arribes, un entorno lleno
de naturaleza y vivencias fronterizas, con historias de disputas y guerras en el
pasado que generaron desconfianzas, de amoríos a uno y otro lado de "La Raya",
de contrabandistas, y ahora ya sin fronteras de historias de sana vecindad.
Desde el puente podemos
descender los pocos metros que nos quedan hasta en Vega Terrón donde un autobús
nos devolverá al punto de partida, o seguir unos centenares de metros más para
llegar a Barca d´Alva, buen lugar para reponer fuerzas con un buen "almoço"
(comida) a la portuguesa en “Bago d´Douro” que aunque ya no es lo que era, nunca
debemos de perder la esperanza en la gastronomía lusa y la buena atención con
la que siempre somos acogidos.
La ruta próxima a los
18 km. nos puede durar entre 5 y 6 horas, siempre en descenso suave, pasando de
los 490 metros de altitud en la Estación de La Fregeneda, a los 129 del límite
fronterizo (Vega Terrón). La suma de todos los túneles totaliza 4,3 km. de
tinieblas, y la suma de los puentes nos da 1.040 metros de abismo.
Como complemento a estos
párrafos a los que estéis interesados en ampliar la información, solo recomendaros
la novela de Luciano G. Egido "Los Túneles del Paraíso" (Barcelona:
Tusquets, 2009) que se desarrolla en La Fregeneda durante los años de la construcción
del ferrocarril. Así mismo el Video-Documental "Cielo, agua, tierra y
metal. La vía férrea de La Fregeneda" de Eduardo Margareto, emitido por La
2 de TVE en junio de 2020, y que podéis visionar a través de "youtube" en esta
página: https://www.youtube.com/watch?v=d0FQiYrcvvo