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Al sur de las cumbres de Urbión se encuentran lo que se denomina
como Tierra de Pinares, que mejor definición para unas laderas que descendiendo
hacia el meridión y el Alto Valle del Duero, se extienden repletas de bosque por
todo el noroeste soriano adentrándose hasta tierras burgalesas. Unos inmensos montes
de pino silvestre o “albar” que han llegado a desarrollarse a la par, o con más
antigüedad, que los orígenes del ser humano por estas latitudes. Soberbios
ejemplares, algunos de los cuales llevan en estas vertientes cerca de medio
milenio, observando ofuscados pasar el “levantamiento comunero”, complacidos al
ver nacer la Hermandad de Carreteros Serranos, algunos podrían contar que pudieron
percibir como cabalgaba por sus proximidades el “trastámara” Juan I rey de
Castilla y León durante sus cacerías, algunos hasta podrían haber existido
cuando se creó el Honrado Concejo de la Mesta y muchos más ver pasar por
debajo de su sombra las casacas azules y blancas de los ejércitos franceses
durante la mal llamada “Guerra de la Independencia”, o posteriormente las boinas
rojas los de los soldados “Carlistas” durante alguna de “nuestras” contiendas civiles. Son árboles que han formado parte de la historia en muchos de los
casos o bien testigos de ella. 
Una masa de bosque que se pierde a nuestra vista desde
cualquiera de los oteros a los que nos asomemos, que con sus 100.000 hectáreas,
no solo forma la extensión boscosa más importante de España, si no que está
considerada como el pinar más amplio de Europa, superando a los afamados de la
Selva Negra teutona. Una mancha verde que por el sur se funde con los
importantes sabinares de la Sierra de Cabrejas, haciendo evidente en “estos
territorios” el dicho de Estrabón por el que una ardilla pudiera cruzar de
árbol en árbol sin tocar el suelo. Aunque en estos espacios predominan esos
rectos, altivos y “rubios” pinos, que entre sus laderas han encontrado el mejor
entorno para vivir, también la habitan importantes rodales de otras especies
como: hayas, tejos, robles, acebos, sabinas o enebros.

Aun estando la importancia de estos espacios sobre todo en este
boscaje de inmensas pinadas, lo que nos ha hecho esta vez acercarnos hasta aquí,
es descubrir sus extrañas formaciones rocosas tan singulares como enigmáticas.
Efectivamente, en medio de estas abrumadoras extensiones de pino, encontraremos
aislados y diseminados por las laderas que descienden hasta el valle, un
conjunto de afloramientos pétreos conformados por rocas de conglomerado silíceo
formadas hace unos 150 millones de años, que por la acción erosiva del agua,
los hielos y el viento han derivado hacia fenómenos “kársticos”. Conformando peñas de considerable tamaño y
extravagantes siluetas, que ante nuestros ojos pueden parecer mágicas y
fantasiosas, teniendo gran similitud con la conquense Ciudad Encantada, pero
que en días de niebla puede ser más inquietantes y sorprendentes que las
Castellano-Manchegas.
Podemos encontrar perdidas y diseminadas por entre el
bosque una docena de estas formaciones, aunque no todas son fáciles de poder
localizar, solo los senderistas avezados y los buenos conocedores de la zona
nos podrán dar razón de cómo encontrarlas, entre ellas: Cuerda Jimeno,
Covarande (El Alto), Cuerda Cueva del Muerto (La Espadilla), Berrocales, Cuerda
La Graja, Peñón Alto, Cuerda del Portillón (Ambas Cuerdas), Cuerda del Rasón y
por supuesto Castroviejo.

Es esta última, “Castro Viejo”, la que más visitantes
recibe por su singularidad y fácil acceso, destacando de ella sus caprichosas y
sugerentes formaciones rocosas conocidas como “tormos”, sus callejones, así
como las magnificas vistas panorámicas que desde aquí se pueden disfrutar. Al
pasear sus verdes praderas nos brindan el paso majestuosas e irreales peñascos
en un escenario encantado de increíbles y fantásticas formas, que la naturaleza
ha trasformado en extraordinarias y caprichosas formas. Insinuantes parajes,
que asemejan decorados de películas brujeriles, con estrechos y laberinticos pasadizos
que nos conducen hasta rincones donde se respira esa magia y serenidad de los
lugares cargados por telúricas energías.

La magia y belleza de las rocas de Castroviejo se nos
presenta a través de un sin fin de callejones, galerías, torreones o puntales
de rocas, balmas o abrigos, cavidades, arcos naturales, pasadizos y cualquier
otro elemento que la acción de la naturaleza se haya encaprichado de esculpir. Creando
este evocador lugar repleto de antojadizas, fantásticas, insólitas y
misteriosas formas en los riscos que salpican sus verdes prados. Generando una
de las particularidades del paisaje pinariego de Urbión, situándonos en uno de
los enclaves más sorprendentes de todo de Soria por su gran excepcionalidad y encanto.
Desde aquí, o partiendo un poco más arriba (desde los refugios
de la Fuente del Berro o el conocido como Bunker), podemos realizar la
caminata para ascender a las cumbres más señeras de macizo: Urbión, Peñas
Claras o Tres Provincias, así como al Nacimiento del Río Duero, que por estos
pinares da sus primeros pasos a mas de 2000 m. muy próximo a la cumbre del
Urbión. Más corto y de menos esfuerzo, pero igualmente interesante es realizar
el sendero de las “Cascadas” que partiendo del mismo Castroviejo recorre los
lugares más interesantes y próximos, como son las cascadas de La Chorla y
Chorlita, las cuevas del Tejo y Las Ventanas, así como los dos miradores de
Castroviejo, recorriendo además algunos de los laberinticos callejones que
estas enigmáticas formaciones rocosas han creado. Otros senderos nos llevaran
hasta Cueva Serena y por Cuerda La Graja llegar al Raso de la Cespedilla. También
recorrer Cuerda Jimeno ascendiendo por el Paso de las Bardinas para después
descender a través de Covarande y el Paso de la Atalaya. Infinidad de
interesantes y sugerentes rutas diseñadas para todo tipo de personas con
distintas condiciones físicas.

Mención aparte merece el paraje ya mencionado y no muy
alejado de Cueva Serena. Apenas 400 mts. siguiendo la pista de Castroviejo,
encontraremos un sendero a mano diestra que nos indica por donde desviarnos a
este también mítico lugar, al que llegaremos en unos pocos minutos.

Su nombre ya lo insinúa, pero al llegar hasta allí y si no
tenemos compañía, el lugar trasmite paz. Se trata de una oquedad más que de una
cueva en sí, una cavidad natural originada en las rocas por encima de la
cual discurre el cauce de un arroyo, creando una potente visera por donde cae
una bucólica cascada, que nos regala la visión de una sutil cortina de agua. Su
interior es amplio y húmedo, permaneciendo su suelo gran parte del año
embarrado, ya que pocas veces este torrente ha dejado de tener agua. Podemos
adentrarnos en ella y observar el espectáculo por detrás de la cascada,
explorando la frescura de su interior, disfrutando nuevamente de otra perspectiva
no menos sugerente, al ver como somos coreados por la cantarina música del agua
al precipitarse.

Podríamos definir este conjunto natural de Cueva Serena o
Cueva del Tauro, -también así conocido por lugareños cercanos-, como un
lugar encantado más propio de las “lamias” (ninfas del agua), que de los
humanos que hasta allí nos acercamos. El salto de agua proyecta,
dependiendo de la época del año y el momento del día, un radiante y
espectacular arcoíris que la concibe más enigmática aun. Siendo en invierno el
momento que nos muestran su plena hermosura, cuando las curiosas gentes dejan
“serenarse” estos lugares, ausentándose de ellos por las condiciones adversas
de la climatología soriana y serrana, ya que nos situamos cerca de los 1.600 m.
de altitud. Mostrándonos el agua al congelarse, la imagen de los témpanos de
hielo suspendidos en el aire, cual si fuera una enigmática puerta que alcanzaría
trasportarnos hacia otras dimensiones, como si del umbral a una gruta llena de
secretos se tratara.

Si visitamos el lugar en un día de niebla y soledad, el
momento puede ser mágico, dándonos la sensación de encontrarnos en un enclave
paradisiaco y ser nosotros los primeros humanos que lo visitamos. Pero nada más
lejos de la realidad, ya que a finales del Neolítico y comienzos de la Edad del
Bronce; hace aproximadamente unos 4,500 años; por aquí pastoreaban los
antepasados pinariegos de los “durolenses”, dejando muestras de ello en los paramentos
de Cueva Serena. Entre sus húmedas paredes, expertas miradas, pueden encontrar
un grupo de “pinturas rupestres” representativas del arte esquemático, que
podrían ser contemporáneas con las de la soriana Dehesa de Valonsadero.

Imágenes elaboradas en tonos rojizos, en parte ya
deterioras por el paso del tiempo, habiendo estado ahí sin que nadie las
apreciara hasta hace 21 años. Estudiadas por el reconocido experto y soriano
Juan Antonio Gómez Barrera, representan escenas de pastoreo, algún humanoide
antropomorfo y una referente a simbología astral. Este hallazgo nos
puede dar una idea, y la esperanza, de que en el futuro puedan seguir
encontrándose otras representaciones de arte rupestre entre las escarpaduras de
los pinares de Urbión, reforzando la más que interesante localización de este tipo
de arte primitivo en la provincia castellana del Alto Duero.
Si continuamos ascendiendo desde Cueva Serena en dirección
noroeste, nos introducimos en un nuevo sistema rocoso, Cuerda La Graja, otro
caos pétreo de similares características al de Castroviejo, aunque de menor
atracción y reclamo. Aquí se ha instalado un conjunto de puentes colgantes,
cadenas, tirolinas, pasamanos, grapas escalonadas, pasarelas y otros artilugios
a los que han denominado “ferrata”.
Siendo esta instalación de Duruelo diseñada mas para fines
lúdicos y de entretenimiento que para la práctica del alpinismo. Lo que podemos
realizar en las laderas del Urbión no es, tal cual hemos podido observar en el
resto de las montañas ibéricas, una vía de escalada a una cumbre, asemejando
mas "una atracción de feria" que una verdadera “ferrata", aparentando
más una continuación de columpios para domingueros, que una ruta de ascensión
por una pared rocosa facilitando a los alpinistas mas noveles su progreso a la
cumbre con mayor seguridad.

Ferrata es una palabra de origen italiano que proviene de
“ferro” (hierro), elemento principal usado para la realización de este tipo de instalación
en las paredes montañosas. Si bien las primeras equipaciones de este tipo se efectuaron
en Austria allá por 1843, fueron sin embargo las ejecutadas por los ejércitos
de la primera guerra mundial en las montañas Dolomitas italianas las que
consolidaron su nombre, perdurando hasta hoy en día este apelativo. Habría que
conocer las autenticas “ferratas” situadas en el Macizo de La Brenta (Dolomitas),
para saber la verdadera “consideración” de estas vías de escalada
acondicionadas, que en algunos casos se pueden unir y combinar hasta llegar a
una duración de tres o cuatro jornadas, superando y atravesando lugares de
verdadero impacto entre impresionantes abismos de vértigo ………. esto sí que son
ferratas.
La ferrata cumplirá 4 años este verano estando pensada, al
igual que las realizadas últimamente en las montañas pirenaicas, como un
reclamo turístico más, con la intención de atraer más visitantes potenciando de esta manera los
establecimientos lúdicos de la zona (hoteles, restaurantes y comestibles). Sin
embargo y sorprendentemente, nos encontraremos cerrado el Hostal-Restaurante de la
población de Duruelo en días laborables (solo abre los fines de semana), cosa
que al parecer antes no ocurría, debiendo de irnos al pueblo vecino (y rival) Covaleda a que atendiendan nuestras necesidades hambrunas.

No solo es esta instalación la que no encaja del todo con
el entorno y paisaje que a través de estos párrafos he querido dar a conocer a
los que seguís mis esforzados escritos. También se han atrevido a instalar en
medio del "paraíso rocoso" de Castroviejo, un
“macro-mirador-pasarela-escalera”, que nos sitúa en lo más alto del roquedo, el
peñasco conocido como “El Frontón”. Infraestructura pensada, diseñada,
patrocinada, ejecutada y pagada por la Junta de Castilla y León.

Todo esto con el favor y yo diría que hasta “fervor” de la
prensa domesticada con fondos públicos (subvenciones de la Junta de Castilla y
León), así como de algún que otro “montañero-funcionario”. La promoción,
diseño, patrocinio, ejecución, pago y sobre todo la "idea" de esta
“Infraestructura Turística junto a un Espacio Natural” ha sido la misma Junta
de Castilla y León quien; de forma “torticera” o tramposa, a través de unas
normas referente a explotaciones madereras; ha contratado a “dedazo” los 234.703
euros que se preveían costaría el monstruoso mirador-pasarela. Un escalonado y metálico
recorrido de más de 100 mts. 70 de los cuales son pasarelas y escaleras que
finalizan en la cúspide de la roca a 23,60 metros por encima del suelo, lo que
equivale a una construcción de ocho
plantas, el cual cumplirá este verano su primer aniversario.
Primero con la ferrata y después con el macro-mirador, la
Junta de Castilla y León, están urbanizando los Espacios Naturales de esta
comunidad. Fueron las ya controvertidas actuaciones del asfaltado de la pista
del cañón del Río Lobos durante 2005 llegando casi hasta le ermita románica de
San Bartolomé, la gran explanación y aparcamiento llevado a cabo en plenas
hoces del río Duratón, en el cual pueden llegar a juntarse varios cientos de
personas, en plena época de cría del buitre, otro mirador en el Puerto del Pico
de la Sierra de Gredos, así como uno más en Peñas Llanas de la Sierra de Ayllón,
así como el mencionado de Castroviejo y el voladizo en las Arribes de Duero por encima de la presa de Aldeadavila, inagurado hace ahora un año. Centrándose actualmente las obras en el
súper Mirador Voladizo de La Galiana (a similitud de los realizados por los
americanos en el Cañón del Colorado), también en el Parque Natural del Río
Lobos en el Río Lobos.

El “insulso” Mañueco, presidente de Castilla y León,
confunde los Espacios Naturales de la Vieja Castilla con el “palco del Estadio
Bernabéu”, apostando por urbanizar toda la Naturaleza y Lugares de Interés de
Castilla y León. Es por ello la dedicatoria de esta coplilla castellana:
Y aunque se empeñe “Mañueco” de llenarnos estos sitios de
mirones.
Siempre nos quedará, para las gentes sensibles, el Cañón del
Talegones.
P.D. Os dejo el enlace de un artículo crítico con la actuación
de la Junta respecto al nuevo Mirador de Castroviejo, publicado por El Mirón de
Soria en octubre de 2021.