lunes, 28 de marzo de 2022

- Siega Verde…… preludio de Arte

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Volvemos de nuevo a las orillas del Águeda, escarpadas riberas por las que ya estuvimos en el otoño de 2021 cuando recorrimos el abandonado, pero singular trazado del Ferrocarril de La Fregeneda. Esta vez nos encaminamos más al sur, a tierras de Ciudad Rodrigo, urbe que nos recibe teñida de color "sepia" por coincidir nuestra visita con esos turbadores días en los que llegó hasta nuestras latitudes esa inmensa polvareda de arenas saharianas que tiñeron cielo, tierra, coches e incluso edificios de tonos rojos, hasta donde el ambiente callejero parecía sacado de una película realizada con filtro bermejo.

Tributario del Duero por la izquierda, el río Águeda tiene una longitud aproximada de 130 km. y con un caudal medio de 13,40 m3/s (cuatro veces la del río Manzanares), se le puede catalogar como un verdadero rio aunque no salga de la provincia de Salamanca. Nace al noroeste de la Sierra de Gata, a tan solo 600 metros de la linde con Extremadura, a 900 de la raya con Portugal y a algo más de un kilometro del manadero de su gemelo el Côa portugués. A mitad de su recorrido discurre por la histórica, monumental y populosa población de Ciudad Rodrigo, que envuelve dejándola a su derecha, siendo salvado por tres puentes para acceder hasta ella. Pues hete aquí, que desde esta villa hasta su desembocadura en el rio Duero (donde existe el puente internacional que nos cruza a Portugal), no hay ningúna otra conexión para vehículos en todo su curso que el puente existente en Siega Verde, lo que equivale a estar durante cerca de 60 kilómetros incomunicados los vecinos de una y otra ribera (que apunten esto los de la España Vaciada, que a lo mejor lo desconocen). 

Estamos en el cauce medio del río, en su último vado natural, justo en el punto donde el Águeda comienza a encajonarse y a formar su propia "arribe" (vertiente escarpada), que no solo el Duero y sus arribes para ello tiene su exclusiva. Un lugar de paso y un extraordinario paraje donde antaño, antaño, se podía cazar en abundancia, como así mismo observar las "bestias" con pleno detenimiento, ya que hasta aquí llegaban para cruzar el regato y también para saciar su sed. Nos situamos justo bajo el Puente de Siega Verde o de la Unión, punto de enlace de las poblaciones de Castillejo de Martin Viejo y Serranillo, lugar donde antaño quedaban los vecinos de ambas orillas para los baños estivales y otros festejos. Allí donde en tiempos se situaba un mesón ya desaparecido con el nombre de "Siega Verde", siendo posiblemente este "bareto" quien ha dado la denominación al sitio, hoy esta instalación ha sido sustituido por el Centro de Interpretación del yacimiento arqueológico. No sabían los lugareños por los años 60 y 70 del siglo pasado de la importancia del enclave, pues las rocas en que apoyaban sus espaldas durante las comidas campestres estaban repletas de figuras, arañazos y picoteados, que les eran  atribuídos a mozos de épocas pretéritas. 



Y efectivamente de épocas pretéritas y bien pretéritas eran esas figuras y caracteres, ya que después de analizadas por Manuel Santonja en 1988 (director por aquel entonces del Museo de Salamanca) se dataran como del paleolítico superior hace unos 18.000 años, cuando aun nuestro planeta estaba en plena glaciación o era de los hielos, y la temperatura media del planeta estaba cuando menos 6 grados por debajo de la actual. Fue un joven pastor de la aldea de Serranillo, Ángel Hervalejo, que apacentaba a sus ovejas por este enclave, quien dio reseña al arqueólogo salmantino, identificando primeramente el denominado el “Caballo del Descubrimiento”. Pero este no fue un caso aislado ya que sucesivamente se fueron encontrando más y más, hasta llegar a la actualidad, en que se tienen catalogados 96 situados (paneles) con aproximadamente 650 figuras o representaciones de estas expresiones artísticas del pasado. 

Este hallazgo, aun siendo el primero no fue el único, pues poco tiempo después se encontraron equivalentes figuraciones en la vecina Hoz del Côa portugués así como en otros situados, motivando con ello hacer una nueva y extraordinaria revisión del concepto sobre el arte paleolítico y su simbología. Durante tiempo se pensó que el arte rupestre se desarrollaba únicamente en el interior de las cuevas, creando con las pinturas rupestres lugares de especial simbolismo en lo más interno de las cavernas, generando verdaderos santuarios o lugares rituales. Con la aparición de estos grabados en las rocas de exterior, esta teoría se ha trastocado del todo, estando actualmente los arqueólogos-antropólogos desarrollando nuevas conjeturas que den credilidad y confianza a sus tesis. Este hecho sin duda ha convertido un arte de penumbra en el interior de las oquedades, en un arte de luz y vida hacia el exterior de sus hábitats. 



Al recorrer los más de 1.300 mts. del espacio que ocupa el yacimiento en la orilla izquierda del río, donde se suceden los afloramientos rocosos formados por esquistos de pizarra, observamos como de forma mayoritaria se han utilizado los paramentos lisos y verticales para trasladar en ellos las imágenes que nuestros antepasados no han dejado como regalo. 

Una excepcional concentración de grabados, donde podemos identificar decenas de equinos (caballos), uros (toros salvajes prehistóricos de hasta 2 mts. de altura), cabras, ciervos, bisontes, rinocerontes lanudos y hasta un cánido (posiblemente un lobo), poseyendo muchas de ellas señas añadidas de detalles fisiológicos como: ojos hocicos, bocas, crines, músculos e incluso pelaje, lo que nos traslada el conocimiento sobre el animal en cuestión, y la forma de trasladarlo a imagen que tenía el autor del grabado. Fauna que habito estos territorios por aquellas épocas y que en algunos casos se extinguieron hace miles de años. Aparte de las representaciones animales que podrían tener un significado relativo con la caza, aparecen también formas abstractas no figurativas y signos esquemáticos, cuya simbología se escapa a nuestras entendederas. Los distintos motivos que podemos observar trazados en las rocas, se sitúan en grupos de entre dos y seis figuras de tamaños medio, aunque también se encuentran representaciones aisladas en pequeñas rocas sueltas. 

Las técnicas usadas por estos pobladores eran muy simples, teniéndose casi la certeza de que primeramente se bosquejaban sobre las rocas las distintas ilustraciones, para después remarcar a modo de grabación su tallado en la piedra. Las distintas figuras se fueron realizando por los métodos de: piqueteado de contorno, incisión y abrasión, siendo la primera de ellas la que más predomina. Para realizar esta, golpeaban sobre la pizarra con un objeto duro y afilado hasta dejar toscamente perfilado a base de puntos el contorno de la figura representada. La incisión o grabado fino se observa en menor medida y posiblemente se realizara en periodos posteriores, siendo su realización más refinada cual si fuera un dibujo a lápiz sobre papel, aunque para poder observar estos últimos, tengamos que pones más atención y un acercamiento al sujeto más sustancial. Por último la abrasión o rallado se utilizó para crear volúmenes o simular la cubrición de los cuerpos con pelamen. En cualquiera de los casos, la precisión de los grabados nos ha dejado imágenes prácticamente reales y de una gran plasticidad, teniendo una enorme sutileza y una asombrosa precisión. Legado que ha podido llegar prácticamente intacto hasta nuestros días, gracias a su dificultosa percepción y su tardío descubrimiento. 



Ya he comentado que las representaciones existentes en cada roca pueden ser plurales o encontrarse en soledad, también pueden intentar representar movimiento o encontrarse estáticas, pero se nos escapa todavía un significado "claro" de estas expresiones plásticas, existiendo varias teorías aportadas por diferentes expertos e investigadores sobre el simbolismo y la expresión de este arte rupestre. Algunas texis plantean rituales mágicos para favorecer sus capturas en la caza, otras se refieren a marcar territorio con respecto a otras tribus o grupos humanos ajenos. Hay quienes defienden cultos a la fecundidad, y otros nos aportan teorías sobre el totemismo o incluso el chamanismo. Los que menos se comen la cabeza nos trasladan que son expresiones que se desarrollan en base al arte por el arte………. pura forma de expresarse de nuestros progenies. 

Lo que podemos apreciar en Siega Verde, no es algo señero, exclusivo o casual que solo podamos apreciar en este lugar, es una forma de expresión  del ser humano que vivió es estos lugares, dejando su impronta sobre las rocas hace decenas de miles de años. Que por motivos aun sin descubrir se desarrollan más en unas zonas que en otras, pudiendo encontrar no muy alejados del las riveras de Águeda, el yacimiento hermano del portugués Valle del río Côa, del que apenas les separa 15 kilómetros. O el también, en este caso "primo" del Arroyo de las Almas, ya casi en la desembocadura del río Águeda al Duero, en la carretera que desciende desde La Fregeneda hasta el muelle fluvial de Vega Terrón. Cursos fluviales por los que discurrían las rutas o periplos humanos en los pasados tiempos del paleolítico. 

El recorrido para poder visitar Siega Verde es siempre guiado, pudiéndose realizar dos tipos de itinerario: uno breve en el que se recorren 5 paneles solamente, o la ruta completa donde se exploran los 14 paneles de rocas visitables, mediante un circuito que dura entre 1,30 y 2 horas. Además durante el tiempo estival se realizan visitas nocturnas, donde la observación de los distintos caracteres de las representaciones son sorprendentes antes las luces artificiales proyectadas sobre ellos. Si podemos elegir horario, es aconsejable la vista mañanera, siendo durante esta parte del día cuando la luz del sol ilumina mejor los grabados. 

Considerado como el conjunto de grabados paleolíticos al aire libre más significativo de Castilla y León y el más importante del territorio hispano, el yacimiento arqueológico de Siega Verde fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Castilla y León en1998, formando parte del Itinerario Cultural del Consejo de Europa "Caminos de Arte Rupestre Prehistórico". Y aunque la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 2010, la administración autonómica no le ha sabido dar la relevancia que tiene, estando a años luz de la promoción, estudio e investigaciones que nuestros vecinos lusos están desarrollando en el Valle del Côa, esperemos que con estos movimientos de la "España Vaciada"…………… la cosa cambie. 

Durante los años 1990 y 1991 se realizaron sendas pesquisas para la búsqueda de nuevos grabados en el entorno de Siega Verde, llegando hasta el Puente de los Franceses en Puerto Seguro, 25 km. aguas abajo del río Águeda. Y aprovechando que "el Pisuerga pasa por Valladolid, el Tormes por Salamanca y el Duero por Soria", no quiero desaprovechar esta reseña, para dejar constancia de una infraestructura que pasa desapercibida (como tantas otras veces) en nuestro entorno, pero que a mi "corto entender" ha sido de bastante importancia para la zona, por lo menos así lo entendieron los romanos. Y aunque se salga del tema del "arte rupestre", quiero hacer referencia de la existencia del antes mencionado "Puente de los Franceses" aunque antaño se le apodara como "Puente de Barba del Puerco", llevando en insigne y antiguo nombre de la cercana población situada a poniente.  

De origen romano; al igual que la calzada que lo cruza y conocida como la de "El Abadengo" (tierras bajo la jurisdicción de un abad, en este caso pertenecientes a la Orden del Temple); el puente se sitúa en un paraje de excepcional rudeza y hermosura, en medio de las vertiginosas pendientes que forman las "Arribes del Águeda" entre San Felices de Gallegos y el rebautizado (en 1916) como Puerto Seguro. Esta ruta que en su día fue una incuestionable vía de conexión entre estas tierras iberas del poniente, desde los tiempos del "Imperio" latino, siguieron siendo de trascendental importancia durante el mediebo y hasta la entrada del siglo XIX, toda vez que era el único paso construido sobre el rio entre Ciudad Rodrigo y la desembocadura del Águeda en el Duero, transitando por él las vías y rutas que recorrían de este a oeste y vuelta. 

El puente en cuestión, sirvió para que los "gabachos" al mando de Napoleón pudieran salvar su pellejo durante nuestra mal llamada "Guerra de la Independencia", al tener que huir de la portuguesa y fronteriza población de "Almeida" (sin Martínez), al ser vencidos por las tropas inglesas al mando de Wellington, batiéndose en retirada hasta la población de San Felices de los Gallegos. Siendo durante estos escarceos bélicos de comienzos del siglo XIX, cuando parte del puente fue dinamitado a comienzo de la primavera de 1812. Reconstruido en 1844 y recompuesto en 1906 tras una fuerte crecida del río, hoy por entre sus pretiles solo transitan intrépidos viajeros e incansables senderistas, que se atreven a descender hasta él para disfrutar de la magia que este lugar casi olvidado del mundo desprende. 

Fue también Lord Wellington, quien ante la falta de puentes para cruzar el Águeda, durante la contienda contra los franceses en tierras hispanas, tuvo que ingeniarse un puente provisional de "caballetes" para hacer pasar su artillería y llegar a la sitiada Ciudad Rodrigo. Lo montó en el "Vado de Flores", entre las aldeas de Gallegos de Argañan y Saelices el Chico, estando formado por 32 de estos soportes de tijera, llegando a alcanzar una longitud de 160 varas (unos 134 mts). Este improvisado cruce se situó 8 km. rio arriba de Siega Verde, con lo que imaginamos que el insigne militar ingles no llegó a descubrir los grabados rupestres de sus rocas, perdiéndose la oportunidad de su admiración, sin embargo sí que pudo recuperar la Ciudad de Rodrigo a los franceses. 

Aquí os he propuesto una curiosa, diferente y bonita excursión que se puede completar con la visita de la ciudad de Salamanca, la urbe de Ciudad Rodrigo y algunos perdidos lugares por la siempre interesante "Raya Portuguesa"…………….. ya me contareis. 




miércoles, 9 de marzo de 2022

- Flysch de Zumaia…… la Historia Geológica del Planeta

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Poco a poco la ciencia va reeditando la historia, el "big-bang" y la consecuente creación de universo sucedió aproximadamente hace unos 13.800 millones de años, estimándosele a nuestro planeta una vida de 4.600 MA (millones de años). Con el aumento de los conocimientos científicos, vamos teniendo nuevos datos sobre la creación del mundo, quedándose las viejas escrituras del "Génesis" en mero relatos de ficción, como si de una novela fantástica se tratase. 

Estos datos sobre la historia de nuestro planeta están bajo nuestros pies, escritos es las rocas de las profundidades terrestres, solo hay que buscar los sitios donde poder leerlos, ya que en algunos casos y debido a los movimientos terrestres estos testimonio pétreos han aflorado a la luz de la superficie. Es el caso de la Costa Cantábrica, donde se pueden apreciar los denominados "flysch", que extendiéndose desde la costa del suroeste francés en San Juan de Luz, hasta el litoral asturiano de San Pedro de Antromero (proximidades del Cabo de Peñas), nos dan abundantes pistas de como ha ido evolucionando el mundo en el que nos ha tocado vivir. 



Es en esta fría, húmeda, agreste y hermosa costa cantábrica, donde con mejor proximidad y detalle podemos observar el fenómeno geológico denominado "flysch". Palabreja de origen teutón que viene a indicarnos algo así como "resbaladizo", que no es ni más ni menos que un sinfín de sucesivas laminas o capas, que con el transcurso del tiempo se fueron formando por decantación en los fondos marinos, y que posteriormente por los movimientos terrestres de las placas tectónicas afloraron a la superficie. En este caso por la colisión pirenaica, al ir uniéndose la Península Ibérica (por aquel entonces isla) con el subcontinente europeo, creándose los montes Pirineos y el Golfo de Vizcaya. 

Estas capas sedimentarias a semejanza de un pastel "milhojas" o una "tarta contesa", se alternan dependiendo del periodo climático que tocase en ese momento: intercalando una capa dura formada por calizas y generada durante tiempos fríos, sobre una capa blanda compuesta por margas o arcillas durante épocas más cálidas. Esto sucedió una época tras otra, en un proceso variable que se repite cada 20.000 años, correspondiendo cada estrato (capa) a un periodo aproximado de 10.000 años. La sucesión de estas vetas sedimentarias puede llegar a tener hasta 5.000 mts. de grosor y las que vamos a poder visitar contienen la historia de los últimos 50 millones de años de la "vida" geológica de la Tierra, pudiendo leer en ellas como si de las hojas de un libro se tratase, los principales aconteceres que se han producido durante ese tiempo. 

Esta constante periodicidad se produce por el permanente y oblicuo movimiento eje de la Tierra, que semejando la oscilación inclinada de una peonza dura esos 4.000 lustros, correspondiendo la mitad del periodo a estar más próximo al sol (clima templado) y el otro periodo más alejado (clima frio). Pero hoy sabemos que esos periodos "naturales" de oscilación climática, se están alterando de forma artificial por la irresponsable acción del hombre, acelerando el calentamiento del planeta y acercándonos a la extinción, como ya veremos ocurrió hace 65 MA (millones de años). 



El Gran Cañón del Colorado tiene capas que nos enseñan 300 MA de la historia de la Tierra, pero las más antiguas se encuentran en la profundidad del barranco, en lugares prácticamente inaccesibles, de ahí su difícil evaluación. Pero aquí, en la orilla de este impresionante mar podemos obsérvala con relativa comodidad…………… y además está más cerca y es como mas nuestra………….. Siendo la zona más especial, llamativa y atrayente, el tramo litoral ubicado entre las poblaciones guipuzcoanas de Zumaia y Deba, al estar aquí situados las formaciones de flysch más espectaculares, toda vez que los movimientos de la corteza terrestre han situado en posición vertical los estratos rocosos que originariamente eran horizontales. 

Creando un efecto único y sobrecogedor, centrado principalmente en la playa de Itzurun en Zumaia, la punta Algorri, así como la playa de Sakoneta y sus alrededores, sobre todo cuando baja la marea y se puede observar e incluso pasear por la "Rasa Mareal", llegando a generar en nuestra retina imágenes que por mucho mundo recorrido, no tienen que envidiar a otros lugares de más renombre en el planeta, sin duda un espectáculo visual sorprendente. Durante las bajamares, cuando estas son potentes y tienen un coeficiente alto, la Rasa Mareal "surge" del fondo marino hasta alcanzar una anchura de 300 mts. sobre la orilla, pudiéndose transitar por ella y observar su rico ecosistema, aunque las curiosas formaciones de rocas no terminan ahí, pues se extienden por casi 5 km. hacia el interior del mar. 

Además de estos singulares y extraordinarios paisajes, nos situamos en uno de los lugares más importantes del mundo para conocer la historia geológica de nuestro globo terráqueo. Aquí podemos observar con nuestros ojos y tocar con nuestras manos hasta cuatro hechos geológicos de trascendental importancia para el desarrollo del planeta: 



-- El Gran Calentamiento. Ocurrido hace 56 MA (millones de años), cuando la temperatura en el planeta se calcula ascendió entre 5 º y 9 º, durante los 200.000 años que duró esta anomalía. Alteración climática debida a una emisión masiva de gases de efecto invernadero, siendo aquella un 10 por ciento de la tasa que "hoy" acumulamos por gases de efecto invernadero en la atmósfera. Debiendo de comparar estos datos con los actuales, donde superamos un aumento de 1,5º de temperatura en los últimos 100 años, ascenso que de no corregirlo es progresivo. Este evento lo podemos comprobar al acceder a la playa de Itzurun, en una zona definida por rocas rojizas, lugar donde un panel informativo da explicaciones de ello.

-- Cambio de los Polos Magnéticos Terrestres. Suceso acontecido hace 59,2 MA. No siendo un efecto inusual en la historia de la Tierra la inversión magnética de los polos. Esta ubicación en Zumaia de este hecho, fue definida como de importancia especial distinguiéndola como "Estratotipo", siendo por este motivo galardonada con un "Clavo Dorado" (Golden Spike). Trofeo que fue sustraído (robado) en la noche del 21 de febrero de 2019, por alguna mente desequilibrada. Su situación es la playa de Itzurun, bajo la vertical de la rotonda-mirador que se ubica en las proximidades del hotel Zelai.

-- Descenso del nivel del mar. Hecho acaecido hace 61,6 MA, tiempo en que los fondos marinos se hundieron y el mar descendió de nivel unos 80 mts. produciendo un brusco cambio entre calizas (más duras) y margas (más blandas). Podemos observar este suceso en la playa de Itzurun, bajo la vertical de la ermita de San Telmo, estando el estrato señalizado con un nuevo "Clavo Dorado", situado a escasos 25 metros frente al anterior.

-- La Gran Extinción de los Dinosaurios. Relevante suceso producido hace 65 MA. Se trata de una fina capa de color gris-negruzco que marca una de las mayores extinciones de la historia. Pudiéndola, no sin dificultad, localizar semi escondida y sin señalizar en los recovecos de la pequeña cala de Algorri, bajo la vertical de su promontorio (hay que ir con marea baja). Esta pequeña y difusa línea, son los restos expandidos por todo el orbe del impacto de un asteroide caído en Yucatán (México). Su acontecer y ubicación en el flysch de Zumaia, hacen que sea un sitio mágico y misterioso, un lugar donde se pueden tocar las estrellas con nuestras manos. Pues este fino estrato, formado en gran parte por "Iridio", procede que un enorme meteorito de unos 10 km. de diámetro, que se precipitó contra la Tierra a una velocidad de 44.000 k/h. liberando una energía equivalente a la producida por 1.000 millones de Bombas Atómicas como las de Hiroshima. Este suceso, ocurrido al final del Cretácico y su inmediata explosión, cubrió la Tierra de partículas cósmicas y polvo terráqueo, que hizo se oscureciera el planeta durante 700 días, ocasionando un cambio climático que provocó la extinción del 75 % de la vida del planeta (plantas y animales, entre ellos los dinosaurios). Produciendo una destrucción inmediata, causando incendios, terremotos y tsunamis por todo el orbe. Este lugar es de una trascendencia sustancial, ya que nos encontramos en uno de los 5 lugares donde se puede observar esta capa de todo el mundo. 



Aparte de estos trascendentales acontecimientos en la vida de nuestro maltratado planeta, también guardan estas curiosas formaciones de los flysch, potentes cambios climáticos que están "escritos" ellas. Como fue la última glaciación, acaecida hace 18.000 años, donde el nivel de mar estuvo 120 mts. por debajo del actual. 

Estamos ante una costa salvaje e intacta, que se extiende por los casi 10 km. que separan las poblaciones de Zumaia y Deba, una línea marina con potentes, vertiginosos y arriesgados acantilados. Un litoral poco humanizado, que por su difícil acceso ha originado quedar “aislado” de la acción del hombre durante mucho tiempo, no habiendo en sus alrededores ninguna repelente urbanización costera de mal gusto, apenas una docena de caseríos es lo mas alborotador que nos encontraremos. Aunque tuvo su momento "maldito", cuando allá por los años 70 del siglo pasado, se quiso construir una "Central Nuclear" en el lugar paisajísticamente más interesante de todo el entorno, la Punta Mendata y la palaya Sakoneta. Afortunadamente la presión social del los vecinos de Deba, de la comarca entera y de gran parte del pueblo vasco, hizo abortar el proyecto, sirviendo este movimiento como germen para posteriormente conseguir el cierre de la cercana Central Nuclear de Lemoniz, aunque esta tiene una historia diferente y en parte más trágica. 



La costa y su litoral es sugerente, pero la franja inmediata del interior no se queda atrás, ya que por los motivos antes mencionados, y al haber sido comprada gran parte de sus terrenos por la "Iberdola" de entonces hoy "Iberduero" (que es como cambiar mastín por dóberman), y al no ejecutarse al instalación nuclear, estos terrenos fueron comprados por la Diputación de Guipúzcoa y ahora forman parte del "Geoparque", una suerte para los que nos gustan los espacios abiertos y los grandes horizontes. Y aquí es lo que aun podemos encontrar, poco movimiento de vehículos, ninguna vía de comunicación que acceda a la costa, y una verde campiña de interior bucólica y relajada, salpicada únicamente por los tradicionales caseríos de tipología vasca. 



Como reseñas de edificaciones venidas a menos, las ruinas de algún que otro caserío abandonado, así como la también ruina de una atalaya ballenera, que se puede observar en la ladera de Sondabeltza, con la certeza de que ya ha pasado un siglo de cuando se cazó el ultimo cetáceo en estas costas. 

Pero sobre todo hay que recorrer sus inmejorables parajes a través de caminos, una veces por las vertiginosas escarpaduras litorales, otras por bucólicos prados y bosques, pero siempre rezumando de la magia de estos parajes por los que transcurren: la playa de Itzurun, Punta Algorri, Acantilados de Pikote, Ensenada Aitzuri, Punta y Cuevas de Aitzuri, miradores de Baratzazarrak, Portutxiki, Mendatagaina, Itxaspe y el de la Virgen de Itziar, estos dos últimos ya en los flysch negros, así como la regata o barranco de Oskon, descendiendo desde Errota Berri hasta el litoral, rodeado de prados entre higueras, alisos, ciruelos y sauces. Fundamental, allegarse hasta los acantilados de playa y punta Sakoneta, observar la cascada colgada de Mendata y extasiarnos con un atardecer desde la ensenada de Punta Mendata (Punta Aitzuri)…… pero sobre todo en estos últimos lugares recorrer la rasa mareal (con marea baja). Para llegar hasta ellos, usaremos como puntos de partida y referencia: La pequeña población de Elorriaga y su Área de Recreo, Errota Berri (molino nuevo), el acceso al caserío Sakoneta, el Collado de Mendata o el Camping Itxaspe. 



No quiero terminar sin olvidar y haciendo una mención especial al paso por estos lugares de senderos tan reconocidos como el GR-121 (Vuelta de Guipúzcoa), así como el Camino del Norte o Primitivo (Camino de Santiago por la costa), desde los cuales podemos llegar a los sitios aquí reseñados. 

El cine también ha sabido reconocer los singulares valores de estos lugares, plasmando en sus imágenes sitios entrañables de la población de Zumaia, a través de la ermita de San Telmo y la Fuente de San Juan en el film "Ocho apellidos vascos". Pero sobre todo ha sido la cacareada serie "Juego de Tronos" (Game of Thrones) que se rodó parte de ella en la playa Itzurun de Zumaia. 



Por último dejaros 4 imprescindibles consejos para visitar este lugar:   

 - Ir en época de poca invasión urbanita (fuera de las temporadas de verano o similares)

     - Que el tiempo acompañe, pues los caminos con lluvia son bastantes resbaladizos y están algo expuestos en algunos lugares (borde de acantilados).

     - Hay que ir en época de "mareas muy vivas" con un coeficiente muy alto, en el que la diferencia entre "pleamar" y "bajamar" sea bastante acuciado, para aprovechar y recorrer la rasa mareal en todo su esplendor.

     - Que los horarios de la "bajamar" coincidan con nuestra caminata, sobre todo por la playa y los acantilados de Sakoneta y alrededores. 

Para terminar os dejo un video para que pudráis disfrutar de este lugar: 


lunes, 21 de febrero de 2022

- Risco de las Cuevas - Perales de Tajuña

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De nuevo volvemos hasta el río Tajuña, donde ya estuvimos durante el recorrido que realizamos al Castillo de Casasola en la primavera del año pasado. Esta vez realizaremos nuestra visita en un tramo aguas más arriba de aquellas que discurren por tierras de Chinchón. Acercándonos a Perales, población que lleva por apellido el topónimo del río que la cruza, flumen que aunque tiene pretensiones madrileñas, su nacimiento es alcarreño y hasta casi soriano, pues con sus 225 km. de longitud recorre prácticamente las provincias de Guadalajara y Madrid. Comenzando a manar en la Sierra de Solorio, entre el norte de Guadalajara y el sureste de Soria, a apenas 6 km. de la linde entre las dos Castillas), y curiosamente levemente distanciado (6 km.) del soriano cauce del río Jalón, que nacido también en esta sierra, sus aguas toman camino diferente para desaguar en el Mediterráneo, ese mar que con tanto candor y pasión nos tarareó el trovador Serrat. 

Hasta aquí nos hemos llegado para realizar un Viaje en el Tiempo, al pasado geológico de estas tierras, ya que nos acercaremos hasta formaciones rocosas que se las suponen unos 20 millones de años de antigüedad. Rocas formadas por calizas y yesos, hoy convertidas en verdaderos acantilados de vértigo. 


Escarpes yesíferos, formados por los depósitos de distintos materiales originados durante el Mioceno (entre 20 y 5 millones de años), tras la evaporación de la enorme masa de agua salina formada por el Mar de Tetis, lamina que cubrió gran parte de la Península Ibérica hace unos 250 millones de años. Posteriormente se posaron capas de caliza cubriendo los yesos, actuando sobre estos elementos la erosión de las lluvias y el viento durante todo el espacio de tiempo transcurrido hasta la actualidad, para crear este paisaje de paredes verticales y rocas blandas que podemos observar ente nosotros. 

Estos farallones, que contrastan con la llanada por la que fluye el río, evoca ante nuestra visión lugares desérticos y estériles, estando considerados como uno de los parajes más emblemáticos y singulares del sureste madrileño. Formando un paisaje común y compartido por los cuatro ríos que recorren esta área geográfica: Manzanares, Henares, Jarama y Tajuña. 

Un Viaje en el Tiempo no solo geológico, también humano y antropológico, pues el situado que hemos decidido visitar ha estado permanentemente habitado desde tiempos del neolítico (hace unos 7.000 años). Aun no lo he dicho, pero nos ubicamos al pie del interesante Risco de las Cuevas, en la margen derecha del rio, entre las poblaciones de Perales de Tajuña y Tielmes. Que situado en la madrileña Comarca de las Vegas, es uno de los lugares más extraordinario y singular de estos paramos por su elevado interés geológico, científico, arqueológico y paleontológico. 



Al estar formados fundamentalmente por rocas blandas (yesos cristalizados), fáciles de excavar y cincelar, situarse en las proximidades de tierras fértiles con abundante agua, y orientarse en plena solana del medio día (hacia el sur), con abundante luz y calor. Estos condicionantes fueron los que propiciaron que desde tiempo inmemorial el ser humano se asentara en estos parajes, horadando sus rocas a mano para crear un hábitat troglodita como medio de vida. Generando uno de los vestigios arqueológicos más interesantes del centro peninsular, un conjunto de casas-cueva, lo que hoy equivaldría a un bloque de viviendas colectivas. 

El Risco de las Cuevas, conserva inventariadas alrededor de unas 70 cavidades ubicadas en la vertical del acantilado, pudiendo observar desde la base que se encuentran divididas en dos grupos separados por un estrecho barranco. Algunas de ellas son de relevante tamaño, y en ciertos casos están conectadas a las del nivel superior o inferior, ya que podemos contrastar hasta cinco alturas en su ejecución. Observando en algunas de ellas la realización de columnas y separación de tabiques en la misma roca, pudiendo también distinguir como varias se encuentran encaladas. Situando nuestra visión en las paredes originales de las rocas, modificadas ingeniosa y artificialmente por los sucesivos pobladores, estos hábitats.nos demuestran como el ser humano ha utilizado de forma provechosa los recursos cercanos para poblar este tipo de entornos durante miles de años, sirviéndole de morada y refugio. 

Habitáculos protohistóricos que asemejan desde la distancia un verdadero queso "emmental" de color ocre (el "gruyer" no tiene agujeros). En su momento de máximo esplendor, esta escabrosa red de oquedades y galerías estuvieron distribuidas en zonas dedicadas para: aposentos, cocinas, despensas y graneros, que se encontraban conectados exteriormente mediante escaleras de cuerda (el esparto es muy abundante en estos parajes) y pasarelas de madera. Debiendo resaltar, que pese a su porte tosco, rudimentario, cavernícola y no muy confortable, estas cavidades han seguido siendo utilizadas relativamente hasta hace no mucho tiempo. 

Ya no hay ninguna cueva habitada y gran cantidad de ellas muestran un sustancial deterioro, estando muchas colapsadas por fuertes desprendimientos. No siendo difícil al observarlas, imaginar cómo fue este lugar en su época de plena ocupación. Los expertos geólogos que han estudiado estos cantiles, indican que la tasa de retroceso desde los inicios de su construcción durante el "calcolítico" (hace unos 5000 años), es de unos tres metros, siendo los desprendimientos cada vez más frecuentes. 

La evolución histórica de estos covatones no por ignota deja de ser fascinante, se saben ocupadas desde tiempos neolíticos, habiéndose encontrado restos de la Edad del Cobre, Bronce y Hierro. Para posteriormente, tras la llegada de los romanos, ser protagonista de unos eventos bélicos que se desarrollaron durante el siglo I a.C. según nos dejo escrito Plutarco de Queronea en su obra "Vidas Paralelas".  Estos hechos a los que se refiere el historiador griego, nos relatan como el general romano Quinto Sertorio desalojó de sus trogloditas refugios excavados de un peñasco a los "caracitanos".  Teniendo para ello, -ante la fuerte resistencia de este pueblo ibero-carpetano-, que encender grandes hogueras para producir un volumen importante de humo, así como provocar gran cantidad de polvo usando su caballería. 



Solo de esta manera pudo hacer abandonar a los aguerridos defensores de los riscos, a los que se supone habitaban la población de "Caracca". Siendo este pueblo guerrero y resistente, los ancestros de los actuales vecinos de Perales de Tajuña. En la llanada, a los pies de las cuevas se han hallado proyectiles de plomo que eran lanzados por medio de hondas.

Posteriormente se desarrollaron en ellos los asentamientos de las culturas árabe y medieval, de los que se han encontrado restos, algunos de los cuales que se encuentran depositados en el Museo Arqueológico Regional. Sabiéndose desde entonces continuamente habitadas hasta bien entrado el siglo XX, siendo posible que aun hoy en día se encuentren algunos vecinos de Tielmes o Perales que habitaran esta cuevas. 

Valiendo como ejemplo más compacto y espectacular de ocupación humana troglodítica del centro peninsular, aunque no el único de la cuenca del Tajo, no formando una singularidad sino más bien una variable, siendo perceptible de forma reseñable en su tributario Tajuña. 

Sabido es que las cuevas son excelentes lugares para vivir por sus cualidades de regulación climática, proporcionando frescor en los veranos y calidez en los inviernos. Siendo por ello que estos riscos de la Vega del Tajuña estuvieron utilizados hasta bien avanzado el siglo XX, por los habitantes de la zona, siendo usados como habitáculos, residencias o graneros. 

Aunque la calidad de las aguas de origen yesífero en el sureste madrileño no es muy allá, por la alta disolución de yeso y la presencia ocasional de otras sales en ellas, haciendo que sea en términos generales de mala calidad para el abastecimiento humano o la agricultura. Siendo sin embargo utilizadas como aguas minero-medicinales, ejemplo de ello son las famosas y purgantes Aguas de Carabaña. 

Para realizar la ruta que nos llevará hasta los cortados de las cuevas y regresar por la Vía Verde del Tajuña, tomamos el ramal que sigue más fielmente la antigua y estrecha vía del Ferrocarril del Tajuña (también conocido como Tren de Arganda o Ferrocarril de Aragón, y cuya estación en Madrid se situaba en el Barrio del Niño Jesús, muy próxima al actual Hospital Gregorio Marañón). Que ahora convertido en calles, atraviesa la población de Perales, pasando junto al cementerio y cruzando por debajo del viaducto de la enorme cicatriz que forma la autovía A-3 a su paso por la población. Continuando hasta los altivos farallones que se sitúan sobre nuestras cabezas. Podemos distinguir perfectamente que caminamos por encima de lo que fuera el perfecto trazado de un ferrocarril que en su día debió de llegar hasta Aragón, pero que se quedó truncado en la población de Alocén (Guadalajara)…... -poderoso caballero es Don Dinero-, y hasta aquí fue donde llegaron las inversiones por aquellos años 20 del siglo pasado.
 



Este pequeño, cómodo, transitable y hasta bucólico paseo que llevamos desde Perales, y que debería continuar hasta la contigua población de Tielmes por lo que fueran sus vías, se ve interrumpido al poco de entrar (500 mts.) en el término municipal de Tielmes, justo al dejar atrás el Risco de las Cuevas. Esta falta de continuidad, está motivada ante la ocupación del trazado viario por una instalación industrial. Esto ocurre apenas 400 mts. antes de llegar al casco urbano de la población, sin que hasta ahora se halla investigado este tipo de actuación (otras "ocupaciones" llevan más agilidad por parte de los magistrados).  

Este inconveniente motiva que tengamos que desistir de visitar Tielmes, debiendo de buscar el retorno por la vega del río, teniendo para ello que cruzar la carretera M-204 y continuando por la orilla de un abandonado canal de regadío, volviendo a nuestro origen por la marcada como Vía Verde del Tajuña, desde la que divisamos nuevos y sugerentes panoramas de las "cuevas". Pasamos por granjas de" reses bravas", fincas valladas con desechados neumáticos de coches o cercadas con lo que fueran "capots" de vehículos, originales maneras de utilización de los restos de esas maquinas que nos llevan y nos traen. También lugares para la celebración de eventos "Banquetes - Bodas - Comuniones", pero todo con pinta de ser instalaciones irregulares o cuando menos de dudosa legalidad.

Aunque no es un espacio muy conocido para la gran mayoría de los urbanitas madrileños, por su peculiaridad e importancia arqueológica, el Risco de Perales de Tajuña y sus Cuevas fueron declarados Patrimonio Nacional en 1931(durante la Segunda Republica) y Bien de Interés Cultural por parte de la Comunidad de Madrid. 

Hemos dedicado la jornada a visitar un lugar donde conocer y apreciar como vivieron nuestros antepasados, que además, cuenta con la virtud de evocar otros destinos lejanos y no tan lejanos. Siendo apodada por ello como La Pequeña Capadocia Madrileña, al recordar otros exóticos paisajes trogloditas lejanos: Mustang, antiguo reino perteneciente a Nepal - Lalibela, con sus esplendidas iglesias escavadas en las rocas (Etiopia) - Capadocia, Goreme, Uçhisar o el Valle Ihlara (Turquía) - Mesa Verde, en Estados unidos refugio de los Indios Pueblo - Matmata, en Túnez - Monasterio de Vardzia, en la republica caucásica de Georgia - Kandovan, en el noroeste de Irán - Turquant, en medio del Valle del Loira Francés - Matera, al sur de Italia - la Faja de Bandiagara, en el País de los Dogones de Mali. Y los más próximo y no tan lejanos de nuestra "piel de toro": Los espacios creados por Cesar Manrique en su Lanzarote natal - los eremitorios rupestres del Alto Ebro y por supuesto la comarca granadina de Guadix. Por cierto, allí donde estés Lola, un beso muy fuerte, te queremos. 

Si aun somos más curiosos y queremos ampliar la información sobre este peculiar lugar, podemos acercarnos hasta la antigua ermita de San Sebastián, donde se ha habilitado como Centro de Interpretación del Risco de las Cuevas C/ Mayor Baja 47, abierto los fines de semana en horario de 11:00 a 14:00 horas. Por parte del Ayuntamiento ya se solicito en su día que se declarase el poblado cavernario como "Yacimiento visitable", acondicionándolo para ello´. 

Si nos da la hora de comer y no llevamos nada para ello (sitios de picnic hay abundantes por la zona), un lugar recomendable es el Lagar de Nemesio, C/ Mayor Baja 32, Telf. = 600 530 545, Perales de Tajuña. Un lugar agradable, con buena calidad aunque no es barato. 

Podéis completar esta información con el video: "Leyenda histórica alrededor del Risco de las Cuevas, Perales de Tajuña (Madrid)": 


lunes, 7 de febrero de 2022

- Cañón del Río Lobos - Ucero (Soria)

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Al noroeste de la provincia de Soria y lindando ya con la de Burgos nos encontramos un espacio de singular y sobresaliente naturaleza, conformando uno de los paisajes más sugerentes de todo el páramo castellano, estamos en el mítico, misterioso y ensoñador Cañón del Río Lobos. Modelado por las aguas que el río ha esculpido sobre las rocas calcáreas durante millones de lustros, la erosión y los años han sabido dar forma a tan bello y mágico espectáculo, el cual intentare describir a través de estos párrafos.           

Calificado como uno de los paisajes más hermosos de España, este espectacular cañón de origen kárstico se extiende por más de 25 km. manteniendo aun la pureza de su estado original, sirviendo como colosal ejemplo del entrono natural donde se ubica. Su tortuoso cauce raja la paramera a través de una hendidura que en algunos puntos alcanza los 200 metros de profundidad, creada por un sinuoso recorrido fluvial formando más de 30 meandros, que uno tras de otro se suceden desde el puente de La Galiana en la población de Ucero, hasta la de Hontoria del Pinar. Sirviendo de paso natural entre las sorianas vegas del Duero - Ucero con el Alfoz de Lara burgalés.  

Situado en su extremo occidental, forma parte del “sabinar” más extenso y mejor conservado de todo el planeta, el de la Sierra de Cabrejas, que con sus más de 32.000 hectáreas, conforma una mancha casi permanente de 45 por 12 km. en sus puntos más extremos, de este duro, resistente y tenaz árbol de estriada y olorosa madera. Aunque no solo sabinas o enebros encontramos entre sus navas, laderas y roquedos, ya que también podemos observar: pino negral y silvestre, además de encinas, robles quejigos, fresnos, chopos, sauces e incluso algún que otro tejo. No debiendo olvidar como decoración acuática los nenúfares que abundan en las aguas del rio, creando una bucólica escena cuando es época de floración. Estando establecida en sus aguas una esquiva población de nutrias, sus montes recorridos por los ágiles zorros y sus cielos surcados por los omnipresentes y majestuosos buitres leonados, incontestable representación este espacio. 

Motivado por su excepcional paisaje y la espectacularidad de su relieve fue declarado Parque Natural en el año 1985, extendiéndose por casi las 10.000 Ha. Siendo conjuntamente con la Laguna Negra de Urbión, uno de los lugares más concurridos de la geografía soriana, llegando a superar la cifra de 300.000 visitantes al año. 



El cañón que forma el río sobre todo en la mitad final de su recorrido, está conformado por potentes e impetuosos farallones calizos, con vistosas tonalidades de intensos  ocres y grises, donde la erosión ha generado hundimientos en las paredes, creando unas curiosas y originales franjas cóncavas, a las que se conoce como "lermas", las cuales podemos observar como los óxidos que posen las calizas las tiñen de originales coloraciones, creándole ese distintivo aporte a esta naturaleza en bruto. 



Son esas mismas erosiones producidas fundamental mente por la acción del agua al disolver los materiales blandos de las calizas, los que han producido que esta zona sea un inmenso " karst", repleto de simas, torcas y cuevas. Convirtiendo todo el lugar en un verdadero paraíso para los practicantes de la espeleología, actividad que ya se desarrollaba a mediados del siglo pasado (año 1956) por estos barrancos. Debiendo destacar cavidades como la Cueva Galiana, Sima del Carlista, Torca de Fuencaliente, Sima de las Tainas de Matarrubia, Sima de la Pedrera, Torca de Valdecea, Cueva del Mono, Sima del Cura Merino (a 500 mts. del aparcamiento de Valdecea) o la Sima del Portillo, pero la relación podría ser mucho más completa, pues solo he relacionado las más codiciadas por los aventureros exploradores de las oscuridades. Estándose además cada temporada ampliándose con nuevos hallazgos. 

Curioso es encontrarnos una cavidad que lleva el nombre de un "clérigo" como es el caso de la Sima del Cura Merino, y puedo aseverar que este Sr. no se dedicó a explorar las profundidades y abismos del interior de la tierra. Fue junto con El Empecinado, un famoso guerrillero en la contienda contra los franceses allá por la segunda década del turbulento siglo XIX (1810 - 1812), en la mal llamada "Guerra de Independencia". El prelado Merino fue un controvertido personaje, cuya presencia en torno al Burgo de Osma, fundamentalmente en los páramos al norte de Ucero, era habitual. Territorio donde los franceses apenas se aventuraban adentrarse por la existencia de eficientes tropas guerrilleras dispuestas en los barrancos de los alrededores del Cañón de Río Lobos y en las cercanías de la población de San Leonardo. 

Al ser un lugar de sinuosa e irregular geografía, toda la zona se encuentra favorecida por numerosos "miradores" que complementan más aun las expectativas de este idílico enclave. Oteros que se ubican en lugares de lo más alto y dispar de las paredes rocosas, teniendo que llegar algunos de ellos caminado, siendo los más sobresalientes: Castillo de Ucero, Mirador de La Galiana, Mirador de Las Gullurías, Balconcillo del Diablo, Balcón Otero de los Buitres (en las proximidades de la Sima del Carlista y el Alto de la Era, justo por encima de la Cueva Grande), Castillo Billido, Mirador de La Lastrilla (Santa María de las Hoyas), Mirador de Costalago (Portillo Angosto) y otros. 

Pero no somos nosotros, los de ahora, los que hemos descubierto este magnífico lugar, este callejón natural ya lo comenzaron a repoblar los habitantes desde tiempo inmemorial, al haberse encontrado útiles musterienses (hace 30.000 años) por la zona. Siendo durante la Edad de Bronce, cuando se expande el ser humano por las riveras de estos cauces fluviales, como lo acreditan los abundantes yacimientos hallados en la Cueva Conejos y Cueva de Los Pellejeros (pinturas rupestres), Cueva de los Polvoristas (cerámica campaniforme), Cueva de La Galiana Alta y Cueva Grande o de San Bartolomé (grabados rupestres). 



Pero fundamentalmente es en el yacimiento de "El Balconcillo; que situado en el espolón sobre la ermita de San Bartolomé; en donde se ubicó hace unos 4.000 años (2.000 a. C) un pequeño campamento de cazadores y ganaderos, lugar donde se hallaron utensilios de sílex y hueso, así como elementos de cerámica y algunos aparejos y herramientas de bronce, sirviendo este prehistórico asentamiento como comparación y complemento del interesante poblado de los Tolmos, existente en la Hoz del río Caracena 40 km. más al sur. 

Otros asentamientos posteriores podemos encontrar en la zona, siendo el caso del Castro de Ucero sobre el cual se levantó el Castillo Templario, así como la necrópolis prerromana de San Martín, ubicada a ambos lados de la carretera del Burgo de Osma, 1,5 kms. antes de llegar a la aldea de Ucero. 

Como en tantos otros lugares de la geografía hispana, los romanos también aquí dejaron su impronta, pudiendo comprobarlo en el puente, fuente y la calzada de Hontoria del Pinar: Pero si hay una obra que certifique la seña romana, esa es el túnel escavado en la roca viva al sur de la población de Ucero, el pasadizo conocido como Cueva de la Zorra y que no es otra cosa que parte del acueducto para el aprovisionamiento de agua en la ciudad romana de Uxama (Osma) 17 km. más al sur. Al decaer el imperio, los visigodos llegan hasta estas latitudes dejándonos restos y varias ermitas en algunas oquedades, incluso el propio cementerio de Ucero. 

También los musulmanes transitaron por estos territorios pero no dejaron asentamientos que hasta hora se hallan localizados. Debiendo de esperar a su repoblación tras la reconquista por los reinos cristianos, quienes asentaron en la zona nuevas poblaciones como Hontoria de Pinar, construyendo sistemas defensivos como el Castillo de Ucero. 



Llegando 3.000 años después de que se ubicaran los primeros pobladores, los caballeros templarios esos soldados-monjes verdaderos hacedores de misterios y leyendas que hasta aquí también se han extendido. Siendo el Castillo de Ucero y sobre toso la ermita de San Bartolomé el centro de atención de todas estas fabulas. 

Y aunque los rasgos físicos y las formas de construcción del templo románico dedicado a San Bartolomé, que podemos admirar en el más maravilloso recodo del río, tiene toda la traza de ser un enclave templario, no existen certeza documental de esa procedencia por mucha literatura que sobre el tema se ha escrito, algunas de ellas de dudosa seriedad y solvencia. 

Ermita de San Bartolomé

Todo viene de cuando en 1788 el historiador Loperráez, ubica en este situado el extinguido monasterio de San Juan de Utero u Otero, perteneciente a la Orden del Temple. Emplazamiento que para muchos "aplicados" se ha mantenido hasta ahora, aunque estudios recientes, serios y certeros, van poco a poco desmontando esa localización. Toda vez que la ermita situada a la orilla del Lobos, ni está en un "otero", si no al contrario en un hundido, ni a su alrededor se han encontrado restos o cimentaciones de la existencia en el pasado de un cenobio, ni se ubica a "tres leguas" de la capital soriana sino mas bien a nueve. Además de haberse casi confirmado la localización del convento templario de San Juan de Otero en el levante soriano, justo en el cerro que curiosamente se apoda San Juan, asentado entre los lindes de las poblaciones de Peroniel, Mazalvete y Tozalmoro, distante 70 kilómetros a vuelo de pájaro de la ermita de Ucero, y curiosamente a 18 km. (tres leguas) de Soria capital. 



Aun con la falta de acreditación sobre la pertenencia a la Orden del Temple de la Ermita de San Bartolo (como así la llaman los lugareños que celebran su romería cada 24 de agosto), si queda claro que se sitúa en el rincón más sugerente y hermoso del Parque Natural del Río Lobos, un lugar de misteriosa y excepcional belleza. Enclave ya usado por eremitas en tiempos visigodos, e idóneo para el aislamiento ascético de los seguidores del temple ya que trasmite soledad y retiro, toda vez que estos monjes-caballeros les atraían los «lugares de poder», parajes ya usados en los tiempos precristianos, destinados a celebrar culto a las deidades que representaban la naturaleza. Sin dudar nos encontramos ante un lugar cargado de magia, y su más que segura vinculación con la Orden del Temple motiva herméticos misterios. 

Nos encontramos en el genuino corazón de este enclave único, rodeados por una laberíntica maraña de cuevas, grutas, torcas y simas, donde las verticales paredes rocosas que cobijan la ermita y sirvieron de oculto refugio a los caballeros templarios, parece que nos quieren abrazar con sus vivaces tonalidades. 

En verdad que este lugar desprende magia y encantamiento, pudiendo afirmar que si tuviéramos que escoger un emplazamiento donde representar todos los enigmas y misterios que se imputan a los caballeros templarios, sería sin duda la ermita de San Bartolomé en pleno Cañón del Rio Lobos. 

La ermita se sitúa en uno de los meandros más curvos y pronunciados del rio, en su rincón más hermoso junto a una soleada pradera, a la entrada de una enorme cavidad conocida como Cueva Grande y bajo un balcón natural al que se le ha denominado como Ventano del Diablo. 

Estamos ante un templo de tamaño medio, que sirve como ejemplo de "románico tardío" datado en el primer cuarto del siglo XIII, arquitectura de transición ya hacia el "gótico", que según el erudito Gaya Nuño, es contemporáneo con la iglesia de San Polo en la capital soriana. Edificada con una atractiva apariencia oriental (matices islámicos) como es de proceder a las construcciones del Temple, está considerada como uno de los prototipos señeros de la representación templaría, repleta de símbolos esotéricos que los "Maestros Constructores" tanto utilizaron durante Medievo. 

Con una sola nave de cruz latina y ábside semicircular como corresponde al patrón románico, sus dos brazos laterales (transepto) poseen ambos rosetones que iluminan el interior. Diseñados por delicadas celosías con forma de estrellas pentagonales conformando 10 corazones, están catalogados como uno de los puntos exotéricos del templo. Ocurriendo durante el solsticio de invierno (entre el 20 y 23 de diciembre) cuando el sol penetra por el rosetón meridional, consigue iluminar una loseta con una cruz templaría grabada, que se sitúa en el suelo junto a la entrada de la capilla norte. Atreviéndose afirmar los más "venturosos", que esta baldosa traslada a quienes la pisan la energía que este lugar posee. Siendo creencia popular que se trata de una “piedra de la salud”, sanando de todos los males si la pisamos cuando se encuentra iluminada por el sol. 



Autores de diversa índole relacionan a esta ermita con el "Astro rey", siendo desde tiempos ancestrales uno de los centros más importantes de culto al Sol, ritos que un mantendrían las gentes de la Edad Media. Convertido para los templarios este axioma, en trasladar a la "losa" todo el centro de gravedad del templo, como punto más importante del mismo, hasta por encima del altar mayor. En la celebrada "loseta de la luz", podemos adivinar tallada en ella una "cruz patada" (muy relacionada con los caballeros templarios), pudiendo distinguir en su interior los seis pétalos de una flor, que también conocida como "Flor de la Vida" o "Roseta", es un símbolo de rito solar con cerca de 6.000 años de antigüedad muy extendido en culturas ancestrales de todo el planeta. 

Ya nos vamos dando cuenta de que nos encontramos ante una edificación excepcional, una ermita medieval de gran fuerza telúrica, en la que cualquier mirada nos hace reflexionar, ya que sus piedras están plagadas por símbolos, grabados y marcas de canteros. Estas últimas atribuyendo la realización de sus sillares a "Maestros Constructores" de la Aquitania francesa, quienes extendieron el románico en la iberia peninsular a través del Camino de Santiago. El crismón del ábside -según Ángel Almazán escritor y periodista soriano- nos indica la participación en su construcción por miembros de la cofradía de los "Hijos del Maestro Jacques" (referencia a Jacques de Molay el ultimo Gran Maestre templario). Institución pseudo-masónica que perdura aun hoy en día en el vecino país con el nombre de Compañeros Pasantes del Deber (El Compagnonnage). 

Los canecillos también son dignos de admirar, observándolos podemos distinguir: cascos templarios; cruces, pentágonos estrellados, toneles, guerreros, juglares, laberintos, cabezas, la letra H, parejas iniciáticas, marcas de canteros, etc. que algunos casos parecen contarnos cronológicamente lecciones místicas o historias. Para mas dispendio imaginativo, podemos ver tallado en uno de los laterales de la ermita un "báculo", con la creencia de que fuera esta la primera piedra de su construcción. 

Curioso es el comentario que sobre el emplazamiento de esta iglesia nos dejó escrito en su obra de 1979, La Meta Secreta de los Templarios", el prolífico y esotérico escritor Juan García Atienza. Donde nos traslada la exacta equidistancia de ella con los extremos septentrionales de la Península Ibérica: el cabo de Creus al este y el cabo de Finisterre en el oeste, ubicados a una distancia de 527 kilómetros y 127 metros". Hoy se sabe, con los medios de medición GPS, que las distancias dadas por García Atienza no son del todo exactas, pero si muy aproximadas. Teniendo en cuanta además que el cabo más occidental de la costa gallega no es Finisterre sino Touriñán, con lo que la desviación seria de apenas 49 mts. el 0,01%. Nos traslada además, que si se trazara una línea vertical de norte a sur dividiéndose la península en dos mitades, y uniendo otros enclaves templarios de nuestra geografía, nos daría exactamente una Cruz de Malta, el símbolo de la Orden de los monjes-caballeros…………….. cuando menos curioso. 

Hay quien afirma que, en la mágica noche de San Juan desde este enclave se observa la constelación Sagitta (La Flecha), señalándonos hacia el norte el Camino de Santiago, rematando las propiedades esotéricas y enigmas que el lugar posee. Siendo precisamente el apóstol Santiago quien protagoniza la fábula de ubicarlo en estos lugares montado en su blanco corcel y saltando de estos impresionantes farallones. Dejando marcadas las huellas de su caballo sobre las piedras de este lugar, al tiempo que su espada se soltaba cayendo al suelo donde se quedó calvada, marcando de esta manera el lugar donde se debía de erigir la ermita. 



Otra de las leyendas populares nos traslada a la Cueva de Polvorista, situada en la margen izquierda del río, 1,5 km. aguas abajo de la ermita y muy próxima al aparcamiento de Valdecea. Lugar donde una dama mora, tras superar las pruebas a modo de yincana que se encontraban escondidas bajo tres piedras, hallaría un extraordinario tesoro. 

Justo sobre la entrada de la ermita y en una esplendida planicie se encuentra El Balconcillo, un magnifico mirador sobre el entorno. Y unas decenas más arriba el sugerente "Ventano del Diablo" complemento a la "enésima" del anterior. Por detrás de la silueta de la ermita observamos la penumbra que produce la Cueva Grande, a la que nos dirigimos. 

Cueva Grande o Cueva de San Bartolomé

Cruzando el río por un puente de madera, el sendero continúa a la izquierda por la orilla del río, llegando en corto trecho hasta observar como colgado en la pared el denominado "Colmenar de los Frailes" con sus originales "dujos" de troncos de árbol. Si miramos desde el puente a mano derecha, contemplamos con admiración en la base de la pared del cortado que se sitúa frente a nosotros, la abertura de una enorme oquedad que sirve como complemento perfecto para colmar la simbología esotérica de todo el entorno. Se trata de una enorme gruta de unos 100 metros de profundidad en recorrido ascendente a través de un corredor con forma de "matriz", que nos genera sorpresa y sensaciones extrañas en nuestro estado de ánimo mientras nos situamos en ella. Dicen algunos relatores que este lugar desprende energías positivas y no es extraño que eso ocurra ya que ha sido utilizada desde tiempo inmemorial por sucesivas y diversas culturas para la realización de sus ritos y ceremonias. Ejerciendo este tipo de cavidades un papel fundamental en los distintos rituales ofrendados a sus diversas deidades. Se sabe que los alrededores de la ermita estuvieron habitados como poco desde la Edad del Bronce, existiendo en el interior de esta cavidad vestigios de presencia humana a través de los grabados rupestres que se han podido encontrar en sus paredes, representando distintos dibujos geométricos de índole iniciática. 

Desde el interior la cueva podemos observar una imagen de la ermita, que puede ser junto con la "Laguna Negra de Vinuesa" desde la altura, de lo más reproducido de toda la provincia, pudiendo ver como las paredes de la oquedad hacen de moldura con el templo en el centro, como si de un cuadro se tratase. 

Cueva Galiana

Otro de las oquedades de referencia en el dentro de Parque Natural es la Cueva de La Galiana, la más conocida del centenar cuevas y covachas existentes en el lugar. Con una edad estimada de unos 700.000 años. La conocida como Galiana Baja se sitúa muy próxima a la entrada al cañón desde la población de Ucero, junto al parking y sobre el nacedero del río Ucero. Su fácil acceso la ha convertido en un destino fácil para espeleólogos de todos los tiempos, es visitable y ahora se organizan visitas para realizar su recorrido, que discurre aproximadamente durante kilometro y medio entre sugerentes estalactitas y estalagmitas. Aunque cuando yo las visite en varias ocasiones, allá por los años 70, su acceso era libre, posteriormente la masificación de todo el lugar provocó su cierra con una reja para impedir su deterioro, ya que no solamente entraban gentes con buen interés, los descerebrados también llegan a estos lugares. En la oquedad conocida como Galiana Alta, situada bajo el mirador de La Galiana, se han encontrado pinturas rupestres. 



Este tipo de oquedades y resguardos, ya fueron escogidos desde tiempos remotos por culturas ancestrales para realizar sus ritos ceremoniales, como testifican las diferentes pinturas y grabados rupestres que encontramos en las cavidades del cañón. Pudiendo así mismo apreciar como los neandertales de los siglo XX y XXI (los descerebrados a los que antes me refería), han dejado también sus improntas, aunque con mucho menos gustos y plasticidad.  

Mirador de La Galiana

Otro de los lugares emblemáticos y singulares del Parque Natural es indiscutiblemente el Mirador de la Galiana que, situado junto a la carretera que nos conduce desde Ucero a San Leonardo y en la parte alta de los farallones donde da comienzo el cañón. Ofreciéndonos unas esplendidas vistas desde la cima de la conocida como “Cuesta de la Galiana”, siendo especialmente espectaculares los atardeceres en días de tranquilidad y con poca concurrencia de visitantes. 

Desde el miradero podemos realizar una cortísima excursión de apenas 10 minutos para acceder hasta la cima de La Galiana (1143 m.), para lo cual buscaremos una incipiente vereda que parte del fondo del aparcamiento en dirección sur entre los pinos, cruza por una estrecha sima cercada con maderas en evitación de accidentes, entrando en un terreno de rocas calizas donde el sendero apenas se distingue. Acercándose al borde del acantilado enseguida alcanzaremos la máxima altitud, divisando desde este punto a nuestros pies el valle que forma el río Chico y sobre este dominado el espacio la silueta del Castillo de Ucero. 



Al contrario de lo que pudiera parecer por su epíteto y en la creencia generalizada de que por aquí pasa la “Cañada Real Galiana”; ya que “Galiana” según la R.A.E. es una vía pecuaria y un topónimo usado por los antiguos pastores de ganados trashumantes para designar a las cañadas; esta se sitúa a unos 20 km. en línea recta en dirección a levante, pasando por las cercanías de la pintoresca y turisteada aldea de Calatañazor. Llegando en su discurrir hasta tierras ciudadrealeñas cruzando por Rivas-Vaciamadrid, población que por la situación social de los asentamientos “irregulares” existentes en los terrenos de esta vía pecuaria y Valdemingomez, ha sido en ocasiones noticias de los tabloides informativos. 

Sobre las caminatas que por aquí se pueden realizar no voy a explayarme, pues ya hay suficiente información sobre ellas en todos los sitios en los que se quiera hurgar, ya que es de los lugares más "promocionados" y no solo por los entes sorianos. Si que tengo previsto dedicar próximamente unos párrafos a la ruta que recorre el Castillo de Ucero y sus alrededores, al ser bastante interesantes desde mi punto de vista y estar fuera de los ajetreados circuitos del interior del Parque Natural. 

Si quiero al escribir estas letras, dejar constancia de los recuerdos que me traen estos paisajes ahora harto conocidos, pero en la década de los 70 cuando la afluencia humana aquí no era tan abrumadora, las sensaciones que corrían nuestros cuerpos al recorrer estos parajes eran aun más fuertes. Días de amaneceres nevados, de recorridos solitarios hasta el Puente de los 7 Ojos, solo escuchando el sonido de la naturaleza. El vivir experiencias extrasensoriales algunas noches "especiales", en las que las cabezas se nos cargaban en exceso hasta casi explotar y no por espirituosas bebidas, el fallo de aparatos magnéticos y no por falta de pilas, situaciones que daban certidumbre a quienes

afirman la existencia de  "fuerzas magnéticas y telúricas" en estos situados. El sorpresivo y sorprendente encuentro con una furgoneta electoral del P.S.O.E en el año 1982, cuando Felipe Gonzales llegó a la Moncloa. El descenso en valsas durante una crecida de todo el trecho fluvial entre la ermita y el puente de Ucero, así como recorrer expuestas y atrevidas trochas por en medio de las paredes verticales en el tramo que hay entre el Barranco de Valderrueda y el Barranco de la Calzada, o el poder escuchar un concierto en la Sala del Bosque de la Cueva La Galiana (con nuestros propios medios). 

Son recuerdos que todavía los tengo muy activos en mi mente, aun habiendo pasado como 45 años de aquello, en la sensación de haberlos vivido con enorme intensidad y acompañado por grupo de entrañables personas………… con las que aun, pasado ese tiempo sigo disfrutando.  Espero que vosotr@s disfrutéis también leyendo estos párrafos.