sábado, 26 de septiembre de 2026

- Arguijo…… su dehesa, Picasso y el Marqués

Pincha aquí si deseas ver las fotos de "Arguijo" y si quieres verlas en pantalla completa pulsa en la tecla "F11" 

Es la clásica expresión que se escucha por boca de los viejos lugareños en los pueblos sorianos (también de otras latitudes)…… ¡No nieva ya como antes!....... Palpable realidad del cambio climático al que estamos sometidos por el mal uso que hacemos los humanos del planeta. Pero en Arguijo aun nieva, no siendo extraño ver sus calles vestidas de blanco durante el invierno en variadas ocasiones. Claro está que asienta su caserío a algo más de mil trescientos metros de altitud en el septentrión soriano, siendo con La Póveda las poblaciones más altas del Valle de Tera, en el tránsito a Logroño por el Puerto de Piqueras. Legendario e histórico paso de montaña, que en la actualidad disfruta de un túnel de 2,5 km. (2008) evitando 12 sinuosos kilómetros y la ascensión de más de trescientos mts, en invierno siempre nevados. Ya quisieran tener los capitalinos madrileños uno así para atravesar el Guadarrama por el simbólico Puerto de Navacerrada.

Nos situamos en una pequeña población serrana, donde conviven en arregladas casas de piedra una decena de vecinos (censados alrededor de treinta) que todavía pasan allí su invierno. Acogiendo durante el cálido estío a gran parte de los hijos y nietos de quienes se vieron obligados a marchar en busca de mejores vidas. No tiene bar, ni tienda, ni ayuntamiento, ni parada de autobús, pero si posee la Iglesia de San Juan Bautista del siglo XVIII, lavadero y frontón...... y otras curiosidades que os quiero trasladar.
 
Su nombre podría derivar de Aguijón, arbujuelo……, piedra que hiere, resplandor……, interpretaciones dadas por los expertos para el topónimo. En zonas vizcaínas del País Vasco la nominación de “arguijo” está asociada al vocablo "argi" que significa "luz" o "claro", apuntando una ubicación iluminada o visible. Una nueva hipótesis derivada del “vascuence”  asocia su procedencia de "argi-goyko", indicando "lugar alto y luminoso". Ya que nos situamos en poblaciones que fueron de origen vasco, siendo navarros los que tomaron esta tierras a los sarracenos allá por el ultimo tercio del siglo X.



No siendo de extrañar su origen, ya que en el reparto de estas tierras entre el conde castellano Sancho García y el monarca Navarro Sancho Garcés III en 1016, fijan los límites entre los dos territorios a través del documento conocido como “Concordia et Convenientia” (folio 161 del Becerro Galicano - monasterio San Millán de la Cogolla), asignando el Valle del Tera al Reino de Navarra.

 Limitado al norte por el Cerro Contreras (1670), al oeste la Sierra Fragüela y Terrazas (1.835m), por el sur la Sierra Tabanera (1.668m) y al este por Barriomartín y el Valle de Tera. Arguijo es un vergel escondido, del que se dice que no encontraron ni los moros y tampoco los ejércitos de Napoleón. Testimonio que confirmamos al acercarnos hasta allí, toda vez que no divisamos su pétreo caserío hasta cien metros antes de llegar. Situado en la comarca cuya centralidad es Almarza y en pleno Valle del río Tera, hoy Arguijo forma parte del municipio de La Póveda junto a la aldea de Barriomartín.
 
Nos encontramos en una serena, encantadora y agraciada aldea ubicada en pleno valle de Miajeno o Arguijo (que de las dos formas se llama el arroyo que la riega), a los pies de las Sierras Tabanera y Pineda. Donde cada periodo del año es diferente, pudiendo encontrarnos durante la primavera la viveza y el verdor de los prados y bosques, el frescor en los veranos, los coloridos otoños de sus dehesas y las ya comentadas nieves de invierno, que nos sirven para realizar actividades en su entorno, manteniendo ese sabor rural que le caracteriza.



Uno más de los pueblos de la zona que pertenecieron a señores de la Mesta y de gentes trashumantes, que ya por mediados del siglo XVI (Catastro de Ensenada 1752), se contabilizaban unas 3.000 ovejas y algo más de 200 cabras. Trayendo en el periplo de vuelta de los pastos invernales extremeños, “lechones morenos” de gorrino, aceitunas para ser curadas y aceite para consumo propio (productos inexistentes en estas latitudes). Pero la decadencia de la trashumancia que se inicia en el siglo XVIII y mantiene durante el XIX, aquí se acentúa a principios del siglo XX, comenzando a sentirse los primeros ramalazos de la emigración, no llegando a 200 los vecinos existentes por esas fechas, bastante por debajo de los reseñados en épocas anteriores.

 

Si bien gracias a sus condiciones no ha sido una más de esas localidades en formar parte de la lista de “despoblados”, y aun siendo pocos sus habitantes siguen manteniendo un sistema de economía y vida fundamentada en su extraordinaria cabaña de ganado vacuno y caballar. Sierras y agua es sinónimo de vegetación, encontrándonos en este espacio espléndidas hayas, pinos, acebos, magníficos robles y rebollos que le confieren ese entorno tan sugerente y natural, generando un mosaico boscoso a una cota de entre 1200 y 1400 m.

 

Pero sobre todo en Arguijo destaca su Dehesa Boyal o “Dehesón”, hermoso y sugerente espacio donde llevan a pastar tranquilamente el ganado. Como si fuera continuación de la lindera “Dehesa Mata”, de la que ya he comentado en estas páginas, nos la encontramos a 1,5 km. de coger la desviación a la izquierda en el P.K. 253,5 de la N-111 (Carretera de Logroño). Se accede justo antes de llegar a la aldea de Arguijo donde, orillada a la carretera, descubriremos a la a la derecha este sugerente espacio repleto de vegetación, con la Ermita del Villar y a la siniestra El Soto con sus soberbias hayas.




Es hermosa y amplia, extendiéndose por las 1.141,23 ha (146,64 de acebos) del total de 1.476 que posee Arguijo, lo que indica la importancia de este enclave ya que supone el 73,32 % de su territorio. Se sitúa el Dehesón entre Arguijo y La Póveda, constituyendo un verdadero vergel donde se aprecia el gustoso acomodo de las distintas especies arbóreas que en él se asientan. Lugar donde el tiempo y la naturaleza han generado una bonita y agraciada conjunción con los distintos árboles, muchos de ellos centenarios. Alojando algunos de los mejores ejemplares de roble albar de la provincia, así como rebollos de gran porte y lucidos dechados de arce, estando catalogados entre ellos cinco como ”Árboles Singulares de Soria”: “Arce campestre”, "Roble del Río”, "Roble de la Dehesa" (Barriomartín), "Roble de Majadillas “ y el denominado “Roble”.

 

Encontrándonos ante un espectacular lugar con su entorno favorecido por una poderosa naturaleza, donde la vista nos conduce entre húmedas praderas hacia los robles centenarios que pueblan cualquier rincón de esta dehesa. Pudiendo disfrutar durante nuestro paseo de magníficos ejemplares que precisan de tres o más personas para rodearlos con los brazos extendidos (algunos con un perímetro que supera los 6 m.). Una más del conjunto de dehesas boyales existentes en el Valle de Tera con alto valor ecológico, a menudo reseñadas por sus notables acebos, robles albar y melojos. Un destacado paraje donde ir a disfrutar del ya cercano otoño.

 

En el norte soriano destacan los robledales de los valles del Razón y Tera, siendo de especial mención los “Roblones de Sierra Carcaña” en la localidad de Sotillo del Rincón, del que ya he comentado en estas páginas. Existen así mismo bosques con arbolado verdaderamente excepcional dentro de esta septentrional comarca, en las múltiples dehesas y montes que encontraremos sin mayor problema, especialmente en la Dehesa de Almarza / San Andrés, así como en las de las localidades serranas de Valdeavellano de Tera, El Royo, Derroñadas, Barriomartín, Vilviestre de los Nabos o La Póveda.

 

Pero Arguijo aun nos depara más sorpresas, y pese a ser una pequeña aldea de apenas una veintena de casas tiene pedigrí propio, habiendo constancia de ser el origen y cuna de los ancestros del ilustre y controvertido pintor Pablo Ruiz “Picasso”, que vivieron en el norte de Soria desde el siglo XV, habitando en las poblaciones de Arguijo, La Póveda y Barriomartín. Desde la abuela del pintor hacia atrás en la genealogía, toda esa rama de ascendientes nacieron y vivieron en estas aldeas. Los “Blasco / Gil o Jill” que desde tiempos nacieron en Arguijo o La Póveda, siendo de allí sus trastatarabuelos, habiendo nacida en Arguijo su tatarabuela Josefa Jill que contrajo matrimonio con Gaspar Blasco “tatarabuelo”. Un hijo de ellos José Blasco Gil “bisabuelo”, nació en Arguijo en 1767 que, casado con María Antonia Echeverria (bisabuela), falleció en Málaga en 1814. Su hija María Paz Blasco Echeverria (abuela del ilustre pintor), nació en Arguijo en el 1800, y casada en Málaga con Diego Ruiz Almoguera falleció en 1860. Siendo un hijo de ellos José Ruiz y Blasco el padre de Picasso que casado con María Picasso López (de ancestros italianos), tuvieron a Pablo Ruiz Picasso en la Málaga de 1881, falleciendo en Mougins (Francia) durante la primavera de 1973.

 

Su bisabuelo José Blasco y un hermano de este (Pablo) ya fueron músicos dedicándose al canto. El propio padre del artista fue pintor y profesor de pintura, no solo en Málaga, también el Coruña y Barcelona, siendo quien alentó hacia la pintura al joven Pablo.

 

Pero podría haber tirado por los quehaceres de su familia materna, con la que tenía gran conexión, cuyos orígenes eran marineros o militares. El apellido Picasso proviene de su bisabuelo materno Tommaso Picasso, nacido en Sori (Liguria italiana) en 1787 y fallecido en Málaga el año de 1851) quien fue marino. También uno de los hijos de este Juan Bautista Picasso Guardeño (tío abuelo del artista malagueño), fue navegante y capitán de buque. Un primo de la madre del pintor fue Juan Picasso Gonzales, reconocido general por ser el elaborador del informe sobre el “Desastre de Annual” en la Guerra de África.                                                                                                                        

Fuera como fuere sus raíces sorianas son innegables, los ancestros de Picasso tienen sus orígenes a través del apellido “Blasco” en la cabecera del Valle del Tera y por allí aun andará algún familiar suyo por muy lejano que sea.



Aparte de ilustres descendientes, hermosas dehesas, sugerentes parajes y buenas gentes de montaña (no olvidemos que estamos situados alrededor de los 1300 m. de altitud), esta zona es origen del título a uno de los espacios urbanos más conocidos a los que Madrid da nombre, la
Glorieta del Marqués de Vadillo, nominación que comparte con la soriana calle del ilustre noble. Sin que en muchos de los casos, ni sorianos ni capitalinos sepan a quien se le dio tal titulación nobiliaria y por qué.

 

Debemos situarnos a principios del siglo XVIII, tras la “incursión” por parte de los “Borbones” franceses en la corona española. Y en este contexto, con afines y contrarios a este hecho (guerra de sucesión), es nombrado “marqués” por parte de monarca, al súbdito Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, que nacido en San Andrés (Soria), es un destacado funcionario de la corte madrileña como corregidor, sabiendo por los retratos que de él nos han llegado no fue una persona especialmente agraciada. Su posicionamiento a favor de las lealtades con la rama afrancesada en la disputa de la corona española, le hizo acreedor de la distinción nobiliaria otorgada por el Rey. Quien al preguntarle que nominación quería para el título, le contestó que Marqués de Vadillo, titulo más carismático de toda Soria.

 

Posesiones que fueron de su propiedad en aquellos tiempos y de las que aún quedan restos en el soriano Valle del Tera. Todavía podemos ver vestigios del tiempo de la trashumancia de la Casa del Vadillo. Junto a la carretera que nos lleva a tierras riojanas, entre los p.k. 253 y 254 de la N-111(a la altura de la desviación de Arguijo) puede observarse a la derecha las ruinas de un edificio en piedra y más abajo otros próximos al río, construcciones que en su día complementaron actividades ganaderas y agrícolas.

 

Conservándose aun en perfecto estado lo que fuera el palacio / granja del marquesado de Vadillo, situado a las afueras (sur) de la población de Tera y a orillas del mismo río. Encontrándonos una casa-palacio de finales del siglo XVI, con unas agraciadas ventanas góticas, que todavía es propiedad de sus descendientes, los González de Castejón. El conjunto de construcciones se distribuyen entorno de varios patios con edificios fundamentalmente agrícolas, protegidas por un alto vallado.




Sí da de sí este pequeño pueblo del norte soriano que en invierno se cubre de nieves en bastantes ocasiones……….. deberíamos dedicar algún momento para visitarlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y volvemos a disfrutar de reportajes tan elaborados y de conocer más profundamente la provincia de Soria. Gracias Pablo y Elena.

Anónimo dijo...

Que maravilla de bosques y colores