martes, 14 de abril de 2020

- Soria - Leyenda del Puente de Hierro

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El monasterio de San Polo y el Puente de Hierro forman parte del paisaje del río Duero a su paso por Soria.

Extraído de la publicación mensual "El Salto" febrero 2020, escrito por Javier de Frutos.

 

La ciudad de Soria parece una urbe inclinada, un entramado de calles en suave pendiente cuya vocación común es llegar hasta el Duero. El caminante que se deje llevar por esta tendencia terminara cruzando el rio y admirando el claustro de San Juan de Duero y los fragmentos que han sobrevivido del monasterio de San Polo. Ese caminante hipotético evocará los versos de Antonio Machado y de Gerardo Diego, y quizá se deje llevar incluso hasta las leyendas sorianas de Bécquer. En estos días de invierno, el caminante escuchará como se rompe el hielo de la escarcha bajo sus pasos y se quedará observando el rio, que acaricia lánguido el contorno oriental de la ciudad. Si, abstraído en la contemplación de ese lugar que rebosa literatura, tiene la tentación de leer la leyenda El rayo de luna, encontrará estas líneas escritas por Gustavo Adolfo Bécquer: Sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del rio. 

El antiguo convento de los Templarios recreado en la leyenda de Bécquer es el monasterio de San Polo. Del conjunto original ha sobrevivido la iglesia. El caminante la atraviesa hoy por un pasadizo breve, un túnel que corta el edificio. A primera hora de una mañana del pasado mes de enero, el sol se quedaba instalado entre los muros interiores del pasadizo. La escena parecía marcada por unos contrastes acusados de luces y sombras y una vaga sensación de irrealidad. 

El pasadizo actúa con frecuencia en la literatura como un lugar fronterizo, propicio para los encuentros improbables, fértil para el secreto. El pasadizo de San Polo tiene en la actualidad un aspecto más bien prosaico, aunque, en estas líneas, prefiero pensar que sobrevive en él la sensación de irrealidad de la leyenda becqueriana en la que un noble persigue la visión de su amada sin sospechar que persigue tan solo un rayo de luna. Al final del relato surge el desengaño: Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos; pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante. Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde bóveda de los arboles cuando el viento movía las ramas. 

En El rayo de luna, el protagonista termina, a ojos de sus contemporáneos, enloquecido. Pero el narrador se desmarca de ese sentir y concluye: A mí, por el contrario, se me figura que lo que había hecho era recuperar el juicio. 

Estas líneas se desmarcan también y se deslizan ahora en un remedo de leyenda contemporánea. 

Mas allá del pasadizo de San Polo, sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente de hierro ya en desuso. Fue inaugurado en 1929 y su actividad ceso a finales del siglo pasado. Por el circulo el tren que unía la capital soriana con Navarra. Hoy, una malla de metal quiere disuadir a los visitantes de cruzarlo. Pero la malla ha sido retirada quien sabe por qué. Bajo los pies del hipotético caminante que ose cruzar el puente de hierro se desliza un rio helado. Avanzan con las aguas los reflejos del sol. Se insinúan restos de hielo en las orillas. Imaginemos que el caminante se sitúa en mitad del puente. Siente, aunque sea absurdo sentirlo, que un tren puede aparecer en cualquier momento. Siente, aunque no sea absurdo sentirlo, el deseo de leer un poema. Así que extrae de su bolsillo un pequeño libro de Apollinaire y lee en voz muy alta: Por debajo del puente Mirabeau fluye el Sena / Y nuestro amor / Acaso el debe recordármelo / La dicha sucedía siempre a la tristeza. Los paseantes y corredores que, a esas horas de la mañana, circulan por la zona lo observan con curiosidad. Pasan los minutos, las horas. El hombre lee una y otra vez el mismo poema. "Y que violenta siempre resulta la esperanza". Se forman corrillos alrededor del puente. Surge la tentación de activar algún mecanismo administrativo para casos de semejante índole. Pero como nadie sabe de que índole se trata no se activa ningún mecanismo. Al caer la tarde, el hombre, extenuado, ya casi sin voz, lee por última vez el poema y se va. El nutrido grupo que lo observa está convencido de haber asistido al acto de un loco. A mí, por el contrario, se me figura que lo que había hecho era un acto de singular lucidez.

Octavo de los artículos elaborados durante mi reclusión, internamiento y aislamiento coronavirulesco.

viernes, 10 de abril de 2020

lunes, 6 de abril de 2020

- Delta del Okavango y Parque Nacional de Chobe (Botswana)

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Séptimo de los artículos elaborados durante mi reclusión, internamiento y aislamiento coronavirulesco.
 
Nada más cruzar la frontera de Namibia y entrar a Botswana, paramos en la animada población de Shakawe para aprovisionarnos. Un nuevo país pero las mismas gentes, separadas por una frontera en línea recta de la que ellos no han sido protagonistas, una división negociada a muchos kilómetros de distancia de estas tierras, en otro hemisferio y por gentes con pieles de tonos más claros, que decenas de años después de estos repartos aun siguen ocasionando conflictos entre vecinos. 

Con una población que no llega a los 2.300.000 habitantes y una extensión de 600.000 km2, algo más que la de España, Botswana "la tierra de quienes hablan tswana", nos da la sensación al recorrerla de que está en buena parte deshabitada, siendo más fácil observar animales salvajes que seres humanos. Pese a estar cubierta en un 70% de su territorio por el desierto del Kalahari, es de los países africanos mas prósperos y el que más ha aumentado su renta per-cápita desde su independencia de los ingleses en 1966, en gran parte por la estabilidad política que ha disfrutado el país, en contraste con el resto de los países africanos. 

A mitad de camino aproximadamente, en las cercanías de la aldea de Ncamasere, hemos dejado una desviación a poniente que nos hubiera llevado un interesante lugar en arte rupestre bushman (bosquimano), las Tsodilo Hills, que además con sus 1.489 m. de altitud es el punto más elevado del país. Los roquedos que se encuentran en las colinas de Tsodilo, sirven de abrigo a uno de los centros más importantes de expresión pictórica del paleolítico en el sur del continente africano. Un conjunto de más de 4.500 dibujos de todo tipo con especial significado ritual y anímico, donde algunos de sus bocetos tienen una antigüedad de casi 24 000 años. Este lugar declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, ha recibido por algunos arqueólogos el apelativo de ser el "Louvre del desierto". 

Paralela al rio, que se le intuye a nuestra izquierda, la ruta transita por pequeñas aldeas que salpican el aplanado paisaje con desigual frecuencia. Vamos camino de Sepopa que se encuentra 60 km. más al sur, donde pasaremos la noche en el campamento Swamp Stop justo en la orilla diestra del Okavango, por fin hemos llegado al mítico río.
 
Delta del Okavango
Tras 1.400 kilómetros de un díscolo recorrido por Angola, Namibia y Botsuana, sus aguas no van a morir al mar como seria lo normal, sino que se extinguen en las arenas del desierto del Kalahari creando uno de los ecosistemas más asombrosos del planeta, el Delta del Okavango. 
 
Al contrario de lo que dicen multitud de publicaciones, el delta del Okavango no es el más extenso de su tipo, ya que le gana el delta interior del río Níger en Mali con 46.000 km², pero sí que es uno de los ecosistemas más insólitos de todo el planeta, ganándole con creces al gran río subsahariano en belleza paisajística, pero sobre todo en naturaleza y biodiversidad. El río Okavango, arrastra cada año casi 11 kilómetros cúbicos de agua hasta las sedientas arenas del desierto Kalahari, desvaneciéndose en medio de una elaborada y fina alfombra de tonos verdes y azules que se extiende por unos 15.000 km2, llegando hasta los 22.000 en la época de crecidas (casi como la Comunidad Valenciana), creando una amplia planicie aluvial en forma de abanico, en la que encontramos con una fascinante y compleja red de canales, islas y lagunas. Generando una intensa vida natural a las puertas del desierto, con una vegetación y fauna diversa y abundante, que activan por el ciclo natural del ritmo de las estaciones: de marzo a junio con las crecidas producidas por las lluvias en la cabecera del rio (Angola) y la época de estío de noviembre a marzo. Siendo este liquido elemento el que regula en el tramo final del Okavango, algunos de los ecosistemas más peculiares, diversos, genuinos y bellos de todo el planeta. 
 
La parte final de río Okavango, su original e irrepetible delta, es conocido como "la joya del Kalahari", un oasis de frescor y vegetación en medio de la aridez que domina el país. Producto de las periódicas lluvias subtropicales que ocasionan las crecidas del gran río conocido en Angola como Cubango, en Namibia Kavango y finalmente Okavango en Botswana. 
 
Un buen lugar para poder observar a los cinco grandes mamíferos "big five game": león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo, a lo que en este caso se pueden unir: guepardo y licaón, para dar lugar a los siete magníficos "the magnificent seven" que pocos pueden ver en estado salvaje. 
 
Pero igual que puede ser un buen territorio para observar la fauna salvaje, es también un peligro, ya que aquí hay "reyes que pierden las coronas". Si no que le recuerden al "emérito" cuando en una madrugada de abril (el día antes al 14) del 2012, se rompió una cadera cuando asistía de forma sigilosa, opaca y casi clandestina a una cacería de elefantes en el Delta del Okavango, junto a su intima amiga la princesa serenísima Corinna zu Sayn-Wittgenstein, "Corina" para los íntimos. Esto provocó que cinco días más tarde los acontecimientos le obligaran a pronunciar una frase que ya es famosa "lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir", y dos años más tarde su abdicación el 19 de junio de 2014 (anunciada el 5 enero de 2014, día de su 76 cumpleaños)………. ese tiro al elefante, sí que le salió por la culata. 
 
Hoy comenzamos a saber cómo y de donde el monarca se pagaba estos viajes, y porque lo hacía de forma tan discreta y secreta. Cazar a un elefante en Botswana sale por alrededor de 300.000 euros: 50.000 los permisos de caza, más los gastos de alojamiento en lodges de lujo con aeródromo privado, impuestos especiales, contratación de safaris con guías profesionales (Jeff Rann director de Rann Safaris), los rastreadores, los vuelos exclusivos, discretos y privados, así como el importe de los taxidermistas para que dejen el trofeo en buen estado, ya que con todo ese gasto……… hay que fardar. 

Se calcula hay 170.000 elefantes en todo Botswana, repartidos fundamentalmente aquí y en el P.N. de Chobe. Siendo precisamente durante el año pasado de 2019 cuando se derogó la moratoria a la caza de elefantes que había desde 2014 (dos años después del affaire de nuestro king), habiéndose autorizado una cacería controlada de 60 elefantes que se sacó a subasta por 2.000.000 €, llegándose autorizar hasta 272 de estos paquidermos para finales de año 2020. Medidas a las se han opuesto las organizaciones proteccionistas y ecologistas del país. 
 
La Ruta
Nuestro periplo por estas serenas aguas comienza en Sepopa, desde nos trasladamos en pequeñas embarcaciones a motor durante 90 minutos hasta Seronga (45 km. por el rio), recorriendo los canales del Okavango, a través de los miles y miles de plantas de papiro que hay en sus orillas, comenzando a divisar ya algunos ejemplares de su magnífica fauna. 
 
Es a partir de Seronga donde realmente comienza a formarse el delta, siendo la somera profundidad de sus aguas quien nos impide seguir con las lachas a motor, teniendo que hacerlo en los "mokoro", embarcaciones más planas de calado y guiadas por un perchero, como si de Venecia se tratase. Con este tipo de canoa tradicional (antiguamente se construían con los troncos secos de los árboles), y a través de densos canales de papiros y juncos, llegaremos a una pequeña isla ubicada en el medio del delta, donde acamparemos alrededor de una gran fogata, en uno de los escenarios más salvajes y hermosos de toda el África austral. En canoa y a pie visitamos los parajes próximos, observando su original vegetación así como también su fauna salvaje entre la que destacan hipopótamos, elefantes, búfalos, cebras, etc. y también culebras de agua y ranas, que se protegen entre los nenúfares en flor. En el delta del Okavango existe la única población de leones nadadores; éstos se ven forzados a entrar en el agua, que durante las crecidas llega a cubrir el 70% de su territorio, para cazar antílopes como los impalas.
Retornando a Seronga, toca pasar la noche y descansar en la soledad y tranquilidad del mismo cauce del rio, en el hotel-embarcación "MadiKubu", que se sitúa en la corriente principal del Okavango, entre el verdor de la vegetación y el azul de los laberinticos canales, lugar ideal para disfrutar de hermosos crepúsculos. Temprano en la mañana partiremos en avioneta desde el aeródromo de Seronga camino de Kasane, en el Parque Nacional de Chobe. Pero durante el recorrido sobrevolaremos la inmensidad del Delta del Okavango, dejando en nuestras retinas unas imágenes difíciles de olvidar de esta inmensidad desde la altura, descubriendo a vista de pájaro uno de los mejores parques nacionales de África. 
 
Chobe
Kasane, población de entrada al Parque Nacional de Chobe, es una pequeña urbe con unos impresionantes atardeceres a orillas del río Chobe, que fluye pertinaz desde el oeste, por territorios llanos como la palma de la mano. Ubicada privilegiadamente justo al lado de la encrucijada de cuatro países: Botsuana, Namibia, Zambia, y Zimbabue, la ciudad nos sirve de base para la visita de la valiosa naturaleza que se concentra en sus alrededores. Nos alojamos en el Water Lily Lodge, muy bien situado en su parte central, con vistas al rio y a su refrescante piscina. Lo regenta y es su propietario Walter Sánchez, un uruguayo y seguidor del Barça que lleva ya casi 35 años por estas latitudes, presumiendo de camaradería con el emérito monarca (por lo menos hasta septiembre de 2011, unos meses antes de affaire con el elefante). También nos organiza las dos visitas que realizaremos para observar su interesante naturaleza, que si bien son igual de sugerentes e interesantes, aquí resultan ser más domesticadas (y cómodas) que en los otros lugares que hemos visitado. 
 
El parque nacional de Chobe, se sitúa al noreste de Botswana y con una extensión de algo superior a los 10.000 km², es uno de los parque más afamados e importantes de toda África, por la variedad y abundancia tanto de vegetación como de fauna: búfalos, hipopótamos, antílopes, marabús, springboks, así como los esquivos leones, son algunas muestras de los animales que cada día regala Chobe a sus visitantes. Pero sobresale principalmente por la gran concentración de elefantes, de los que se calcula existen unos 120.000 ejemplares, algunos de los cuales son los más grandes de todo el continente, no siendo difícil el verse rodeados por ellos. 
 
Su proximidad a las Cataratas Victoria y la comodidad de realizar su visita, hacen que este espacio protegido sea en exceso visitado. Y aunque cuéntenle con una extensión considerable, su fauna se aglutina a lo largo del rio Chobe y en la franja continua a la línea de agua. Esto produce una cierta concentración de visitantes en momentos y lugares determinados, lo que genera un inconveniente para los que no somos gustosos de esas afluencias multicolores y gritonas y menos en un espacio natural de esta índole…….. me imagino que para los animales también. 
 
Desde el mismo embarcadero del lodge, partimos en una barcaza de bajo calado (pues las aguas aquí también son de poca profundidad) pero de buen tamaño, con unos 20 metros de eslora y una terraza en segunda cubierta desde la que se pueden sacar excelentes tomas a cierta altura. Durante el recorrido por todo el rio, que dura desde la hora de la comida hasta el ocaso del día, descubriremos el parque desde un punto de vista excepcional y privilegiado, pudiendo observar y casi tocar a toda la fauna que da vida las aguas del tranquilo Chobe. La pericia del piloto y las características de la nave, hace que podamos llegar hasta las mismas fauces de hipopótamos, búfalos, elefantes o cocodrilos. Todo con la comodidad de un buen asiento, protegido por la excelente sombra de un amplio toldo y con el regusto de poderte tomar incluso un gin-tonic o un vodka con naranja. Y el atardecer, con un intenso y rojo sol reflejándose en las calmadas aguas del rio, mientras se va escondiendo por la orilla de la vecina Namibia. No se puede pedir más cuando se está terminado un intenso viaje de 27 días en un camión acondicionado por cuatro de los países del áfrica austral, cruzando paisajes que nunca imaginarias poderlos ver en la realidad, pensando que esas imágenes solo se visionan el los documentales de la televisión. 
 
Al poco de amanecer nos dedicamos a la visita de la parte terrestre del parque nacional, transitando por la larga y arenosa llanura a través de caminos solo transitables para vehículos 4x4. Donde contemplar las imágenes de esa África idealizada y disfrutado de la abundante fauna que albergan estos lugares: jirafas entre los arbustos, antílopes perplejos a nuestro paso, manadas de elefantes bebiendo en el río, facoceros (los jabalíes africanos) en busca de comida, así como también la diversidad de aves que allí se concentra.
Desde Kasane en una hora de vehículo llegamos a Cataratas Victoria donde termina nuestro periplo por el África Austral, un recorrido de 7.840 km, al que hemos intentado sacarle el mejor partido……….. y creo lo hemos conseguido. El gran escritor norteamericano y gran amigo de aquella España que fue, Ernest Hemingway, nos dejó esta interesante frase: "Es bueno tener un final para el viaje, pero es el viaje lo que importa al final".

viernes, 3 de abril de 2020

martes, 31 de marzo de 2020


lunes, 30 de marzo de 2020

- Fernando Simón…… ¿quien es el hombre del coronavirus?

Hace mes y medio apenas sabíamos nada o casi nada de Fernando Simón. Ahora que lo veo todos los días en la tele; pero sigo sin saber el color de sus corbatas; si que puedo decir que me cae bien así de primeras, y todo sin analizar su forma de ser, así como la información que me traslada y como me la traslada, que de eso me referiré más adelante. Mis simpatías vienen a cuento por el hecho de no gustarle nada de nada a la telebasurera Carmen Lomana con expresiones como: "……..por favor que lo quiten de ahí" o "……….. me da verdadero asco", apoyadas por el periodista ABCdiano Alfonso Ussía (si con dos esses), a los que se ha sumado el PePero Rafael Hernando. Solo con saber que a estos personajes les cae mal el conspicuo Simón, a mí me hacen verle con simpatía. 

Hija de banquero, Carmen Lomana se nos dio a conocer por sus reiteradas apariciones en la "prensa rosa", y programas de televisión del tipo "supervivientes", "sálvame deluxe" o cacas (sustantivo que uso en su expresión suave) parecidas de TeleCinco. Además de haber sido candidata al senado por VOX a la Comunidad de Madrid…….. toda una intelectual. 
 
Alfonso Ussía es hijo del Conde de los Gaitanes (también Grande de España), nieto del infortunio escritor Muñoz Seca y sobrino del golpista Jaime Milans del Bosch…… credenciales suficientes para una persona de lo mas imparcial. 

Y de Rafael Hernando que os puedo decir, que no sea espejo de lo que él nos muestra un día sí y otro también. Con declaraciones esperpénticas, asonadas, y salidas de tono hacia todo que no sea PePero (que es quien le da de comer desde principios de los 80), ha puesto a parir, sin excepción, al resto de los partidos del arco parlamentario (y de fuera del congreso también). No habría espacio en estas páginas para relacionar los exabruptos de este elemento….…. vamos, todo un portento de equilibrio retorico …… o sea un bocazas. 

Siguiendo con el tema de cabecera que es lo sustancial y lo que me han provocado estas letras, de Fernando Simón tampoco se mucho como para seguirle a modo de un apóstol a Jesucristo, pero cuando nos cuenta diariamente lo relacionado con ese virus de "corona", por lo menos a mi me genera esa confianza que los políticos "profesionales" no me trasladan. Y es que su templanza, serenidad, rigor, solvencia y conocimiento, por lo menos me tranquilizan, trasladándome calma y credibilidad. Se le nota bregado en otras lides y eso le da firmeza a sus alocuciones. Ya lleva en puestos de responsabilidad bastantes años, teniendo poca preocupación ante el ridículo, y no se poner nervioso ante las preguntas de los periodistas (algunas con cierta intencionalidad maligna), porque transmite sobre las cosas que conoce, sabe y domina.  

Se le ve humilde, trasparente y didáctico, difundiendo sosiego a la sociedad. No prepara ni lee sus intervenciones, e informa con naturalidad pero sin dejar de ser preciso. Contesta a todas las preguntas de los reporteros sin rodeos, atendiendo a prácticamente todos los cronistas que le solicitan información. Los que le conocen en la interioridad, dicen que en la vida normal es igual que como nos trasmite en la tele. 

Menudo, enjuto, de azulados y claros ojos, pobladas cejas, orejas crecientes, y un poco desgarbado. El rosto que vemos a través del televisor de Fernando Simón, a veces ojeroso, con barba de 2 días y el pelo alborotado y cano, es una vacuna contra la histeria. Despojado de esa palabrería a la que nos tienen acostumbrados algunos politicastros "lanza güitos" de nuestro entorno, es conciso, metódico, próximo y domina seis idiomas. De voz ronca y vestimenta informal, no pertenece a ninguna de las redes sociales existentes, teniendo que preguntar a sus hijos !!que dicen de mí en Twitter!!…… por todo ello, me cae bien.   

Tiene 57 años, es medico de vocación e hijo de medico. Habiendo estudiado medicina en la Universidad de Zaragoza, terminando de formarse en Inglaterra y Francia, especializándose en epidemiologia y enfermedades tropicales. Al principio de su dedicación a la sanación, ejerció durante algún tiempo como médico rural en algunos pueblos de Huesca haciendo sustituciones. Pero no tardando, se apunto a ONGs (Médicos Mundi entre otras) y se fue a echar una mano a África, donde estuvo 9 años repartidos entre Burundi, Somalia, Mozambique, Tanzania o Togo, especializándose en el estudio de la malaria, el sida o la tuberculosis. Más tarde pasó un tiempo en Guatemala y Ecuador, para después instalarse en Paris por algún tiempo. 

Vuelve a España, y en 2003 siendo ministra de sanidad Ana Pastor y Aznar presidente, es nombrado responsable de emergencias sanitarias a nivel estatal, llevando 17 años en el puesto. Habiéndole nombrado Rajoy en 2014 portavoz de Sanidad en la lucha contra el Ebola. (entérate Rafael Hernando, que eres un sopla). Durante este tiempo, doce ministros de derechas y tres de izquierdas han pasado por el "despacho grande" de sanidad, y Fernando Simón sigue al pie del cañón, ahora más que nunca. Además de esto, da clases en la Escuela Nacional de Sanidad, perteneciente al Instituto Carlos III.  

A Fernando Simón seguro que algunos le recuerdan (yo no) de cuando en 2014 el virus del "ébola" llegó a España, tras el fallecimiento de dos misioneros y el mediático contagio de una enfermera. Siendo él quien nos informó de la situación a través de los medios. También fue él, quien hace unos meses batallaba con lo de la "carne mechada". 

Este hombre de trato sencillo, viven en una sencilla casa unifamiliar de Barajas (Arsenio, es vecino tuyo), yendo en una sencilla moto a su no tan sencillo trabajo en el Paseo del Prado. Es montañero y escalador, por lo que tiene el pedigrí suficiente para salvar obstáculos, además es "maño", y no catalán de esos (*). Los que conocen bien a Fernando Simón, es raro que hablen mal de él. Siendo muchos los profesionales de la sanidad que están ensalzado su gestión en estos difíciles momentos. 

Circulan por las redes comentarios y vídeos que ridiculizan su personalidad, produciendo falsos doblajes sobre un futro dantesco y espeluznante, donde le ve el lado bueno al virus, pues cuando todos fallezcamos ya no será motivo de preocupación, que miserables. Expresiones y críticas a su gestión, que mayoritaria mente provienen de elementos descerebrados. Al contrario de los expertos en el tema, pues la gran mayoría de epidemiólogos y virólogos aseguran que las actuaciones ante esta pandemia son las adecuadas. Reafirmándome, de que los que se meten con este hombre son unos mal nacidos. 

Estamos viendo como en estos difíciles momentos hay distintos tipos de personas y gentes. Personas que se están dejando la piel y hasta la vida por ayudar a los demás, como los sanitarios, bomberos, militares, policías , la UME y personas solidarias que estan arrimando el hombro. Así como gentuzas varias que forman parte del desperdicio humano, queriéndose aprovechar de la situación, ya sea económicamente a gran nivel con operaciones bursátiles especulativas a tope (cosa que a mi poco me preocupa). Otros con ofrecer productos demandados por el sector sanitario o farmacológico a precios de estraperlo, y también los que quieren sacar provecho político de cualquier situación. Estos son los buitres del mundo, las hienas al acecho de cualquier tipo de frágil presa. Para estos sí que me encantaría se contagiaran del dichoso y maligno virus. 

Nos parece una vergüenza la noticia de que hay 150.000 multados y cerca de 1.500 los detenidos por transgredir las normas de confinamiento. Pero en 2007 y ante una campaña por parte de la D.G.T. para ser prudentes con el consumo de alcohol al conducir, hubo una llamada "ejemplarizante" a la desobediencia del "ínclito" presidente del gobierno en su tiempo (1996 - 2004) ……. !!y a mi quien me va a decir el vino que tengo que tomar!!. Por cierto "el ínclito" se ha escapado de Madrid hacia Marbella huyendo del colonavirus................ sobran los comentarios sobre lo uno y lo otro. 
Como veréis (leeréis), en el artículo de hoy hay "para repartir", debe ser ya el efecto que a todos nos va socavando el espíritu por los días de reclusión. Pero bueno, estos párrafos me hacen soltar algo de adrenalina y me quedo tan campante, así que os aconsejo papel y boli, preparándoos de inmediato para poner a parir a alguien……….. empezar por mí, que me presto. 

(*) de esos catalanes que quieren que los madrileños vayamos "al cielo" en esta crisis. 
 
Este es el sexto de los artículos elaborados durante mi reclusión, internamiento y aislamiento coronavirulesco, y primero dedicado al tema de esta infección.

sábado, 28 de marzo de 2020

- Etosha…… Wild life

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El norte de Namibia mantiene la aridez del resto del país, aunque más moderada que las tierras desérticas del sur y la costa, siendo a medida que nos adentramos hacia el interior cuando la vegetación se va acentuando y la sequedad es menos palpable. 

Nos dirigimos desde la tierra de los "himba" en las Cataratas Epupa, hacia el impresionante Parque Nacional de Etosha, pero la distancia (650 km.) y la ruta nos obligan a pernoctar en el camino, parando en Otjitotongwe Cheetah Farm (Parque de guepardos), donde acampamos una noche. Situado en el noreste de Namibia, 24 km. al este de Kamanjab en el lado norte de la carretera, es el hogar de una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es la conservación de guepardos en un entorno natural. La granja de 7.000 ha, tiene algunos guepardos domesticados, pero la mayoría en estado salvaje, de estos muchos comprados a los agricultores para evitar que sean exterminados. 

Además de esta actividad, la familia Nel que gestionan esto, mantienen un campsite (camping) con algunos bungalows y piscina en donde poderse alojar, además de tomar unas cervezas en un buen acondicionado y ambientado bar. Un buen lugar para descansar unas horas y aprender sobre la problemática de los guepardos "Cheetah", que si bien es un animal que aun no se encuentra en peligro de extinción, está muy perseguido al no estar protegido por las leyes. Para ello, entre charlas y explicaciones, nos llevan a un lugar en medio de la extensa finca, donde al atardecer llevan carne para que se puedan alimentar, todo ello sin poder bajarnos del trasportín de la camioneta. 

Originalmente el guepardo se extendía por la mayor parte de continente africano, salvo en las zonas desérticas del Namib y Sáhara, así como en la selva ecuatorial. Llegando también a la India y al Medio Oriente, lugares donde actualmente están prácticamente desaparecidos. Estimándose que apenas quedan en todo el mundo unos 7.500 ejemplares, de los que 6.000 se encuentran en áfrica, de ellos entre 2.000 y 2.500 en Namibia, pero el 95 de ellos en terrenos privados. Por lo que algunos granjeros han seguido cazando guepardos; aun siendo el animal mas velos de todos los existentes; por su tendencia natural de atacar al ganado y su innato instinto depredador.  

Etosha
Con una superficie de algo más de 22.000 Km2 (el 2,70% del país y algo menor que la comunidad de Valencia o algo mayor que Eslovenia), el Parque Nacional Etosha es uno de los mayores del continente africano. Fundamentalmente es una enorme planicie de alrededor de 350 x 65 km, que en su parte oriental se asienta sobre lo que fue hace 12 millones de años un lago que se desecó, convirtiendo esta zona en un salobral o desierto salado que habitualmente está cubierto de una capa de arenas arcillosas. Un enorme horizonte blanco que acompaña nuestra visión casi de forma permanente mientras dure nuestra visita al lugar. Y que en épocas de abundantes lluvias se inmunda creando un enorme lago temporal de poca profundidad. Es durante la estación húmeda cuando miles de flamencos y pelicanos se asientan en esta zona para aparearse y alimentar sus crías.  

Este enorme salegar, que abarca una extensión de 4.800 km2, es conocido con la palabra anglosajona de "pan" (satén o cazuela). Generando la toponimia del parque, ya que la palabra "Etosha" quiere decir “gran lugar blanco” o "gran vacío", refiriéndose a la visión de esta gran llanura por las tonalidades blanquecinas de la sal existentes en su superficie. Se cree que en su día por aquí discurría el río Kunene (actualmente frontera con Angola), pero que algún movimiento sísmico modificó su trayecto desembocando actualmente en el océano, distante 500 kilómetros.  

El resto del territorio del parque está formado mayoritariamente por matorral y sabana compuesta fundamentalmente por arboles "mopane" (80 %) que en algunos casos alcanza los 8 metros de altura, siendo la zona de Halili donde se encuentran los ejemplares más notables. También podemos encontrar algunas acacias aisladas. 

Los primeros europeos que llegaron a estas tierras fueron: el peligroso eugenista inglés Sir Francis Galton y el explorador, medio sueco y medio inglés, Charles Andersson. Que en la primavera de 1851 llegaron hasta Namutoni (por entonces un refugio de pastores conocido como Omutjiamatunda), descubriendo más adelante el gran lago seco y salado. En 1885 gran parte de lo que hoy conocemos como Etosha pasó a propiedad del comerciante y cazador William Worthington Jordan, al cómpraselo a los jefes de la etnia "ovambo" por 300 libras, importe que fe pagado en especies (25 armas de fuego, carne salada y una caja de brandy). Esto permitió que durante los siguientes años se "abrieran" rutas para que cazadores europeos pudieran llegar con más facilidad, ante la existencia de abundante vida silvestre. Cazándose de forma incontrolada cantidad de grandes especies en particular: leones, rinocerontes, elefantes, búfalos, así como otras especies llamativas, llegando algunas de ellas al borde de la extinción. 

Convertida en colonia alemana por la Conferencia de Berlín de 1885, en 1896 la gubernatura de la zona ordeno la ocupación de prácticamente todo el norte de territorio (Sesfontein, Okaukuejo y Namutoni), con el objetivo de exterminar toda la existencia de vida silvestre, en el intento de frenar la propagación de la pandemia conocida como "murrain" (muerte), que afectaba al ganado de los colonos. Los teutones edificaron un fuerte en las proximidades de las fuentes de Namutoni en 1899, pero el 28 de enero de 1904, 500 hombres liderados por Nehale Mpingana, atacaron a las tropas del Ejército Alemán que había en la fortificación (7 personas), quedando totalmente destruido. Esto fue producto de la rebelión por parte de la etnia Ndonga que se amotinaron por la usurpación de sus tierras para dárselas a los colonos prusianos, revuelta que conllevó una gran represión, produciéndose un genocidio que diezmó a la etnia herero, pasando de una población de 80.000 a apenas 15.000. El fuerte fue rehecho más tarde existiendo todavía y declarado como Monumento Nacional.  

La declaración como zona protegida fue temprana, siendo aun en tiempos de su pertenecía al Reich Alemán, cuando el gobernador de África del Suroeste (nombre con el que se conocía por aquella época a Namibia) Friedrich von Lindequist, creo en 1907 este área de protección que contaba con una extensión de cien mil kilómetros cuadrados. En aquel tiempo la fauna era mucho más abundante que en la actualidad, pues la región estaba prácticamente deshabitada y era fácil ver rinocerontes en pleno día. Tras la primera Guerra Mundial y la derrota alemana, Namibia subsistió como colonia británica y posteriormente de Sudáfrica. En 1947, los sudafricanos crearon en el noroeste del país el bantustán de Kaokoland (política de apartheid - segregación racial), para recolocar a los nativos hereros lejos de las riquezas de las zonas habitadas por los blancos. Para ello, hubo que reducir la extensión del parque, que llegaba entonces hasta el mar en Skeleton Coast. En 1958 se convirtió en Etosha Reserve, pero se redujo su superficie a 55,000 km2. En 1962 se redujo nuevamente la extensión del parque, cortando definitivamente la conexión de Etosha con el mar e impidiendo las migraciones anuales de los elefantes, declarándose como parque Nacional en 1967. Y en 1970 su área se redujo nuevamente a su tamaño actual de 22.270 kilómetros cuadrados. 

Actualmente, está en proceso la creación de un nuevo parque en la región de Kunene (noroeste de Namibia) que ampliaría en unos 7.000 km2 Etosha, pudiendo aumentar su fauna en alrededor de 1.000 elefantes, 100 leones y 150 rinocerontes negros. 

La planicie que lo caracteriza y la escasa vegetación hacen que la observación de la fauna salvaje sea mucho más afortunada que en otros parques de África, convirtiendo a esta reserva uno de los lugres idóneos para su visión y la fotografía. Lo que le convierte en uno de los lugares imprescindibles de visitar al viajar a Namibia.  

En su interior se encuentran también pinturas rupestres, con escenas de caza, pero se encuentras apartadas de les recorridos por donde se mueven normalmente los visitantes. Debiendo preguntar a los lugareños donde encontrarlas, quienes si conocen perfectamente los situados donde se hallan rastros de arte primitivo. 

La mejor época para visitar Etosha es durante la época seca, entre mayo y noviembre (septiembre es un buen mes), porque las charcas de agua se convierten en lugares de imprescindible visita por parte de las manadas de animales para poder beber.  

En esta zona del país las lluvias son estacionales, comenzando a finales de octubre hasta abril o mayo, y cuando lo hacen es con gran intensidad. Las dos corrientes principales de agua que desembocan en la depresión de Etosha son los ríos Ekuma y Oshigambo. Existiendo así mismo varios manantiales que mantienen en aceptable estado de uso, pequeñas charcas durante la larga estación seca. Las tres más importantes se encuentran en las zonas de acampada de Okakuejo, Halili y Namutoni, mientras que otra docena se encuentra en los recorridos más visitados entre estos campamentos.   
El acceso al parque, que todo él está completamente cercado (850 km. de valla), puede realizarse por las dos entradas principales: Okakuejo (Anderson Gate) al sur, y la de Namutoni (Von Lindequist Gate), al este, así como la menos usada de King Nehale Gate, ubicada al norte. 

Existen 3 campamentos en su interior con un potente vallado a su alrededor: Okakuejo, Halali y Namutoni, donde es posible el alojamiento, pero mantienen unas normas muy estrictas ya que al ponerse el sol cierran las puertas, cuando los animales depredadores más peligrosos aumentan su actividad para ir a cazar. Una pista de tierra une los tres campamentos cruzando todo el parque de oeste a este. En cada uno de ellos hay una charca para la observación cómoda de los animales. 

El primero de ellos es Okaukuejo “lugar de las mujeres", donde aún se mantiene una torre de vigilancia del tiempo de la colonia germana. Cuenta con todo tipo de servicios, incluido el Etosha Ecological Institute, y tiene fama de ser el más suntuoso. Pero si en algo destaca es el ser un lugar privilegiado por su charca, la más cómoda y visitada de todo el parque. Donde uno se sienta y comienza a ver un espectáculo faunístico sin precedentes y excepcional.  

Halali es el campamento que se encuentra en pleno centro de Etosha, y su nombre le viene del cuerno de caza alemán que marca el inicio de la temporada. Desde la entrada de Okaukuejo hay algo más de una hora en recorrer los 70 km. por pista de tierra que hay hasta llegar a él. Estratégicamente situado a medio camino entre los otros dos campamentos, y ubicado a la sombra de los árboles “mopane”, es el mejor destino para visitar todas las charcas que hay en la reserva. Su charca, situada en la base de una colina rocosa que se encuentra algo apartada de la zona de acampada, se encuentra iluminada por las noches, dejándonos ver desde la altura de su risco la magnífica fauna de los alrededores, tanto en el día con por las noches, siendo sus atardeceres la especialidad. Es el mejor lugar para ver animales raros, como ciertos tipos de aves o el leopardo. 

Hacia el norte de Halali se halla la pista que penetra en la depresión, donde nos encontramos en medio de esa "nada" blanca. 

Tras recorrer otros 70 km. en dirección este llegamos a Namutoni, situado en el extremo oriental del parque y cercano de su salida por la puerta Von Lindequist. Se encuentra próximo a la zona más húmeda de Etosha, generando que la observación de fauna sea más complicada por la existencia de mayor vegetación. Es aquí donde se encuentra el fuerte colonial, pintado de impoluto blanco, con una agitada historia ocurrida a principios del siglo XX, sobre la que ya me he referido antes. 

Etosha posee rutas transitables para vehículos (estando más que prohibido bajarse de los coches o dar comida a los animales) que recorren todo el parque sin necesidad de llevar un todo terreno. Estas pistas de tierra componen una red que nos conduce hasta las más de cincuenta “waterholes” (pozas de agua), donde poder observar a los animales, que se trasladan hasta ellas para beber. Charcas que son la garantía para la observación del espectáculo de vida salvaje que en ellas se representa a cada instante: elefantes, cebras, ñus, springboks, y las más del centenar de especies que hasta ellas se trasladan a diario para saciar su sed en las pequeñas balsas existentes en el parque. 

Son pequeño y someros pozos de entre veinte y cien de metros de diámetro, vacíos de vegetación en sus alrededor por el trasiego de los animales, en los que el nivel freático ha aflorado, permitiendo que en la época seca la fauna pueda beber. Interesantes son: Nebrownii, donde los elefantes se embadurnan con el polvo calizo existente, dando la sensación de que son blancos o la de Aus, donde en la época de lluvias hay cientos de impalas que dificultan el tráfico por la pista que llega hasta ella. También la de Salvadora con el agua de mejor calidad y donde no es difícil observar guepardos, leones o avestruces.  En la zona de Namutoni destacan las de Andoni en la observación de aves, y Chudop la más óptima para visionar jirafas y elands. 

Espectacular es llegar hasta una de las charcas y encontrar manadas de cebras, springbooks, búfalos, antílopes, elefantes y otras variadas especies dirigirse hasta la lámina de agua e introducirse en ella para saciar su sed. Impactantes son también las imágenes de como centenares de animales detienen su marcha, al presentir la llegada de algún león cercano, no atreviéndose a llegar a la charca, hasta que el riesgo ha pasado. 

Charcas para el avistamiento de animales existen en los tres campamentos, aunque estas son artificiales y por las noches un poco peliculeras, al haber instalado en ellas unas luces rojas (ortocromáticas) para poder observar a la fauna que llega hasta ellas en la oscuridad. De esta manera facilitan el acercamiento a la fauna salvaje a los turistas más cómodos o de más edad. 

Aunque Etosha es un paraíso para la observación de las aves, su principal interés son los grandes mamíferos, relativamente fáciles de observar, sobre todo en la época seca cuando se concentran en las charcas que se encuentran al sur del "pan". Siendo uno de los pocos parques naturales en África donde se pueden observar los "big five game", (los cinco grandes de África): león, elefante, búfalo, leopardo y rinoceronte. Estando todas las grandes especies africanas representadas, convirtiendo a Etosha en un espectáculo para de naturaleza salvaje. Siendo además uno de los parques que cuenta con rinocerontes negros, esquivo animal que se encuentra en peligro de extinción. 

Se han contabilizado 114 especies de animales, 340 de pájaros, 110 de reptiles, 16 de anfibios y un de pez bastante sorprendente. Entre los grandes mamíferos se han contado 250 leones, 500 rinocerontes, entre 2.000 y 3.000 elefantes, unas 3.000 jirafas, 7.000 ónixs y alrededor de 20.000 cebras. El más abundante es la gacela saltarina conocida como springbok, estimándose existen más de 20.000 ejemplares. Además de leopardos, guepardos "Cheetah", antílopes, kudus, elands, ñus, chacales, zorros y hienas, entre otras especies. 

Entre las aves, solo citar las más grandes: avestruces de las que se contabilizan unas 4.000, águilas, cigüeñas, garzas, avutardas, buitres, flamencos, pelícanos, secretarios, grullas blue crane el pájaro nacional sudafricano, etc. 

Recorrer Etosha durante los tres días que por allí estuvimos, observando cantidad de animales salvajes en plena libertad, fueron como ver un documental de la 2 o un reportajes del National Geographic, pero sin estar delante del televisor. Namibia tiene el reconocimiento de haber sido el primer país en introducir en su Constitución la protección de la naturaleza y la biodiversidad. 

Franja Caprivi
Aparte de ser el territorio por el que debemos transitar para poder llegar a nuestro destino en el Delta de Okawango, Caprivi es una franja o pasillo de tierra de 450 x 35 km en territorio de Namibia, con una curiosa ubicación entre Angola y Botswana, y bordeada por los ríos Okavango, Kwando, Chobe y Zambeze. Que además tiene la particularidad, única en el mundo, de compartir en un punto frontera con cuatro países, así como una peculiar historia. 

Alemania, que tenían colonias en áfrica del sur tanto en el Atlántico como en el Índico (actualmente Namibia y Tanzania), aspiraba poder tener una vía de comunicación que pudiera conectar sus dos territorios. Para intentar conseguir sus fines pactaron con los ingleses un acuerdo en 1890, por el que los germanos cederían sus intereses en la isla de Zanzíbar, y los Ingleses devolverían a los Teutones la isla de Heligoland situada en el Mar del Norte, proporcionándoles así mismo una franja (Caprivi) de tierra de 450 kilómetros de largo y 30
de ancho, mediante la cual podían llegar hasta el río Zambeze y por el lago Tanganica llegar al Océano Índico. Lo curioso del asunto (y que los ingleses si sabían pero los teutones no) es que el explorador inglés David Livingstone había descubierto 35 años antes la imposibilidad de navegar el Zambeze por la existencia de las Cataratas Victoria, e incluso ya existían buenos mapas de la zona. 
 
Durante mucho tiempo este territorio fue refugio de bandidos, y durante los años de la lucha por la independencia de Namibia, así como por la guerra civil angoleña, no se pudo circular por esta carretera que une el norte de Namibia con las Cataratas Victoria y Zambia. Con la pacificación de Angola y la disminución del contrabando, la región se ha serenado. 

Al comienzo de la Franja de Caprivi y en su parte oeste se encuentra la ciudad de Rundu. Población situada junto a la frontera de Angola, donde podemos disfrutar de otro de los bellos paisajes de Namibia y un lugar para visitar, por sus amables gentes y sus espectaculares puestas de sol. Bañada por el río Kavango que hace de línea de separación entre Namibia y Angola durante 400 km.  

Por fin tenemos una tarde para descansar y lo hacemos en el Kaisosi River Lodge, que situado 7 km. al este de la población de Rundu, se ubica en la orilla sur del río Kavango (la norte pertenece a Angola). Un oasis de paz para pasar unos días por parte de los amantes de la naturaleza. Un alojamiento muy confortable y con cierto grado de elegancia, que es el justo merecimiento de haber pasado más de una semana alojados en tiendas de campaña, por las tierras de los "himba" y el parque de Etosha". Desde el embarcadero del alojamiento, se pueden realizar recorridos en barco cada tarde por el río para ver la puesta de sol. 
 

Entramos en Botswana, para acercarnos hacia el delta de rio Okavango, habiendo disfrutado durante unos días de un espectáculo único en el Parque Nacional de Etosha, con unas imágenes en mi retina que nuca se me olvidaran, pues ha sido la mayor concentración de fauna salvaje que en mi vida he podido observar. Y aunque por aquí os he dejado estas letras y fotos para que os hagáis una idea sobre la diversidad y magnitud de su silvestre fauna, Etosha no es un lugar para contarlo, es un territorio para verlo……. para vivirlo.

Ya llevamos quince días y esta es la quinta de las entregas elaborados durante mi reclusión, internamiento y aislamiento coronavirulesco........... buen ritmo, cada tres días una (que creativo nos hace este secuestro).