En estos confines meridionales de Soria, a la umbría de la electrificada (un sinfín de molinos generadores se han instalado) Sierra Pela y antaño una de las zonas mas deprimidas y desvalida de toda la provincia se sitúa Retortillo. Población que no obstante en el pasado fue un importante núcleo de comunicación y distribución, condiciones que no ha sabido mantener viva y que en la actualidad ni siquiera en la mente de sus regidores pasa la posibilidad de activar el potencial que aun mantiene mediante el turismo y sus actividades vinculadas y anexas………. pena de país este nuestro.
Una encrucijada de rutas, toda vez que por la localidad cruza la Calzada Romana de Tiermes a Medinaceli (Carramedina), itinerario que unía Uxama (Osma) con Segontia (Sigüenza), pasando por Tiermes. También circula por aquí el Camino del Cid, que transita estas tierras y que el de Vivar cruzó en la noche del noveno día de destierro (tal y como nos narra el “cantar”), abandonando tierras del reino de Castilla camino de dominios musulmanes-alcarreños por el puerto de La Carrascosa en la Sierra de Bulejo (Sierra de Miedes), importante paso histórico entre las Dos Castillas. Collado desde el que se puede acceder a la zona donde se sitúan los restos ruinosos de la atalaya califal de Torreplazo. Inmejorable lugar para disfrutar de unas excepcionales panorámicas de las provincias de Soria y Guadalajara, lo que hace merecer la pena el acercarse hasta aquí, punto de separación de las dos Mesetas y divisoria de aguas entre la cuenca del Tajo y el Duero.
Este itinerario coincide en parte con la Ruta de la Lana, primitivo camino de trashumancia, que transitaban los esquiladores en su ir y venir de La Mancha a Burgos, centro neurálgico de la lana entre los siglos XV y XVII. Ruta que (como otras similares) se remonta probablemente al período Neolítico, pues se tiene constancia de que los pastores (iberos) por aquellas fechas también eran trashumantes. Consolidándose durante los tiempos prerromanos, dando lugar a las definitivas Calzadas Romanas tras la ocupación de la península ibérica por parte de sus legiones. Vías de las que han llegado hasta nuestros días muchos de sus tramos, siendo reglamentadas por primera vez mediante el “Código de Eurico”, redactado el siglo VI por el indicado rey visigodo.
La Ruta de la Lana coincide en su mayor parte con el “Camino de San Yago” de Levante, manteniendo esta ruta Jacobea bastante correspondencia con el itinerario que partiendo de Alicante y Valencia, transita hacia la capital burgalesa por las sierras levantinas, La Mancha, Alcarria y los páramos sorianos donde hoy nos situamos.
Estamos en una zona histórica de gran trasiego, donde no faltaron los musulmanes durante la Marca Media allá por los siglos XIX y XI. Teniendo con sus antagónicos cristianos como frontera el Duero durante doscientos años, situando y su capital avanzada en Medinaceli.
A Retortillo hoy la cruzan dos carreteras de cierta consideración: la SO-135 de Atienza / Sigüenza a Ayllón y la SO-160 de Burgo de Osma a Atienza / Sigüenza. Además de situarse en sus proximidades el importante hito arqueológico-turístico de Tiermes.
Siendo en esa encrucijada donde se sitúa la urbe soriana, que la apellidaron de Soria para diferenciarla de la ubicada en Salamanca, pero incluso con estos condicionantes relatados, la villa no ha sabido levantar cabeza con las posibilidades que tiene a su rededor, algunos de los cuales constatamos en estos párrafos.
Retortillo equivale a “río pequeño torcido o tuerto”, pasando del remoto castellano “Río Tortiello” a su actual nominación. Lugar de antiguos pobladores arévacos (celtíberos), fue en el medievo singular villa señorial de intensa historia, protegida por un recinto medieval amurallado con cuatro puestas de las que en la actualidad aún se mantienen dos, permaneciendo en buen estado apenas 300 metros de lienzo que son compartidos con pajares, frontón y residencia de ancianos. Quedando en su interior una poderosa iglesia de interesante gótico y rollo jurisdiccional.
Quiero desde estos párrafos esbozar algunas pinceladas de los encantos y posibilidades que la zona posee y que no solo se centran en la cercanas ruinas de la celtíbero – romana Tiermes. Cabecera del río Talegones en su encantado discurrir hasta la mágica y agradable aldea de Lumías, es centro de un conjunto de poblaciones destacables como Pedro, Castro e incluso Caracena, portadoras con otras de un austero y buen románico rural y el mantenimiento de una sobria arquitectura tradicional. La Sierra Pela forma divisoria con la interesante comarca Alcarreña de Somolinos – Campisábalos, a la que debo dedicar no tardando unos párrafos. Hurgando por sus postergados vallejuelos, encontraremos variados rincones con originales e inesperados restos romanos, como la Tessera Hospitium de Peralejo de los Escuderos actualmente depositada en el Museo Arqueológico Nacional.
Pero lo que en realidad me trae escribir estos párrafos, son sus escondidos y casi olvidados grabados rupestres que podemos encontrar en la base de sus rojizas paredes rocosas conformadas por areniscas del Triásico tan abundantes por la zona. La Sierra Pela es el último eslabón por el oriente del Sistema Central, pudiendo encontrar en sus estribaciones y valles septentrionales hasta 71 abrigos roqueños, donde se sitúan protegidos de las inclemencias algunas pinturas y grabados rupestres, los más primitivos datados entre el III y el I milenio a. C. llegando progresiva y cronológicamente hasta el siglo XIX con representaciones más o menos “plásticas”. Calculando que el total del número de grafitos en la depresión de Tarancueña y el valle del río Pedro, desde Retortillo a Ligos llegue a superar los 1.500. En un territorio que comprende una longitud de unos 28 km. en línea recta (la practica totalidad de la comarca).
Obras muy posiblemente de pastores (al igual que las pinturas de Valonsadero) que trajinando bajo estos roquedos, dejaron sus improntas en estas púrpuras areniscas fáciles de tallar por su blandura. Siete son las zonas donde podemos entretenernos en buscar estas ancestrales representaciones pastoriles del neolítico (Ligos / Sotillos de Caracena / Tiermes / Manzanares / Advenedizo / Castro / Retortillo.
Centrándome en esta ocasión en la última de ellas, donde encontramos el mayor conjunto de grabados rupestres de la altimeseta soriana. Concretamente en la escarpada franja rocosa conocida como Cañada del Monte, paralela al Arroyo de Carramonte o de la Dehesa que se extiende por unos 4,5 km. desde prácticamente la villa de Retortillo hasta la aldea de Castro. Siendo a los pies de su frontal orientado al sur donde se hallan los 21 abrigos, oquedades y covachos en los que se han encontrado hasta ahora un total de 494 grabados con representaciones de todo tipo y fechas.
En las paredes de la roja piedra se pueden observar figuras esquemáticas del neolítico final así como de las edades del cobre y bronce, representando signos cruciformes y otros esquemas de interpretación desconocida, así como singulares y abundantes figuraciones en forma de herradura, representando estos, en cualquiera de sus trazas (herradura simple, doble, triple e incluso cuatro concéntricas) el 72% de los motivos expuestos como también cazoletas muy similares a las que nos encontramos copiosamente personificadas en la Cueva de la Ermita de la Santa Cruz en Conquezuela / Miño de Medinaceli.
Observamos pequeños mallazos o redecillas, composiciones geométricas, circulares, en forma de estrella o cruces esteliformes. Imágenes a las que se le añadieron toscas figuras zoomorfas: caballos, cabras, ciervos o zorros, sin poder faltar el simbólico toro (estamos en celtíberas tierras sorianas), otras representando individuos montando a caballo e incluso escenas de gestación humana. Escenas que de forma casi lineal decoran los abrigos y hendiduras naturales como si de una moderna galería de arte se tratara.
También podemos observar en nuestra exploración: firmas, iniciales o nominaciones a personas de cada época y hasta fechas determinadas, distinguiendo con clara minuciosidad la anualidad de “1817”. Así como personajes con ornatos e indumentarias medievales, objetos, signos y elementos representado con pliegues zigzagueantes, distinguiendo también copiosas muestras más recientes a través de modernos grafitis de dudoso gusto y plasticidad. De todos es fundamentalmente destacable la anteriormente mencionada escena “conceptivo / genésica” del conjunto de Los Poyatillos, compuesta por dos mujeres embarazadas y un varón mostrando sus atributos. Pudiendo servir esta muestra como genérico referente divulgativo de toda la zona.
Acompañados del extraordinario Cuaderno de Campo (manuscrito en facsímil - Catalogo Monumental de la Provincia de Soria - Tomo II) elaborado por Juan Cabré entre 1911 y 1917, sobre la arqueología soriana durante el neolítico y cobre. Iniciamos la ruta en cualquiera de los dos lugares donde poder estacionar el vehículos: o bien en las cercanías de la desembocadura de la depresión donde se sitúan las abandonadas tainas de Mingonarro (PK-1de la SO-P 4121) próximo a la Fuente los Charcos, o más adelante en el PK-2,5 de la misma carretera, siempre en el margen contrario a los roquedos.
Realizando un itinerario de unos dos kilómetros y medio desde el cruce de la mencionada fuente (único lugar donde proveernos de agua si es que mana en ese momento) en Mingonarro (comienzo de los farallones rocosos), hasta donde se interrumpen los cortados a la altura de la curva en la carretera que nos conduce a la aldea de Castro.
Ni siquiera una evidente y mísera vereda nos ayuda a orientarnos entre inermes y aislados robledales para recorrer la base de los pétreos farallones entre la vegetación, solo la intuición y la orografía nos sirven de guías. Uno tras otro seguimos la alineación de apriscos sin que ni un misero cartel nos aporte información, ni siquiera nos indique su situación o ubicación. Solo la perspicacia y nuestro afán de exploración, nos hace recorrer uno tras otro los encadenados enclaves donde si sitúan las representaciones dejadas por los ancestros pobladores de la zona, en la búsqueda de las filigranas más sugerentes hacia nuestros ojos y siempre sirviéndonos de guía las valiosas anotaciones, dibujos y fotografías que Juan Cabré realizó hace más de cien años. Pudiendo acceder a su trabajo mediante este enlace: http://aleph.csic.es/imagenes/mad01/0010_CMTN/html/001475816_V02TF.html#page/1/mode/2up
Debo decir que este recorrido sigue prácticamente el mismo itinerario que el GR-86 o Sendero Ibérico-Soriano en su etapa de Retortillo a Tiermes. Pero el gran sendero de Soria, en este tramo lo hace por la monótona carretera desviado unos 70 m. de por donde se sitúan las bases de los cortados, por lo que sus señalizaciones no nos sirven para nada, solo al final de nuestro recorrido es cuando se une al GR si se quiere alcanzar la aldea de Castro.
Muchas de las marcas, dibujos e inscripciones se habrán perdido con el paso del tiempo al estar expuesta la blanda roca arenisca a la pertinaz erosión de los fenómenos atmosféricos (lluvia / viento / hielo). Pero si nos hemos quedado con ganas de más podemos aun acercarnos a otros abrigos no muy lejanos como los de Barranco Cueto del Cerro (Cueva de la Mora, Cueva de las Herraduras I y II), de orientación N-S y al que se puede acceder a través de la vega de Tarancueña o superando por su cima el murallón de la Cañada del Monte. También a los de la aldea de Castro, como así mismo los de la Cerrada de Saturnino Medina (entre Castro y Valvenedizo).
Quiero a través de estas líneas reconocer el magnífico trabajo realizado hace 115 años, por Juan Cabré Aguiló, continuador avanzado de los trabajos iniciados por el Marque del Cerralbo, precursor de la arqueología soriana y española. Dedicándole estos párrafos a la espera de que mi reconocimiento llegue a otros estamentos (provinciales o autonómicos) más decisorios. Permitiéndome la osadía de proponer a dichos organismos la protección y adecuación de estos lugares, su promoción, la instalación de señales y paneles informativos, así como el acondicionamiento de un camino / vereda, que con el nombre de su insigne descubridor “Senda Juan Cabré”, recorra la parte baja de los cantiles de la Cañada del Monte dando facilidad a su conocimiento. Con ello se conseguiría su difusión, un mayor grado de concienciación cívica sobre estas formas ancestrales de expresión, su protección y en gran parte ayudar a elevar el nivel repoblador de estos pueblo, intentando de una manera real luchar contra el efecto de la “España vaciada” fuera de los meses de veraneo, en una zona tan necesitada de ello.
A la espera de que estas letras os animen a visitar estas zonas de meridión soriano, y lo más complicado que a las administraciones competentes les lleguen mis suplicas (haciendo caso de ellas)………… os deseo un soportable verano.







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