viernes, 4 de octubre de 2024

- Rio Sequillo…… el valle de los despoblados (parte II)

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Continuamos relatando los encuentros y desencuentros por tierras sorianas de la cuenca del Sequillo de la que ya di cuenta en una primera parte a finales de agosto pasado, prometí no tardar y aquí estoy de nuevo en ese río de escasas aguas. Quedó el relato en la arruinada y despoblada aldea de Escobosa de Calatañazor, desde la que continuamos descendiendo por la orilla del arroyo que da nombre al caserío (o viceversa), hasta juntase con el Sequillo poco antes de llegar a Boós, población que nos recibe amable y serena. Sorprende al entrar en ella una vivienda de curva esquina, asombrándonos también su mantenida y cuidada arquitectura de adobe, con cruzadas maderas en algunas de sus edificaciones.

 

Quedando así mismo asombrados por el frontón “apaisado” que descansa sobre el lienzo norte de la Iglesia de la Asunción. Templo que, datado en el siglo XVII, aún posee dos canecillos románicos en su cubierto pórtico, uno de ellos representando a una dama mostrando su atributo femenino, como haciendo arremedo de su homologo masculino en la población de Rioseco. El tabernáculo parroquial, da paso a un mirador ajardinado en el que encontramos una estela discoidal de época medieval, dejándonos cierta perplejidad y extrañeza la curiosa arcada facilitándonos el acceso al bar de la población, que anexo a la iglesia más bien parece su sacristía que un santuario a “Baco”. Pero lo más singular del complejo religioso es su torre campanario, sobre la que descansa un herrumbroso reloj de 1895 que se paró a las 12,30 de un día ni se sabe cuándo.
 

Serenidad transmite la población y simpatía sus pocos habitantes, invitándonos a ver los elementos singulares que su entramado urbano posee, como la interesante casa en adobe y madera remendada a través de un programa europeo de financiación, la curiosa perspectiva de un diseño arquitectónico en el lateral de otra edificación o la vistosa y colorida morada “Villa Pin y Pon”. También sus tradicionales y rurales y “portalillos”, y los sorprendentes encuentros con representaciones figuradas de animales: cigüeñas, ardillas, gatos, etc. esparcidos por los espacios menos sospechados, para terminar descubriendo, a la salida de la población, una construcción a modo de morada con el tejado de hierba.




A tiro piedra, poco más de un kilómetro, se encuentra el despoblado de Boíllos del que apenas quedan las ruinas de su iglesia dedicada a San Lorenzo, templo que el abandono transformó en ermita, la desidia en ruina y la codicia en saqueo, habiéndose llevado todo lo posible incluido dos capiteles románicos de su arco triunfal, ahora sujeto por unos soportes. Expoliados en septiembre de 2018 y felizmente recuperados por la “benemérita” unos meses después, actualmente se encuentran custodiados en Valdenebro a la espera de ver donde se ubican definitivamente.




Si continuamos desde Boós por la orilla del Sequillo, tras dejar una curiosa y vieja sabina horadada en su base hasta el punto de casi partirla en dos, nos introducimos en el Cañón de Boós o para algunos la Hoz del Hocino. Donde paredes verticales de caliza a un lado y a otro, sirven a los noveles escaladores sorianos para hacer sus primeros y arriesgados pasos de escalada. El lugar no puede ser mas mejor, el entorno saludable, sereno y accesible, no cansándose los intrépidos alpinistas mesetarios en marchas de aproximación.




A la salida del barranco nos encontramos a mano “zurda” un rústico puente de madera que salva un vado del riacho, es el camino que debemos tomar para llegar hasta la ermita de Olmacedo a la que llegamos tras recorrer 1,8 km. Esta ermita del siglo XIII es nuevamente la iglesia de un despoblado que tenía el mismo nombre que el templo (y la virgen), sin saber con ciencia cierta cuando se puedo despoblar. La ermita es un claro ejemplo de ese austero románico rural tan común en estas tierras, sobrio en sus formas (una sola nave), de arquitectura simple sin apenas ostentaciones, apenas unos originales canecillos labrados circundan su techo y un sutil pórtico son prácticamente toda su decoración. El lugar de su ubicación no puede ser más sugerente, en medio del monte, con la más absoluta soledad como compañera, y aupada sobre una loma con unas espléndidas perspectivas sobre el entorno. Lugar que también gustaría a los romanos, pudiendo existir una villa romana en sus proximidades “El Quintanar”. Ya, para los muy animosos, acercarse hasta las Cruces del Carrascal que situadas a 1.300 mts. de distancia son la máxima altitud de la zona (1052 m.) y vértice geodésico, con unas extraordinarias y completas panorámicas de prácticamente media provincia de Soria.




Nos queda acercarnos a Valdenebro, no sin antes percatarnos de la existencia en la orilla de la ruta de una singular y extraña cruz, muy similar a la de Caravaca, pero nada usual en estas latitudes. Interrogadas personas de la población por su peculiar forma, solo nos comentaron que se la conocía como Crucero de doble brazo o Cruz de los Cuatro Brazos, aunque como curiosidad decir que la pudimos distinguir tallada en las piedras de las jambas del pórtico de la ermita de Olmacedo (algo tendrá que ver su simbología con la zona), lugar que también usaban los lugareños para el afilado de las navajas y cuchillos. Al callejear por la población, admiramos sus bien restauradas viviendas de arquitectura tradicional y la cuidada limpieza del su caserío, custodiado desde lo más alto por la iglesia dedicada a San Miguel de comienzos del románico en Soria. En sus proximidades (El Majano, al noreste) parece que hubo otra villa romana “Nertóbriga, Nortóbrega o Lutia” aprovechando la cercanía de Uxama y la Calzada entre Astúrica Augusta /Astorga) y Caesar Augusta (Zaragoza), yendo ya unas cuantas estancias romanas por estas tierras.

 

Continuando el cauce del Sequillo llegamos a Lodares de Osma, pequeña población cuyos mayores atractivos urbanos son: la carretera autonómica CL-116 que cruza peligrosamente por el pueblo, y la Iglesia de San Nicolás de Bari (Papa Noel / Santa Claus), templo que ha visto este verano como las abejas habutaban los paneles situados en su tejado, acudiendo a sus novenas, efecto que también se repetía en la no muy lejana aldea de Valdenarros.

 

Lodares es punto indicativo de la Ruta del Cid, ya que la leyenda cuenta como en ella se elaboró la afamada espada del “Campeador” citada como “Colada”, siendo forjada en una fragua de la localidad y templado su acero en las aguas del río Sequillo. Entre sus montes, algo escondida de las miradas fisgonas, se halla una de esas sugerentes atalayas musulmanas que riegan los cerros de todo el sur y este soriano, la de La Pedriza, que junto a la de El Enebral (La Olmeda) y Torrevides hacían llegar las señales al inmediato Castillo de Gormaz, espléndido baluarte califal. Completando sus lugares montanos reseñar el Alto de la Cruz y el Enebro del Guarda, próximos a por donde transcurre el Sendero Ibérico Soriano GR-86.

 


De esta localidad solo me quedaría mencionar la finca “Peñas Altas”, situada en plena hoz del río Sequillo aguas abajo de Lodares, justo resguardada al abrigo de unas peñas en un paraje enormemente sugerente. Pero su curiosa y singular historia, digna de ser novelada, me demoraría unos cuantos párrafos, así que los dejo para ser relatados en otra ocasión, de todas maneras deciros que es un lugar interesarte de ser visitado, si se logra o consigue poder entrar. Por aquí discurre en paralelo al Sequillo el río Abión, apenas les separan 800 mts. pero en medio se encuentran las lomas de Peñas Altas y el Cerro de Lomero, lugares por donde transita cimera la Cañada Real Soriana Occidental, existiendo una nueva atalaya musulmana en las proximidades del Lomero.

 

Ya nos queda poco para terminar nuestra andadura, pues el Sequillo se incorpora al río Ucero en el mismo casco urbano de la población de La Olmeda. Serena población de buenas gentes que se ordena en apenas cuatro calles alrededor de sus dos plazas, la soleada de la Fuente (fuente de la Zorra) con el extraordinaria pilón erigido en 1936, y la sombreada Plaza Mayor con sus dos suculentos olmos y donde se ubica la sede municipal, que anteriormente y en otra edificación más añeja fuera la sede de la Junta de las Tres Casas. Antiquísima institución que regía un fuero especial concedido a San Esteban, Osma y Gormaz, -parecer ser desde tiempos de Fernán Gonzáles en el siglo X-, por haberse distinguido las gentes de estas tres poblaciones en las correrías contra los sarracenos.

 

Privilegios que tenían estos vecinos y autoridades para “pacer (explotar los pastos), yacer (circular y residir libremente) y regular la vida de estos territorios de forma mancomunada, principalmente estableciendo las pautas para la corta de madera, así como determinar la superficie que podía ser destinada al cereal o a la viña”. Siendo sus prerrogativas ratificadas por los sucesivos reyes castellanos, durando su estructura hasta el siglo XIX, cuando estas entidades fueron abolidas en 1837, pasado su funciones en este caso a la Diputación Provincial durante 1841. Sería una larga historia que contar la de las vicisitudes de esta entidad y su resolución en nuestros días.




En la actualidad el edificio mas relevante de La Olmeda es su Iglesia, la cual nos encontramos a la entrada a la población dándonos las bienvenida. Una construcción nada presuntuosa que trasmite frescura a través de sus líneas dedicada Santa María Magdalena, la predilecta de Cristo y máxima representación de arrepentida pecadora que logra la salvación. Su culto tiene un claro origen medieval ligado al Camino de Santiago y a la Orden del Temple, sin que tengamos constancia de que por aquí estuvieran los Templarios, ni pasara la Jacobea Ruta.

 

En el entorno destaca otra de las atalayas que servían como postes de comunicación en la línea del Duero, la de El Enebral o La Olmeda. Esta forma parte de las que han tenido la suerte de estar restauradas por las autoridades autonómicas, contando con unas buenas escaleras de acceso, así como una inmejorables vistas del castillo de Gormaz hacia el sureste y de las atalayas próximas de La Pedriza (algo escondida en el pinar), Cerro Lomero (Burgo de Osma) y Navapalos. 




Muy cercana a ella, si buscamos bien, podemos encontrar un buen ejemplo de bodega subterránea donde se guardaba la producción de vino en otros tiempos, no debemos olvidad que nos encontramos en plena Ribera del Duero SorianaPudiendo acercarnos también en su entorno al viejo y abandonado puente de hierro del ferrocarril Valladolid / Ariza, espacio que seguro nos generará una sensación entre melancolía y vintage.

 

También desde El Enebral divisaríamos la atalaya de Torrevides, pero esta ya hace tiempo que es un simple montículo (entre los pinos) sobre el altozano situado por encima de la que fuera la población de Torrevides y que en la actualidad son las ruinas de un nuevo despoblado al levante del Morro de Santo Domingo, así mismo cercano a Quintanas de Gormaz, donde también se situaba un nuevo abandono, este conocido como Fuenterrey del que ni siquiera quedan restos, solo el lugar donde se situaba la aldea, cercana a la Fuente del Cubo.

 

En el anterior artículo que dediqué al Río Sequillo, ya comentaba como llevaba relacionados en esos párrafos hasta 8 aldeas abandonadas. En estos nuevos he añadido otras siete más que completan las trece que he sabido recopilar en mis indagaciones……. sin querer hacer una comentario más, solo dejar los datos para la reflexión, ni se los con certeza los motivos del éxodo (posiblemente el hambre), ni se, ni estoy capacitado para dar soluciones a la forma en cómo parar esta sangría poblacional que sigue y sigue dejando estos pueblos vacíos……… no soy capaz.




miércoles, 25 de septiembre de 2024

- Cuevas de Soria…… descubriendo los Írrico, celtíberos del siglo XXI

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Se muestra ante nuestras curiosas miradas la ladera oriental de la Sierra Inodejo enteramente cubierta de viejas y espesas carrascas. Un abismo prácticamente vertical de más de 50 mts. se desploma a nuestros pies, por donde discurre el río Izana que en ocasiones esconde sus aguas bajo las rocas de su cauce, un nuevo misterio con el que seducen estas ásperas tierras sorianas……… todo en un entorno que se nos presenta cómo espectacular. Nos encontramos un año más en el Cerro Castro, junto a la ermita de los Santos Mártires (antes San Cristóbal), donde nos hemos allegado un nuevo verano, para observa e indagar sobre las excavaciones que están descubriendo un castro celtíbero, que datado entre los siglos VI a IV a. C. ya he dado razón en otros párrafos de este blog un año atrás. 

Son los arqueólogos Antonio Chaín, César Gonzalo y Francisco Rodríguez, quienes dirigidos por el primero de ellos, están sacando a la luz los restos de una civilización que habitó estas quebrados cerros hace aproximadamente 2.500 años, durante la Edad del Hierro. Descubriendo vestigios de cerámicas, enterramientos humanos, restos óseos de animales, cenizas, así como otros elementos de la vida cotidiana de estas remotas gentes. Todo ello en medio de una estructura urbanística, que aunque incompleta (pues no ha sido aun grande el área excavada) cuando menos es sorprendente, por lo novedoso en el tamaño del edificio  descubierto y por los diferentes habitáculos existentes, que descubiertos en el mismo espacio, están bastante separados cronológicamente en el tiempo.




Estudian los citados investigadores, de una posible traslación o mudanza de estos mesetarios de la prehistoria, entre los tres asentamientos existentes en la zona: al que nos estamos refiriendo el “Castro de San Cristóbal”, el “Castilrreño” de Izana y la Villa Romana de la Dehesa en las Cuevas de Soria, separados entre si apenas 2 km. Sobre todo por los motivos que a ello les hubiera obligado a cambiar de hábitat, siendo el entorno, paisaje y territorio prácticamente el mismo…………. teniendo que volver al lugar de origen mil años después, sin conocer su causa.

 

Los responsables de la excavación, están desarrollando el proyecto denominado “Orígenes”, contando con ayuda de administraciones provinciales, autonómicas, universidades, algún centro educativo soriano y hasta una productora audiovisual. Sustentado en novedosas técnicas y asistido de un equipo pluridisciplinar compuesto por: genetistas, informáticos, físicos nucleares, paleontólogos así como de otras especialidades.

 

Centrándose esta campaña en buscar la posible relación genética de los antiguos habitantes de estos castros, con los actuales vecinos de las poblaciones anexas. Ya que se tienen datos de los posibles nexos en los diferentes periodos protohistóricos de esas conexiones, concretamente a través de la familia “Írrico”. Teniéndose esos vínculos prácticamente demostrados en estos lugares por lo menos durante 600 años, que son los que separan el “altar” funerario del siglo III a. C. y los “mosaicos” romanos del siglo IV d. C. en los cuales se han encontrado la emblemática de este linaje “IRRICO”, gentilicio de origen celtibero posteriormente ya romanizado. Demostrándonos igualmente que la gran parte de la Iberia romana era habitada por los oriundos pobladores ya colonizados, y que los romanos solo eran una minoría invasora, pero con una influyente cultura.


Durante las excavaciones del presente y anterior verano, han aparecido tres osamentas humanas completas (dos en 2023 y una en 2024), que después de analizados con los actuales y novedosos métodos, podremos saber con exactitud, su datación y su ADN, pudiendo hacer una comparativa de este con la de los actuales habitantes de las aldeas anejas y poder así confirmar si los “Írrico” aún están entre nosotros casi 2.500 años después……….. sería un colofón de gran magnitud y trascendencia al trabajo desarrollado por los arqueólogos sorianos.

 

Un buen reconocimiento a su labor, no solo por lo que en la actuación se ha encontrado, también por saber hacer partícipe a los pobladores del entorno sobre la importancia de lo que tienen, formando parte de su patrimonio, de su historia e incluso de su ascendencia y estirpe.

 

Chaín, además de ser un gran comunicador, transmitiéndonos perfectamente sus conocimientos de forma llana y entendible, sabe trasladar perfectamente sus querencias por las cosas que le gustan, interesan y apasionan, es (imagino) un excelente docente en un instituto de Soria (Salesianos) donde da clases.

 

Los restos que se han podido observan en el Cerro (ahora ya cubiertos para su protección), - interesantes y potentes muros, que hacen de la excavación una de las más vistosas de la provincia-, junto con los elementos que en él se han encontrado y se catalogarán, más los existentes en el Museo Numantino, podrán y deberían estar expuestos en un espacio musealizado de la Villa Romana de la Dehesa. Un lugar que complemente, amplie, active, dé cobertura y nos trasmita a los visitantes el como vivían, guerreaban, habitaban y hasta morían, los que fueran antaño habitantes de estos parajes.

 

Por último quiero hacer un reconocimiento a los vecinos de Cuevas de Soria y sentirme junto a ellos agraviado, por la infame, incierta, ignorante, falsa e ignominiosa noticia que catalogaba a la población como la más fea de Soria. Que lejos de la realidad están muchos de los medios de comunicación en la actualidad, y como se nota que no se han acercado hasta esta aldea para reafirmar su “aleatoria, farisea y falsa” valoración. Las Cuevas se asienta en un espacio paisajístico extraordinario al final del Cañón del Izana, ostentando un buen ejemplo de templo con ese románico porticado seña de identidad en nuestra provincia. Su caserío se expande de forma aleatoria entorno a un holgado espacio central compuesto por amplio parque con fuente de abundantes y permanentes aguas. Discurriendo por su límite occidental el río entre una copiosa y sutil vegetación, sirviendo de protección a unas bien cuidadas huertas que son dignas de admirar.




Completando la belleza de su entorno están sus gentes, extraordinario colectivo ávido de actividad y aunque no muy numeroso en población, se encuentra bien unido en los quehaceres sociales, celebrando como ejemplo una extraordinaria noche de animas con paso descalzo de brasas, así como recuperación de la tradicional forma de hacer "cisco". Apenas son 54 los censados (que serán menos los permanentes) pero aun con eso mantienen el bar abierto, que no es poco en una aldea de estas dimensiones en la Soria actual. Aún tengo en el recuerdo de “hace años ya”, de cuando nos allegábamos a casa Marcelino (una especie de chigre), para tomarnos unos vinos con un buen lomo de orza o chorizo en aceite, que lujazo......... y decir que esto no es hermoso. No tengo conocimiento de si alguna autoridad local ha hecho alguna declaración en defensa de su pueblo (las he buscado y no he encontrado), pero sirva la mía como desagravio a estas gentes, a este lugar y a esta población……….. estamos y estaremos con Las Cuevas.

viernes, 20 de septiembre de 2024

- Luna / Eclipse / Crepúsculo

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El pasado martes 17 por la noche (madrugada del miércoles), pudimos observar como una enorme luna llena aparecía por el horizonte. Era la “superluna” de septiembre que, al ser la este año la más cercana nuestro planeta (perigeo), se nos muestra como la más grande, brillante y espectacular del ciclo anual. Y aun nos quedan dos en este año: el 17 de octubre y el 15 de noviembre. 

Es la última luna llena de este verano, al observarse unos días antes del equinoccio de otoño en nuestro hemisferio. Habiéndose podido visionar durante dos noches seguidas (al atardecer del martes 17 y al anochecer del miércoles 18), ya que la fase de Luna llena comienza doce horas antes y finaliza doce horas después de la hora de plenitud astronómica. Pudiéndose percibir la primera noche al 99,9% y la segunda a un 99,2% de luminosidad.

 

Por si esto no fuera poco, este año ha venido acompañada de un eclipse parcial de luna, mostrándonos un pequeño mordisco de la superficie lunar en su parte superior derecha,  efecto que pudimos ver en la madrugada del día 18 sobre las 4,30 horas, durante aproximadamente media hora.

 

A esta luna llena se la conoce con el nombre de Luna de la Cosecha, por ser tradición de los nativos americanos de cuando recolectaban los productos que cultivaban. Sirviéndose de la luz plena y radiante de nuestro satélite para ayudarles a los agricultores en su recogidas, permitiéndoles alargar el tiempo diario de cosecha. Por este motivo y al ser el “maíz” uno de los alimentos sustancias de su sustento, también se la conoce como Luna de Maíz. Conociéndose en otras latitudes (fundamentalmente asiáticas) como: Luna de las hojas que caen, Luna de otoño, Luna de las hojas doradas o Luna de hojas que amarillean, e incluso Luna del apareamiento (ya que muchos animales como ciervos o alces se aparean durante esta periodo (los corzos lo hacen en agosto). Siendo en muchos países del extremo oriente lugar de celebraciones otoñales, ya sean familiares o de índole agrícola.

 

Este año, además, se han unido varios factores para general un curioso fenómeno que, aunque se produce dos veces al día por efecto de la luna, “las mareas”, este año como hemos podido ver por los medios y a través de los avisos de los responsables marinos, han sido de lo “mas”. Estas fuertes “mareas vivas”, llamadas “septentrinas” por coincidir con el noveno mes del año, esta temporada han superado lo que podría considerarse como natural, llegando a producir imágenes espectaculares sobre todo en la costa norte de nuestro país.

 

Conocidas técnicamente como “mareas astronómicas”, son las causadas por la fuerza de gravedad de la luna y el sol sobre las masas de agua en los océanos, generando las conocidas mareas vivas equinocciales características de finales del verano y comienzo del otoño. A las que hay que añadir los elementos meteorológicos que se pudieran desarrollar por las variables condicionantes atmosféricas: presión, vientos y tormentas. Mareas excepcionales, fundamentalmente las “pleamares”, los días 18, 19 y 20 de este mes, llegando a ser La tercera marea más alta desde que se registran estos hechos, que datan de hace 32 años.

 

El situarnos en el equinoccio otoñal y con la luna en pleno perigeo, ha producido que este fenómeno (repetido periódicamente dos veces al mes con total normalidad), sea esta vez el más intenso de los últimos 20 años. Consiguiendo que las mareas vivas en Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, suban el nivel del mar entre cuatro y cinco metros, batiendo récords. Estas excepcionales condiciones producen un efecto positivo para visitar lugares costeros de singular valor como pueden ser la Playa de Las Catedrales en Lugo o los Flysch de Zumaia de en Guipúzcoa, donde fuertes “bajamares” hacen surgir espacios que en condiciones normales estarían cubiertos por las aguas.




Y aprovechando las salidas para poder observar la Luna Llena cuando aparece por el horizonte (orto luna), la pudimos completar con un espectacular crepúsculo desde “La Garcimona” (carretera de Los Llamosos a Izana) con el acompañamiento de la silueta de la Sierra Inodejo como colofón escénico…… realmente de unos momentos mágicos.

lunes, 26 de agosto de 2024

- Rio Sequillo…… el valle de los despoblados (parte I)

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Toca hoy recorrer los lugares por los que discurre el río Sequillo, que como su nombre indica no es de muy abundantes aguas aunque en tiempos pasados movía algunos molinos harineros. De unos 40 km. de recorrido, nace entre los términos sorianos de La Mallona y Las Fraguas en un paraje llamado Almagrales de la Mallona y el Recuenco de las Fraguas, por las laderas del poniente del Alto del Lomo que se eleva a 1237 mts. de altitud, de donde parten los barrancos que dan forma a los arroyos de Valredondo-Recuenco y Venta Nueva que a su vez son los cabeceros del río Sequillo, juntándose en el calzadillo para dirigirse hasta el lavadero de Nódalo. Aunque el mapa topográfico del I.G.N. lo desvía más al norte para comenzar su andadura entre la N-122 y la A-11, en las proximidades del Alto de los Ladrones por tierras mallonenses. Dando fin a su recorrido en La Olmeda uniéndose al Ucero, próximo al lugar donde se sitúan las atalaya musulmanas del Enebral y la algo más lejana de La Pedriza (Lodares de Osma), pero las dos con espléndidas vistas a la fortaleza “califal” de Gormaz y las vegas del Duero.


Atraviesa Nódalo como hemos dicho, población que presume de templo con buena hechura románica y espléndida pila bautismal del siglo XII. Continuando su andadura hacia el suroeste, cruza por el Cerro Santo las ruinas de la ermita de San Lorenzo (antiguo templo parroquial del despoblado de Casarejos) y un posible asentamiento romano aun sin documentar, aportándole en este tramo sus aguas la fuente del Moral y el Cubo de San Lorenzo. Siguiendo su andadura y dejando a diestra las ruinas de lo que queda del despoblado de Tarancueña, se topa con la Cañada Real Galiana y tras rebasar la hondonada de Roncesvalles (de indudable toponimia navarra), se le agrega el arroyo de la Dehesilla al que aporta sus aguas la Fuente Malluel. Manadero que brota con regularidad dando cauce al arroyo de la Dehesilla, origen a su vez del despoblado de Fuentemayuel.




Aldea al parecer deshabitada durante el siglo XVIII por causas desconocidas, pero con leyenda referente a una boda a la que fueron invitados todos los vecinos menos una pastora. Que por despecho y enfado, puso un buen número de “zaramanquesas” bajo las piedras por la que brota la fuente, envenenando de esta forma el agua que beberían todos los comensales en el convite, quedando por esta causa el pueblo despoblado y sin habitantes. Siendo por ello que en Rioseco (a 3 km. de distancia) a las salamanquesas se les tiene cierto grado de respeto y temor, habiendo entre sus vecinos un dicho “si te pica una zaramanquesa coge la pala y vete a la iglesia”.

 

Esta leyenda que se cuenta sobre la desaparición de “Fuentemayuel”, es casi un clásico en la pseudohistoria de los despoblados sorianos, ya que se repite (que yo tenga constancia) por lo menos en las aldeas de Mortero, Vadorrey, Masegoso, Santo Domingo (Tajueco), Torderón o Villamediana. En los relatos o fábulas que nos han llegado de estos hechos, se reseñan a salamanquesas o zaramaquesas como las causantes de estos envenenamientos, sabiéndose hoy que pese a sus formas dragonianas o de animal prediluviano, estos reptiles para nada son animales malsanos, al contrario si los vemos por nuestro rededor podemos agradecer su presencia contra repulsivas plagas o insectos molestos.

 

Nuestro río de hoy salva por el sur el Puerto del Temeroso de 1080 mts. áspero collado por el que discurre a sus pies, corriendo hacia el septentrión el vecino el río Milanos (a su orilla se situaba la villa romana de Fuentes del Abión en Blacos). Y entre medias el mencionado paso, lugar de siniestro e inquietante nombre, que el mapa provincial de 1860 titula como “Cuesta de los Ladrones”, y algo habría de ello con esas nominaciones para que notables y reales autoridades modificaran sus recorridos, usando la ruta por Quintana Redonda en sus tránsitos hacia el oeste.

 

Cubriendo la Calzada Romana que unía Astorga con Zaragoza, conocida como la XXVII del Itinerario de Antonino, se erigieron (en la actual provincia de Soria) una series de villas romanas que sirvieron para colonizar el territorio: Los Villares en Santervás del Burgo, La Dehesa en Las Cuevas de Soria y Quintanares en Rioseco. Siendo esta última, -que apenas se sitúa a 3.5 km. de la vía romana-, seguramente el origen de la población a la que hoy dirigimos nuestros pasos “Rioseco”. Enclavada así mismo entre dos ciudades celtibero-romanas como son Uxama (30 km.), Numancia (a 45 km.) y no muy lejos de Voluce – Calatañazor (8,5 km.).

 

Llegados a Rioseco, que aunque como población no es puntera en habitantes, sí que merece algún que otro encomiable párrafo, ya sean de ánimo, reconocimiento o simplemente informativo. Aldea que tras la conquista de la zona por Fernando I en 1060, quedó adscrita al Alfoz de Calatañazor, llamándose hasta mediado el siglo XX Rioseco de Calatañazor.

 

En primer lugar sorprende al pasear por sus calles, la cuidada limpieza que se respira y los singulares detalles que la diferencian de otras aldeas desabrigadas por sus regidores, destacando así mismo las cuidadas y espectaculares chimeneas tradicionales, conocidas como de estilo pinariego, que son dignas de ver. Aquí se nota la mano de que sus responsables saben que quieren para el futuro de su pueblo huyendo de un proyecto manido, apostando por lo cultural y el buen gusto. La población posee una bien cuidada ermita románica dedicada a Virgen del Barrio (su patrona), junto a la cual quedan los restos convertidos en “taina” de una torre romana “El Calabozo”, que serviría de apoyo y vigilancia a la cercana “Calzada”, así como el interesante templo también románico de San Juan el Bautista, del que algún vecino quiere ver en sus canecillos alguna representación erótica (un exhibicionista).




En su plaza mayor y bien colocado en su medio mitad, podemos observar el rollo jurisdiccional otorgado en 1817 (como consta en lo alto del pedestal) por el “felón”, “mastuerzo” y “rey” Fernando VII (6º de los “borbones”), lo peor que ha habido en España. Que elaborado con los restos de una Villa Romana del siglo IV, nos la encontraremos saliendo de la población camino de Boós

 

Villa, granja o casa de campo allí ubicada por la proximidad de las aguas del río, que seguro en tiempos pretéritos fueron más abundantes, determinando el emplazamiento de una de las pródigas mansiones romanas existentes en la provincia que cubrían la calzada Astúrica – Caesaraugusta (Astorga – Zaragoza). Apodada Los Quintanares, se extiende por aproximadamente 3.000 m2. que se articulan en torno a dos patios columnados que hacían de distribuidores entre sus habitáculos, los cuales se encuentran enlosados por 32 mosaicos de singular importancia, conservados en muy buen estado. Destacando de entre ellos el que representa a la diosa abundancia o madre naturaleza, así como una marmórea escultura del dios Saturno que podemos observar en el Museo Numantino de la capital soriana.

 

A esta deidad (protectora de la naturaleza y la agricultura) es a la que “Roma” dedicaba las fiestas saturnales desde el 17 al 23 de diciembre, festejos que costaron bastante al cristianismo erradicar, debiendo de cambiar para ello el nacimiento de “cristo” al día 25 de diciembre, haciéndolo coincidir con el solsticio de invierno o el renacer del Sol. Sobre estos importantes restos, el primer edil de Rioseco, está esperando se le dé un tratamiento museístico como el ejecutado en la de la Villa Romana de la Dehesa en las Cuevas de Soria, pero colores tienen las decisiones.




La que fuera ermita de La Soledad, se encuentra en la actualidad totalmente en ruinas, solo un trozo de paño sobresale junto a la cuneta de la carretera frente al aparcamiento de autocaravanas. Fue levantada en parte con sillares extraídos de los restos de la villa romana, y según me contaron en la población la mandó demoler en su tiempo el Sr. Cura de entonces. No debo dejar de recomendar antes de abandonar la población, su bien cuidado restaurante “Los Quintanares”, que haciendo honor a la villa romana, es sin, duda uno de los lugares referentes en la zona (por mi parte, ensalzar su postre estrella “helado de tomillo”).

 



Debo dedicar también un párrafo a algunos de sus personajes singulares, siendo el caso del peculiar escritor (juntaletras) desaparecido en 2016 Juan José Peracho Soria “el Peracho”, así como artesanos de la talla del diestro joyero en plata Víctor Torres (Bituko, Plaza Mayor, 7), o el maestro en dar forma a la madera Santiago González, al que me referiré más tarde.

 

Rioseco es población cabecera del entorno, perteneciendo a ella la pedanía de Valdealvillo y los despoblados de La Mercadera, Escobosa de Calatañazor, San Torcuato y el ya relatado de Fuentemayuel.




Estamos en uno de los pocos pueblos de Soria que posee circunvalación, y tomando esta en dirección a Torreblacos, veremos a nuestra izquierda la silueta la iglesia de La Mercadera. Otro abandono más, pueblo y templo, y un nuevo expolio (agosto de 2018) de su románica porticada del siglo XI y la pétrea cruz de su espadaña, y aunque estaba poco vigilada (nada) y se encuentra alejada de cualquier núcleo de población, no justifica la desidia de los responsables de “custodiar” este patrimonio que poco a poco nos están robando.

 

Si tomamos dirección a Boós, nos encontramos en apenas 3 km. el Club y Campo de Golf La Cerrada, instalación de la que el mítico “Perocho” no era muy partidario (y yo tampoco). Controvertidos espacios en la Costa del Sol por su consumo de agua, pero que aquí que se mantiene con la propia humedad del entorno, no habiendo más riego que el de la lluvia, ni otro escenario que la naturaleza rodeada por centenarias sabinas (hay quien las cataloga de milenarias), entre las que discurre una ruta de senderismo y un ramal de la Cañada Real Galiana: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/senda-de-la-cerrada-rioseco-de-soria-prc-so-78-31028762 y https://www.discoversoria.com/rutas-senderismo/04-riosecocerrada/senda-la-cerrada-rioseco-de-soria-descripcion.pdf.

 

Y siguiendo el asfalto en dirección a Valderrodilla y Andaluz a tan solo 500 mts. y linderos a la Villa Romana, nos encontramos cuatro potentes chopos cuyos fisgones troncos nos hacen graciosa mofa. Son los “chopos burlones” realizados durante 2020 (en plena pandemia de COVID), por el artesano Santiago González Tejedor (Bongui, C/ Bajera 32), hacendoso carpintero y vecino de Rioseco, que liberando su creatividad a través de su aguda imaginación, nos dejó estos simpáticos y guasones rostros tallados en sus cortezas, ejemplo de simpatía para todos los que por su vera pasan.




Muy próximo a los árboles se encuentra el Molino de Abajo, espacio transformado en Museo con enseres de molienda, así como elemento de difusión y reivindicación de la Villa Romana Los Quintanares, conjunto merecedor de ser visitado.

 

Continuamos carretera por el puro sur un kilómetros más (dos desde el centro de Rioseco), para desviarnos a diestra en busca de un nuevo despoblado con su curiosa y caída iglesia, en este caso dedicada a San Torcuato. No la he adjetivado como ruinosa, toda vez que los vecinos (de Rioseco) se han dedicado a liberarla de escombros y adecentar su espaciosa nave, que “abierta a los cielos” como tantos y tantos templos sorianos nos recibe gustosa. Destaca de su cabecera las dos potentes columnas más propias de una catedral que de una iglesia rural (existiendo la posibilidad de que el templo formase parte de un monasterio aún sin documentar), así como una trabajada bóveda nervada en gótico.




Trescientos metros al oeste se vislumbran unas ruinosas construcciones que en tiempos no muy pasados hicieron las veces de “tainas”, siendo lo que quedara del despoblado que por allí se asentó y del que San Torcuato seria su iglesia, que dando el nombre del templo como topónimo, ya que no queda constancia de su apelativo original como aldea.

 

Volviendo al asfalto para continuar carretera y ruta, en apenas dos kilómetros nos desviaremos unos centenares de metros a diestra también para observar lo que queda de la así mismo despoblada y abandonada aldea de Escobosa de Calatañazor, por la que en sus mejores tiempos transcurría la Cañada Real de la Pedriza (cordel de La Galiana) y con rededores reputados de ser ricos en fósiles. Ubicada en un lugar de rebosante verdor por la proximidad del río Escobosa o arroyo de La Merendilla, encontramos en su parte más baja, el lavadero y la espaciosa así como insólita fuente, donde las gentes de la aldea solían reunirse a charlar.

 

Fisgamos por entre los ruinosos restos de la iglesia dedicada al “Bautista”, de la que apenas queda ya algo que no sea el humilde vía crucis pintado en las paredes sobre el yeso, pues su hermosa, sugerente y románica pila bautismal del siglo XIII, luce esplendorosa en el patio del Palacio Episcopal del Burgo de Osma, así como la también románica talla de su virgen que reposa custodiada en la catedral burgense, y poco más nos llama la atención que no sea el desánimo, el abandono, así como una mezcla de rabia y zozobra. Nos fijamos en la simpleza de su portada, de hechura similar a la de la ermita de Rioseco (Virgen del Barrio) o la de Boillos, pensando en cuanto tiempo durará sin ser expoliada.



Si habéis llegado hasta aquí leyendo estos párrafos, os habréis dado cuenta de que llevo ya relacionados ocho poblaciones despobladas (a medio camino), con sus casas ruinosas o inexistentes. En total, por la zona de influencia del río Sequillo, con una extensión de alrededor de 80 km2. he podido localizar unas 13 aldeas abandonadas por sus habitantes a lo largo de su historia, quedando únicamente pobladas otras 13 en las que están censadas (lo que no quiere decir que habiten) apenas 628 almas, por eso he querido titularlo como "el Valle de los despoblado".

 

Estamos a mitad del río Sequillo, así que el resto lo dejo para otros folios y no cansaros………… pero lo que queda también tiene sus historias, gentes, paisajes y sensaciones………. nos vemos no tardando.