martes, 19 de septiembre de 2023

- Txalaparta…… en la dehesa de Valonsadero (Soria)

Pariendo nuevos párrafos sobre tierras de Navarra estaba yo este domingo a la mañana, para dejarlos puestos aquí sirviendo a todo el orbe para lectura mundial, cuando me llegan noticias de que unos vascos de tierras navarras se acercan hasta Soria para trasladarnos ancestrales músicas. Ritmos y tonalidades que me gustarías conocierais antes de seguir con estos párrafos. 

Eran txalapartaris que nos querían enseñar a los mesetarios las formas de celebrar en los tiempos pasados sus festejos y conmemoraciones, haciendo lo mejor que ellos saben, sacar sonidos a la “txalaparta”. Un instrumento musical tradicional muy interesante que apenas consiste en varias tablas (ohola), colocadas sobre unos soportes para que no vibren (haciendo aislar sus sonidos -antaño cestos sobre restos de las barbas del maíz-), que se golpean rítmicamente con dos palos de fresno (makillak). Se suele realizar en dúo pues mientas uno realiza el ritmo, el otro se dedica a realizar el contratiempo, puro “diálogo e improvisación”. A pesar del grado de coordinación y compenetración, mucho de su repertorio es genial espontaneidad, creando composiciones de una fuerte riqueza rítmica. 

Sobre este “emblemático instrumento” de la música vasca poca información se tiene desde el siglo XV, cuando se tocaba sobre todo, por las noches al terminar las tareas agrícolas, bodas y fiestas. De origen misterioso y ancestral, su uso se asocia a los trabajos y fiestas tradicionales, muy vinculada a las labores de fabricación de la sidra, cuando se celebraba la finalización del machacado de las manzanas “matxaka”, con la celebración de una cena y una vez terminada esta se hacia resonar el ritmo de la txalaparta.  Al oír el instrumento las gentes de los caseríos (baserri) aledaños, se acercaban al lugar prologándose el jolgorio hasta altas horas de la madrugada. Se dice que la resonancia de los pequeños palos golpeando los listones de maderas…… "ttakun ttan ttakun", puede llegar a trasmitirse en un radio de 5 km.

Aunque su origen pudiera remontase hasta el paleolítico, cuando los pueblos que habitaban las montañas vascas, usaban estos sonidos que realizaban con huesos de animales sobre las estalactitas de sus cuevas. Pocos datos ha dejado la historia sobre esta forma de elaborar ritmos, existiendo algunos legajos romanos sobre los vascones, donde se refieren a cómo se escuchaban en los bosques de estas tribus, unas resonancias semejantes al trotar del caballo que bien podrían ser palos de madera golpeando los tablones o troncos de árbol, tras lo cual los aborígenes provistos de piedras se abalanzaban contra los ejércitos romanos.

 

Si hay constancia de que a mediados del pasado siglo esta practica estaba prácticamente desaparecida, manteniéndose únicamente en el ámbito rural por dos parejas de hermanos, alejadas además en la distancia: una en el Valle del Baztán y otra en Guipúzcoa. Pero a partir de ellas y un movimiento de recuperación hacia esta forma ancestral de representación melódica, se extendió por las tierras de euskalerría las ganas de que no se perdiera esta parte de la cultura del pueblo vasco. Hoy la txalaparta suena por todo el territorio vasco con una fortaleza increíble, aun habiendo estado proscrita durante la dictadura de Franco. Estando presente en muchas de las actividades culturales y fiesteras de todo el País Vasco, hasta el punto de llegar a Tierras de Soria.

 

Donde no se podía haber elegido mejor escenario para representarlas que al abrigo de las pinturas rupestres “La Lastra” en Cañada Honda, corazón de la dehesa soriana de Valonsadero, y lugar donde se asoma la mayor concentración de este tipo de arcaico arte pictórico de toda España. Tocando sus ancestrales instrumentos al abrigo de donde lo pudieran haber hecho los pastores de hace 5.000 años, pues la música de mas fácil elaboración es la de golpear una madera a otra, simbiosis de lo que es la “txalaparta”.

 

En este enclave sin comparación se iba a desarrollar el evento por parte del grupo (mas bien dúo) Hutsun Txalaparta, formado por Anai Gambra Uriz y Mikel Urrutia, que llevan en esto unos 23 años, pero la presencia en los cielos sorianos de una borrasca barriendo los cielos castellanos, hizo que su ubicación fuera trasladada a otro lugar (La “Casa de las Autoridades”) por la lluvia, aun así se celebró en el marco natural de la dehesa soriana y no muy alejada de algunos abrigos con pinturas de nuestros ancestros antepasados.

Conocía este sistema de expresión musical de las tierras vascas por los medios audiovisuales, pero después de verles en directo, en medio de un escenario como puede ser Valonsadero y escuchar las explicaciones sobre la practica de esta modalidad musical, su evolución en el tiempo y de deleitarme mas de una hora embelesándome de sus sonidos, no me he podido sustraer a trasladaros mis sensaciones y sobre todo poner algunas composiciones sacadas de estos instrumentos musicales de percusión. Llegando a entusiasmar al publico presente, habiendo pasado de aquellos sonidos de hace 60 años, monótonos y repetitivos, a los que ahora nos trasladan los actuales txalapartaris, habiéndose incorporado nuevos materiales como son la piedra y los metales. Espero que os encandile como a mi:

 

Intro de la canción de Mikel Laboa “ez nau izutzen negu hurbilak”. Video grabado el día 13 de noviembre de 2020 en los jardines de la Taconera de Iruñea.

 

Y también os dejo otro video del grupo Hutsun, que así mismo os servirá como pista del próximo articulo que por aquí dejaré.

 


Esta vez os dejo las fotos para el final “Txalaparta en Valonsadero (Soria)”, lo mas notable de estas notas es la música.

 

Txalaparta tradicional:

 

 Un saludo y buen día.

viernes, 15 de septiembre de 2023

- Luna Azul

Pincha aquí si deseas ver las fotos de "Luna Azul desde Zorraquín y Navalcaballo" y si quieres verlas en pantalla completa pulsa en la tecla "F11"

Salimos al atardecer de los días 30 y 31 de este pasado agosto hasta campo abierto, para observar y fotografiar la última "súper luna llena" de este verano del 2023, toda vez que la próxima será ya en el otoño, el 29 de septiembre (Luna de Cosecha). Ya comente al trasladar la información e imágenes de la súper Luna de Esturión, que en el mes de agosto de este año, habría dos lunas llenas, el día 1 y el 31, pues a esta segunda es la meritoria de dedicar estos breves párrafos. La han apellidado como "Luna Azul", no porque su tonalidad al observarse adquiera ese matiz, si no por ser la segunda luna llena en un mismo mes. “Súper luna” se la cataloga, por observarse mas grande que una normal (sobre un 6% y un 16% mas brillante), al estar en su perigeo, la distancia mas corta con nuestro planeta, durante la travesía de su elíptica orbita, siendo también cuando más cercana se sitúa al equinoccio de otoño (23 de septiembre). Teniendo este año además la coincidencia con la proximidad de un resplandeciente Saturno. 

La hemos podido ver salir, apareciendo por el horizonte tanto la tarde-noche del 30 como la del 31, ya que su máxima plenitud se realizó en la madrugada del ultimo día del mes a las 3,36 horas, surgiendo por la lejanía el día 30 a las 20,56 y el 31 a las 21,22 (datos de Soria). Toda vez que la luna amanece cada día (o noche) con un intervalo de retraso respecto al anterior de entre 23´ y 1 hora 10´ a lo largo de toda su fase.

 

Este fenómeno astronómico de súper luna azul asombró a millones de personas de todo el planeta y de él hemos podido ver por cantidad de medios de comunicación sugestivas e extraordinarias imágenes. Una circunstancia estelar, que no se volverá a repetir hasta enero y marzo de 2037, cuando nuestro satélite se vuelva a situar en “perigeo” –su lugar de órbita mas cercano a la tierra, y además coincida en fase de luna llena.

 

Su nominación como “luna azul” se debe a una mala interpretación del Almanaque de Granjero de la localidad de Maine (Estados Unidos) del siglo XIOX, del que se han tomado los nombres de las “Lunas Llenas” tal y como las denominaban los “nativos americanos”. Pero este fenómeno de haber dos lunas llenas en el mismo mes de un periodo estacional, ha tenido desde siempre unas connotaciones místicas y mágicas para algunas de las culturas que han poblado nuestro planeta. Sirviendo para algunas creencias y grupos humanos como momentos simbólico para realizar deseos y ofrecer compromisos. Toda vez que este tipo de momento (luna azul), representa en astrología y espiritualidad, valores de alta energía y poderosas turbaciones. Esta singularidad astronómica tuvo una enorme trascendencia en el año de 1999, cuando se puedo observar en dos meses, enero y marzo, tocándole por consiguiente al mes de febrero el no disfrutar de ninguna luna llena.

 

Además de estar la Luna Llena, acaparada por los poetas en la realización de sus rimas, o de relacionarse con los aullidos de lobos en las noches de terror, este luminoso y exotérico efecto de la noche ha sido relacionado a alteraciones en nuestro estado de animo, conductas anómalas, e incluso al padecimiento de migrañas, jaquecas, cansancio corporal y mareos. Llegando incluso a preocupar a un alto colectivo de la población, lo que ha provocado que algunos elementos de la sociedad científica, hayan dedicado estudios en base a encontrar que relación hay entre los relación hay entre los ciclos lunares y las fases de sueño en los humanos durante su descanso. Llegando en algunos casos a la conclusión de que durante la fase de “luna llena” es más dificultoso conciliar el sueño, durmiendo por lo general menos horas (unos 20 minutos menos) despertando con la sensación de no haber descansado del todo. Se sabe por esos estudios que durante la luna llena, durante el sueño, la función mental puede llegar a disminuir hasta en un 30%. Pudiendo se este efecto, por una mayor luminosidad en la noche o por la propia acción de la luna. 




Ya se sabe y se tiene comprobado, como afecta a la natalidad el cambio de luna, es un comentario genérico en las maternidades por parte del personal especializado en ayudar a traer criaturas al mundo, matronas, enfermeras, puericultores, cirujanos, etc. También se tiene conocimiento entre las gentes del campo dedicadas a labores agrícolas, como las fases de la luna afectan a los crecimientos de las plantaciones (en luna creciente las progresiones de los plantones son mas acusados que en luna menguante), así como la afección de al climatología durante los “cambios de luna”.

 

Así mismo, a la luna llena se le ha relacionado con los cambios de animo de las personas y su dinámica diaria. Aunque no se ha podido confirmar esta puntualización, esta modificación de comportamiento puede estar relacionada por los cambios en los ciclos de sueños y el aumento de cansancio, pudiendo se la luna la causante de un aumento del estrés, los cambios de ánimo extremos, acentuaciones en las emociones y pensamientos negativos……….entre otras anomalías.

Ya  solo indicaros en poner atención a la próxima luna llena (la primera de otoño), que tal y como he comentado al principio de estas notas, será el próximo día 29 de septiembre y completará su ciclo a las 11.57 horas, bajo el signo de Aries. Por lo que la podremos observar tanto el día 28, en que aparecerá a las 19,45 por el horizonte soriano, como el 29 que amanecerá a las 20,09 por los cielos de Agreda.




domingo, 3 de septiembre de 2023

- Torreones y Atalayas musulmanas en el Valle del Rituerto (oriente soriano) - parte I

Pincha aquí si deseas ver las fotos de "Torreones y atalayas en el oriente soriano - parte I)" y si quieres verlas en pantalla completa pulsa en la tecla "F11" 

Tras la invasión árabe en el año 711, las huestes sarracenas tomaron las tierras sorianas sobre el 715. Siendo a mediados del siglo VIII cuando Alfonso I entra en las tierras del alto Duero, para llevar desde el Reino de Asturias población suficiente con la intención de crear una franja de terreno que lo aislase convenientemente del Emirato de Córdoba, toda vez que para los califas del sur, los territorios al norte de los Montes Carpetanos (Sistema Central o Sierra de Guadarrama), no eran lo suficientes importantes como para consolidad población, generándose en ella una especie de frontera que denominaron “Marca Media”. Esta especie de terreno de nadie, casi desierto y con una anchura de entre 40 y 60 km. se situó en el curso del río Duero, extendiéndose por el este hasta la zona del Moncayo y Jalón. 

Desde los siglos VIII al XI estos territorios del oriente soriano, junto a otros al sur del Duero, serán enormemente disputados al tener un fuerte valor estratégico, tanto para las huestes bereberes como para las cristianas, realizando unos y otros incursiones o razias durante más de 200 años, sirviendo los campos sorianos como territorios de escaramuzas y hostilidades bélicas, estando por ello prácticamente despoblados (de entonces deben de ser los genes que llevan los sorianos en la sangre). Cómo los que más presionaban en su intento guerrero por recuperar los territorios perdidos a manos islámicas eran los seguidores de la cruz, los de la media luna se dedicaron durante estos siglos a fortificar sus líneas defensivas y a crear un sistema de comunicación en sus territorios mediante “atalayas”, que al ser visibles unas de otras les sirviera para la transmisión de mensajes, ya fuera mediante espejos, humo o banderolas, baluartes que situaron en los lugares más estratégicos, como altozanos, roquedos, pasos y oteros prominentes. Indicar que los árabes estuvieron ocupando iberia por casi 800 años, llevando apenas algo más de 500 sin regir nuestros destinos, resaltando que conquistaron en menos de diez años, los que a los cristianos les costó recuperar 781. 

Estas atalayas sirvieron a sí mismo como lugares de protección para los habitantes que moraban en sus proximidades, en caso de ataques o acosos por parte de tropas hostiles. Caracterizándose por su altura -sobrepasando generalmente los 20 mts- su aislamiento y su fortaleza. Algunas de ellas poseían hasta su propio sistema de abastecimiento de agua, como es la posesión de un pozo o manantial bajo ella -caso de la de Noviercas-, y mantenían un recinto como almacén o granero, que les sirviera para prolongados asedios. En esta zona son, salvo excepciones; al contrario que las situadas al sur de Duero; de planta más o menos cuadrangular, con el acceso elevado a nivel del primer piso al que se accedía mediante una escalera de quita y guarda, para así mejorar su defensa, teniendo por el mismo motivo las esquinas romas y al igual que las erigidas de forma redondeada, se van estrechando su construcción en muchas de ellas, tal es el caso de la situada  en los despoblados de Masegoso y Castellanos. 

Ya he puesto con anterioridad en esta publicación párrafos referentes a otras atalayas o torreones de esta provincia castellana, la más oriental de todas, tanto es así que casi se sale del mapa de Castilla y León. A los que el tema histórico o las curiosidades geográficas no os llamen mucho la atención, podéis dejar de leer justo en este párrafo, pues el que ha tocado en estos párrafos referenciar, puede ser un poco extenso (algo tocho) para las gentes que no sientan necesidad por los acontecimientos ocurridos, ni por lo que a nuestro alrededor tenemos. Hoy dedicaremos gran parte de la excursión a colmar la lista de esa ingente cantidad de torreones musulmanes, que a lo largo del valle del río Rituerto y sus cercanas tierras, levantaron los sarracenos para comunicarse en caso de hostigamiento por parte de los reinos cristianos. Sirve esta depresión de paso natural entre el Moncayo (Agreda) y Almazán y de allí a Medinaceli capital de la “Marca Media”, siendo por ello uno de los lugares donde más concentración de estas edificaciones existen. Atalayas que más tarde, en siglos posteriores, sirvieron de baluartes durante las 5 guerras y continuas riñas que mantuvieron entre 1190 y 1430 castellanos y aragoneses por toda la zona denominada como “Raya de Aragón”. 



Nacido en la dehesa de la bella población de Valdegeña, al sur de la Peña del Verano, a pocos metros de la N-122 y muy próximo a la muerta y olvidada vía del ferrocarril Soria – Castejón (el tren de “Doctor Zhivago”), podríamos decir que las aguas del río Rituerto provienen de la Sierra del Madero. Alcanzando afirmar que de los ríos de renombre en la provincia es de los pocos 100 % soriano, siendo su recorrido hasta desaguar en el Duero, cerca de Almazán, de aproximadamente 46 km. cruzando, que no regando, todo el Campo de Gómara. Es a esta comarca, a la cuenca de este río y a las defensas y fortificaciones dejadas en su valle por los musulmanes durante los siglos IX y X, a los que dedicaré unas notas, que pienso interesantes para los nacidos en estas tierras y a los que les gusta indagar o husmear en ellas. 

Podríamos comenzar la excursión en Soria y terminarla en Almazán, son sitios clave y en ambos se situaron castillos en todo lo alto, pero les une la ruina, con ello y sus despojos se levantó en su día partes de su población. También les une, que sus consistorios están empeñados en recuperar como puedan parte de esta historia escrita en piedra, cosa loable y ejemplo que deberían seguir los mandantes de la Junta de Castilla y León, el soso y el extremista. Pero tanto a una (Soria) como a la otra (Almazán) les quiero dedicar unos párrafos bien merecidos. Así que comenzaremos por el Torreón de Torretartajo, que aun no siendo de la época musulmana sí que merece una visita, y ya puestos comenzamos por él. Perteneció a dos poblaciones fusionadas y posteriormente despobladas, hoy en día es una granja agrícola particular, donde se encuentra esta torre de origen medieval, que posiblemente formara parte de un edificio con más porte, pudiendo pertenecer a una Casa fuerte señorial. Aun se halla en buen estado de conservación, ya que todavía mantiene la techumbre aunque esta se está desmoronando y no tardando podría entrar en ruina, una más de las que “disfrutan” estas desatendidas tierras.

Un buen trecho en dirección sur cruzando la N-122 nos lleva hasta Alconada, donde divisamos en un altozano el “Torreón Mirador de la Salma”, del que poca información he podido conseguir, e incluso su visita se me cierne complicada, al estas en una finca propiedad privada, totalmente vallada y sus accesos cerrados. Observado en la distancia es muy similar a tantos otros de origen musulmán, cilíndrico, de porte cónico, elaborado en mampostería y con fines seguramente de comunicación. Alejado de los de la línea del Rituerto, podría formar parte del eje defensivo Duero – Moncayo (Agreda), con algunos otros en medio que ya hayan desaparecido. 



Saliendo de la población de Omeñaca, al poco, tomamos a diestra el Camino Castellano Aragonés, también conocido como Camino de Tajahuerce (sin pavimentar). Hemos entrado ya en la cuenca del Rituerto, fronterizos y disputados territorios, primero entre musulmanes y cristianos, para después ser pugnados por castellanos y aragoneses a partir del siglo XII. Esta comarca junto con el Campo de Gómara fue ocupada por las tribus bereberes al comienzo de la invasión musulmana durante el siglo VIII. Estos primeros asaltantes formaron parte de los que desembarcaron en el 711 comandados por Tariq, formando parte del clan de los Banu Milit, pertenecientes a la tribu de los Masmuda. Hasta 400 años se extendió por estas tierras la presencia bereber, concluyendo con la conquista de estos territorios por parte del rey de Aragón Alfonso I “El Batallador” en 1119, como para que se le ocurra ahora a algunos de los actuales pobladores hablar mal de los moros……. se merecerían hacerles una prueba de ADN. 

Apenas tres kilómetros y medio de buena pista han bastado recorrer, cuando nuestros ojos nos descubren un nuevo paisaje, vislumbrando ante sí una altiva atalaya y a sus pies un despoblado y ruinoso asentamiento. Estamos en La Pica un lugar inquietante donde los haya, bajo la “Torre de los Salvadores”, que de origen Bereber se sitúa, como tantas otras, en un estratégico altozano al pie de la Sierra de La Pica, sirviendo además de elemento de vigilancia y defensa, como refugio de los colonos musulmanes asentados en estos vallejuelos. 



Con unos potentes muros de casi dos metros de espesor y una altura que supera los 15, nos genera al observarla la sensación de robustez, no siendo extraño que aun abandonada más de quinientos años su estado sea aceptable. Se da como valida su construcción el siglo X, destacando de ella un grabado en el dintel de la ventana del primer piso (o entrada), representando un castillo con tres torres almenadas. Del resto del poblado apenas quedan los descarnados muros de lo que fuera el palacete de los Bravo de Saravia y los vestigios de una pequeña iglesia románica acaso de origen mozárabe, que arruinada y prácticamente destruida, se niega a desaparecer desafiando el paso del tiempo. 

Nos dirigimos ahora hacia Aldealpozo situada en plena carretera N-122 Soria - Pamplona, que aun así solo mantiene 15 habitantes. Su apelación le viene de un antiguo pozo con unas dimensiones importantes, 16 mt. de profundidad por tres de boca existente fuera del casco urbano, aunque hasta el siglo XVI se le denominaba “Canales”. Hasta aquí nos hemos llegado para admirar su recio torreón islámico del siglo X, que posteriormente fue añadido como campanario a la románica iglesia dedicada a Juan el Bautista, dominando el alto valle del Rituerto y sirviendo de comunicación con sus vecinas de La Torrecilla (Valdegeña), Castellanos y Masegoso. 

Es precisamente hacia Valdegeña a donde dirigimos nuestros pasos, pudiendo hacerlo desde casi (a 2 km.) la misma población de Aldealpozo por camino sin pavimentar (partiendo del PK. 13 de la N-122), que paralelo a las vías del abandonado ferrocarril Soria – Castejón, nos dejará -tras algo más de 3 kilómetros- en la entrada de la población. Este carril pasa por el que se sitúa como nacedero del Rituerto regato que a través de estos párrafos de hoy seguimos el rastro. 

Hasta esta población nos acercamos encontrandonos una curiosa aldea con raigambre y agradable regusto, bien cuidada y morada por amables gentes. Resaltando su templo dedicado a San Lorenzo de factura románica y bello portal, que desde lo alto del caserío domina la población. En esta minúscula aldea que hoy apenas supera las 14 almas, han nacido un buen número de personajes de relevancia, como son el clérigo, intelectual e historiador Florentino Zamora, quien ha dejado escritos entre otros trabajos, una publicación sobre nuestro ilustre “quintanero” Miguel de Antona. También los hermanos Ciriano (Moisés e Isidro) que siendo ya octogenarios, en 2007 expusieron y advirtieron ante las cámaras de TV “Se venía venir….” un referente a la crisis que nos sacudiría en el siguiente año, dándonos parecer sobre como sobrellevar la vida cotidiana. Y como no rendir homenaje a la enorme personalidad de Avelino Hernández, que nacido aquí fue un nítido escritor y singular personaje, comprometido con los aconteceres de su tiempo. Ha dado algún que otro personaje “notorio”, pero no es merecedor de mis esforzados párrafos. 

También hasta aquí nos allegamos con la intención de encontrar los restos de la atalaya “La Torrecilla”, informándonos las buenas gentes de su ubicación en lo alto de un cerrete a unos 2 km. de la aldea, en medio del monte. Por suerte dimos con ella al primer intento y no era del todo sencillo, pues apenas de ven restos de lo que fue, por su estado ruinoso y su emplazamiento en medio de una densa vegetación, pero allí estaba, y tras cruzar unos labrados campos y ascender la loma, pudimos comprobar lo maltrecho de su estado. Apenas parte del muro perimetral que la rodeaba por el noreste, y un singular y bien puesto hito señalizador, en la cúspide del altozano, que posiblemente levantado con las piedras de la propia atalaya, se situaría donde se ubicó el torreón. 

Fueron también las gentes de Valdegeña quienes nos indican cómo llegar a la despoblada aldea de Castellanos sin tener que rodear por la carretera nacional, recorriendo apenas 2,5 km. de aceptable pista de lo que en tiempos fuera el antiguo camino que comunicaba las dos poblaciones. Hasta aquí nos ha atraído su altivo y bien conservado torreón islámico del siglo X, del que aun podemos observar alguno de las almenas que en tiempo ostentó, divisando desde ellas el cerro de La Torrecilla (Valdegeña), La Pica, Masegoso y Aldealpozo. 

De gruesos muros, cuadrada en forma trapezoidal y con una altura que supera los 14 mts. su silueta nos genera una grata satisfacción al contrastar su estado con la aldea totalmente arruinada a sus pies. Ni que decir de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor ubicada a apenas 200 mts. al sur, que formando parte de esa colección de templos de origen románico “abiertos al cielo” que en Soria tenemos, su abandono ha ocasionado de nuevo un espolio en el año 2015, cuando fueron robados 9 metros de su cornisa, con los canecillos románicos correspondientes, posiblemente hoy luzcan su milenario arte en algún salón hortera de algún chalet de fin de semana. Un nuevo atentado como el sufrido hace unos meses en la iglesia de la Borbolla (Quintana Redonda) de donde se llevaron partes del retablo barroco del Cristo de la Piedad. 

Si hurgamos por la zona y sus alrededores, aun podremos descubrir en el cruce al pie de la torre un pozo artesiano y a unos 500 mts. al noreste de su caído caserío una antigua fuente romana. 



Es hora de encaminarnos hasta Masegoso, pasando por Villar del Campo, al llegar nadie nos recibe, la soledad es nuestra compañera, ya que en esta aldea no vive nadie desde hace mucho tiempo, desde hace tanto que ni se sabe cuando se deshabitó, no constando ya como municipio en el censo de 1842. Aun así, con sus ruinas al albur de los vientos, tiene su encanto y su magia, siendo su máximo interés la atalaya bereber del siglo X existente en medio del despoblado. Estamos ante el torreón mejor conservado de toda la zona (salvando la Torre de Noviercas). Altiva edificación troncopiramidal de casi 20 metros de altura y cuatro plantas con terraza, tres metros de espesor en su cuadrada base y esquinas redondeadas para facilitar su defensa. Desde ella se tiene contacto visual con sus compañeros baluartes de Hinojosa del Campo, La Pica (Tajahuerce), Aldealpozo, La Torrecilla (Valdegeña), Castellanos y Noviercas. 

Este desdeñado emplazamiento fue un sobresaliente ubicado en la Calzada XXVII del Itinerario de Antonino al comienzo de nuestra era, formando parte de la Vía Romana que comunicaba Astúrica Augusta (Astorga) y Caesaraugusta (Zaragoza), que redescubierta por Eduardo Saavedra en 1860 aun podemos visitar parte de sus restos. Como lo son un puente romano sobre el Rituerto, por el que el río discurre casi seco, estando su cauce completamente ocupado por vegetación, pero que al comenzar estos párrafos a finales de junio, me llega la noticia de que por las tormentas caídas se ha desbordado atravesando en su camino la carretera entre Cabrejas del Campo y Aliud, en pleno campo de Gómara, cuando apenas 10 días antes estaba prácticamente desecado. A su vera se emplaza un reconstruido miliario romano, así como los restos de calzada. Y próxima al torreón, una fuente romana que abastecía a la población. 

Siendo posiblemente esta fuente, su situación, así como el entorno, quienes provocasen el abandono de la aldea allá por el siglo XVIII. El ya mencionado historiador e ingeniero Eduardo Saavedra nos dejó escrito algo sobre sus averiguaciones “debido al lugar húmedo donde se ubica”…… “sólo quedan de ella (Masegoso) unas cuantas casas hoy deshabitadas, por lo malsanos que se han hecho los aires con los remansos del río”……  estas circunstancias pudieron provocar algunas enfermedades o infortunios que hicieran a las gentes abandonar el lugar, transformándola en una aldea maldita. Contribuyendo su fugaz despoblación a la generación de una atroz leyenda, donde amores, odios entre familias, brujería, envenenamientos y desolación, componen el escenario que produce la muerte de todos los vecinos y la consiguiente devastación de la aldea. Viendo algunos hasta fenómenos extraños en sus inmediaciones, el mismísimo sensacionalista y espectaculero Ikel Jiménez lo ha sacado en su programa de “Cuatro” en alguna ocasión. 



A las afueras de la población, hacia el sur, podemos encontrar las ruinas de la iglesia de estilo gótico dedicada a San Esteban, templo que albergó y custodió un interesante coro mudéjar de madera policromada, fechado en el siglo XIII. 

Una nueva pista de algo menos de 5 km. sin asfaltar pero en muy buen estado, nos conduce hasta Hinojosa del Campo. Ya desde la lejanía observamos lo que venimos a visitar, sus dos altivas torres defensivas que anexas a la iglesia la han trasformado por los azares del tiempo en templo-fortín. Una a levante y otra al poniente parecen que dialogan mas que se desafían, pues una es cristiana y otra morisca. La más antigua del siglo X, hacia la puesta de sol, es musulmana y más baja, tan solo 18 mts. en ella se instalo el campanario. La que mira a los amaneceres es cristiana, siglos XII y XIII, mas altiva y orgullosa con sus 22 mts. de construcción irregular, ya que por el lado de la iglesia es plana, pero por el lado que da a la aldea semicircular. 

Para nada desmerece la iglesia-fortaleza dedicada a la Virgen de la Asunción, mezcla de sobrio románico del siglo XII y vistoso gótico del XVII, con un interior del que destacan un buen numero de sarcófagos de gentes nobles y una románica pila bautismal de excelente talla. Muy próximo a la casa señorial de los Salcedo “Casa Grande”, en la parte baja de la aldea, nos encontramos una notable fuente-lavadero que en su día debió de ser muy útil a la población. Por Hinojosa discurre el antiguo itinerario que unía Madrid con Francia, quedando a la salida del pueblo por la parte baja todavía en pie, lo que fuera en aquellos tiempos medievales venta y posada para el descanso del viajero medieval, con servicio de comidas y alojamiento, además de servicio para la reparación de carruajes y el herraje de caballerías. En dirección contraria, saliendo hacia Pozalmuro y Pinilla se sitúa la Cruz de San Roque, descabezado crucero elaborado en piedra que nos despide al salir de la aldea. 



Apenas 4 km. nos distancian de Pinilla de Campo, y aunque en la parte más alta de su casco urbano podemos encontrar los restos de otro torreón fortificado de la época musulmana similar a los que hasta aquí hemos visitado, sirviendo de custodia al valle del Rituerto. Se la conoce como “El Castillo” y se sitúa al norte del caserío sobre una “muela” dominando la aldea, toda la vega del río y una panorámica magnifica de la sierra del Moncayo. Pero lo que hasta aquí nos ha traído es una desolada y caída construcción que aislada, abandonada y ruinosa se sitúa a poco más de un kilómetros del pueblo, la ermita de Ntra. Sra. de los Léinez o Laines. A su alrededor podemos ver como en su tiempo hubo construcciones cuyos restos se observan sin la mayor dificultad, y aunque se asevera que en el lugar hubo una ciudad romana (la actual pila de agua vendita es un “ara” romana en honor al dios Marte), estos se corresponderían a algún despoblado del cual el templo seria su iglesia parroquial. 



Para llegar hasta ella (el camino de la Virgen está complicado para ir en vehículo), debemos tomar el que dirigiéndose hasta la “Balsa de los zapateros” toma dirección norte, para a mitad de camino y ya visualizándose a derecha la ermita, dirigirnos a ella caminando. El espectáculo que nos encontramos a la llegada es desolador, no solo se nota el abandono, también la desidia y hasta un cierto grado de hastió, y esta sensación nos la llevamos los que no nos damos golpes en el pecho con la mano, ni estamos gratificados con el don de la “fe”. En el templo podemos observar la fecha de su reconstrucción en 1672, guardándose documentos que testifican su existencia 150 años antes. Habiendo existido una nutrida cofradía agraciada por Papas del siglo XVII con “indulgencias plenarias” el día de la Anunciación y de “indultos menores” en otras festividades.  

Tiempo ha, vecinos bienintencionados junto al señor cura, dedicaron parte de su tiempo y esfuerzo adecentar, desescombrar y limpiar, parte de la cubierta hundida, recomponiendo y reparando la cabecera del templo con bóveda del siglo XVII. En ella podemos aun observar unas simples pero curiosas pinturas que representan dibujos geométricos asimétricos que se intercalan con invocaciones y la Madre de Cristo. Siendo durante estas labores de eliminación de los restos de derribo y podredumbre, cuando aparecieron unas interesantes y apreciables “tablas pintadas” al parecer de época “tardo-románica, que una vez analizadas y restauradas, están depositaras y expuestas en la Colegiata de San Pedro en la capital soriana. 

Posiblemente sea ya la hora del almuerzo, y si es el caso lo más sensato sea retornar sobre nuestros pasos, cruzar el Puerto del Madero para acercarse hasta Matalebreras donde el Hostal Mari Carmen sin grandes pretensiones nos satisfará esa necesidad, buena atención con un menú bastante apropiado. 



Creo que hemos completado la jornada sobremanera, mereciéndonos una tarde de descanso para seguir con el recorrido en fresca mañana, los días ahora son largos y el verano aunque soriano se me antoja caluroso…… maldito cambio climático. 

domingo, 13 de agosto de 2023

- Perseidas en Atalaya Tiñón (Soria)

Pincha aquí si deseas ver las fotos de "Perseidas en Atalaya de Tiñón)" y si quieres verlas en pantalla completa pulsa en la tecla "F11" 

Todos los años por estas fechas, sobre mediados del mes de agosto, y coincidente con el comienzo de las fiestas de Quintana (y de medio país), el firmamento nos regala un sensacional espectáculo nocturno. Se trata de las “perseidas”, que conocidas también con el nombre de lagrimas San Lorenzo (santo del 10 de agosto), son una prolífica lluvia de meteoros que se produce anualmente durante los meses de julio y agosto, siendo a mitad de este ultimo cuando su abundancia es mayor. Pudiéndose observar en las noches despejadas esta curiosidad astronómica, con solo mirar atenta y pacientemente el firmamento desde un lugar alejado donde la contaminación lumínica sea mínima.

Como una imagen vale mas que mil palabras, no os doy mas la brasa con mis letras y os dejo que veáis las imágenes, que son mucho mas sugerentes. Las fotos están conseguidas poco después del anochecer, en la Atalaya de Tiñón próxima a las sorianas poblaciones de Rello, Caltojar, La Riva de Escalote y Bordecorex.


Si te has quedado con ganas, puedes ver las de otro verano desde el Santuario de Hinodejo.

 

Espero os trasmitan buenas sensaciones.   

martes, 8 de agosto de 2023

- Lavandas en flor…… por los campos de San Felices (Soria)

Pincha aquí si deseas ver las fotos de "Lavandas en flor...... por los campos de San Felices (Soria)" y si quieres verlas en pantalla completa pulsa en la tecla "F11" 

Hoy quiero dedicar estos párrafos a esos arbustos aromáticos cuya flor observamos de forma silvestre al patear por los campos cuando comienza el verano, dejando a nuestro paso un agradable olor a perfumados tomillos. Estando cada vez mas extendido su uso como cultivo por parte de algunos sectores agrícolas, en la búsqueda de rentabilidades mas altas para sus campos, como así mismo una manera de diversificar sus productos, aumentando año a año los terrenos cultivables de forma exponencial. Me estoy refiriendo concretamente a la “lavanda”, planta perteneciente a la familia de las lamiáceas (menta), denominadas también trivialmente como labiadas, y parientes del orégano, romero, tomillo, salvia y albahaca.

 

Conocidas y utilizadas desde la antigüedad como plantas olorosas y curativas, las lavandas ya eran usadas como aceites por los egipcios en las técnicas de momificación (habiéndose encontrado tazas con lavanda en la tumba de Tutankamón), pasando posteriormente al Imperio Persa para ser usadas como aditivo a los baños. Los griegos y romanos las tenían consideradas como plantas sagradas que favorecían la depuración del cuerpo y la mente, proviniendo su nombre “lavándula” del latín “lavare”, en alusión a su uso el los cuidados de aseo como elemento aromatizante y purificador. Ha sido usada en nuestro país desde tiempos remotos como forma de perfumar los hogares, quemando sus flores secas, siendo estas así mismo utilizadas en bolsitas de tela para perfumar los armarios, sirviendo además de insecticida contra la polilla y otros insectos.

 

Esta variedad de plantas engloba mas de 60 especies, siendo las mas comunes: la “lavanda genérica” (lavándula angustifolia o lavanda hembra), el “espliego” (lavándula latifolia o lavanda macho), el “cantueso o tomillo cantueso” (lavándula stoechas) y el “lavandín” (lavándula hybrida). Dándose fundamentalmente entre los 700 y 1.000 mts. de altitud, en suelos bien drenados y mas bien secos.




La lavanda posee propiedades relajantes, al tener como componente un aceite esencial y alcoholes que le dan esas propiedades calmantes. Al contener así mismo un alto porcentaje de “taninos” (también existentes en las uvas, el the y el café), ha sido usada históricamente por sus cualidades  antiinflamatorias y astringentes, además de poseer un alto poder antioxidante. Actúa eficazmente contra envejecimiento, reduciendo el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, alzhéimer e incluso el cáncer. Tiene efectos contra la ansiedad, toda vez que al ser simplemente olida su aroma estimula efectos relajantes sobre nuestro sistema nervioso. Si se administra como infusión o tisana es altamente efectividad para el estrés y los miedos.

 

El espliego, al contrario que la lavanda, tiene características mas vigorizantes contra el abatimiento y el cansancio, destacando su uso como antiséptico, abortivo y antibacteriano, siendo útil también para aumentar las defensas del sistema inmunológico. Si la usamos como pomada o ungüento, sirve para gran tipo de heridas, eccemas, quemaduras, así como picaduras de insectos. Además de ser un relajante de la mente y sus componentes generan sensación de alegría y entusiasmo. Siendo las flores del espliego que se desarrolla asilvestrado en los campos, el que produce la miel de mejor calidad y la mas abundante.

 

El cantueso es también una planta campestre que se desarrolla en terrenos arenosos que no sean calizos. Su olor es una mezcla entre tomillo y lavanda, que junto a la presencia de alcanfor entre sus componentes, genera unos aromas mas fuertes y algo picantes que sus compañeras, por lo cual no se usan fundamentalmente sus esencias para los delicados fines del cuidado corporal. Se le ha dado uso como antiséptico, elaborando y con él preparados para limpiar heridas y llagas, y en la antigüedad sirvió para mitigar molestias pulmonares, así como dolencias de nervios y cabeza. Habiéndose utilizado también el cantueso para molestias gástricas, facilitando regular las digestiones lentas. Esta planta ha sido habitual en todas las boticas españolas durante muchos años, ahora ya sustituida por otros preparados mas eficientes.




El lavandín es un producto híbrido resultante del cruce entre lavanda y espliego, por lo cual no se encuentra en estado natural por los campos. Su envergadura (tallo y flor) es mayor que el de la lavanda y la coloración de sus flores mas intensa, notoriamente violeta. Resistente a la sequedad, el lavandín se adapta perfectamente a ambientes secos y cálidos con precipitaciones bajas. Siendo durante los inviernos no muy fríos, cuando los resultados son mas productivos. Su elevada composición de alcanfor y aceites de eucaliptol, le hace ser menos idóneo para la confección de perfumes, aunque bastante apropiado para uso cosmético. De los componentes reseñados se extrae un aceite que actúa con eficacia contra dolores, picores y picaduras de insectos, siendo fácilmente absorbido por la piel generando una sensación de frescor y alivio.

 

Se usa para reducir las inflamaciones de quemaduras, golpes e incluso dolores de muelas. Como relajante sirve para aliviar el estrés, calmando los nervios y la mente, habiéndose comprobado su efecto ansiolítico y como reductor de la tensión arterial. Inhalar su esencia antes de dormitar, sirve para mantener un sueño sereno y reconfortante, ayudando asimismo a mejorar los golpes de tos, las afecciones pulmonares como bronquitis y asma. A modo de analgésico se utiliza para aliviar tanto la artritis como problemas musculares, sirviendo para acelerar las cicatrizaciones de heridas e intervenciones quirúrgicas y también cortes, quemaduras, estrías y acné.

 

Es muy posible que estas plantas de flores moradas o violetas, fueran el perfume mas antiguo usado por las primeras civilizaciones del planeta. Siendo el griego Dioscórides (considerado como el primer botánico científico) quien en el siglo I escribiera que, “cuando se tomaba lavanda, se mitigaba el dolor de cabeza, la irritación de garganta y las indigestiones”. Habiéndose usado desde entonces y hasta la actualidad para la confección de cosméticos y perfumes, siendo recogida por los campos como planta silvestre, destilándose de forma tradicional hasta finales del siglo XIX. Es a comienzos del XX cuando se comienzan a efectuar plantaciones agrícolas experimentales, a fin de extender su producción ante el crecimiento de la demanda de sus productos. Destacándose la Provenza francesa y concretamente la zona de Grasse quienes en los años 60 del siglo pasado los que marcarán la pauta. 




En los 70, los monjes benedictinos de la cisterciense, austera y mítica Abadía de Sénanque, decidieron reemplazar los cultivos de cereal y manzana por el de lavanda, dedicándose ahora estos frailes franceses, a la elaboración de aceites esenciales, perfumes, miel de lavanda e incluso galletas aromatizadas de este aroma. 

 

Si bien su producción industrial se la debemos a nuestros vecinos del norte, los franceses, donde la Provenza marca una línea que aun es difícil de superar en los campos de la España agrícola. Durante la segunda mitad del siglo pasado se comienza en nuestro país a investigar sobre la idoneidad de su cultivo, siendo la alcarreña población de Brihuega la pionera en ello, lugar al que ahora se le denomina como la “Provenza española”, llegando su producción a extenderse en la actualidad a las cerca de 2.000 has.

 

Comienza esta aventura ibérica en los anos 60 del pasado siglo, con el viaje a la Provenza francesa de un joven nacido en Barriopedro (contiguo a Brihuega) que ejercía como maestro de escuela en Poveda de la Sierra (Alto Tajo). Álvaro Mayoral a su regreso de tierras galas se trajo en su maleta una treintena de plantas de lavanda, que se trasnocharon durante el viaje, pero persistente en su empeño consigo le enviasen otras por correo. Se alió con el agricultor Andrés Corral y el perfumista Emilio Valeros y así empezó todo, convirtiendo esta comarca de Guadalajara en la productora del 10% del cultivo de esta planta a nivel mundial, y referente de tecnología en este sector, siendo hoy son sus descendientes quienes gestionan la actividad.

 

No hay mas que acercarse durante el mes de julio a sus campos para llenarnos de su color y aroma, un verdadero estimulo para los sentidos, trasladándose a la población en diversidad de comercios y tiendas que se han creado alrededor de estos productos, además de las fiestas dedicadas a promocionar sus derivados. Pudiendo así mismo realizar paseos por sus cultivos, efectuar visitas guiadas e incluso observar los violáceos campos desde las alturas montado en globo, ejemplo de ellos son estas fotos que puedes ver pinchando aquí.

 

Pero no solo la población de Brihuega ha desarrollado el cultivo de lavanda, existiendo en la actualidad diversidad de campos en nuestra “piel de toro” dedicados en parte a su producción, tal es el caso de Lerida (Aromes can Rosselló́), Tiedra y Peñafiel en Valladolid, Los Baños y El Pobo en Teruel, Caleruega (Burgos), Olite (Navarra), Moratalla (Murcia), Los Serranos (Valencia), Santa Eulalia de Ronçana (Barcelona) y la soriana población de San Felices a donde dirigimos nuestros pasos.




Situada a 950 mts. de altitud, 300 por encima del río Alhama que discurre a menos de un kilometro al norte, se ubica la población de San Felices, siendo el ultimo pueblo de Soria antes de adentrarnos por esta parte en La Rioja y por no mucho en Navarra y Aragón. Agreste en su orografía y rodeado de barrancos se yergue su singular y hermoso caserío sobre un roquedo que domina toda la comarca. Dicen que su denominación proviene de “Saelices”, ya que por el lugar había una mina de sal, pero mi imaginación me lleva a idealizar que su apelación relacionada con la “felicidad” pudiera provenir de los matojos de lavanda habidos por su campos, y a través de ellos y sus propiedades relajantes y calmantes, conseguir ese estado onírico relacionado con su patronímico, pues con solo oler el aroma de esas plantas, calma nuestra ansiedad, eliminando de nosotros los temores, el estrés y la tristeza, generando un estado de entusiasmo y alegría………… estamos en un pueblo que sonríe. 

 

Es un día de esos mas que calurosos de este pasado mes de julio, pero a las 8 de la mañana ya estábamos por medio de los campos en busca de las violetas plantaciones, con el sorprendente y escarpado espectáculo de los barrancos de río Alhama a nuestros pies centenares de metros por debajo. A esa hora corría una cierta brisa que acariciaba las moradas flores y el tenue sol aun no castigaba de lo lindo, pero el día prometía calor.

 

Estamos en todo lo alto del monte, en lo que aquí denominan El Cerro a 1.024 mts. prácticamente en la linde de Castilruiz y Cigudosa, población que intuimos en la hondonada que conforma el despeñadero del río al que dieron nombre los musulmanes por sus aguas termales. Situados entre El Ponzón y Fuensomera, a nuestra diestra y siniestra se extienden de forma irregular por lo fruncido de terreno, los bancales con los alineados arbustos cárdenos, respirando en nuestro caminar los aromas que la brisa y la mañana nos regalan.

 

Buscando un nuevo destino cruzamos la aldea, para por el Camino del Cementerio, adentrarnos unos centenares de metros en la vecina Rioja, aquí encontrados dos zonas de cultivo próximas, en el lugar conocido como Los Llanos aunque de llano no tiene mucho, pues estamos en plena Sierra de Pegado, con la cima del Cerro Monegro ante nosotros y como fondo de los floridos sembrados malvas……. Comienza a pegar el sol y es hora de dejar los campos y dedicarse a otros menesteres. 

 

Las plantaciones se extienden por cuatro situados diferentes pero alejados unos de otros, teniendo que ir a uno de ellos desde la vecina aldea de Añavieja, afamada por su elaboración de “fritas patatas”. A estos fuimos en la tarde, aprovechando mientras llegaba la hora a dar un paseo por su callejas, visitar su románica iglesia, lo que queda del “castillo” y husmear por su “nevero” (lugar donde se almacenaba la nieve en invierno para refrescar en verano).


Allí, en lo alto del caserío, conocimos a David que, sentado a la puerta de una pequeña edificación, añoraba sus años mozos de cuando iba a “jugar pelota” en el “viejo frontón” a doble cara de Quintana Redonda. “Trinquete” que la ignorancia, la ineptitud y el desarraigo, hizo desaparecer un frio día de enero de 1997 de forma casi furtiva. Fue el propio David, pues no había muchos mas a preguntar, quien nos indicó como ir hasta los campos de lavandas, “en el crucero a derecha y todo seguido” (para los que no lo sepan, en Añavieja “un crucero” es un cruce de pistas sin asfaltar), y hasta allí nos fuimos al caer la tarde, pero ojo, la pista no tiene salida a San Felices y hay que volver por el mismo camino……….. eso no nos lo había indicado el viejo David y son algo mas de diez km. de ida y vuelta. Aun si mereció la pena el paseo, encontrándonos un buen numero de ordenados y alineados plantíos de las aromáticas plantas que veníamos a buscar, a las que se han intercalado en algunas parcelas jalonados ejemplares de encinas truferas.




Ya solo queda que os acerquéis a visitarlos y ver como las laderas de sus campos se tiñen de esos purpuras intensos que después de transforman en esencias y perfumes, pero para ello tendréis que esperar once meses, al próximo mes que homenajea al emperador romano Caesar “Julio”, hasta entonces puedes disfrutar cuantas veces quieras viendo las instantáneas que por aquí he dejado, tanto de Brihuega como de San Felices……….. disfruta y cuéntame que tal el paseo y los aromas.